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25 marzo, 2007 - 12:37

La punta de la lengua 3

Me llamó la atención esta mañana que un carpintero, Héctor, y un académico, Víctor, coincidieran en la metáfora del jardín para explicarse ante el Rey de España. Héctor, el carpintero, es un hombre de 55 años que lleva más de cuarenta viviendo un lugar que fue invivible, la comuna de Domingo Savio, en los altos de Medellín. Lo eligieron para representar ante el Rey a los habitantes de esta zona que fue degradada y que ahora parece habitar la esperanza de un futuro distinto, sin violencia, con dignidad. Él fue protagonista principalísimo de la inauguración de la Biblioteca España, una de las cinco que se han abierto recientemente en ese sitio en el que la violencia fue la costumbre.

Cuando se dirigió al Rey, mostrando su felicidad por estar ahí, hablando en nombre de los que han sufrido el martirio de estar allí mientras la gente se mataba por nada, Héctor dijo: “Nosotros somos un jardín, pero depende de todos nosotros que se nos riegue. Y sin ustedes este jardín no será nada”.

Cuando tuvo que hablar a mediodía, también delante del Rey, Víctor, el académico Víctor García de la Concha, también recurrió a la metáfora del jardín, el jardín de Platón, que fue quien puso en circulación el concepto de las academias. A los dos los escuchó el Rey desde su jardín particular. Debió sorprenderle mucho Héctor, por su verbo, muy medido, muy profundo, muy colombiano, porque el Monarca se levantó de su asiento y lo fue a abrazar. A Víctor no lo abrazó, pero es que ya se tienen muy abrazados. El Rey es presidente de honor del patronato de las academias; se frecuentan mucho.

Envié al periódico una crónica de ambos eventos –el de Héctor y el de Víctor--, pero me ocurrió algo que no es extraño que pase cuando uno está fuera del periódico y ha de enviar un texto en circunstancias un poco límites En la era de Internet ya los periodistas apenas escribimos a mano, y estimo que esta es una gran falla de la profesión. No hay mejor modo de reflexionar mientras se escribe que haciéndolo a mano. Pues esta tarde tuve que escribir a mano: en Colombia la electricidad es de 110, y todos los aparatos que nosotros usamos en Europa van a 220, así que tuve miedo de perder energía –eléctrica—mientras escribía en mi ordenador, que aquí también se llama computadora.

Una vez escrita mi crónica llamé al periódico y dicté lo que había elaborado, y lo hice desde el mostrador de un bar inútil del teatro Metropolitano de Medellín. Inútil: el bar tenía bebidas, pero estaban bajo llave, nadie te las podía servir. En la entradilla de mi crónica yo decía que Santo Domingo Savio, el escenario de la novela La virgen de los sicarios del gran Fernando Vallejo, había sido un predio de narcotraficantes… En el tráfico entre mi dictado y el lector predio se convirtió en previo, y ahora estoy imaginando qué estará pensando en el lector qué quise decir.

Hace muchos años Carlos Mendo dictó una crónica desde Nigeria, y habló en ella del caos aeroportuario que había en la capital, Lagos, donde le habían perdido una maleta… La compañera que le recogió la crónica debió pensar, sin decírselo, que perder una maleta en lagos era una exageración, y redujo el recinto de la pérdida, convirtiéndole en un simple charco…

Y dejo el blog, de momento: en el hotel de Cartagena, donde estoy ahora, esperando que el lunes empiece el Congreso de la Lengua propiamente dicho, no tienen adaptador para 220, y temo quedarme sin energía para seguir escribiendo… Y un blog no se puede dictar. ¿O si? Ah, gracias a los lectores, incluso a aquellos que no me escriben.

Comentarios

Un blog si se puede dictar...Pero oye mira en el cacharro que enlaza el cable que sale del ordenador con el que enchufas a la pared ¿No pone input 100-240? Si es así puedes enchufarlo sin problemas. Yo he viajado muchas veces a Surarmérica y he enchufado mi portátil a corriente 110 y no ha pasado nada. (Aquí entre nosotros, de pasar algo no le pasaría a tu ordenador, que tiene una diferencia de potencial superior, sino a la instalación eléctrica de tu habitación...)

¡Checa tu cargador! seguro en las letras pequeñas (Muy pequeñitas)dice 100/240 y lo puedes conectar tranquilamente. Y el conector cambiaselo al de cualquier otra persona que tengas junto, te lo van a prestar con gusto

Ahora que Juan Cruz está en Cartagena podría darse un salto -con escolta armada, por supuesto- hasta el Tenerife colombiano donde pasé mi infancia, junto al río Magdalena, y charlar con los decendientes de sus fundadores isleños, algunos provenientes del Puerto de la Orotava, y husmear entre los recuerdos que de ellos atesoran.

Disfruté mucho tus crónicas sobre el Congreso de la Lengua. Soy mexicano, y como tal siempre me ha parecido extraña la frase "a por". ¿Por qué ahora sí la podemos usar? Saludos...

Pasa y sucede siempre con todo sabiondo,- de eso estamos hechos todos-,que ignoramos los manuales del usuario de los distintos equipos electronicos con la creecia de que cualesquier adminiculo de esos es de intuicion facil. Compartimos idiomas, mas no necesariamente la fuerza en el fluido electrico, comemos morcillas que aqui o aculla no son las mismas, a pesar del vino.

Juan, te leía desde adolescente en Madrid, te leía en otras ciudades europeas donde viví también y me traías el olor de la casa, te ví muchas veces en la Gran Vía y pensaba, "mirale, él que escribe tan bonito", me salió el acento paisa, (seguramente no lo pensaba con estas palabras, pero sí el contenido), ahora vivo en Medellín desde hace tres años y qué bueno que te hayas dado un paseo por acá y yo pueda seguir leyéndote. Gracias siempre. Y disfruta mucho de Colombia.

Por que todos sabemos que al viajar a Europa necesitamos un adaptador 220 a 110 ? Que poco interes en conocernos Juan, te sorprende tambien que no tengamos Rey?

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