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Más y mejores docentes para todos

Por: | 24 de abril de 2013

 

1.700.000 nuevos docentes serían necesarios para atender a los 61.000.000 de niños y niñas que no reciben educación primaria en todo el mundo. Aunque la falta de maestros se concentra fundamentalmente en el continente africano, donde el déficit es de más de 1.000.000 de docentes, el problema también se extiende a las naciones más ricas y opulentas del planeta.

La situación se torna mucho más grave cuando se observa que los maestros y maestras en ejercicio, tanto en el Norte como en el Sur, ven deteriorarse sus condiciones de trabajo, mientras sus perspectivas de estabilidad en los cargos se vuelven inciertas y su reconocimiento social se desvanecerse bajo una lluvia de acusaciones que, sin demasiadas pruebas, les imputan la responsabilidad plena sobre todos los males que se ciernen en el futuro de nuestras naciones.

Casi todas los países del mundo están de una forma u otra en crisis, sea por dirigirse de manera certera al abismo económico y social o, contrariamente, por estar en una expansiva onda de crecimiento. Aquí y allá, cuando se pretende explicar por qué una nación está en problemas, la causa fundacional suele atribuírsele a la educación y, dentro de ella, a los docentes, quienes, por su falta de visión estratégica, de formación académica, por su alta politización o, simplemente, por su defensa de los derechos laborales que deberían protegerlos, son incriminados como uno de los factores más estructurales de las crisis existentes. Nada de lo que hace un maestro parecería merecer reconocimiento público. Una simple revisión de las noticias de educación que aparecen en cualquier periódico del mundo podría comprobarlo. El ataque a los maestros se realiza hoy con munición pesada, desmoralizando a los que ejercen la docencia y, naturalmente, desalentando a los que podrían animarse a ejercerla.

Estamos, pues, en problemas. Faltan maestros y maestras en todo el mundo. Y los que tenemos no parecen estar a la altura de los desafíos con que nos interpela el futuro.

Estos son algunos de los asuntos abordados en las numerosas actividades que componen la Semana de Acción Global “Todo niño y niña necesita un maestro", promovida por la Campaña Mundial por la Educación (CME)y replicada en los diversos continentes por diversas organizaciones de defensa de la escuela pública.

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¿Qué está en juego?

 

La falta de docentes y la desvalorización del ejercicio profesional de la docencia son temas que merecen un tratamiento específico, pero están estrechamente relacionados. En efecto, ambas son dinámicas que comprometen el cumplimiento y el ejercicio del derecho humano a la educación. Tener derecho a la educación supone, entre otros factores, pero fundamentalmente, tener acceso a escuelas que dispongan de docentes. Estar fuera de la escuela o tener acceso a instituciones que no cuentan con docentes, es una evidente violación del derecho a la educación. Al mismo tiempo, acceder a instituciones educativas que no cuentan con profesionales debidamente formados, así como el ataque sistemático que sufren los docentes por parte de los sectores que mayor poder tienen en la sociedad, son factores que también limitan e interfieren directamente en el ejercicio del derecho a la educación en aquellos niños y niñas que sí acceden a la escuela. Un problema que, como es obvio, alcanza de forma más directa a las familias más pobres, devaluando el enorme esfuerzo que ellas realizan para aumentar las oportunidades educativas de sus hijos.

El déficit docente es una de las más claras evidencias del abandono educativo que viven algunas naciones, lo que no es otra cosa que un testimonio de la sistemática violación de los derechos humanos sufridos por millones de personas en todo el planeta.

La “crisis docente”, esto es, la fatídica combinación existente entre la falta de profesionalización magisterial y la desvalorización pública del ejercicio de la docencia, deja al descubierto uno de los componentes que operan en la reproducción de las desigualdades educativas y la segmentación de los sistemas escolares. En efecto, aunque la desprofesionalización es “generalizada” y a “todos" los docentes se los acusa de ser incompetentes, los niños y niñas más pobres (aquellos que antes estaban fuera del sistema escolar, pero ahora asisten a la escuela) sufren de manera mucho más directa los efectos de esta crisis: tienen menos oportunidades de aprendizaje y son estigmatizados por asistir a los centros que ocupan los lugares inferiores en los ranking o clasificaciones que hoy se utilizan para jerarquizar y tipificar las instituciones educativas. La euforia por la evaluación que atraviesa todos los países, no hace otra cosa que poner en evidencia que los pobres asisten a escuelas en los que el rendimiento academico de alumnos y docentes es bajo, mientras que los ricos asisten a escuelas ricas, en las que el rendimiento es casi siempre bastante más alto que el de los centros escolares donde estudian los más pobres. Un verdadero “descubrimiento” que debería revolucionar la pedagogía, pero que sirve básicamente para que los dueños del poder y la palabra (políticos, empresarios, portavoces de la fe y comunicadores de masas) se encarguen de decir que esto es culpa de los docentes y de las propias familias (los pobres se desinteresan por la educación de sus hijos, mientras los ricos la valorizan e invierten en ella).

Docentes en huelga
Docentes movilizados por el derecho a la educación en toda España (Foto: Álvaro García, El Páis)

 

“La docencia: una profesión bajo asedio”

 

La descripción corresponde nada menos que al Director General de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Guy Rider, quien, pocos meses atrás, así definió la situación de los maestros y maestras en todo el mundo. Las razones: la falta de docentes, el deterioro de las condiciones de trabajo, las limitadas opciones de formación magisterial, la desigualdad de género (en el trato y oportunidades dadas a las docentes), la desvalorización salarial y la falta de estímulos para dedicarse a la profesión de enseñar. “Las personas no perciben la enseñanza como una profesión atractiva, y muchos docentes de hecho la abandonan”, señaló Rider el 3 de octubre del 2012, víspera del Día Mundial de los Docentes. Además, sostuvo que es grave la violación a los derechos sindicales docentes en muchos países del mundo.

Una investigación del Institute for the Study of Labor (IZA), Teachers’ Salaries in Latin America: How Much Are They (Under or Over) Paid? (Los salarios docentes en América Latina: ¿cuánto son (sobre o sub) remunerados?), documenta de manera precisa y rigurosa el deterioro salarial docente en los países de la región. El trabajo, realizado por Alejandra Mizala y Hugo Ñopo, pone en evidencia que:

  1. Aunque hay grandes diferencias nacionales, los docentes latinoamericanos están mal pagados.
  2. Los docentes latinoamericanos tienen niveles de formación más altos y salarios más bajos que muchas otras profesiones y especialidades técnicas. En algunos casos, la brecha salarial es muy significativa.
  3. Los docentes con niveles de formación más altos son “penalizados” con niveles salariales proporcionalmente más bajos. Esto es, a medida que los docentes aumentan su nivel de cualificación y ascienden en la escala magisterial, más se amplía la brecha salarial que los diferencia de otras profesiones.

El deterioro de las condiciones de trabajo docente no se limitan a la desvalorización del salario, como han puesto evidencia las diferentes investigaciones y foros organizados por la Red de Estudios sobre el Trabajo Docente (ESTRADO), coordinada por la Dalila Andrade Oliveira, profesora de la Universidad Federal de Minas Gerais y una de las mayores especialistas internacionales sobre el tema. Una tendencia que confirman hoy organismos como la OCDE, el BID y el Banco Mundial, aunque, particularmente este último, persista en proponer malas soluciones para un ya viejo problema. En efecto, con su persistente falta de perspicacia para los problemas que sufren los más pobres, el Banco Mundial propone superar la crisis docente con políticas salariales diferenciadas (que no harán más que empeorar las condiciones educativas de las escuelas de sectores populares); sistemas de evaluación y jerarquización de dudosa eficacia (que profundizarán la segmentación y la diferenciación escolar); además de su evidente desprecio y criminalización de las organizaciones sindicales que luchan por los derechos del magisterio.

Sea como fuera, la “crisis docente” no se limita a los países más desiguales y pobres del planeta. También se expresa con claridad en aquellas naciones desarrolladas y ricas, aunque desiguales e injustas. De hecho, la existencia y persistencia de la “crisis docentes” no puede explicarse por la diferencia entre naciones ricas y pobres, sino por la diferencia entre naciones socialmente justas o injustas. De tal forma, países como España, Portugal, Estados Unidos, Italia y naturalmente Grecia, evidencian que el aumento de la injusticia social impacta negativamente en la escuela pública y, en particular, en sus docentes, quienes ven tambalearse sus empleos, sufren la disminución salarial y el deterioro progresivo de sus condiciones de trabajo.

El reciente informe de UNICEF, Bienestar infantil en los países ricos: un panorama comparativo, brinda numerosos elementos para comprender cómo se ha intensificado la pobreza infantil en algunas de las naciones más desarrolladas y cómo esto ha impactado en un empeoramiento de las condiciones de garantía del derecho a la educación de los niños y niñas mas pobres.

Así las cosas, y más allá de las especificidades, la “crisis docente” es un patrimonio de casi todas las naciones del mundo.

La Semana de Acción Global “Todo niño y niña necesita un maestro” nos ofrece la oportunidad de poner en la agenda pública un debate serio y riguroso acerca de cómo superar esta crisis. Las recomendaciones y exigencias de la Campaña Mundial por la Educación son pertinentes y viables. Además, diversas organizaciones, como la sección española de la CME y la Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación (CLADE), complementan esta agenda global con demandas específicas que corresponden a las particularidades de una crisis docente que se extiende con impulso por toda Iberoamérica.

Quedan muchos desafíos por delante. Quizás, la mejor forma de asumirlos es reconocer que si Ud. está leyendo esto, es porque alguna vez una maestra o un maestro le enseñó a leer. Porque en una escuela, muy probablemente pública, Ud. aprendió no sólo a leer este periódico, sino a interpretar el mundo. Porque entre todas las personas que contribuyeron a que Ud. se torne la persona que es, con seguridad, algunos docentes ejercieron una influencia muy grande. Quienes lo ayudaron a esto, quienes lo acompañaron en algunos de los momentos más importantes de su vida, fueron, entre otros, un conjunto de profesionales dedicados al magisterio. Seguramente, ellos tenían muchos defectos y enormes limitaciones, como los tienen los docentes que hoy educan a nuestros hijos. Sin embargo, hoy como ayer, los maestros y maestras exigen nuestro reconocimiento y el inalienable respeto a sus derechos. No me parece que estén pidiendo demasiado.

Creer que los docentes son un obstáculo para solucionar la crisis del sistema educativo ha hecho fracasar decenas de leyes y propuestas de reforma escolar. Esto es algo que el actual ministro de educación español, José Ignacio Wert, debería aprender de la experiencia latinoamericana.

Valorizar el trabajo magisterial, mejorar las oportunidades de formación y brindar buenas condiciones para el ejercicio de la docencia en todas las escuelas, multiplicar la participación de los docente en el diseño de las políticas educativas, invertir más y mejor en la educación, incrementando los muy desvalorizados salarios de quienes se dedican a ella, son algunas de las acciones urgentes y necesarias que deberemos emprender si queremos hacer del derecho a la educación una práctica efectiva.

¡Sin profes no hay escuela!, dice el lema de la Campaña. Y lo dice, porque sin escuelas no hay futuro.

 

Desde Madrid

 

"Todo niño y niña necesita un maestro: Acabar con el déficit de maestros preparados" - Documento de la Campaña Mundial por la Educación y la Internacional de la Educación. (2013)

"Take a Stand for Teachers" - Declaración de Guy Rider, Director General de la OIT, en el Día Mundial de los Docentes. (5 de octubre de 2012)

 

"¡Sin profes no hay escuela!" Video de la Semana de Acción Global - https://www.cme-espana.org/

 

Hay 13 Comentarios

Pablo, es verdad, realmente necesitamos de maestros y maestras mejores para todo el mundo, es un problema de muchos países.

Por esto, me gustaría ampliar el debate, compartiendo con usted un artículo del escritor brasileño, José de Paiva Netto. Él habla de una educación que forma cerebro y corazón, educando niños y jóvenes a aliar sus conocimientos científicos a los valores de ciudadanía. ¡Es también muy interesante! Quizá usted quiera publicarlo o comentar sobre el tema: https://migre.me/g8xBL
Atentamente,
Camilla.

Todo depende del sistema en el cual se vive: en el capitalista, querrán profesionales de la educación.
En el socialista, trabajadores.
Unos y otros deben poseer amplia, profunda y renovada información y formación tecnico-pedagógica.
Las políticas eductivas deben consensuarse entre gobiernos y sindicatos docentes.
La formación docente también.

Pablo, gracias por tu valoración al docente. Creo que una perspectiva diferente en cuanto al rol social del docente, el prestigio y la concepción de evaluación como dispositivo de selección y competencia entre sujetos, podría ser el sistema educativo FINLANDES. Son interesantes sus valores subyacentes a contramano del neoliberalismo.

Marina

Estoy de acuerdo en general con el planteamiento que haces sobre los problemas de la educación. Pero hay algo que no acabo de ver claro cuando se habla de la necesidad de docentes más preparados. Lo que yo observo a mi alrededor, en el mundo de la enseñanza y la educación, es que los docentes estamos siempre ampliando conocimientos e intentando adquirir las nuevas herramientas que nos ofrece la sociedad del conocimiento, y lo hacemos con nuestro dinero, del sueldo que ganamos, y con el tiempo que no dedicamos a otros quehaceres familiares, es decir en horario no laboral. Muchos docentes tienen dos o más licenciaturas y se han preparado en nuevas tecnologías o han adquirido herramientas que han considerado necesarias y que ni los centros ni la administración proporcionan. Los docentes nos preparamos continuamente a pesar de las circunstancias adversas que padecemos. Aunque sabemos manejar nuevas tecnologías no disponemos de ellas para poder utilizarlas con los estudiantes. Por otra parte los alumnos y alumnas que no pueden disponer de ordenador por ejemplo si disponen en muchos casos de móvil que compite con una clase con pocos medios. Por tanto lo que creo es que los docentes tenemos un reto al que nos enfrentamos con pocas armas y el viento político en contra.

Pablo,
Valoro mucho tu artículo y el centro de tus reflexiones sobre las crisis docente (crisis compleja y ya compartida en el planeta entero) y cómo por un lado la euforia por la evaluación -que no devela nada nuevo- sirve básicamente para afilar los cuchillos contra la docencia y lavarse las manos de la responsabilidad en la reproducción de la desigualdad y pobreza a los poderosos que este sistema ha creado y enraizado.
Pero quería comentar, a propósito de la visita de Francesco Tonucci en Lima (Perú) la semana pasada (https://www.lacittadeibambini.org/spagnolo/interna.htm) que es el modelo de la escuela pública la que está en crisis en nuestro país (y en muchos!) y por ende la docencia y la formación inicial y en servicio de nuestros/as docentes que no les provee de herramientas teóricas, éticas, prácticas para trabajar con y en la diversidad: docencia intercultural (EIB), docencia rural, docencia que atienda a niños y niñas / adolescentes con identidades sexuales diferentes al binomio de la heterrosexualidad, etc...la misma arquitectura de la escuela (paredes, horarios, formas de organizar la experiencia educativa -compartimientos, etc...de gestionar...y miles de etcéteras que deben ponerse en cuestión para revitalizar la educación pública primero y reorientar lo fundamenta de la relación pedagógica.
Comparto por demas todos tus ejes de reflexión sobre el trabajo docente, los derechos, etc. Todo es justo. Pero este modelo de escuela no corresponde a este momento civilizatorio...que está en crisis también. Es el modelo civilizatoro y su dispositivo fundamental (la escuela) de reproducción que están en crisis.
Saludos desde Limallaqta (pueblo de Lima en quechua)

Excelente trabajo, Pablo. Gracias por tu aporte siempre oportuno y felicitaciones por haber logrado una expresión , clara, cabal y abarcativa de un problema crucial de nuestro tiempo. Cariños. Elsa

Mi primer comentario es: Gracias, gracias por tu decisión de luchar por la re-valorización de la labor docente.

Excelente nota Pablo. Me parece muy acertado vincular la "euforia de la evaluación" con la escasez de maestros. En la ciudad de Buenos Aires la semana pasada el ejecutivo envió a la legislatura el proyecto de creación de un Instituto de Evaluación como estrategia paralela al ministerio de educación, que incluye la evaluación docente. Y al mismo tiempo, año a año se deben abrir "listados de emergencia" porque faltan maestros. En México el gobierno neoliberal de Peña Nieto también está creando un Instituto Nacional de Evaluación (con la participación conocidos pedagogos) al tiempo que se generan niveles de conflictividad altísimos con parte de los sindicatos. Mientras tanto, un informe de la UNESCO muestra que hay 6 millones de chicos mexicanos fuera de la escuela. ¡Seis millones! Uno se pregunta cómo podría la evaluación de alumnos y docentes resolver ese problema.

Aprovecho tu blog, Pablo , para hablar del problema de unos docentes muy concretos, las profesoras de los Centros de Educación Infantil "Verbena" y "Valle-Inclán" de Leganés. Las familias, junto a sus profes, llevan varios meses de lucha para evitar el cierre decidido por el Gobierno de la Comuniad de Madrid. Encierros, acampadas en la plaza, más de 26.000 firmas de apoyo, petición de asilo educativo en la embajada de Finlandia el 23 de abril... Los niños y las niñas de 3 a 5 años le preguntan a sus padres cuando se van allí, cerca del Polo Norte, porque hay escuelas como la suya. Puede verse esa lucha en ampaverbenablogspot.com Son un gran ejemplo de defensa de la Escuela Pública y cuentan con el apoyo de todos los partidos, sindicatos y organizaciones cociales salvo el PP que aplica su política neoliberal y quiere erradicar experiencias como las suyas. Las políticas neoliberales matan la ilusión de los docentes.

Tal como percibo la situación, coincidiendo con tu análisis, hay un ataque a la profesión docente por una mentalidad ultraconservadora que devuelve el valor de la educación a la reproducción de contenidos. Al mismo tiempo, el profesorado está sometido a una presión tal, que lo que se traduce en miedo. Hay una percepción generalizada de miedo ante las nuevas políticas y sobre todo, de las prácticas burocratizadas de la administración educativa, que se basan en el control, la homogeneización, la falta de autonomía, el cierre institucional... Y por último creo que se ha dado una dejación por parte de un sector del profesorado de un discurso progresista y transformador de la educación, a favor de la "seguridad" de las prácticas tradicionales. Quizás unas cosas impliquen las otras, pero el resultado es un sistema educativo en retroceso y un profesorado también en retroceso. Habrá que buscar apoyarse en las muchas buenas prácticas que se están haciendo, aunque no sean tan públicas ni tan hegemónicas. Y esa es también nuestra responsabilidad

Me siento completamente identificado con la publicación. Estudié en colegios públicos y Universidad pública, he sido docente en colegios donde hay cursos de 50 estudiantes, con temperaturas de más de 35° y salones muy pequeños. De la regularidad de los pagos, garantías laborales, contratación y salarios, ni hablar. ¿Y el problema siempre es el docente? A pesar de la inmensas ganas que siempre tengo de mejorar mis capacidades y conocimientos a través de estudios de postgrados, es muy difícil acceder y ejercer la educación. Las condiciones son tan difíciles, que ahora que laboro como docente de cátedra en una Universidad, sigue siendo casi imposible pagarme mi maestría. La única esperanza del pobre son las becas, porque los créditos son robos con intereses armados para endeudarte. La educación tiene una lógica perversa, y eso debe cambiar si queremos un futuro. A "los dueños del poder y la palabra (políticos, empresarios, portavoces de la fe y comunicadores de masas)" ¿les interesa verdaderamente el futuro de Latinoamérica?, a pesar de todo, no tendré fuerzas para rendirme. Muchas gracias Pablo Gentili, en la educación también aprendemos a ser críticos, y constructivos.

coincido con lo anteriormente expuesto, somos trabajadores de la educación e intelectuales transformativos según Henry Giroux. Nos debemos considerar pares de los demás trabajadores para unirnos como proletariado, la profesión indica un aislamiento de las bases obreras y desde mi punto de vista entender a la educación como un servicio que brinda un profesional y no como un derecho que deben tener todas las personas. El Estado verá a este servicio como un gasto del PBI y no como un derecho del cual debe ser garante. Saludos desde Río Negro, Argentina.

Gracias, Pablo, clarísimo como siempre... Coincido en casi todo pero dejame sumar una crítica a l@s docentes que creo que es parte del problema: para much@s docentes, la docencia es su "trabajo" (https://asifuimosaprendiendo.blogspot.com.ar/2013/03/esclavos-del-trabajo.html) y eso se nota, atenta contra la Educación y favorece esa falta de reconocimiento social de la que hablás... Saludos desde Argentina!!!

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Sobre el autor

Pablo Gentili

Pablo Gentili. Nació en Buenos Aires y desde hace más de 20 años ejerce la docencia y la investigación social en Río de Janeiro. Ha escrito diversos libros sobre reformas educativas en América Latina y ha sido uno de los fundadores del Foro Mundial de Educación, iniciativa del Foro Social Mundial. Es Secretario Ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) y profesor de la Universidad del Estado de Río de Janeiro (UERJ). Coordina el Núcleo de Política Educativa de la Universidad Metropolitana de la Educación y el Trabajo (UMET) y el Observatorio Latinoamericano de Políticas Educativas (UMET/FLACSO/UERJ).

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