José Ignacio Torreblanca

Sobre el autor

es Profesor de Ciencia Política en la UNED, director de la oficina en Madrid del European Council on Foreign Relations y columnista de EL PAIS desde junio de 2008. Su último libro “Asaltar los cielos: Podemos o la política después de la crisis” (Debate) se publico en abril de 2015. Ha publicado también "¿Quién Gobierna en Europa?" (Catarata, 2014) y "La fragmentación del poder europeo" (Madrid / Icaria-Política Exterior, 2011). En 2014 fue galardonado con el Premio Salvador de Madariaga de periodismo.

Políticos y politólogos: quién no entiende qué

Por: | 24 de diciembre de 2014

Captura de pantalla 2014-12-23 19.43.57Tan cierto como la muerte y los impuestos es la Navidad, las reuniones familiares y las listas de libros. Iba a dejarles una lista de mis cinco libros del año pero he pensado que tendría más interés dejarles una reflexión sobre la política y los politólogos construida sobre la base de dos lecturas en cierto sentido antagónicas.

El primero es “La urna rota”, del Colectivo Politikon, publicado por Debate. Reivindicar este libro es puro corporativismo, sí, pero fundado. ¿Se acuerdan del “yo soy apolítico” o “yo paso de política”? Pues esta crisis ha puesto de relieve lo importante que es la política, tanto en su lado más noble, para mejorar la vida de la gente, como innoble, para mostrar hasta qué punto las miserias individuales pueden generar desastres colectivos. Con la crisis han venido, inevitablemente, los politólogos, esa especie científica de nombre raro que se presta a confusión (¿podólogo?). A lo largo de esta crisis, Politikon, pero también los integrantes de Agenda Pública o Piedras de Papel han puesto de relieve, uno, lo importante que es para una democracia tener un debate público de calidad y, dos, cuánto pueden aportar los politólogos al entendimiento de lo que nos ha ocurrido. Sobre ello ha reflexionado en tono irónico Fernando Vallespín (vean su columna del 12 de diciembre “Politólogos de guardia” en el Diario ELPAIS).

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Les presento a Deep Mind, una computadora capaz de aprender a jugar contra las computadoras mucho más rápido de lo que cualquier persona podría hacer. Deep Mind hace lo que usted y yo hacemos: observar patrones de conducta e intentar predecir cómo reaccionar. De momento Deep Mind se lo está pasando genial jugando a los juegos Arcade (vean en el video cómo aprende de rápido).

Digamos que Deep Mind es un adolescente feliz porque es capaz de derrotar a todas las maquinetas que nos hacían imposible la vida cuando teníamos doce o catorce años. El problema es que Deep Mind es tan increíblemente bueno y rápido aprendiendo que ha despertado algunas alarmas, entre ellas, significativamente, las de su propio creador, Shane Legg, que ha dicho que los avances en inteligencia artificial, si no se controlan bien, pueden convertirse en la amenaza número 1 para el ser humano en este siglo (parece broma pero no lo es). 

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Llegan los robots asesinos

Por: | 15 de diciembre de 2014

Captura de pantalla 2014-12-14 22.39.20Leo con muchísimo interés el informe "Guerras robotizadas: la regulación de las armas robot" ("Robo Wars: The Regulation of Robotic Weapons") publicado) de Alex Leveringhauss y Gilles Giacca publicado por la Universidad de Oxford ( Descargar Robo-Wars).

Todos han oído hablar de los aviones no-tripulados, también llamados "drones" y del papel que están jugando, especialmente en Afghanistán e Irak, como armas de guerra. Estos drones salvan vidas (de un bando) y generan una asimetría total en el combate ya que el piloto que lanza los misiles sobre un blanco está a miles de kilómetros de distancia, cómodamente sentado en un sofá, y al terminar su jornada de trabajo se marcha a casa con sus hijos.

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¿Quién es Angela Merkel?

Por: | 09 de diciembre de 2014

 

Merkel

El pasado viernes cerraba la entrada en el blog sobre Putin ("El yudoka acorralado") con la referencia al incidente donde una Angela Merkel presenciaba, notablemente incómoda, la entrada de un perro (¿una mastín? ¿o labrador?) en la habitación en la que se reunía con el Presidente Putin en el balneario de Sochi, allá por el año 2007 (ver artículo completo).

Como recordarán, la entraba, y mi columna semanal en la edición impresa, versaba sobre la personalidad de los líderes y cuán importante parece, más allá de las ideologías y de los intereses, para entender sus acciones. Comentando ese tema con una colaboradora me hizo llegar el largo e interesantísimo artículo sobre Angela Merkel publicado el primero de diciembre en la revista The New Yorker sobre lo que denomina como "el asombroso auge de Angela Merkel, la mujer más poderosa del mundo" (The Quiet German: the astonishing rise of Angela Merkel, the most powerful woman in the World). 

Les dejo aquí el texto completo por si quieren leerlo en pdf (Descargar The Astonishing Rise of Angela Merkel) y compartir sus comentarios (me interesarán mucho). Mientras comparto aquí alguno de los momentos y claves que más me han intrigado.

Primero, Merkel no sólo creció sino que se desarrolló profesionalmente en la Alemania democrática. Pero al contrario que muchos otros líderes provenientes del otro lado del telón de acero, Merkel no fue activista política ni opositora al régimen.

El ex-primer ministro polaco, Donald Tusk, que acaba de asumir la Presidencia del Consejo Europeo, se socializó políticamente viendo como niño a sus padres y familiares peleando contra el régimen comunista en los astilleros de Gdank.

Captura de pantalla 2014-12-09 00.18.41Merkel, por el contrario, creció como la hija de un pastor protestante nacido en Alemania Occidental que decidió ejercer su ministerio y criar a su familia al otro lado del muro. Un compromiso que debió marcar a Merkel, tanto por lo que implicaba en términos de sacrificio personal como por las implicaciones políticas. Ser pastor en un país oficialmente ateo supone (imagino) creer sobre todo en la conciencia individual y en la capacidad de discernir autónomamente acerca del bien y el mal, pero también debe implicar el compromiso de restringir la rebeldía al ámbito personal, de la conciencia, evitando el activismo público.

Políticamente, parece que la RDA debió enseñar a Merkel a guardarse sus opiniones, ser prudente y observadora, muy conservadora a la hora de asumir riesgos y a esperar siempre el momento adecuado para actuar. Sin duda, un aprendizaje muy útil cuando posteriormente llegó a la política alemana con la doble desventaje de ser mujer y proveniente del Este. Fue así que pudo prosperar a la sombra de Helmut Kohl, que la promocionó sin saber que un día sería, como el propio Kohl dijo, "la serpiente que me mordería".

De esa frialdad de Merkel queda una anécdota increíble que resulta muy reveladora. Si como ocurre con el asesinato de Kennedy en Estados Unidos o el golpe de Estado del 23-F en España, todo el mundo recuerda dónde estuvo ese día, todo alemán recuerda dónde estuvo el 9 de noviembre de 1989 cuando cayó el muro. Pues imaginen dónde estaba Merkel ese día: en la sauna con una amiga ya que coincidió con su cita semanal y no vió ningún motivo para cancelarla. Sólo al terminar la cita decidió acercarse a ver "el ambiente" en el muro, cruzar a Berlín Occidente por Bornholmer Strasse, ver un poco el ambiente, y en lugar de quedarse en la calle a disfrutar el momento histórico, se marchó pronto a casa porque al día siguiente tenía que trabajar... (trabajar para un país corrupto moralmente que se extinguía...)

No sería hasta un mes más tarde cuando Merkel se movilizaría políticamente. Convocadas las primeras elecciones, Merkel se presentó en una agrupación de la CDU y se ofreció como voluntaria para trabajar allí. Y allí empezó la carrera política de la que hoy es la mujer más poderosa del mundo. Angela se lo piensa dos veces antes de actuar, pero nunca da un paso atrás. Y recuerden, ganó las olimpiadas de idioma ruso de Alemania Oriental.... en tres ocasiones. Todos los que la menospreciaron no han vivido (políticamente) para contarlo.

 

 

 

Putin: el yudoka acorralado

Por: | 05 de diciembre de 2014

 

Abro esta entrada con una demostración de la fuerza, capacidad de concentración y habilidad de Putin; el tema que ocupa mi columna de hoy en la edición impresa del diario ELPAIS ("El yudoka acorralado") y que aquí complemento con algunas anécdotas y vínculos.

Según su biografía a los once años comenzó a practicar sambo (un arte marcial ruso que mezcla kárate y lucha libre) y más tarde yudo. El yudo, ha dicho Putin “no es solo un deporte, sino una filosofía [..] en yudo no hay flojos”.  Putin fue campeón de Leningrado en 1976 y hoy sigue siendo teniendo el cinturón negro. Pocos líderes mundiales podrían repetir algo así. Si algo tiene Putin es determinación. Fue el tercero de tres hermanos pero creció como hijo único pues el primero de sus hermanos murió al poco de nacer y el segundo no sobrevivió al bloqueo de Leningrado durante la Segunda Guerra Mundial, una guerra en la que su padre luchó y fue gravemente herido. 

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Pablo Iglesias: ¿tú ser socialdemócrata?

Por: | 01 de diciembre de 2014

 

 Las propuestas que asumimos son las que hasta no hace mucho tiempo iba a asumir cualquier socialdemócrata” ha dicho Pablo Iglesias en la presentación del programa económico de Podemos (vínculo).

¿Tu ser socialdemócrata? 

Parafraseo aquí al propio Pablo Iglesias, que no sólo es admirador de Javier Krahe sino que, como bien podrán comprobar en este video donde se versiona, con bastante ironía y mucho arte, “Cuervo Ingenuo” para criticar a los socialistas, canta bastante bien.

El caso es que, disculpen mi perplejidad, sólo hace dos semanas que Podemos celebró en un emotivo congreso celebrado en el Teatro de Apolo de Madrid su puesta de largo como Partido, incluida la elección de Pablo Iglesias como Secretario General. Para los que no lo recuerden, dejo aquí video al acto final con canción de Mercedas Sosa, “Todo cambia” que concluyó con un “los pueblos del Sur de Europa vamos a cambiar este régimen corrupto”.

Por allí andaba, como estrella invitada, Alexis Tsipras, líder de Syriza, pionero en la confrontación contra las políticas de austeridad y en la construcción de una izquierda alternativa a la socialdemocracia. Para Podemos, atraerse a Tsipras fue un gran éxito, pues hasta entonces Tsipras había venido a España de la mano de Izquierda Unida (de hecho, el programa de Syriza está alojado en la web de Izquierda Unida, como podrán comprobar en este vínculo).

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El País

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