Contrapuntos

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Anotaciones y controversias sobre la educación y el desarrollo en Latinoamérica y el Caribe. Un recorrido por la realidad educativa latinoamericana, sus avances y sus persistentes desigualdades. Aportes para entender las contradicciones en las que anida el futuro de esta región, en un complejo contrapunto de conquistas y derrotas, de frustraciones y desencantos, de sueños y esperanzas.

Brasil: más democracia, más derechos

Por: | 23 de junio de 2013

 

Brasil movilizado

Brasil movilizado (Yasuyoshi Chiba, AFP)


Las recientes movilizaciones que se extendieron por todo Brasil fueron, sin lugar a dudas, inesperadas. Su origen y sus consecuencias escapan a cualquier análisis simplista y precipitado. Nadie, tampoco el gobierno de Dilma Rousseff, imaginaba que se estaba gestando tan alto grado de descontento social y que la manifestaciones callejeras serían el medio identificado por jóvenes y no tan jóvenes para expresarlo. Un descontento que se produce tras una década de conquistas democráticas profundas, caracterizadas por una significativa ampliación de los derechos y las oportunidades sociales, especialmente promovidos entre los sectores más pobres.

Puede parecer paradójico, pero no lo es.

Brasil es un país marcado por la desigualdad. Y, aunque las cosas hayan comenzado a cambiar significativamente, suponer que la gente debería salir a la calle para agradecer una década de progreso, de consolidación de los derechos ciudadanos y de promoción de la justicia social, no pasa de una pretensión cándida y petulante. También lo es la ingenua presunción de que el importante apoyo electoral que ha tenido (y quizás seguirá teniendo) el Partido de los Trabajadores, le brindará una inmunidad eterna a la protesta y a la movilización callejeras.

Cuando los derechos se amplían, la gente quiere más. Se trata de una gran conquista democrática: la consolidación de una cultura política que reconoce que los derechos no son algo que nos regalan o conceden los poderosos, sino algo que nos pertenece y que nadie nos debe negar.

Las multitudinarias manifestaciones no reclamaron sólo un indebido aumento de 20 centavos en el transporte público. Expresaron su crítica vehemente a las pésimas condiciones de movilidad en una ciudad como San Pablo, donde la gente pobre gasta en promedio 3 horas por día para ir y venir de sus empleos, y lo hace, además, apretujada, maltratada, humillada. Un transporte caro y malo, donde el gigantesco lucro empresarial convive con la tolerancia de gobiernos indiferentes y corruptos.

“Pero eso pasa y ha pasado siempre”, podría afirmarse con razón. Sí, pero no podía seguir pasando en una ciudad en la que la izquierda había recuperado el gobierno seis meses atrás.

Las movilizaciones brasileñas son por más democracia, más derechos; por mejores condiciones de vida, de educación, más y mejores hospitales, transporte público digno (y gratuito), contra la corrupción, contra la violencia (particularmente, contra la violencia policial), por el respeto a la diversidad sexual, contra el uso ostensivo de recursos públicos en una Copa del Mundo cuyos beneficios no parecen demasiado visibles para el conjunto de la población. Algunos salen con una bandera, enarbolandos en una única reivindicación. Otros salen con muchas, defendiendo todas. No están organizados bajo los modelos tradicionales de los partidos o de los movimientos sociales. Pero ganan una enorme capilaridad y exhiben una extraordinaria capacidad de respuesta. Están, simplemente, comunicados entre sí, sintonizados, actúan en red; una red , más que nunca, de carácter social. Piden, reivindican, gritan, exigen lo común, lo público, lo que es mejor para todos. En suma, sabiéndolo o no, hacen política. Y buena política: política democrática.

¿Hacia dónde se dirigen? Difícil es saberlo con precisión. Podemos tratar de entender qué es lo que piden, sin dejar de analizar qué es lo que ha pasado.

“La democracia – ha dicho el ex presidente Lula pocas horas después de la primera gran movilización – no es un pacto de silencio, es la sociedad en busca de nuevas conquistas”. La frase despertó del letargo a muchos militantes y dirigentes de izquierda que no conseguían entender cómo la sociedad estaba en las calles y ellos siquiera se habían enterado del motivo. También, sacudió al gobierno nacional de la hipnosis en la que parecía haberlo sometido el rugido callejero.

Las movilizaciones de los últimos días constituyen un hito en la lucha por un Brasil más inclusivo, más justo y democrático.

La izquierda brasileña le debe a las movilizaciones populares sus mejores victorias. Es tiempo de actuar en consecuencia, reflexionando y escuchando las demandas sociales. Abriendo y multiplicando los espacios de participación y deliberación sobre el sentido y orientación de las políticas públicas. La izquierda ha llegado a gobernar buena parte del país porque promovió, de manera creativa y progresista, estas nuevas modalidades de participación y gestión en la esfera estatal. Reformar el Estado y hacerlo de manera democrática, continúa siendo un desafío que no puede ser postergado por argumentos tecnocráticos o precarios compromisos con la gobernabilidad.

Miles de jóvenes han comenzado a hacer política durante los últimos días. Sus banderas son las que históricamente cargó la izquierda. Sus banderas son las que enarbolaron los que lucharon contra los gobiernos neoliberales y conservadores que gobernaron este país y aún gobiernan algunas de sus principales ciudades y estados. Marchemos a su lado, sin pretender quitarles la palabra ni traducir sus consignas, aprendiendo con ellos a escribir un nuevo futuro, una nueva historia.

 
(Desde Río de Janeiro)

Hay 15 Comentarios

politicas sociales son uma cosa y crecimiento econômico outra, los q recieben politicas sociales (me refiero a las ayudas financeras) saliron de la miséria y ahora son pobres com el mínimo y no, obvio, entraron en la classe media y aun no hicieron sus protestas... Brasil no tiene burbuja , eso es asnera y exclusividade de España y EUA

Estoy de acuerdo con usted Pablo. El Brasil esta cambiando, es buena la participación de sus jovens, es un tiempo de celebrar la democracia!

Aqui falo de Panelas-Pernambuco-Brasil,
com certeza as manifestações que estão acontecendo no Brasil, são de fato democráticas. Nossos jovens realmente estão fazendo política, estão exercendo sua cidadania, cobrando os direitos que estão garantidos constitucionalmente: saúde, educação, transporte, etc. ou seja, serviços públicos de qualidade. Além disso estamos assistindo na mídia ao longo da hístória do nosso país casos de corrupção de várias maneiras. E estes R$ 0,20 centavos nas passagens de ônibus significaram muito mais do que isso, o significado perpassou o do transporte, mas feriu a dignidade, o direito e o respeito com as condições que vivem os que dependem do bem público, aí, não se enxergou apenas o deslocamento, mas em momento da Copa das Confederações da FIFA, também ficou em evidência os gastos enormes para construção de estádios de futebol para a copa. Dessa forma, a população não enxergou gastas semelhantes para atender as necessidades básicas de uma nação. Como brasileira, não consigo aceitar que as nossas riquezas, nossos impostos, os quais são muitos, não consigam atender as nossas necessidades básicas. Antes me inquietava mais ainda o fato de nós ficarmos calados vendo aquilo como se estivessemos em um palco assistindo a tudo, mas o povo acordou! Viva a democracia!!!

Según mi parecer, las sombran que parecen aportarnos inseguridades en torno a las propias capacidades de comprender “qué es lo que piden”, se deben a un problema de localización del tramo preciso, en el complejo proceso de formación en el que se encuentra la demanda. Simplemente porque la demanda democrática no podía comenzar a adquirir una consistencia firme y poderosa hasta que el ejercicio de la democracia no fuera posible y accesible para todos, o al menos para la mayoría. Tenía que existir primero un poner en vivencia ciertos derechos, para que luego pudiera construirse un saber sobre las posibilidades y oportunidades de su ejercicio. De la vivencia del ejercicio de derechos viene el poder pensarlos, porque no se puede pensar lo que no se conoce y no se puede presentir lo que no se ha sentido antes alguna vez. Después de la vivencia, los mismos hechos sociales pueden ser recreados a partir de su enunciación. Hoy diversos grupos hablan, nombran, dicen. Ejercen el “poder decir” qué es lo que no quieren, porque también ejercen un “poder saber” qué es lo que necesitan, lo que les pertenece y lo que desean. Hay una demanda en proceso de formación que se constituye a partir de deseos, y no se puede desear lo que no ha podido ser representado.
Como dice Rancière, “el deseo se alimenta de encuentros”, y la experiencia democrática de los últimos años ha funcionado como un verdadero “encuentro”, permitiendo recuperar la capacidad humana de simbolización, activar el deseo e impulsar la demanda; en ese orden. Se trata de delicados ejercicios de recuperación de “la Palabra” que, sin dudas, merecen ser celebrados.

La movilizacion en Brasil nos toma por sorpresa a todos, pero una buena sorpresa, por que como bien dice el articulo de Pablo, "cuando los derechos se amplian, la gente quiere mas..."en este sentido, los gobiernos de cambio en la region deben estar atentos y no dormirse, en continuar el camino de cambios que favorezcan a la sociedad democratica. Son movilizaciones ejemplarizantes y dan testimonio para otros paises como Colombia, donde seguimos a la espera de grandes avances en materia de reformas democraticas, y seguimos asistiendo impavidos a las logicas excluyentes, corruptas y cooptadas del Estado, los partidos y un movimiento social fragmentado y disminuido por la violencia

Hay gobierno democráticos que también funcionan como si no existieran partidos, que es cuando coluden sus intereses... ¿Qué importa si se gradúan más profesionales en ciencias sociales que ingenieros? ¿Qué importa si se gradúan menos ingenieros que en México? En perspectiva, no hay país de América Latina que no haya pasado por el modelo de sustitución de importaciones (de industrialización donde la participación más activa en la economía era la del Estado, quien vendía a precios al costo) a una de liberalización de la economía (rompiendo esa gran estructura económica y obligando al Estado a firmar cheques en blanco por déficits fiscales)... Ni qué decir de la fuga de cerebros... Brasil será uno de los países más industrializados de América Latina, pero las industrias ocupan poca mano de obra calificada (ahora sobre-calificada) y una gran e intensiva mano de obra no calificada, para poner en movimiento la maquinita de hacer dinero. En concreto, Brasil no deja de ser un país capitalista sólo porque tenga al frente a un gobierno de izquierda heredada.
Lo interesante de por qué se vuelve la mirada hacia Brasil, es por las pretendidas causas del descontento, que ha hecho estallar lo que ahora se conoce... Pero eso sí, hay que intentar reconocer o anticiparse a los límites mismos del movimiento... Lo peor que puede suceder, es que se repita la historia de Chile en el siglo pasado... Solamente esperemos que el país no dé un paso hacia adelante para retroceder dos luego...

Las marchas han sido contaminadas por fracciones de clase media radicales fascistas con pancartas y gritos SIN PARTIDOS POLITICOS, SIN PARTIDOS!! solo gobiernos dictatoriales funcionan Sin Partidos. Otros marchistas son aquellos/as que hacen por "modita" los papelitos en blanco, se pintan las caritas y van con carteles "AFUERA DILLMA" que la TV Globo se los pensó, Hay los otros excluidos por los altos costos de las entradas a la Copa de Futbol 60 $us y 80 $us y en entrdas para semifinales VIP (Very Important Prostitute)8,500 $us o semifinal y final 18,500 $us, salen con pancartas "QUEREMOS HOSPITALES CON EL PADRON FIFA", lo que al incio fue una prostesta por 0,20 centavos en el aumento del pasaje de transporte publico, nadie sabe en que acabará, no hay una DEMANDA grande, todas son generalidades.

Bla,bla,bla.Hay ahora mas pobres que hace 20 año en numeros absolutos.La impunidad sigue y seguira suelta,Los ultimos años se ha vivido de la subida de los precios de las materias primas.La corrupcion es mayuscula.Brsi gradua la mitad de los ingenieros que Mexico.Eso si abogados,sociologos,antropologos,cientistas politicos,politicologos,periodistas ,es decir gente que no produce nada hay a los montones

Siento que el país ha dado un gran paso, primero con manifestaciones legítimas, una clara demostración de sensatez, el pueblo por fin ha despertado de la "MATRIX" (el mundo fantasía), empieza entender que ser desarrollado no implica simplemente el hecho de poder comprar bienes (Ipad, teles, consolas, coches, etc.) un país desarrollado necesita servicios públicos de calidad, infraestructura, seguridad, sistema sanitario...
El gobierno también ha tomado una decisión muy acertada, se nota que Brasil es un país maduro y soberano que no depende de órganos supraestatales que definan su política interior, se trata de una verdadera lección de DEMOCRACIA. Desde los movimientos sociales hasta del feedback dado por el gobierno en respuesta a las demandas sociales.

Comparto el análisis de Pablo y las conclusiones. Solo añadiría que la imagen de pancartas abigarradas se parece a las del 15M en España o en cualquier otro país a cuyas ciudades saltó la chispa del 15M. En Brasil los ciudadanos piden más equidad y más democracia y aquí nos oponemos a las políticas neoliberales que destruyen las conquistas de varias décadas.

Estimada Clara, muchas gracias por tus comentarios. No creo, sin embargo, que hayas hecho una lectura atenta del texto. No he dicho que las manifestaciones "fueron promovidos por los sectores mãs pobres de la sociedad brasileña", sino que los derechos y oportunidades creadas en la última década los han beneficiado a ellos. Por otro lado, descalificar (o sobrecalificar) las movilizaciones porque han tenido origen en sectores de la clase media no agrega mucho al debate. Un abrazo.

Para complementar el debate sobre clase media abierto por las declaraciones recientes de Marilena Chauí.

Hola Pablo! "promovida pelos sectores más pobres"?! Promovida pela clase media (el sector de clase media que trabaja en favor de los más pobres) y, una vez en las calles, toda la clase media. De ahí las contradicciones y consignas de lo más disparatadas cuando se perdió el foco en los 20 centavos. Por suerte el MPL / SP que inició la protesta consiguió no ser devorado por muchos vivillos (a derecha Y IZQUIERDA) que quisieron roba la pelota en la cancha embarrada. La carta a la presidenta Dilma de hoy (24/06/13) espero se transforme en bibliografia obligatoria en aulas y concursos docentes. Abrazo desde Salvador, BA.

Escrevo do Rio de Janeiro, e gostaria de esclarecer que não é a nova classe média, a classe C, que está nas ruas protestando. Segundo pesquisas realizadas recentemente, a maior porcentagem de participantes pertence às classes A e B. A classe C é minoritária, contribuindo com jovens que redescobriram as ruas. Das classes A e B comparecem os jovens que só agora sairam do computador e descobriram as ruas e muitos adultos. Não podemos esquecer da participação de criminosos profissionais que estão sendo pagos (dizem que a 100 reais por dia) para promoverem a destruição de patrimônio público e particular. Outro participante importante é a mídia tradicional, em especial a TV Globo, não só incitando as pessoas a irem às ruas, como fornecendo-lhes as pautas. Conclusão, passado o primeiro momento, em que a reivindicação autêntica e espontânea dos manifestantes era sobre mobilidade urbana e o aumento das passagens, depois tornou-se uma massa pautada pela mídia, como "contra a PEC 37", sem saberem do que se tratava, ou de discursos genéricos e vazios, como "contra corrupção", como se alguém fosse escrever um cartaz a favor.

Gracias Pablo, coincido plenamente con vos, y agregaría como dijo un científico social ...que por todo esto, lo que ocurre en Brasil "no tiene nada que ver con los cacerolazos de Santa Fe y Callao en Argentina". A continuación una reflexión personal mas para el debate:Algunas reflexiones personales y en “bruto”, sobre el movimiento callejero en Brasil:

En relación al despertar de Brasil, no sé qué decirles que otros no hayan dicho. Pero no veo esa confabulación de la que algunos hablan, por detrás de un fenómeno de redes que comienza a superarnos a los menos jóvenes.

Son los jóvenes que descubrieron que es más divertido estar cuerpo a cuerpo gritando, que gritando en silencio desde sus computadoras. Y descubrieron que tienen poder.

No son los mismos actores de los cacerolazos en Argentina. Son jóvenes de clase media, clase media baja, la nueva clase media brasileña, los ex pobres de los famosos 40 millones que Lula y Dilma rescataron de la miseria. Pero que viven en un modelo que los ha rescatado de la pobreza con parámetros de acceso al consumo como tener computadoras, Iphone, microondas y “geladeira” con freezer, a crédito.

El crédito y la estabilidad económica que les dio el crédito, les ha dado “cosas” tangibles. Pero ahora - muchos ya en la universidad porque Lula y Dilma les dieron la posibilidad de entrar a la universidad y están más conscientes de sus límites- ahora quieren más. Quieren mejor educación y salud, quieren un transporte público digno y barato. Quieren una casa porque no tienen dinero para pagar alquileres inaccesibles. Quieren - no más liberalismo -sino un Estado más presente y fuerte. Quieren que se amplie el modelo de inclusión social que los amparó y que ahora ya no alcanza.

Y no quieren más una policía que los reprima. La represión policial - que fue y sigue siendo arbitraria y escandalosa en muchos casos- los hizo multiplicar. Eran 100 mil, en una semana pasaron a 300 mil, y ahora son más de dos millones en las calles. Sin contar los que todavía en sus casas los apoyan pero todavía no se animan a salir. Se cansaron.

Creo que el movimiento surgió de manera auténtica. Que no fue manipulado. Que no tuvo hilos de títeres por detrás.

Pero también creo que los grandes medios que quisieron ignorarlos al principio, ahora intentan utilizarlos, y con ellos la oposición. Y que hay grupúsculos infiltrados que intentan aprovecharse de la situación. Desde milicias (paramilitares con poder económico en las favelas y barrios de clase media baja a quien se les está quitando negocios y poder como el transporte de vans o de cable pirata y gas en garrafa). Y hasta se aprovechan de la situación algunos minoritarísimos grupúsculos neo nazis. Y es verdad que a río revuelto los saqueos se facilitan. Y ahora hay un poco de todo esto también mezclado.

Pero el movimiento ha demostrado fuerza y - lo que es positivo - el gobierno los ha escuchado, interpretado. Es lo que necesitaba el PT para volver a sus orígenes. Un partido que levantaba estas banderas en el pasado, y que la necesidad de “gobernar” un país tan complejo y diverso, les arrebató.

Sobre esto hay una gran discusión al interior de la izquierda del PT y de los movimientos sociales y sindicales – históricos aliados del PT desde sus orígenes. La Reforma Agraria, por ejemplo, ha tenido algunos resultados gracias a Movimiento de los Sin Tierra presionando incansablemente con ocupaciones de tierras improductivas. También los indígenas y pastorales indígenas presionando por la demarcación de tierras. Y tal vez estos nuevos movimientos callejeros que ejercen de presión de manera tan amorfa por ahora, consigan que el PT retome su cauce y pase por encima de alianzas con algunos sectores tradicionalmente conservadores, evangélicos – iglesias neopentecostales – conservadores y hasta golpistas históricos (otra cosa que tampoco le perdonan las calles al gobierno de Dilma y de los estados y municipios, no siempre del PT sino de sus opositores)

En momentos en que el gobierno se tentaba con las políticas de ajuste que tanto criticaba, esto es positivo porque ahora tienen el apoyo de la calle para fortalecerse y volver atrás. La historia dirá si son capaces de hacerlo o de ser tragados por una vorágine que grita “!partidos políticos no!”. El que “se vayan todos” argentino e italiano. Y después un abismo incompresible.

Sufro de vértigo. Y este también me lo produce.

Fabiana Frayssinet

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Sobre el autor

Pablo Gentili

Pablo Gentili. Nació en Buenos Aires en 1963 y ha pasado los últimos 20 años de su vida ejerciendo la docencia y la investigación social en Río de Janeiro. Ha escrito diversos libros sobre reformas educativas en América Latina y ha sido uno de los fundadores del Foro Mundial de Educación, iniciativa del Foro Social Mundial. Su trabajo académico y su militancia por el derecho a la educación le ha permitido conocer todos los países latinoamericanos, por los que viaja incesantemente, escribiendo las crónicas y ensayos que publica en este blog. Actualmente, es Secretario Ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) y profesor de la Universidad del Estado de Río de Janeiro. Coordina el Observatorio Latinoamericano de Políticas Educativas (FLACSO/UERJ/UMET).

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