Si hay algo con lo que no se puede bromear en China es la comida. Sentarse a la mesa es la consecuencia natural de cualquier encuentro con la familia o los amigos en este país. Las referencias a la comida son empleadas incluso para saludar. Un sustituto frecuente de “Hola, ¿cómo estás?” es “¿has comido?” (ni chi le ma?, 你吃了吗?) Así que no es de extrañar que muchos internautas se hayan mostrado furiosos después de que la prensa estatal publicara esta semana que el Gobierno pretende dictar una norma para luchar contra la contaminación que golpea directo al estómago de la gente: la prohibición de las barbacoas callejeras.
Aunque muchos pequineses están hartos de tener que utilizar mascarilla, no poder hacer ejercicio al aire libre o verse obligados algunos días a permanecer en el interior de los edificios, debido a los altos niveles de polución, la desaparición de las brochetas (kao chuan, 烤串) en aras de una supuesta mejora de la calidad del aire es más de lo que están dispuestos a tolerar muchos chinos. “Esto es ridículo. ¿Qué va a ser lo próximo?, ¿prohibir la comida frita?”, dice un usuario de Weibo, servicio de mensajes cortos similar a Twitter. “¿Qué proporción de contaminación procede de las barbacoas?”, se queja otro.