El arte planta cara al rescate de España

Por: | 21 de junio de 2012

Bill ViolaDesde hace unos años, siempre que asoma la palabra crisis en el retrovisor de la economía mundial, el arte contemporáneo engorda en apreciación. De repente (o no tanto) muchos se han dado cuenta de la capacidad generadora de ingresos que tiene esta industria. De hecho, la feria Art Basel ha disfrutado de un lustroso aspecto de “todo vendido” en su última edición. “Se han revivido viejas fiebres de ediciones pasadas, cuando algunos compradores trataban de colarse, incluso el día del montaje, para optar a las mejores piezas”, recuerda el coleccionista Marcos Martín Blanco.

Esas sensaciones han vuelto. ¿Pero es el arte tan buena opción? ¿Se puede tratar de igual manera que un bono o un título de una compañía? Sí y no. El arte entendido como inversión tiene altas barreras de entrada. Una de ellas es algo tan sencillo y complicado a la vez como escoger. “Existe una ingente oferta en el mercado, donde actúan miles de creadores, pero únicamente muy pocos, menos de un 1%, tienen cotización; o sea mercado”, reflexiona el coleccionista Paco Cantos. Tanto es así que se estima que actualmente hay más de 400.000 artistas que tienen presencia más o menos constante en el mundo del arte. Así que si únicamente pensamos en términos de inversión (lo cual no es muy aconsejable) resulta necesario tener claro algunas ideas para escoger con acierto ante esta enorme oferta.

Maurzio CattelanLo caro sale caro. Frente a la noción clásica de que lo barato sale caro, en el arte contemporáneo (esto es una regla general, por lo tanto hay que analizar caso por caso) cuanto más se paga por una obra más disminuye el riesgo de la inversión. Los valores consagrados son caros, pero a la vez seguros.

¿Hay algún comprador ahí fuera? El arte es bastante ilíquido. La vía habitual para vender una obra que se ha adquirido son las casas de subastas y éstas celebran un número limitado de ventas al año. Además, claro, están las comisiones que aplican (de media un 20%) así como diversos gastos que a veces se olvidan. Por ejemplo, el traslado internacional de la obra. Enviar un óleo de 2 x 2 metros a una casa de subastas internacional, en busca de más oportunidades de venta, situada en Londres o Nueva York, bien puede superar los 6.000 euros, si tenemos en cuenta gastos como seguros y embalajes.

Desechado el concepto de comprar por comprar, como en cualquier otra actividad, hay que entender que el arte contemporáneo también tiene sus blue chips y sus propuestas emergentes. Por lo tanto, si pensamos construir una cartera que mezcle artistas emergentes con consagrados y que funcione como una especie de “cartera antirrescate” lo mejor es acudir a expertos y coleccionistas. Le hemos pedido a cuatro que nos den sus recomendaciones para protegernos de la crisis. Y estas son sus respuestas y sus artistas.

Paco CantosFrancisco Cantos, coleccionista
1º Damien Hirst
2º Doug Aitken
3º Bill Viola
4º Maurizio Cattelan
5º Jerónimo Elespe

EM-25Estefanía Meana, coleccionista
1º Paul Graham
2º Carlos Garaicoa
3º Willie Doherty
4º Mark Wallinger
5º Rosa Barba

MYCristina Giménez, directora de la galería Ivory Press
1º Ai Weiwei
2º Los Carpinteros
3º Tacita Dean
4º Vicky Uslé
5º Luisa Lambri

MarcosMarcos Martín Blanco, coleccionista
1º Jenny Saville
2º Marlene Dumas
3º Marilyn Minter
4º John Currin
5º Gerhard Richter

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fotografía de apertura: Cinco ángeles para el milenio (2001). Vídeo, de Bill Viola/Kira Perov.
Fotografía de interior: Obra de Maurizio Cattelan. AFP.

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Felicidades para el que piense en el arte como negocio, o como caja de caudales para invertir a buen recaudo sus fondos. El resto de la humanidad seguimos pensando que comer durante el día.

http://casaquerida.com/2012/06/20/si-volvieran-los-quijotes/

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Con arte y sonante

Sobre el blog

En un mundo de liquidez casi ilimitada, en el que los bancos centrales dan al botón de imprimir billetes a la misma velocidad que Billy el Niño desenfundaba su revolver, los ahorradores (que hoy en día somos todos) han redescubierto el valor de los activos tangibles y limitados.
O sea, que empiezan y acaban. Metales preciosos, arte contemporáneo, antigüedades, vinos, coches de colección, diamantes. Bienes que a su escasez y potencial económico aportan su carácter material. Bienes con arte y sonantes.

Sobre el autor

Miguel Ángel García Vega

Periodista y modesto coleccionista de arte contemporáneo, Miguel Ángel García Vega lleva más de 15 años escribiendo en EL PAÍS. A veces de finanzas, a veces de sociedad, a veces de arte, pero siempre conectando la vida y los números. Este blog quiere ser una piedra de Rosetta con el que entender el universo de los bienes tangibles, que en ocasiones parece, como el mundo, ancho y ajeno.

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