José Ignacio Torreblanca

Una buena mala idea

Por: | 16 de junio de 2014



Rainerhcachfeld

* Viñeta de Rainer Hachfeld

¿Quién tiene más legitimidad en la UE a la hora de elegir al Presidente de la Comisión? ¿28 jefes de Estado y de gobierno elegidos democráticamente (Opción A) u “751 diputados elegidos directamente por 200 millones de europeos? (Opción B). Se lo pregunto a ustedes.

El caso es que nada divide tanto a las élites europeas estos días ni consume tanto tiempo como las interminables discusiones sobre si el luxemburgués Jean-Claude Juncker debiera presidir la Comisión Europea. Así lo pude verificar personalmente en la reunión anual del European Council on Foreign Relations celebrada en Roma el jueves y viernes pasado. En una votación a mano alzada, la mitad de los asistentes, todos ellos fervientes europeístas,  se mostraron a favor de que el Consejo Europeo honrara el acuerdo de designar al candidato más votado y se decantara por designara a Jean-Claude Juncker. La otra mitad, sin embargo, se mostró partidaria de que el Consejo Europeo ignorara esa promesa y eligiera a otro candidato.

Formalmente, según el  Art.17 del Tratado de Lisboa, es el Consejo Europeo, en el que se sientan los jefes de gobierno de los 28 el que “teniendo en cuenta los resultados de las elecciones”, y por mayoría cualificada, designará al candidato a presidir la Comisión, que luego será “elegido” por mayoría absoluta en el Parlamento [si ese candidato no obtuviera una mayoría entonces el Consejo lo intentaría con otra persona]. Esto supuso un avance sustancial frente a la formulación preexistente (art. 214.2 TEU) mediante el cual el Consejo “designaba a la persona que quería nombrar para la Presidencia de la Comisión”, dejando en manos del Parlamento la “aprobación” (o rechazo) de esta nominación [vean este análisis de Linda Barry para el IIEA interpretando las consecuencias de esta decisión.

Partiendo de este cambio, los grupos políticos más europeístas del Parlamento Europeo interpretaron que la UE había decidido avanzar hacia una democracia parlamentaria en la que el candidato más votado fuera el encargado de intentar formar gobierno en primer lugar. De ahí surgió el horrible palabro “Sptizenkandidaten” (los primeros candidatos) que ha dominado esta campaña y la idea de que cada grupo político pusiera cara y nombre a su primer candidato (Juncker por los populares, Schulz por los socialistas, Verhofstadt por los liberales, Bové-Keller por Los Verdes y Tsipras por Izquierda Unida).

En discusión está ahora quién tiene el poder y la legitimidad en la UE. Dicen unos que “tener en cuenta los resultados de las elecciones europeas” (que han visto un auge considerable de las fuerzas más críticas con la UE) exige precisamente no nombrar a Juncker, pues él representa mejor que nadie la vieja Europa que ha hecho crisis.

La UE no es una democracia, dicen, ni debe serlo y la Comisión ni es un gobierno ni debería serlo (véase este artículo de H. Grabbe y S. Lehne). La democracia está en casa, y bien que está ahí, en los Gobiernos y Parlamentos nacionales.

Además, señalan, eso de que los europeos habrían votado por Juncker es una ilusión: la gente votó listas nacionales, a las que, por cierto, Juncker no se presentó, ni siquiera en Luxemburgo, así que es dudoso que Juncker haya sido votado, dicen.

Dicen sus oponentes que no nombrar a Juncker sí que sería volver a la vieja Europa en la que unos pocos líderes a puerta cerrada eligen de forma secreta  y sin dar cuentas a nadie al próximo Presidente de la Comisión. Vean, por ejemplo, la patética foto de los cuatro líderes europeos en una pequeña barca de remo con chaleco salvavidas (toda una metáfora de su fragilidad).

Si los líderes europeos traicionan su promesa de nombrar al candidato más votado, advierten estos, el Parlamento recibirá un herida mortal y nadie volverá nunca a votar en unas elecciones europeas. La UE necesita más política, no menos. Y aunque Juncker no fuera conocido, la culpa es de los gobiernos y de los medios de comunicación que no han dado la relevancia adecuada a las elecciones.

Puede que la idea fuera buena , o mala, pero ha logrado algo que es mucho más importante: generar una discusión democrática sobre quién debe gobernar en la UE y cómo debe hacerlo. Sólo por eso ya mereció la pena equivocarse proponiendo dicha idea.

 

 

P.D. No se pierdan este montaje fotográfico explotando la penosa imagen de la barca

Hay 14 Comentarios

Menudo cacao es la UE. Cuanto más compleja sea, peor será su rendimiento. Un sistema excesivamente complejo acaba atrayendo sobre sí mismo, la redundancia, la esclerotización o la leniencia en el hacer. Por no hablar del latente pulso de poder interno.
No es una democracia de naciones, es otra cosa. tiene sus cosas buenas, y otras extrañas cosas, no tan buenas. Es un diseño "top-to-down", porque no pudo nacer de otra forma. Del diseño originario, que buscaba evitar la guerra entre europeos, ha pasado a otra cosa, que no es exactamente lo mismo, pero con hálito y propósito propios... que no vienen de un "demos" realmente unido, sino de los supuestos "aristós" que lo impulsan. Consúmase el Rapto de Europa, pues. ¿Un neofeudalismo financiero y económico, con una política basada en diversas variantes de un mismo relato, basado en monedas-deuda? Así parece.

Es evidente que B, de la misma forma que no es lo mismo si los Presidentes de las 17 Comunidades Autónomas eligen al Presidente del Gobierno de España, que si lo hacen todos los españoles en unas Elecciones Generales.

Es una cuestión práctica ya que 17 Parlamentos regionales tardan más en ponerse de acuerdo que un sólo Parlamento común.

28 Presidentes de distintos estados europeos pueden tardar meses en ponerse de acuerdo para elegir Presidente de la UE...pero el Parlamento europeo lo puede hacer en una o dos sesiones, dependiendo de la mayoría exigida. (el otro parlamento europeo, el de Estrasburgo, sobra. Es suficiente con tener uno en Bruselas)

En la papeleta de votación a las elecciones europeas del 25 de Mayo 2014, aparecían los nombres de los 'Spitzenkandidaten' como Jean-Claude Juncker o Martin Schulz y de los restantes 3 candidatos? NO. Por lo tanto, la ciudadanía europea no ha elegido directamente al que podría ser el Presidente de la CE. Como bien dice el artículo de prensa, la ciudadanía de cada uno de los 28 países de la UE - ha elegido a sus representantes al Parlamento Europeo y nada más.

La democracia comunitaria aún está bañada en líquido amniótico. Dejar que los representantes de la soberanía supranacional hagan su trabajo eligiendo al jefe del Ejecutivo comunitario podría ayudar al alumbramiento. De lo contrario, esa mitad de "fervientes europeístas" de que habla Torreblanca, que no solo se cuenta entre los asistentes a la reunión anual del 'European Council on Foreign Relations', podría sumarse a la mitad de abstencionistas, más en realidad, y acabar superando las tres cuartas partes de la ciudadanía europea. El proceso de gestación acabaría en aborto, en cuchillos largos y cristales rotos.

Una pregunta, ¿A quien le interesa quien nombra al presidente de ala comision? Discusiones bizantinas y como dice el pueblo y la casa sin barrer y valga la metafora de tanto burocrata inutil en Bruselas y en Estrasburgo y mientras los ciudadanos europeos sin ver la luz al final del tune de la crisis en la que estas metidos, menos discusiones y mas acciones en favor de mejorar la situacion de Europa que cada vez pierde mas peso en el concuerto exterior y no cuaja en el interior, que no sea una idea fallida la que tuvieron los fundadores del pacto de Roma. La UE es necesaria para mantener el equilibrio internacional y para conseguir la cohesion interior en Europa
Jose Luis Espargebra Meco un español desde Buenos Aires

Europa tuvo un glorioso pasado, ese del que fueron protagonistas Schuman, Adenauer, Schmidt, Kohl; Mitterand y muchos otros.
Un glorioso pasado que acabó en 2008 cuando los de la foto de la barca (todos nacidos después de la guerra) decidieron que lo primero era salvar a sus bancos y convencer a sus ciudadanos que los griegos, españoles, portugueses, italianos eran culpables (no digo que sus sistemas político -económicos no lo sean).
Con ese argumento defendieron una política de recesión deliberada y nacionalismo (alemania primero) que abrió las puertas del olvido para la doctrina (el nacionalismo) que cubrió Europa de casi 100 millones de cadáveres (17 de mi propia familia) y que consiguió que los nazis LePen sean el futuro gobierno de Francia, entre otros muchos logros. Europa no es lo que fue ni lo que podría ser sino aquello en lo que se está convirtiendo: una promesa fracasando (por ejemplo para los millones de parados). "Ande yo caliente y ríase la gente" sería un buen pie de foto para esa barca. Y sí, esa gente nada tiene que ver conmigo, harán lo que puedan para ganar elecciones y con ese fin se están cargando a la UE.

Politics haggle, merchants sell, citizens buy and work for them all. :D That´s modern democracy for ya.

P.D.

En cualquier caso, el proceso europeo va más leno que el de las dinámicas sociopolíticas de la globalización. La cuestión es que da la impresión de ser un proyecto indefinido, sin claras marcas de donde empieza y donde termina. Digamos que la UE es un meta-juego de poderes y equilibrios, que evidentemente influye en quienes viven bajo su marco jurídico, político y social. La pregunta es: ¿Cuanta influencia en ese proceso tienen los afectados? Cuando hay muchos intermediarios, se acaba perdiendo el sentido original del mensaje, tanto en alto, como en la base de la pirámide.

Con lo rápido que va el mundo, la UE parece lenta. Tiene cosas buenas, como la tenaza del euro, que le da estabilidad económica (en realidad, el euro-marco alemán) y cosas malas, como la directiva Bolkenstein.
Y dentro de poco, la firma del Transatlantic Trade and Investment Partnership (TTIP), que pasa desapercibida para los medios (¿donde está el debate?).
Que la percepción de la lentitud y apatía política de la UE no nos engañe, porque en lo que es la actividad económica y su legislación, no son nada lentos.
Por eso creo que la denominación de la "Europa de los mercaderes" no es baladí. Tiene su razón, pues una de las prioridades de la construcción europea ha sido la economía, mucho más que la administración o la política. Lo cual explica el poco convenciento en generar un demos, sino más bien en coaligar mediante lazos económicos de interdependencia (a costa de la autonomía de los estados).
Podría funcionar... si no fuese por las crisis económicas, que hacer resaltar las cicatrices de la Unión.
Debemos agradecer a las crisis económicas que nos enseñen el lado oscuro de las cosas, las consecuencias y las falencias de los proyectos.

P.D.

Es cierto que todos nos hemos beneficiado de la UE de algún modo u otro. Pero no es menos cierto que ésta no deba ser un contrato draconiano. Un país debe poder decidir por su cuenta si quiere irse o no de la dicha Unión, y no ser reprochado por ello.

Esta controversia deja al descubierto el problema principal: el Tratado de Lisboa. Se adoptó contra la voluntad mayoritaria, en una u otra fase, de tres pueblos, (y se impidió preguntar a otros por si acaso) y además es una chapuza. Y no solo en relación con este asunto (por ejemplo, el "procedimiento legislativo ordinario" no tiene nada de ordinario y mucho de conflicto de intereses). Por otra parte si Cameron no iba a aceptar ni a Juncker ni a Schultz, que eran los dos únicos "Spitzenkandidaten" con posibilidades, ¿por qué no lo dijo antes? así los votantes lo hubieran tenido más claro. La Unión Europea necesita, cada día más, una refundación.

Juncker ha sido el presidente de un paraíso fiscal en el seno de la UE, es completamente inmoral que dicho personaje sea el presidente de la comisión. De hecho, la existencia de Luxemburgo como miembro de la UE es igual de inmoral. Mucho me temo que los fondos y programas de los que se ha beneficiado alguien en España son una minúscula migaja con el pastón que han hecho nuestros socios del norte de Europa. Cada vez que viajo allí y veo el nivel de vida me da por pensar algo bastante parecido a lo que expresa frydman.

Efectivamente, la cuestión tiene un fuerte contenido jurídico, y parece por tanto razonable buscar una primera aproximación a la respuesta en el artículo 17.7 del TUE que cita Nacho: "Teniendo en cuenta el resultado de las elecciones al Parlamento Europeo y tras mantener las consultas apropiadas, el Consejo Europeo propondrá al Parlamento Europeo, por mayoría cualificada, un candidato al cargo de Presidente de la Comisión. El Parlamento Europeo elegirá al candidato por mayoría de los miembros que lo componen. Si el candidato no obtiene la mayoría necesaria, el Consejo Europeo propondrá en el plazo de un mes, por mayoría cualificada, un nuevo candidato, que será elegido por el Parlamento Europeo por el mismo procedimiento."
De donde parece indudable que:
a) El Consejo está legitimado (recurramos al DRAE: la legitimidad es "la cualidad de legítimo"; legítimo es "conforme a las leyes") para escoger y proponer un candidato. La cuestión, claro, es cómo debe interpretarse eso de "teniendo en cuenta el resultado...": ¿es el único criterio a tener en cuenta, o es un criterio más entre otros posibles? ¿está el Consejo obligado a proponer al candidato del grupo más votado (¿cuál es, en ese caso, la norma que establece tal obligación?), o debe estarse al tenor literal (¡el primer criterio de interpretación jurídica!) de la expresión "tener en cuenta"? (DRAE: "tener presente, considerar"; considerar: " pensar, meditar, reflexionar algo con atención y cuidado"; "juzgar").
b) El Parlamento está legitimado para elegir o rechazar al candidato propuesto por el Consejo.
De donde:
a) No parece establecerse la supremacía de una legitimidad sobre la otra.
b) La respuesta a un eventual desacuerdo entre el Consejo y el Parlamento parece más bien pasar por el recurso a un concepto no totalmente desconocido en casos como este: Negociación, lo llaman. A veces, desde luego, no ofrece respuestas inmediatas, pero...

«Eso de que los europeos habrían votado por Juncker es una ilusión: la gente votó listas nacionales»: Completamente de acuerdo. Hay que formar de una vez partidos europeos que se presenten a las elecciones como tales en todo el territorio de la Unión.

«No nombrar a Juncker sí que sería volver a la vieja Europa en la que unos pocos líderes a puerta cerrada eligen de forma secreta y sin dar cuentas a nadie al próximo Presidente de la Comisión»: Completamente de acuerdo.

«Si los líderes europeos traicionan su promesa de nombrar al candidato más votado, advierten estos, el Parlamento recibirá un herida mortal y nadie volverá nunca a votar en unas elecciones europeas»: Completamente de acuerdo.

«La UE no es una democracia»: Completamente de acuerdo

«Ni debe serlo»: Completamente en DESacuerdo. Ahí es donde se la juegan / nos la jugamos. O se convierte de una vez en una democracia —y éste es el momento de la verdad, la ocasión de hacerlo— o se acabó y —por mí— a la porra todo.

Un saludo.

Esta es una nota al comentario de "frydman": con todos mis respetos, si dedicase una mínima parte de su tiempo a informarse de lo que es la UE en la vida cotidiana de los españoles y lo que debemos a los innumerables programas y fondos de los que nos hemos beneficiado y de directivas que influyen en facilitar nuestra vida como ciudadanos o consumidores o simplemente personas con derechos, puede que tuviese que rectificar la comparación sin sentido que acaba de emitir. Claro que, si quiere seguir en sus trece, mejor no se informe. Entre la época que menciona y el inicio de la Comunidad Europea ha habido mucha destrucción, masacres y penurias. 70 años no hacen milagros, es un breve lapso de la historia, sin embargo el proyecto europeo, a pesar de todo, ha conseguido logros que nadie creía posibles al acabar la II Guerra Mundial. Su boutade es más bien triste y es hora de que nos dejemos de reclamar pomadas mágicas. Los procesos históricos están construidos por las acciones individuales y colectivas de los seres humanos y no se cambia a saltos épicos sino con la prosa de la política y la gestión del bien común, a cargo no de ángeles ni de demonios sino de gente como usted y como yo. La información está ahí, pero como dicen en Castilla: "se puede llevar el caballo al agua, pero no se le puede forzar a beber". Un saludo.

¿quiénes son los de la barca?¿Están hablando de algún plan para decidir en qué van a trabajar los españoles?. Mi relación emocional con esa gente, que está cocinando un presidente, es tan cercana como habrá sido la de un habitante de Lemberg en Galitzia con Franz Joseph. Un personaje lejano que aparece en las monedas y que, ante todo, se ocupa de que nada cambie. El problema es cuando "nada cambie" desencadena el desastre...

Lo gracioso del caso es que Cameron se opone a Juncker porque éste es un federalista, una línea de desarrollo de la UE que no le hace ni pizca de gracia a los Tories ni mucho menos a los que les roban votos, los de UKIP... Pero, por eso digo que es gracioso: hace como el perro del hortelano y, sin proponer ninguna alternativa, cierra el paso al candidato mayoritario del PE, no por que represente a ese infundio populista de "la vieja Europa" (que sirve para un roto como para un descosido). A mi modo de ver el verdadero representante de las fuerzas de la vieja Europa, es Cameron. En todo caso, yo preferiría a Verfhostad, pero ni él ni Schultz gustan al equilibrista (en la cuerda floja) de la crematística Albión.

Por cierto, lo de que hemos votado sin tener en cuenta a los candidatos del PE, no es cierto para todo el mundo, aunque es verdad que la mayoría ha votado en las elecciones europeas mirándose a su propio ombligo, a sus intereses de campanario o a sus indignaciones y desinformaciones favoritas.

Eso no invalida para nada la vía que ha abierto el PE apoyándose en los Tratados y Merkel hace bien en apoyarla. No es aceptable que, parafraseando a Jardiel Poncela, convirtamos a Europa en el juego de los "corazones con freno y marcha atrás".

Y, mucho menos, que lo hagamos para aliviar los problemas que tiene Cameron en su propio país. Donde se le acaba el crédito y no por el UKIP sino por lo mal que lo está haciendo. Tendría gracia que este político alicorto se fuese en pensión mientras la UE seguiría apechugando con las consecuencias de sus chantaje.

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Sobre el autor

es Profesor de Ciencia Política en la UNED, director de la oficina en Madrid del European Council on Foreign Relations y columnista de EL PAIS desde junio de 2008. Su último libro “Asaltar los cielos: Podemos o la política después de la crisis” (Debate) se publico en abril de 2015. Ha publicado también "¿Quién Gobierna en Europa?" (Catarata, 2014) y "La fragmentación del poder europeo" (Madrid / Icaria-Política Exterior, 2011). En 2014 fue galardonado con el Premio Salvador de Madariaga de periodismo.

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