Lo que sucede en el Zócalo de Ciudad de México es apoteósico. Leemos las noticias sobre las miles de personas que asisten a los espéctaculos que se ofrecen en ese lugar y nos vemos obligados a releer las cifras que nos revelan las empresas organizadoras y responsables de los eventos. Las comparaciones siempre serán odiosas y aqui no se trata de cuantificar para luego calificar porque sería injusto. Pero calcular en este caso es una tentación a la que no nos resistimos. Hace unas semanas Sir Paul Mc Cartney logró 200.000 espectadores, otras fuentes dicen que 150.000. Pero el logro del ex- Beatle es pasado. Justin Bieber lo superó. Hace un par de noches el artista canadiense logró reunir durante su concierto 210.000 personas según autoridades del Distrito Federal mexicano. Y... ¿qué como estuvo el concierto? Con ese número de asistentes lo demás no importa. Justin pasó a la historia, por lo menos en convocatoria.
En 2007 Shakira logró la misma cantidad de fanáticos durante su concierto en el zócalo capitalino: 210.000 personas.
Pero el récord logrado por un artista en un espectáculo musical en el D.F tiene nombre: Vicente Fernández. El ídolo mexicano cantó en el año 2009 frente a 219.000 personas convirtiéndose en número uno hasta el momento.
Se leen fácil los ¨miles¨ pero si hacemos el cálculo con detenimiento es una verdadera hazaña reunir tantas personas en un sólo lugar y mejor aún no morir en el intento. Es una mecánica que los mexicanos se saben de memoria. Los días de concierto la aventura comienza temprano. Poco a poco los fanáticos llegan y se apoderan del lugar. Esperan hasta el cansancio por su ídolo. Algunos arrestos y problemillas causados por los que se oponen al show, pero todo se logra controlar a tiempo. A partir del momento en que la estrella aparece en el escenario y en las pantallas gigantes dispuestas en el Zócalo y sus calles aledañas, el público mexicano no para de gritar y corear sus canciones favoritas y por supuesto llevar al cielo a los artistas que difícilmente volverán a vivir una noche con tantos miles de seguidores. Sólo en twitter es posible llegarle a tanta gente al mismo tiempo pero nunca con la emoción que supone tener a sus pies alrededor de 200.000 personas. Mientras los artistas lo entregan todo en el escenario , las autoridades mexicanas cuentan , suman, calculan y computan para luego entregar la cifra a los sedientos periodistas que se mueren por saber el resultado de otra noche más en el mundialmente conocido Zócalo de Ciudad de México. Al día siguiente informan a su público que recibe la noticia con total naturalidad.Pero de natural no tiene nada. Unos se dedican a cantar otros a contar, cada uno en lo suyo mientras el público se dedica a gozar y demuestra que en ese país si es posible vivir en paz. Me pregunto: ¿ qué pasará el día que Lady Gaga decida visitar el centro histórico del D.F , romperá el record de ¨Chente¨?