Uno de los fenómenos que más sorprende al extranjero que se instala en China y abre la mente con curiosidad a esa inmensa cultura que se despliega ante sus ojos es el conjunto de prácticas, pensamientos y filosofías de los que seguramente haya oído hablar en su país pero apenas alcance a comprender. Yin y yang, feng shui, taichi (tai ji chuan), chi kung (qi gong), taoísmo (dao jiao), los cinco elementos (wu xing), medicina tradicional (zhong yi), entre otros, se asoman tarde o temprano a la vida de quien vive en China.
Muchos extranjeros pasan por el país asiático de espaldas a estas y otras sabidurías como gotas de aceite sobre las que resbala inmiscible el agua de la cultura china. Pierden así la oportunidad de profundizar en una de las más importantes civilizaciones, cuya herencia se extiende por Asia, desde Japón a Vietnam, de la misma forma que la Grecia clásica ha dejado su huella desde el Mediterráneo hasta América.
La mayoría de los chinos conoce el concepto del yin y yang, pero, ¿cuántos han ahondado en su significado, su historia y sus aplicaciones en este país que durante largo tiempo dio la espalda a sus clásicos y tradiciones? La castración intelectual desencadenada durante la Revolución Cultural (1966-1976) de Mao Zedong y el fervor con que se volcó la población –ignorando la cultura- en busca de dinero y desarrollo a cualquier precio cuando en 1978 Deng Xiaoping puso en marcha el proceso de apertura y reforma, han pasado factura. Según algunos intelectuales chinos, los problemas existentes hoy en China se explican por la ruptura del equilibrio entre el yin y el yang.