Consumimos presente

Por: | 06 de marzo de 2012

El consumo es una celebración del presente. Como las velas de la tarta de cumpleaños, que hay que soplarlas rápido antes de que la cera gotee, todo lo que consumimos está diseñado para ser disfrutado ahora. Ya. Aquí. Envases de apertura fácil, productos modulares preparados para ser ensamblados. Polvos instantáneos. Plug & play. Basta enchufar una clavija, arrastrar un icono para que empiece lo bueno, el espectáculo. No tenemos tiempo que perder, no tenemos paciencia que educar. De hecho, muchas veces, la mejora de una generación a otra de producto es, sencillamente, que ahorra tiempo para empezar a disfrutar. Coches que arrancan siempre a la primera. Televisores que en segundos parpadean con tu programa favorito. Móviles que aprovechan el tiempo que el usuario invierte en escribir el PIN para arrancar.

De hecho, esa es una de las diferencias fundamentales entre lo artificial y lo que no lo es tanto. Sólo la naturaleza se empeña en seguir produciendo envoltorios imposibles, desde las castañas a las ostras. Y sólo la naturaleza se obstina en hacernos usar algún tipo de utensilio, cuchillos, tenazas y navajas, para acceder al objeto de deseo. Diseñado por un ser humano para un ser humano, todo es inmediato. Pero ya tendremos tiempo de cambiarlo, si es que no están ya en ello los ingenieros genéticos.

Pero no sólo lo queremos todo y lo queremos ahora, como decía Jim Morrison. También queremos que el ahora dure para siempre. Leía el otro día que lo que invertimos todos los años para el cuidado del exterior de la cabeza, lociones, champús, perfumes, triplica lo que gastamos para el cuidado del interior. Queremos que el tiempo no pase. Que se mantenga estático. Extático. Queremos que cada experiencia no se sume, una detrás de otra, en esa cadena que llamamos vida. Queremos ser un cadáver joven y guapo. Protésico. La decadencia es de pobres. O de ancianos. (La vejez es otro tipo de pobreza hoy, pero de eso ya hablaré en otra entrada).

Y, como muestra, bien valen dos ejemplos de narrativas (palabro muy consumido ahora, muy actual), dos sagas familiares que han marcado sus tiempos respectivos: una decimonónica; otra presente, cómo no. Una transcurre en el mercado que describió Adam Smith; la otra, en el descrito por von Mises.

En 1901 Thomas Mann publicó Buddenbrooks, su primera novela. La historia de la decadencia de una familia que avanza, generación tras generación, hasta la ruina absoluta después de perseguir, durante años, el fantasma del éxito financiero: la familia desaparece cuando el último miembro muere aquejado de 'consumption' –que es como los angloparlantes llaman ahora al consumo, pero que era como llamaban entonces a la tuberculosis. En 1989 Matt Groening presentó Los Simpsons. La historia atemporal de una familia que ni avanza ni progresa ni falta que le hace. Bart va a al mismo curso desde que empezó la serie. Lisa aún le pega al saxo. Maggie nunca romperá a andar. El cardado de Marge sigue igual de erguido que el primer día. Y la lata de cerveza de Homer parece no tener fin. En la serie, el tiempo no es que no transcurra, es que no existe. De hecho, la única huella del paso del tiempo es la evolución de la técnica de animación: los primeros episodios hoy nos parecen de trazo grueso, bastos.

Los Simpsons viven en un eterno presente. Por eso son los auténticos héroes modernos.

 

(En el próximo capítulo: Sólo hay un problema, los excluídos, los que no consumen, viven fuera del tiempo, no tienen presente)

 

Hay 5 Comentarios

Buenas noces.
Mary→¿Eres Elvira, verdad? Gracias por comentar.

¡Mis tres primeros comentarios! Muchísimas gracias.

VyF. Supongo que no apaciguará tu furia, pero has desvirgado mi cacho de blog. Y mola que hayas sido tú. El tuit, muy bueno, sí señor. Muchas gracias.

Eloy. Tu cita faustiana me ha recordado lo que podría ser el reverso tenebroso del tiempo según Aristóteles: sólo la muerte permite vivir 'ahoras' simultáneos, paralelos. Lo que me lleva a otra idea: tenemos que hablar de nuestro bien amado Badiou y su idea ética de la unicidad del ser (frente a las vidas simultáneas que ofrece el presente) advenida tras el acontecer y perseguida gracias a la constancia. Gracias por venir.

Aritz. Me tienes entre la lágrima emocionada y la sonrisa bobalicona. Ayer mismo hablaba con Almudena de tus faltas de ortografía: me encanta que con tus palabras hagas que me coma las mías. Seguimos por mail.

Muchísimas gracias de nuevo. Un abrazo.

Hola, mi nombre es Aritz y tengo 13 años y medio. Luis Montero es mi profesor de Filosofía.

Luis, no he conseguido aparcar a Rousseau, pero mi padre esta mañana me ha traído un montón de libros de Ciorán. Voy a empezar con "Silogismos de la amargura". También he quedado hoy con mi madre para irnos a hacer la compra juntos ahora en un rato, porque me va a enseñar a hacer albóndigas. Ya sabes, construyendo juntos. Esto sé que solo lo vas a entender tú. Pero quería escribirte aquí porque además de que me ha gustado mucho tu texto,qué mejor sitio. Tú, tanto como mi padre, mi madre y los Simpsons, sois mi presente.

Ojalá toda la gente de mi edad pudiera tener el privilegio que tengo yo contigo. Mi padre dice que un día jugó a la lotería con tu hermana, y le tocó un profesor de Harvard para su hijo.

(Has visto eh, ni una falta de ortografía. Sé hacerlo)

Un beso.

En el clavo, como siempre!

Queremos vivir todas las vidas posibles simultaneamente y la imposibilidad de sintetizar tantos elementos opuestos lo experimentamos bajo la forma de una angustia insoportable. Pienso en Fausto diciendo aquello de "la muerte es lo imposible hecho realidad" como anuncio de los días en los que estamos.

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Consumidos

Sobre el blog

El consumo configura nuestro estar en el mundo. Cómo nos relacionamos con nosotros mismos, con los demás y con el planeta. Analizar nuestra relación con marcas y productos nos ayuda a comprender qué lugar ocupamos en la sociedad de consumo. Y, sobre todo, nos ayuda a no caer anestesiados cuando comience la revolución.

Sobre los autores

Somos un grupo de personas que creemos que el modelo capitalista actual es insostenible, que el consumo es uno de los síntomas de lo que está pasando y que es una de las palancas de cambio.

Alberto Knapp Bjerén, fundador de una consultora de internet, inversor en startups, enemigo del crédito.

Luis Montero. Autor de Artrópodos, Feliz Año Nuevo y Clon. Consultor en Cero23.

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