La arquitectura del presente

Por: | 12 de junio de 2012

Cronocaos” es una exposición itinerante de OMA / Rem Koolhas, presentada por primera vez en la Bienal de Venecia, y que tuve la suerte de ver en Nueva York organizada por el New Museum. A partir de un dato, el 12% de la superficie del planeta está sometido a algún programa de preservación urbanísitica o natural, reflexiona sobre “el creciente imperio de la preservación” de los centros históricos y su impacto en nuestra memoria. La exposición, que ocupaba un edificio del Bowery, mitad ruina, mitad renovado, planteaba que la constante “recuperación” de los espacios históricos de las ciudades está creando una “memoria artificial” en sus habitantes: la sustitución de la tradicional secuencia construcción-demolición-reconstrucción de los centros históricos por una preservación constante, eterna, sumerge a sus habitantes en el “cronocaos”. 

Los nuevos centros históricos son, junto con las fortalezas del mercado, otra de las principales formas de la arquitectura del presente: espacios sin historia, sin memoria, artificiales, que encierran un tiempo ahistórico en el que nada fluye. El pasado se ha convertido en un espécimen conservado en un tarro de formol. Está, pero no se vive.  

Y, para comprobarlo, nada mejor que un paseo por el centro de Madrid. Un ejemplo magnífico es ese ejercicio de ingeniería histórica y social que es Triball, un Centro Comercial Abierto que parte de la Plaza de Tribunal y termina en la dulce Ballesta. Como una bomba de neutrones, pretende preservar la memoria conservando únicamente estructuras y edificios. Nada más. Ni los viejos comercios de barrio ni los bares de tapa grasienta ni, por supuesto, los perdularios van a sobrevivir a la explosión de la bomba atómica mercantil. Y, mucho menos, sus antiguos habitantes. Han sido sustituidos por bares de diseño, tiendas de diseño y espacios de diseño. Y sus moradores son, eso, diseño. Todos diseñados. 

Gmapsaturada

Tomemos una plaza, alguna de las plazas públicas de la zona. Hay de dos tipos. O bien, las menos, son conservadas porque representan una memoria vacía y vaciada, en las que la historia se conserva ajena, disecada; o bien, las más, son convertidas en espacios polifuncionales en los que queda excluida, no sólo la historia, sino también la convivencia. Plazas duras, las llaman. Por algo será. Espacios diáfanos en los que cabe cualquier cosa porque no contienen nada. Es el caso de las dos ortofotografías de Google Maps que ilustran esta entrada: la preservada Plaza del 2 de mayo o la renovada Plaza de la Luna. 

Y, sin duda, estas últimas son las más interesantes. Y no sólo porque sean más numerosas (Luna, Sol, Callao, Santa Ana, Isabel II, Benavente, Ramales, Santo Domingo, de la Villa, Puerta cerrada, Antón Martín, Lavapiés, Cascorro…) o porque estas explanadas desoladoras, que recuerdan a patios de cárcel, suponen un vaciado temporal, sino, sobre todo, porque, debido a su carácter polifuncional dan cabida de forma sucesiva a todos los espacios atemporales mencionados en La muerte halógena: la plaza pública se ha convertido en el espacio que cobija un Centro Comercial un día, un Centro de Ocio otro y, a menudo, un Centro Laboral, que alguien tendrá que montar y desmontar tanta instalación… Incluso son los espacios ideales para levantar un Centro Sanitario siempre que el SAMUR tiene que montar sus hospitales de campaña.  

Stand

O, dicho de otra manera, las renovadas plazas públicas resumen en unos pocos metros cuadrados las cuatro características básicas de la arquitectura del presente:

1.- Un espacio fuera de la historia, como afirma Koolhas, que conserva una estructura arquitectónica artificial para unos habitantes sin historia. Eternamente preservadas, no acusan el paso del tiempo. No evolucionan. No cambian. No tienen ni pasado ni futuro, sólo presente: el presente efímero de las efímeras instalaciones que acojen. Es el espacio del “cronocaos”.

2.- Un espacio fuera del tiempo. El tiempo dejó de ser biológico en la plaza y fue allí donde se constituyó como herramienta de control social. Fue allí donde el reloj interno cedió su espacio al reloj público. Político. O como lo cuenta Almudena Montero en su próxima novela, sin título todavía: “Una cosa muy típica de esa calle y de casi todo el pueblo, diría yo, era el momento solemne del mediodía. Consistía en que las mujeres que estaban en sus casas, subían a las azoteas y contemplaban desde allí la bóveda del Real Observatorio de La Marina de San Fernando. En la cúspide del observatorio había un mástil, sobre el que se deslizaba una amplia bola perforada por el centro, que subía y bajaba del mástil… éste podía tener 2 metros de diámetro, era una bola inmensa. Esta bola era izada por un hilo que lo ataba a la base, y el hilo estaba orientado de tal forma que el sol, cuando estaba a su altura meridiana, quemaba el hilo y la bola caía. O sea, que astronómicamente hablando, eran las 12 en punto.  

“- Qué bueno…

“- Normalmente las mujeres desde la azotea avisaban a la familia al grito de “¡La bola! ¡La bola!”, y entonces todo el mundo ponía su reloj en hora.

3. Un espacio univalente. Cada espacio tiene su función, única. De manera que cada uno de esos espacios ha sido diseñado para que el usuario cumpla la función para la que ha sido diseñado. Se estudia, se trabaja o se compra. La conjunción, en la arquitectura del presente, nunca es copulativa, siempre disyuntiva. Así, la plaza pública, vaciada de su memoria original, es poco más que un envase, el contenedor de las sucesivas instalaciones univalentes que alberga. Y, sin contenido, toma su sentido de estas.

4. Un espacio no aditivo. Quizá derivado de que son espacios univalentes, diseñados para cumplir un único objetivo, son también espacios estancos. En lo formal y, más importante, en lo experiencial: son islas físicas y también islas experianciales: la experiencia que se vive en cada uno de ellos difícilmente suma a la vivida en los otros. Lo vivido un día dentro de una de sus instalaciones no continúa otro día dentro de otra. La subjetividad sobre la que se construye la identidad de cada usuario también se divide y, por tanto, multiplica. Cada espacio proclama una realidad autónoma que invita a la autonomía subjetiva. E intersubjetiva. Si las plazan públicas fueron el lugar de la convivencia, ahora son la vanguardia de la fragmentación de la comunidad.

Y para acabar, y esto es lo más importante, todos esos espacios –las plazas públicas, los Centros Comerciales, de Ocio, Educativos, Laborales, Sanitarios y Administrativos– son espacios donde el individuo muta en Capital humano. Ya sea como inversor en busca de una mejora de su rendimiento, de ese su propio medio de producción en el que ha convertido su cuerpo; ya sea como capitalista que en busca de la obtención de plusvalías vía la satisfacción generada por el consumo.

Así, los espacios atemporales pueden clasificarse según las formas, los momentos de ese Capital Humano: los espacios de la inversión, los espacios de la producción y los espacios de la plusvalía.

Pero a esto ya le dedicaré otra entrada. O, quizá, no.

 

Hay 4 Comentarios

primer comentario es el trio de periodistas que participan en la encuesta- uno de antena tres, otro del diario la razon y otro del diario el mundo. Entiendo que estos medios de comunicacion tienen todos los parabienes del sr. Expresidente del Gobierno, son columnas basicas de la ideologia conservadora y por consiguiente trataran por todos los medios en adoctrinar en dicha ideologia. Es decir, que hablamos de medios de comunicacion que no disponen de una independencia total, ni de una veracidad total en temas relacionados con ideologia conservadora.

primer comentario es el trio de periodistas que participan en la encuesta- uno de antena tres, otro del diario la razon y otro del diario el mundo. Entiendo que estos medios de comunicacion tienen todos los parabienes del sr. Expresidente del Gobierno, son columnas basicas de la ideologia conservadora y por consiguiente trataran por todos los medios en adoctrinar en dicha ideologia. Es decir, que hablamos de medios de comunicacion que no disponen de una independencia total, ni de una veracidad total en temas relacionados con ideologia conservadora.

Como Analista siempre me extraña no ver en los comentarios y soluciones de economistas mención alguna sobre la necesidad de bajar la corrupción. Esta es una de las dos soluciones para España que son realmente necesarias y que si bien puedo explicar como se hace, no alcanzaría este espacio para hacerlo.
Me concentraré en la segunda necesidad y es la de mejorar lo que España hace bien y es inigualable, la industria del turismo. En lugar de volcar dinero en Bancos que se lo quedarán, lo mejor que puede hacer España es financiar el turismo a España, financiando los pasajes en un lema disfrute ahora ahorre para vacaciones después. El mundo está reacio a gastar dinero en vacaciones y España le conviene que lo gasten en ella. Solo financiar el vuelo, y por las lineas españolas. Traer gente que moverá el motor del turismo y hay cien ideas mas al respecto que es fácil imaginar, debe quedarse unos xx dias, se le facilitará la compra conjunta entre familias amigas de apartamentos en zonas veraniegas, por cada dia que pase en españa obtiene mas financiación para el año que viene, etc. Vamos Rajoy que es sencillito.

Quería expresar lo necesaria que es la buena intención sobre la técnica.
Dónde estarán las casitas diseñadas para que la gente sea feliz. La gente es feliz a pesar de la casa que tienen. Porque el objetivo de la construcción no es otro que sacar la pasta a las personas, Ese Es El Objetivo. Como en la cocina, que cuando se cocina con amor, sabe mejor, las casas... todo, sube de gusto cuando se hace con una buena disposición. ¿Quién quiere una casa, o cualquier cosa, obtenida con la explotación de personas, vamos, con el sufrimiento?. No hablo de los chinos, porque ellos trabajan genial, con un espíritu genial. La urbanística no viene acompañada con vocación de hacer algo bueno. Otro gallo cantaría y esos tiernos profesionales se verían en la calle por ser bondadosos. El valor de la bondad Pierde. Vamos cómo lo sé yo.... Pero realmente no se pierde, pues siempre verás que un 1% lo valora, y ese 1% es de grandeza. Para ser bueno, bondadoso, hay que Saber recibir millones de desaires... esos que dan el 99% de las personas, que, conincide, que no valen un pimiento.

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Consumidos

Sobre el blog

El consumo configura nuestro estar en el mundo. Cómo nos relacionamos con nosotros mismos, con los demás y con el planeta. Analizar nuestra relación con marcas y productos nos ayuda a comprender qué lugar ocupamos en la sociedad de consumo. Y, sobre todo, nos ayuda a no caer anestesiados cuando comience la revolución.

Sobre los autores

Somos un grupo de personas que creemos que el modelo capitalista actual es insostenible, que el consumo es uno de los síntomas de lo que está pasando y que es una de las palancas de cambio.

Alberto Knapp Bjerén, fundador de una consultora de internet, inversor en startups, enemigo del crédito.

Luis Montero. Autor de Artrópodos, Feliz Año Nuevo y Clon. Consultor en Cero23.

Felipe Romero, psicólogo, investigador de mercados.

TWITTER

Alberto Knapp

TWITTER

Luis Montero

TWITTER

Felipe Romero

Archivo

octubre 2012

Lun. Mar. Mie. Jue. Vie. Sáb. Dom.
1 2 3 4 5 6 7
8 9 10 11 12 13 14
15 16 17 18 19 20 21
22 23 24 25 26 27 28
29 30 31        

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal