Cuando a fines del año pasado, El País me invitó a crear un blog sobre política educativa latinoamericana, confieso que dudé seriamente que semejante asunto pudiera ser de alguna relevancia para los lectores españoles. Sabía, claro, que el periódico tenía un enorme número de seguidores fuera de España y, en especial, en toda Latinoamérica. Sin embargo, también dudaba que el tema fuera de interés para ellos.