La destrucción del Patrimonio de la Humanidad de Cirene

Por: | 17 de septiembre de 2013

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Fotografía de Cirene (Libia) tomada antes de que se produjera la destrucción de parte del viaducto (200 d. de C.) y de 200 criptas. Foto: Unesco.

Es la barbarie que no cesa. La guerra no solo trae dolor a las personas sino también a su patrimonio y a su cultura. Cirene es uno de los sitios arqueológicos más bellos de Libia. Los expertos describen este enclave como “una de las principales ciudades del mundo Helénico”, y su necrópolis figura entre las mayores y más importantes del planeta. Un lugar único, que además está declarado Patrimonio de la Humanidad. De poco parece haberle servido. Al menos 200 criptas, junto con parte del viaducto (que los arqueólogos datan 200 años después de Cristo), han sido destruidas hace escasos días por las excavadoras. Los responsables de este desastre son agricultores locales que han devastado las ruinas para vender esos terrenos —ya "despejados" y distribuidos en parcelas de 500 metros cuadrados— a promotores inmobiliarios. El destrozo ha sido enorme. “Han arrojado piezas antiguas a un río cercano como si fueran basura”, advierte a France 24 Ahmed Hussein, profesor de arqueología en la Universidad de Bayda.

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La situación política y social en Libia es tan frágil que impide proteger sus grandes sitios arqueológicos. Foto: Unesco.

Los arqueólogos han avisado a las autoridades sobre esta destrucción, pero no tienen muchas esperanzas de que sirva para algo. La situación social y política es tan frágil que impide cualquier intervención. Además, esta bellísima ciudad, fundada 700 años antes de Cristo, se enfrenta a su particular idiosincrasia. Los agricultores y granjeros que viven en estas tierras las reclaman como propias. Desde luego no tienen documentos que lo acrediten, solo la tradición oral —transmitida de padres a hijos— lo sustenta.

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De sitio catalogado como Patrimonio de la Humanidad, Cirene ha sido transformada en un área de construcción, denuncian los arqueólogos. Foto: Wikipedia.

El arqueólogo Ahmed Hussein, con una indisimulada tristeza, lo narra así: “En Libia, la costumbre y la tradición tienden a tener más peso que las leyes escritas. [Los agricultores] no poseen documentos oficiales que demuestren que son los propietarios de las tierras, sin embargo nadie pone en duda sus derechos sobre ellas. Con Gaddafi, estas familias no se habían atrevido a hacerlos valer. Pero ahora, han transformado un sitio arqueológico en un área de construcción”. Este es, si nadie lo remedia, el presente y el futuro que aguarda a uno de los cinco sitios que en Libia son reconocidos como Patrimonio de la Humanidad. ¿Podremos impedirlo?

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Cirene corre el riesgo de desaparecer bajo la especulación inmobiliaria. Foto: Unesco.

Hay 6 Comentarios

Es una imagen falsa que el país no tuviera pobreza, es cierto que los árabes vivían muy bien (unos 6 millones), pero en el desierto había campos de concentración donde se pudrían los disidentes y los inmigrantes subsaharianos, metidos en contenedores y muriendo por los uad a pie. Lo he visto, no hace falta decir más.

La Cultura les importa tres pepinos a los poderes imperiales de Occidente, causantes de las guerras de Irak, Libia y ahora Siria. Solo les interesa el petróleo, el gas y otros minerales, que es lo único que valoran..

He estado 3 veces en Cirene antes de la guerra, me produce una gran tristeza esta noticia. Durante la guerra en Libia envié varios comentarios de opinión sobre el patrimonio libio a los periódicos de tirada nacional, y no me hicieron ni caso. Ahora veo esto, puedo imaginarme lo que está sucediendo en Leptis Magna, por ejemplo. ¿Cuando aprenderemos?

De Cirene partieron dos navegantes, instruídos nada menos que por Eratóstenes, el que fuera director de la Biblioteca de Alejandría - no conozco exactamente la fecha en que partieron - pero si se sabe que tras navegar por el ïndico, salieron al Pacífico y llegaron en el 232 a.C. a las costas del actual Chile. Antes recalaron en Nueva Zelanda, y dejaron en una cueva del lugar, unas inscripciones y el dibujo de una tanawa, que era un antecesor del sextante, usado por los marinos para orientarse en sus navegaciones. La misma inscripción que dejaron en Nueva Zelanda, la repitieron en una cueva del volcán Tinguiririca, en Chile. A finales del siglo XIX pasó por esa cueva un estudioso alemán y les tradujo a los intelectuales chilenos lo que decía el epígrafe. Era un reclamo de soberanía a favor del Faraón Ptolomeo III, su esposa Berenice y su heredero,quien fuera Ptolomeo IV,irónicamente llamado Philopator, porque acabó dandole muerte a su padre. Cuánta historia ha producido Cirene, para que unos ignorantes terminen reduciéndola a escombros! Es para llorar ! (Fuente: Paul Gallez )

En cada rincón del mundo, las civilizaciones hablan de depredadores surcando los cielos y envenenando a la humanidad. Pandemias, hambrunas, holocaustos, magnetismo, control climático, herméticas. Debemos volver hacia el pasado, antes de que el sistema borre todas las huellas del imperio real que nos rige.

Estos paises necesitan un dictador perverso que les tire a matar siempre para que puedan funcionar, extraño no?
Al Basir a Syria lo mantenía muy disciplinado y rico, lo mismo Sadam Hussein a Irak, en este caso Kadaffi mantenía a su Libia muy disciplinada, libre de pobreza y tercer mundismo, a todas sus tribus unidas. Desgraciadamente a USA no le causa gracia y prefiere algo diferente.

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En un mundo de liquidez casi ilimitada, en el que los bancos centrales dan al botón de imprimir billetes a la misma velocidad que Billy el Niño desenfundaba su revolver, los ahorradores (que hoy en día somos todos) han redescubierto el valor de los activos tangibles y limitados.
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Miguel Ángel García Vega

Periodista y modesto coleccionista de arte contemporáneo, Miguel Ángel García Vega lleva más de 15 años escribiendo en EL PAÍS. A veces de finanzas, a veces de sociedad, a veces de arte, pero siempre conectando la vida y los números. Este blog quiere ser una piedra de Rosetta con el que entender el universo de los bienes tangibles, que en ocasiones parece, como el mundo, ancho y ajeno.

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