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29 marzo, 2007 - 15:52

La punta de la lengua (y 9)

Acabo de escribir una especie de análisis para nuestro periódico preferido sobre el congreso, y sobre la energía de la gente.Ustedes podrán tener todas las reticencias que quieran, y tendrán mucha razón en exponer algunas, pero lo cierto es que es increíble la actitud de los latinoamericanos, los de aquí y los de cualquier parte, a la hora de recibir, o esperar, cultura, educación, etcétera. Etcétera: dijo el argentino Pedro Luis Barcia, que ha sido mi héroe del Congreso, que etcétera es el reposo del sabio y el refugio del ignorante. Pues, etcétera, como decimos los ignorantes.

Me ha encantado estar en Cartagena; el clima, lo saben muchos, es un arma de doble filo: es extraordinario para vivir, y para holgar, se hace difícil para trabajar; de ahí viene, quizá, la aparente indolencia (desmentida por estos gentíos que hemos visto estos días) de los caribeños, que se parece al llamado aplatanamiento de los de mi tierra. Es un clima que te abriga hasta la extenuación, y ayer nos decían que este es el tiempo de los fríos. En julio (y yo he estado aquí en junio) la humedad es del 100%. En el Hotel Santa Clara, que es donde se han quedado los académicos, y algunos escritores reputadísimos, como Carlos Fuentes, recordé ayer, junto a su piscina, a Susan Sontag bañándose; fue hace cuatro años, creo, y ese fue uno de sus últimos viajes; hacía ese calor húmedo que convierte en una sauna la propia respiración, y ella se quedó en ropa interior y se lanzó a la piscina; estaba feliz pero cansada, arrastrando su enfermedad pertinaz, pero diciendo, siempre, que tenía energía para parar a un ejército. En el ejército se le coló la muerte, que la persiguió con ansia, sin desmayo, hasta que acabó con ella.

Me ha gustado estar aquí.

Y me ha gustado escribir este blog.

Me ha gustado mucho la intervención de los lectores, francamente, y me han estimulado tanto las críticas como los elogios. Sobre los insultos, que también ha habido alguno, tengo una sugerencia que hacerle a los que mandan en el ciberespeacio, es decir, ustedes.

Yo creo que los elogios hay que enviarlos con seudónimo y los denuestos habría que firmarlos con los nombres reales.

Eso le daría una enorme dignidad a las opiniones.

Es lo que se me ocurre.

Comentarios

Estoy absolutamente de acuerdo con usted, sr. Cruz. Me indigna que la gente utilice estos foros para el insulto gratuito y con seudónimo. Creo que es saludable recibir críticas tanto positivas como negativas pero ¿insultos? Hace unos días comenté en su blog que seguía el congreso a través de sus crónicas y que las de otros medios me parecían mediocres pero en ningún momento se me ocurrió insultar a ninguno de sus colegas y menos haciéndome llamar Pikachu o similar.
En fin, que pese a que hay un período escolar obligatorio hay personas que no aprendieron ni aprehendieron nada y que a día de hoy tampoco la vida les ha enseñado nada.
Gracias por sus crónicas.

Me gusta el estilo claro, simple y preciso del señor Cruz. Y me encanta que no caiga de rodillas ante las celebridades. No firmaré con pseudónimo este elogio.

Ameno y estupendo el blog. Como crítica positiva, ya que hablamos de lengua,que pena que no haya sido una bitácora. Gracias

Gracias a Juan Cruz por todos los puentes tendidos con América latina.

Hola. Me llamo María y soy castellana.

Ves, Juan, cómo la distancia te proporciona el arrojo de seguir hablando del "aplatanamiento de los de tu tierra". Como diría un palmero de Los Sauces, con absoluta gracia y desparpajo: "¡Y una mierda!" De aplatanados nada, que detrás de ese aparente comentario benévolo hay toda una sarta de ironías maledicentes que nos tienen bastante hartos a los canarios. Y que seas tú, Juan, el que dé pábulo, es decir, el que siga alimentando esa leyenda negra que nos persigue del famoso "aplatanamiento". Pues qué quieres que te diga, que este canario que firma no se identifica con esa condición que sigues patrocinando y que ya es hora que cambies el chip. A nosotros sería bueno que nos citaras para bien, no para echar más m..... sobre las islas. De aplatanados, nada.

querido josé manuel, nunca en mi vida se me ocurriría decir que los canarios somos aplatanados. quería hacer una ironía. lamento que la haya expresado mal. desde viera y clavijo hasta la actualidad, y antes, hay al menos 600.000 ejemplos de que no es así, de que no somos aplatanados. por cierto, mi madre tenía una platanera. de ahi aprendí la palabra dula y también la palabra mangla.
un abrazo

Querido Juan, agradezco tus palabras y la aclaración. Pero es que a veces le duele a uno tanta "etiqueta" engañosa. Yo trabajo tanto como el que más que no sea canario: a lo mejor más y mejor. Y no debemos confundir el aplatanamiento con esa dulzura del canario, ese estilo de vida que nos permite tomarnos las cosas con cierta distancia, con tolerancia, comprensión, sin estrés sobreñadido, y aunque hay de todo entre nosotros, en general somos nobles, hospitalarios y generosos, siempre que no se nos quiera tomar el pelo. Pero el godo que nos llama aplatanados es para decir que en realidad somos unos vagos y que él se merece más el puesto de trabajo o el ascenso al que está optando: él, tan "trabajadorcito y seriecito....". Lo dicho, gracias por tu aclaración y un abrazo para ti también.

Señor Cruz nunca se encontrará con que todo el mundo esté de acuerdo con usted, los insultos son inevitables parece cuando se trabaja públicamente. En cuanto a sus sugerencias me resultan acertadas pero yo no he podido evitar escribir mi nombre ya que es obligatorio que aparezca la dirección del correo donde aparece con mis apellidos. Pero en la publicación solo aparezco yo misma, si señor. Un saludo.

He encontrado este blog demasiado tarde, cuando ya ha finalizado, pero he de decir que si ha recibido insultos y descalificaciones es sin duda alguna por la impunidad que da el anonimato, ni muchos menos por sus entradas. Algunas me gustan, otras no pero me han parecido todas entretenidas.

Probablemente llegue demasiado tarde para que se responda a mi pregunta pero... ¿Podrías decirnos algo sobre las palabras que la academia retira del diccionario? ¿Que metodo se usa? ¿Se trata sobre este tema en los congresos? He leido varias páginas en internet que reclaman por la desaparición de determinadas palabras e incluso una campaña de "adopción" de palabras para evitar que determinados vocablos desaparezcan o solicitar que algunos desaparecidos del diccionario se vuelvan a incluir.

Hola Juan

Ya puedo llamarte así porque si tienes tanta confianza para contarme todo lo que te pasa, yo también me siento con esa misma confianza para decirte que hiciste una muy buena cobertura del congreso de la lengua española.
Soy periodista cubano y considero genial la cobertura que hiciste porque trasnformaste un evenmto de academicos en un diálogo común. Usaste tú varita de escribir para demostrarnos que la vida es mucho más que salones y reuniones de tipos de cuello duro.
Te felicito. No me defraudaste Juan. Ojalá no sea tarde el día que te conozca.
te pediré dos cosas: la primera es escriba por 50 años más, y la segunda es, que me des un consejo para cuando tenga 50 años escribir parecido a ti.
Norge

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