Condenada en la Ciudad

Blog de Patricia Gosálvez

Sobre el blog

Atrapado sin vacaciones un Condenado en la ciudad pasa el verano como puede. Para distraerse y mantenerse cuerdo, el personaje observa el limbo en el que se convierte su ciudad en agosto.

Explora, analiza, calcula... a medio camino entre un antropólogo (de bar) y un reo (de película, de esos que dibujan palotes en la pared de la celda), el prisionero urbano mata el tiempo con una peregrina cuenta atrás que que le lleva a preguntarse, por ejemplo, ¿por qué demonios se sigue aparcando fatal en agosto?, ¿por qué están vendiendo ya ropa de invierno?, ¿quién trabaja menos?, ¿dónde está el refigio más fresquito de esta urbe implacable? y otras cuestiones de perogrullo.

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Autora

Patricia Gosálvez (Madrid, 1975) estudió periodismo y cine en la Universidad Complutense y la de Glasgow. Escribe en EL PAÍS desde 2003 y forma parte del nuevo equipo de ‘No somos nadie’. El programa radiofónico de M80 arranca en septiembre, por lo que la condenada en la ciudad se ha quedado sin vacaciones.

agosto 2007

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19 agosto, 2007 - 13:03

Un vuelo, muchos precios

Escena en la frutería: "Oiga, que me ha cobrado el triple que a la señora". "Es que la señora sabía desde mayo que quería peras". Luego el frutero obliga al cliente a quitarse los zapatos y el cinturón y ya está liada. Pensando en las ventajas de no tener vacaciones (aparte de cobrar, esto es), el Condenado en la ciudad recuerda la última vez que voló junto a un caballero que se encargó de informarle de que había pagado la mitad por su asiento. ¿Cómo es posible que en un mismo avión, hombro con hombro, la gente pague tarifas tan distintas? Hay sectores, como el de las compañías aéreas, que vacilan al consumidor. Junto a los de los móviles, parecen vivir en un paraíso de impunidad. Cada tanto ocurren cosas, como que venden un precio y luego cobran por misteriosas tarifas de última hora y se pasan por el forro aquello de la puntualidad, aunque si tú llegas tarde, no perdonan.

Pero escándalos aparte, todas las aerolíneas pretenden que el cliente trabaje para ellas. Comprar un billete de avión se ha convertido en un ejercicio de paciencia y destreza. La responsabilidad de buscarse la oferta es del cliente (otra coincidencia diabólica: las low cost han jubilado a las agencias de viajes, como los operadores de móviles hicieron con los relojeros). Con la responsabilidad llega la culpa: cuando al fin consigues un billete más caro y con peores condiciones de las que esperabas (de esos que despegan a las cinco de la mañana y hacen tres transbordos) resulta que la culpa es tuya porque no sabes comprar online.

El Condenado, que tiene el dedo (y el pronto) rápido cuando no entiende algo, llama desde el curro a la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), donde un suizo encantador le explica que esto son las cosas que tiene el libre mercado. Resulta que cada compañía cuenta con un departamento de pricing que se encarga del yield management. En cristiano: en las centrales de las aerolíneas hay un grupo de agentes mirando pantallas en plan Wall Street. En función de la oferta y la demanda van asignando un precio a cada billete para maximizar el beneficio de un vuelo a medida que se llena.

Le Monde probó en mayo a buscar billetes de Air France en un mismo avión (clase económica) de París a Nueva York. Había 17 tarifas distintas. De 467 a 3.228 euros. En EasyJet ilustran los quebraderos de cabeza de las aerolíneas para obtener beneficios con un gráfico en forma de avión. Tiene 155 asientos. 39 se van en pagar al aeropuerto, 37 en combustible, 15 en los sueldos de la tripulación. Y así hasta que sólo quedan 9 para beneficios. RyanAir dice que las tasas son el malo de la película: además de las de siempre, cada pasajero paga 50 céntimos por la silla de ruedas que lleva el avión, y desde el 11-S, 5,29 euros más por el seguro de terrorismo.

Hay un libro estupendo de Antonio Orejudo titulado Ventajas de viajar en tren, aunque puede que le falte un paréntesis: (mientras no sea en Barcelona). Por cierto, si quiere que su compañía de móviles no le tome el pelo, llame a "bajas" y amenace. Es gratis y desahoga.

Comentarios

Se veía a la legua. No puede escribir bien, no sabe traducir, no nos cuenta nada trascendente y encima es incapaz de encontrar billetes baratos, con lo fácil que es. La vida a veces es cruel, sí señor.

Para el condenado en ciudades tropicales -que no tanto, pero eso se dice- como la de México, hay una pena mayor: la lluvia veraniega provoca el asalto depresivo que dura, dura, dura y dura hasta que, finalmente, llegue el otoño. Se ve a leguas: su blog ya es parte de la lectura cotidiana... (que no termine la vacación).

Hay algo que no entiendo en su escrito srta Gosálvez: ¿a qué se refiere con eso de "misteriosas tarifas de última hora"? Yo he viajado muchos miles de kilómetros con líneas aéreas de todo tipo, últimamente bastantes líneas aéreas económicas o de bajo coste - "low cost" como prefiere decir usted con esa cursilería pedante típica de ciertos círculos, y le puedo asegurar que no me he topado con ninguna tarifa misteriosa de última hora nunca. Un saludo.

Desde luego, en las compañías de bajo coste hay que currárselo. Y no sólo al comprar. En Easy Jet, no asignan los sitios ni pagando, con lo que tienes que tener un instinto competitivo de la colocación para lograr la 'pole position' en la cola de la sala de embarque, si quieres coger un sitio decente. Luego, cuando va acabando el vuelo, te piden arrojar tus desperdicios en unas bolsas de basura negras, enormes y feas. Pero eso sí, has de hacerlo separando papel de plásticos y de orgánicos, lo que te da una oportunidad de satisfacer tus inquietudes ecológicas.
Y en cuanto a los precios de los billetes, hay dos soluciones para no cogerse un rebote por agravio comparativo en el precio del viaje. La primera, más radical, es no viajar en avión; te coges el autobús o el tren y sabes que pagas más, pero a cambio vas viendo el paisaje a escala humana y encima te dan más horas de viaje a cambio. Aunque esto es relativo, que a los que vivimos en Galicia nos regalan a menudo unas horitas extra de estancia en el aeropuerto de salida y viajes gratuitos en autobús por cuenta de la compañía al aeropuerto de al lado.
La segunda es impedir al de al lado que abra la boca, si se presume que va a restregarnos por la nariz el precio por el que ha logrado el viaje. Es cuestión de darle un trato ‘sobrio y distante’ al muy ‘gracioso’: a cualquier pregunta suya que empiece ¿qué? ¿cómo? ¿dónde? ¿cuánto? (ya sabes, las clásicas que te sueltan en cuanto apareces por una facu de periodismo o una redacción). En este caso, da igual la continuación: se le responde con un seco y rotunto ¡¡muy bien, gracias!! acompañado de dos bruscos cuartos de giro de cabeza: el primero con mirada cauterizante hacia el ‘listillo’ que ya quería fastidiarnos con su maravillosa compra y el segundo al frente, hacia el infinito. Mano de santo, oye: no vuelve a levantar la cabeza en todo el viaje.
Y nada más por ahora, Patricia, maja. Ah, reitero lo dicho: si alguien me paga una colaboracioncita, me comprometo a mantenerla el tiempo que haga falta. O más :-))

Sigo sin verle la "chispa" a este blog. Me ha gustado más el comentario de Lope que la propia entrada.
Confío en que Patricia mejore en la próxima.

Hola:
Me parece Q' están siendo muy duros con Patricia. No sé cuánto tiempo lleve con este blog pero en principio creo Q' le pone mucho esfuerzo, Q' tampoco sé si es todo porque si es así entonces, sólo entonces, estaremos jodio's,,

En cuanto al coste de los billetes he de decir Q' no es diferente a las bragas de una puta...

Me pregunto quién estará detras de algunos comentarios que leo en referencia a este blog. Después pienso que si no son de alguien que yo me imagino, es que la ignorancia y la estupidez, han roto el saco igual que la avaricia.

Me alegro que se haga ruido en torno a un asunto que espero que estalle de un momento a otro... Ya está bien de que "el pueblo" sea un reo sin ideas y sin ganas de rebelarse contra las injusticias (y está muy claro que en lo que se refiere a aviones y teléfonos son flagrantes).

Ánimo y luz!

Ja ja ja. Hoy se queja porque no sabe comprar bien, mañana se quejará porque no sabe decorar su piso y pasado porque no puede hablar inglés. El caso es quejarse. Yo estoy ENCANTADA de que existan los low cost. ENCANTADA. Por fin puedo viajar. Gracias a que planifico y dedico algo de tiempo a la preparación del viaje, puedo viajar por precios realmente económicos. ¿A mí qué si se hunden las agencias de viajes? A mí no me solucionaban nada. Total, el trabajo lo puedo hacer yo. ¿Por qué he de pagar yo por la ineptitud de memos como el condenado que no saben comprar? Yo sí sé comprar y no tolero que se me imponga un sobrecargo para que imbéciles que no sabrían cruzar la calle sin ayuda puedan montarse en un avión para ir a quejarse a otra ciudad. Adaptate o muere. Esa es la eterna cancion.

Ademas de condenados, hay estupidos que se han quedado sin vacaciones en Madrid, o en provincias.
Yo tambien he sentido algo de tristeza cuando desde Santander a Bilbao hemos ido en avión 5 viajeros más la tripulación.
Y cada uno hemos pagado una tarifa distinta, siendo todos del mismo tipo de tarifa turista.
No me causa risa, me da tristeza por la caida de los vuelos entre comunidades sin flujo de turismo, y me imagino que con nuestro viaje no ganarón ni para el carburante. Ah, ademas no diero de merendar unos bocadillos de queso, jamon y bebidas. Las gangas a lo lejos las pagamos todos. Saludos.

Santander a Bilbao en avión? A quién se le ocurre. Chupa carretera, que lo demás es calentar el globo.

No creo que la respuesta de ahí arriba escrita por la señorita INJUSTA, esté dirijida a mi.
Además, solo alguien que esté en alguna "compañía de timo" (aerea-telefónica) podría defender esa postura. Pero... Por si las moscas...
Para zanjar el debate personal, podría decir que soy cliente de una compañia muy conocida con "targeta de plata" (si crees que es mentira, podría demostrarlo con datos, pero ante notario, y si es cierto lo que digo, lo pagas tú ¿vale?... yo conozco unos cuantos notarios si estás dispuesta :D). Eso significa que viajo todas las semanas... y no necesito viajar en "low cost" cosa de la que me alegro :D
Respecto al tema de "hablar en inglés" será mejor que no lo incluya, (you know what i mean?)

Aquí de lo que se hablaba, es de lo injusto que es el tema de que esas compañias cambien los precios y las condiciones a su conveniencia. Y eso es UN HECHO irrefutable.
Asi que el día que tú, "viajera en low cost" (como LA MAYORÍA), tengas la necesidad de viajar en avión (sin haber tenido tiempo de planificar) y pagues 300 por lo que tu vecino ha pagado 100 te darás cuenta del gran monstruo-feo-abusón que son esas compañías.

Sin más, decir que es un placer y una alegría sentir que mis letras manchan páginas de un periodico (aunque sea un reducto apartado de la edición digital) ;) (Estoy guiñando un ojo) para defender una causa JUSTA que entre todos podemos sacar adelante.

Si a las cosas positivas.

Pd: Me alegro de haber podido ayudarte a abrir los ojos ;) (Te estoy guiñando el ojo otra vez... qué gracioso... debe ser la rabia de mi juventud) Además cada palabra que escribimos, genera más ruido para esta mini-revolución-protesta y eso nos hace un poco más libres...

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