Con euros y a lo loco

Sobre el blog

La entrada en el euro de España y otras economías del Sur de Europa les permitió financiarse a unos tipos de interés históricamente bajos. Particulares y administraciones se endeudaron para gastar a lo loco. En el caso español, la fiesta acabó con el pinchazo de la burbuja inmobiliaria. Ahora toca pagar esos excesos, aprender del rigor fiscal y capacidad de ahorro de nuestros socios alemanes y reformar la economía para encontrar un nuevo modelo productivo que nos permita volver a crecer. Pero, ¿cuánta austeridad nos podemos permitir en medio de una recesión? Y ¿servirá esta para que Alemania se fíe de sus socios del sur y acceda a reforzar institucional y financieramente la deficitaria unión monetaria? El futuro del euro depende de ello.

Sobre la autora

Victoria Carvajal

Victoria Carvajal, economista por la New York University, fue redactora en la sección de Economía de El País en los años convulsos de la peseta en su recta final hacia la unión monetaria. Ahora en este blog pretende analizar el también convulso momento que vive la zona euro y otros temas relacionados con la economía internacional.

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Après moi, le déluge

Por: | 08 de junio de 2013

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Après moi, le déluge. O lo que es lo mismo: Después de mí, poco me importa lo que venga. La frase atribuida a la amante del rey Louis XV, Madame Pompadour, parece haberse convertido en la máxima de los hasta hace poco pilares del conservadurismo financiero, los bancos centrales. La economía mundial está más que nunca gobernada por ellos. El escaso margen de maniobra de los gobiernos de las principales potencias para estimular sus economías debido a sus altos niveles de endeudamiento, ha convertido a la política monetaria en el principal instrumento para superar la crisis. Puede que el Banco Central Europeo sea más conservador que la Reserva Federal o el Banco de Japón, pero nadie duda de que la política monetaria se ha adentrado en un terreno desconocido. La dependencia de de los agentes económicos en sus políticas de estímulo dificultan el regreso a la normalidad. Los tipos de interés casi negativos de una Europa financieramente fragmentada, que impide que los estímulos lleguen allí donde más se necesitan, o las masivas compras de activos por parte de las autoridades monetarias en EEUU, Reino Unido o Japón no terminan de reactivar la economía mundial y están provocando una volatilidad sin precedentes de los precios de los activos que amenaza con arruinar las posibilidades de conseguirlo. 

Si el PP atribuía a la política económica del Gobierno la fuerte bajada de la prima de riesgo en los últimos meses, basta que Ben Bernanke, presidente de la Fed, sugiera la posibilidad de levantar el pie del acelerador para poner las cosas en su sitio. Porque las subidas que se han producido en los mercados en los últimos meses no se deben, no importa lo mucho que se empeñe el PP, a los datos fundamentales de la coyuntura económica si no a un exceso de liquidez que ha inundado el sistema y que ha llevado a los inversores a asumir más riesgos en busca de más rentabilidad (bonos españoles, italianos, la Bolsa..). La Fed y el Banco de Japón inyectan al mes 85.000 y 80.000 millones de dólares respectivamente. O lo que es lo mismo el 11% del PIB de España cada mes. La pregunta del millón es cómo y cuándo ir retirando este descomunal balón de oxígeno.
 
Cómo funciona la relajación cuantitativa o Quantitive Easing de la Fed para entender mejor en qué terreno se ha metido el banco central estadounidense. La QE no equivale a imprimir dinero directamente pero no está lejos de ello pues supone la compra de activos, sobre todo bonos, por parte del banco central al sector privado. Como resultado, los bancos que venden tienen más liquidez y disposición a prestar dinero a empresas y familias. Asimismo, las elevadas compras de la Fed hacen que los tipos de los bonos caigan, lo que provoca una bajada generalizada de los intereses de los créditos. Y, por último, el bajo nivel de los tipos de bonos del Tesoro americano anima a los inversores a buscar mayor rentabilidad en activos de riesgo como las acciones de las empresas o los bonos corporativos. En consecuencia, los valores de la bolsa suben (un 20% en seis meses) y el correspondiente efecto riqueza sobre los inversores anima al consumo e impulsa la actividad económica.

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La envergadura de las compras es tal que se prevé que el balance de la Fed engorde el equivalente al 18% del PIB estadounidense de continuar hasta 2014 (ver gráfico). El banco central ha vinculado este programa a un objetivo: que el paro caiga al 6,5% o que haya cuatro meses consecutivos de creación de 200.000 nuevos empleos. En mayo se crearon 175.000, lo que ha disparado la especulación sobre la posibilidad de que la Fed reduzca sus inyecciones antes de lo previsto.

La apuesta de Estados Unidos es arriesgada pero ya le gustaría a España y otros de los países de la eurozona con altísimas tasas de paro que el banco central vinculara su política a la creación de empleo. Esta semana Mario Draghi se desmarcó de las políticas adoptadas por la Fed o el Banco de Japón y presumió de "no estar contribuyendo a la volatilidad de los mercados". Eso no le salva de operar en un entorno volátil donde cualquier indicación de que los estímulos están llegando a su fin provocá fuertes caídas. Su reciente decisión de no bajar los tipos de y de aplazar las medidas para dar crédito a las pymes provocó el desplome de las bolsas y disparó las rentabilidad de los bonos soberanos. La prima de riesgo española llegó a subir 23 puntos hasta los 316, lejos de los 279 de hace 20 días.

Draghi también a su manera se ha adentrado en territorio comanche al tomar decisiones en el límite del mandato de la institución, que le han llevado a enfrentarse, incluso en los tribunales, con su principal accionista, Alemania. Le ganó un órdago al mercado al anunciar que el BCE compraría de forma ilimitada bonos de los países en problemas y conseguir neutralizar la especulación sobre la ruptura del euro sin gastar un euro. Desde su llegada a la presidencia, ha reducido los tipos de interés cuatro veces, del al 1,5% al 0,50%. Mantiene la barra libre para los bancos hasta por lo menos julio de 2014, está dispuesto a fijar tipos negativos (ahora es cero) a los bancos que despositen su dinero en la entidad monetaria para estimularles a que busquen rentabilidad prestando el dinero. Acepta de los bancos activos de alto riesgo como garantía… En definitiva, medidas no convencionales para un banco central que se hizo a imagen y semejanza del riguroso Bundesbank alemán.

El caso de Japón es el más extremo. Es un big bang en la política monetaria, un experimento al que todos miran con igual fascinación y terror. Su programa de compras de activos puesto en marcha en abril engordará el balance del banco central en un 40% del PIB en sólo dos años. Tras la burbuja inmobiliaria de los ochenta, lleva dos décadas con tipos de interés negativos sin conseguir reactivar la economía. La distorsión en los precios de los activos desde que se embarcaron en esta política de choque es de vértigo. La Bolsa de Tokio ha subido un 70% en pocos meses. El yen ha bajado el mínimo de los cuatro años, creando fuertes tensiones entre las grandes potencias exportadoras de la región y los tipos de los bonos a largo plazo se han duplicado y amenazan con dificultar el crecimiento que se quiere estimular.

Muchas de las decisiones que están tomando Bernanke, Kuroda y en menor medida Draghi se hubieran descartado hace unos años por considerar que crearían las condiciones necesarias para una catástrofe financiera. ¿Lograrán que el crecimiento sea lo suficientemente sólido antes de retirar los estímulos? O, de lo contrario, ¿nos estallará una nueva burbuja financiera en la cara? Héroes en este primer asalto contra la crisis, pueden convertirse en villanos si no logran que sus medidas lleguen a la economía real.




La austeridad pierde apoyo en los mercados

Por: | 30 de abril de 2013

 

Corren malos tiempos para los predicadores de la austeridad a ultranza. No sólo los cálculos erróneos de los profesores de Harvard Kenneth Rogoff y Carmen Reinhart sobre la relación de la deuda y el crecimiento han sacudido sus fundamentos, también el FMI ha alertado contra su práctica integrista y uno de los máximos gurús del mercado de bonos, Bill Gross, ha dicho que Europa tiene que empezar a gastar. Hasta el conservador y más bien sumiso José Manuel Durao Barroso ha advertido de que la austeridad ha hecho caer en picado el apoyo ciudadano al proyecto europeo. Pero quizá lo más interesante es que los mismos mercados que en junio del año pasado pusieron al borde del colapso a la unión monetaria por considerar intolerables los desequilibrios fiscales de los países deudores del Sur, ahora celebran toda señal que indique que se afloja la soga de la austeridad y aplauden toda política de estímulo que se alinea con las puestas en marcha por los bancos centrales de Estados Unidos y Japón.

Los dos años más dados a España para reducir su déficit, el deseo del nuevo Gobierno de coalición italiano de limitar las políticas de ajuste, las dificultades de Francia y Holanda para reducir sus déficit, la agudización de la recesión en toda la eurozona... Todo apunta a que Alemania no va a tener más remedio que ser más flexible con sus principales socios en el euro e incluso atender las llamadas del mundo entero para que aplique políticas de estímulo en su economía, empezando por permitir mayores subidas salariales.

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'Fracking hell'!

Por: | 15 de marzo de 2013

Trabajadores en el campo de petróleo de Bakken, Dakota del Norte.

Tiene todo lo que a Europa le falta: un banco central que supedita su política monetaria a un objetivo de empleo, un robusto sistema financiero que ya concluyó su saneamiento, una política mixta que está permitiendo reducir desequilibrios sin hundir el crecimiento, unos mercados flexibles, una envidiable capacidad de innovación... Si le añadimos los efectos de la revolución energética que está viviendo el país parece claro que el liderato económico de Estados Unidos va para largo. Y es que el exitoso desarrollo de la controvertida tecnología fracking (fractura hidráulica) para extraer gas y petróleo de formaciones rocosas a gran profundidad, puede convertir al país en el primer productor mundial de ambas materias primas, por delante de Rusia y Arabia Saudí, en menos de cinco años. Los más entusiastas auguran incluso que llegará a ser autosuficiente  en 2035.

"Hasta los sesenta, la abundante energía de origen nacional hacía que todo fuera posible en Estados Unidos", comentaba hace pocos días en Houston el presidente ejecutivo de General Motors, Dan Akerson, en el llamado Davos de la Energía, por ser el foro más importante del sector. Desde entonces, la caída de la producción nacional y la creciente dependencia de las importaciones aumentaron la vulnerabilidad de la economía a las crisis de petróleo que se han sucedido. "Ahora todo es posible de nuevo".

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Ahora que levantábamos cabeza...

Por: | 01 de febrero de 2013

Mariano Rajoy, ¿escondido?

Si la estabilidad política, con un Gobierno respaldado por una mayoría absoluta, era uno de los activos con los que contaba España para consolidar la recién recuperada confianza de los mercados en su economía, la crisis abierta en el PP a raíz de la publicación de los papeles de Bárcenas amenaza ahora con mandarla al traste. ¿Desandaremos el camino andado? Tras un año de dolorosos recortes, con cuatro trimestres de crecimiento negativo e imparable aumento del paro, España empezaba a ver la luz al final del túnel: los tipos de interés a largo plazo han bajado casi a la mitad, las subastas del Tesoro se están colocando con éxito y a un coste asumible, hay entradas netas de capital por tercer mes consecutivo tras más de un año sólo registrando salidas... Estábamos cerca de ver los efectos de estas mejoras en la economía real, en el empleo... Pero el periodo de incertidumbre al que está abocado el país con este escándalo puede hacer que vuelvan las tensiones especulativas y se alejen las posibilidades de iniciar por fin la esperada recuperación económica.

La prensa internacional se hacía eco de los papeles publicados por EL PAÍS y la respuesta de los inversores no se hará esperar. Es de sobra conocido que los mercados son poco amigos de la inestabilidad política. Y aunque la decisión de Mario Draghi de convertir al Banco Central Europeo en potencial prestamista de último recurso ha servido de antídoto contra la especulación desde julio pasado, incluso en una Italia que hace poco resucitó a Berlusconi, habrá que ver si España, que tiene mayores desequilibrios que su socio mediterráneo, aguanta el tirón. Si vuelven las tensiones al mercado de deuda y se encarece de nuevo la financiación pública es muy probable que Mariano Rajoy, hoy escondido, (¿Se han ido ya, María Dolores?, bromeaba Jot Down Magazine al distribuir por las redes soviales la foto arriba incluida), se vea forzado a pedir el rescate del Mecanismo de Estabilidad Europeo y del BCE, del que hasta ahora se había librado.

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España y el glamour de la periferia

Por: | 26 de diciembre de 2012

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Está claro que Rajoy no es la Juani. La heroína de la periferia urbana retratada por Bigas Luna en el film "Yo soy la Juani" (en la imagen arriba) tenía las cosas claras y actuaba con decisión. Nada que ver con el presidente del Gobierno español. Pero lo que sí es cierto es que España, que pertenece a la castigada periferia de la zona euro junto con Portugal, Irlanda, Grecia e Italia, está recuperando la confianza de los inversores extranjeros y sigue escalando puestos en la lista de países donde es rentable invertir. ¿Vuelve el glamour de la perifería que puso de moda la Juani?

La resistencia de la economía española es notable. Sin posibilidad de devaluar, con un coste de financiación que casi duplica el de sus socios europeos más solventes, una tasa de desempleo tan alarmante que anula toda inclinación a consumir, un hachazo fiscal, el mayor de la zona euro (11 puntos del PIB en tres años), de devastadores efectos sobre la demanda interna... Y pese a todo ello, la inversión extranjera vuelve a España, como indican los datos más recientes del Banco de España, tras catorce meses de huída, y la balanza de pagos continúa mejorando gracias al comportamiento de las exportaciones y del turismo. La Bolsa sube, la prima de riesgo baja porque se vuelven a comprar bonos del Tesoro española (no hay más que ver el buen resultado de las últimas subastas) y los extranjeros invierten en empresas españolas.

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Grecia o cómo negar la evidencia

Por: | 28 de noviembre de 2012

Lagarde

¿Qué hace falta para que Europa cambie de rumbo? ¿Por qué insiste en negar que los severos planes de ajuste están deprimiendo la actividad mucho más de lo previsto? ¿De verdad se cree que es posible reducir el endeudamiento sin crecimiento? ¿Por qué, en defenitiva, seguir negando la evidencia? Grecia acumula 16 trimestres de crecimiento negativo, Irlanda, 12, Portugal, siete, España, cuatro... La Unión Europea en su conjunto ha entrado oficialmente en recesión este último trimestre... La idea de que los recortes acabarían teniendo efectos expansivos en las economías ha demostrado ser equivocada. Las previsiones de todos los organismos internacionales, las últimas son las de la OCDE, lo confirman: la principal amenaza para el crecimiento de la economía mundial sigue siendo la eurozona.

No obstante, los fundamentalistas de la austeridad, los países acreedores liderados por Alemania, siguen sin dar su brazo a torcer. Por mucho que quieran negarlo e intenten convencer a sus electorados de que su firmeza les está permitiendo reducir el desvío de fondos a los países deudores, el resultado es que la austeridad no hace más que abultar la factura de las transferencias de cara al futuro: cuanto más se agudiza la recesión, más se alejan los objetivos de consolidación fiscal y más se alarga la dependencia de estos de la ayuda internacional para pagar sus deudas. Pero nadie se atreve a llevar la contraria a Berlín.

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El precio de la indecisión de Rajoy

Por: | 09 de octubre de 2012

Galimatías Rajoy

España y Grecia tendrán en 2013 la peor evolución de entre 185 economías del mundo, según el FMI, y lo único que propone Europa, sometida al dictado de Alemania, es una dosis mayor de austeridad, la medicina que amenaza con matar al paciente. Esta obsesión unida al confuso apoyo de Berlín a importantes decisiones que permitirían a Europa vislumbrar la salida de la crisis de solvencia que padece desde hace tres años, amenazan con romper la tregua dada por los mercados a la eurozona tras la oferta de Mario Draghi de comprar la deuda de los países con problemas para financiarse como España.

Merkel aceptó el plan del Banco Central Europeo, a cambio, claro está, de más recortes. Sin embargo, ahora que España está lista para pedir un nuevo rescate, tras la presentación de unos presupuestos muy restrictivos, que van más allá incluso de lo solicitado por Bruselas, Berlín le dice que no. Tampoco acepta que la ayuda a la banca sea directa, en contra de lo pactado en junio. Mariano Rajoy, mientras, se muestra tranquilo. Se fuma un puro, y no en sentido figurado, y para estupor de muchos declara al Wall Street Journal estar "fascinado" con la situación (¡qué término desafortunado!). No parecen quitarle el sueño los intereses que paga el Estado, cuya factura pesa cada vez más en el déficit y resta recursos a otras partidas de los presupuestos claves para el crecimiento y la cohesión social. Ni tampoco la asfixia financiera del sector privado, que está profundizando la recesión en España. ¿Por qué no esperar a ver si la tregua de los mercados se prolonga hasta las elecciones gallegas del próximo día 21?

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Rajoy prueba la paciencia de la UE

Por: | 25 de septiembre de 2012

Mariano Rajoy. EFE
Mariano Rajoy
está poniendo una vez más a prueba la paciencia de sus socios europeos. ¿A qué espera para pedir ayuda financiera al Eurogrupo y acceder a una financiación más barata respaldada por la compra ilimitada de su deuda en los mercados? Tanto el Gobierno como la oposición llevaban meses pidiendo al Banco Central Europeo que interviniera para frenar la imparable subida de los intereses que está asfixiando la economía. Cuando su presidente Mario Draghi anuncia un plan para hacer exactamente eso, aunque condicionado al cumplimiento de unas medidas de rigor fiscal, Rajoy da la callada por respuesta (¡y el PSOE dice no!). Si Rajoy no mueve ficha pronto, el plan de Draghi, que supone un paso decisivo y valiente en el rediseño institucional de la unión monetaria, podría quedarse en agua de borrajas. 

Por mucho que Rajoy diga que "no hay urgencia", los mercados indican lo contrario: los tipos de interés de los bonos suben de nuevo y de forma preocupante. La corrección a la baja de estos tras el anuncio del BCE parece haberse agotado. No hay más que ver los resultados de las subastas de letras y bonos durante este mes: no se ha colocado todo lo que se quería y los tipos han subido ligeramente. Tampoco la prima de riesgo, termómero de la desconfianza en España, logra bajar de los 400 puntos y se acerca de nuevo a los 450. Ya en el pasado el presidente ha antepuesto sus intereses partidistas a los del Estado. ¿Lo hará esta vez también? Hay quien teme que Rajoy prefiera aguantar hasta las elecciones gallegas y del País Vasco el 21 de octubre para evitar que el estigma de país intervenido le pase factura en las urnas. Y sin embargo, la incertidumbre de esta espera está desatando nuevas presiones en los mercados. ¿Será entonces tarde para que España pida un rescate parcial, en condiciones más ventajosas y menos costoso, como el que le ofrecen ahora?

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Super Mario y la desintegración financiera

Por: | 14 de septiembre de 2012

Ilustración del Financial Times


¿Héroe o villano? Para los países con un acceso restringido o inexistente a la liquidez financiera y ahogados por el coste creciente de su deuda, Mario Draghi ha logrado salvar una vez más al euro del abismo. Para la mayoría de los contribuyentes de los países acreedores, como Alemania u Holanda, el presidente del BCE está haciendo el trabajo sucio de los políticos de las economías pecadoras al financiar sus déficits con dinero de los contribuyentes europeos y poniendo en peligro las finanzas del conjunto de la eurozona. Tesis que comparte el ortodoxo Bundesbank, único voto contrario al plan de compra ilimitada de bonos propuesto por Draghi (caracterizado en la imagen como Super Mario en una ilustración publicada por el Financial Times). Sea como sea, de lo que no hay duda es que el BCE que preside el italiano ha demostrado ser la única institución europea capaz de dar una respuesta a la crisis del euro. La reducción de los tipos de interés de los bonos en España e Italia, las más castigadas por los mercados en los último meses, así lo prueba.

Draghi parece haber conseguido el primero de sus objetivos: eliminar el riesgo de reversibilidad del euro que, según distintos analistas incrementaba en 200 puntos la prima de riesgo. Desde que anunció su plan para comprar de forma ilimitada bonos de los países con problemas, aunque estos deben solicitar el rescate y cumplir unas estrictas condciones para beneficiarse del mismo, el bono español a 10 años ha pasado de pagar un interés del 7,64% en julio al 5,70% de esta semana.

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Señora Merkel, diga ¡sí!

Por: | 26 de junio de 2012

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Tras tres años de poner paños calientes y miles de millones de euros gastados sin haber resuelto la crisis de desconfianza que azota a la eurozona, los mandatarios europeos han decidido pasar a mayores: en los últimos días se filtran informaciones sobre los planes de la Comisión y el BCE para avanzar en la unión bancaria y la integración fiscal y sobre cómo combinar la cesión de soberanía que estas medidas requieren con la legitimidad democrática... Estos planes, que se podrían aprobar en la cumbre una vez más clave (esta vez parece que sí...) que celebra la Unión Europea los días 27 y 28 de junio, sirven desde luego para dar el espaldarazo institucional que desesperadamente necesita el desacreditado proyecto de la moneda común, pero, dado que es probable que se necesite reformar los tratados y, en muchos casos, la aprobación de los respectivos parlamentos, ¿llegarán a tiempo para salvar al euro?

A tiempo para evitar el rescate soberano a España, que parece inevitable pues la financiación en los mercados del Tesoro es insostenible a los tipos de interés actuales. A tiempo para evitar que Italia vaya detrás de España, ahora que Silvio Berlusconi amenaza con abrir una brecha en el apoyo del parlamento a Mario Monti al declararse partidario de la salida de Italia del euro. A tiempo para contrarrestar la ola populista antieuropea que se extiende peligrosamente por el viejo continente. A tiempo para que la fe de los ciudadanos en Europa no desaparezca del todo y accedan a ceder poder a unas instituciones cada vez más impopulares, tanto para las economías deficitarias de la periferia como para las muy solventes del Norte.

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El País

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