La policía y la ley

Por: Francesc Valls | 26 feb 2012

CARGA POLICIAL ESTUDIANTES IES-3

 

Woody Allen en uno de los diálogos cinematográficos en los que trata de seducir de Diane Keaton sintetiza de esta forma su enfrentamiento con los que califica de “dos matones”: “A uno le dí con la barbilla en la rodilla; al otro con mi estómago en su puño”. Bien, pues esa es la impresión que se puede sacar de las cargas policiales tanto contra los indignados de en la plaza de Catalunya de Barcelona en mayo del año pasado como de lo sucedido estos días en Valencia. Los manifestantes golpearon con la barbilla contra las rodillas de los agentes y con los estómagos sobre sus indefensos puños.

    En Barcelona, a pesar de la literatura generada por el consejero de Interior Felip Puig, las imágenes de indignados golpeando a los agentes no se han visto. Los mossos  el  27 de mayo del año pasado actuaron, según el juez que investiga el caso, de forma "vejatoria, intimidatoria y amenanzante"- Además no llevaban su obligatorio número indentificación a la vista. En perfecta coordinación entre cuerpos, en Valencia las efectivos de la Policía Nacional que cargaron contra los estudiantes de secundaria tampoco iban identficados, pero, eso sí, han logrado hacerse con un arma que atesoraba, según el jefe superior de policía,  “el enemigo” : “una piedra, plana, hexagonal y negra”.

    Armas de destrucción masiva al margen, la lamentable actuación policial en las calles de la capital del Turia ha evidenciado el poder del corporativismo. Solo de esta manera puede entenderse que el Sindicato Unificado de Policía tachara el martes 21 de este mes de “cobarde” y “moralmente miserable” al ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz. Minutos antes, el ministro había asegurado a Catalunya Ràdio que abriría una investigación por si se había producido “algún exceso” en la actuación policial. Luego Fernández Díaz rectificó y dijo que los “excesos” se referían a los radicales y no a las fuerzas del orden.

      El peso del corporativismo policial se impone a la autoridad democrática que en realidad no pasa de ser, a ojos del eterno funcionariado rancio, un mero interinato. Produce sonrojo que un ministro deba rectificar de manera tan humillante, pero claro ahí el poder político debería preguntarse por qué sus actuaciones, más que defender a la ciudadanía, tienden a contentar a la corporación.  Apenas ha pasado una semana desde que el Gobierno central decidiera indultar a cinco mossos d’esquadra condenados por torturas en sentencia firme por el Tribunal Supremo. Los cinco agentes confundieron el 27 de julio de 2006  al ciudadano rumano Lucian Paduraru con el autor de un robo violento. Sin identificarse como policías, los mossos en cuestión le propinaron una paliza, le amenazaron de muerte y en el traslado a comisaría le introdujeron una pistola en la boca. El detenido iba acompañado de su mujer, embarazada, que también sufrió un trato degradante. Pues bien, los apoyos recibidos de políticos y compañeros del cuerpo y una “investigación” aportada por el Ministerio de Interior y la Generalitat después de la sentencia del Supremo movieron al Gobierno a mostrar su clemencia. La generosidad del Ejecutivo central permitirá que los agentes reingresen en el cuerpo y no pasen por el engorro de estar en la cárcel, burlando así la sentencia judicial.

      El trabajo de policía no es fácil. Es peligroso y requiere entrega. Pero en manos de las fuerzas del orden la sociedad deposita el monopolio de la violencia y, por tanto, la transparencia debe estar a la altura del encargo. Convertir la arbitrariedad en norma es situar a una casta por encima del imperio de la ley.

 

Hay 8 Comentarios

Generalizar es peligroso, puede potenciar el ya existente, enfrentamiento. Hubo actuaciones policiales reprochables y censurables, que por supuesto, deben ser juzgadas como proceda. Sin mecanismos escapatorios. Pero hablar de corporativismo, de toda una unidad, juzgar a todo el colectivo resulta injusto y sobre todo poco beneficioso. Generalizar ha llevado a que muchas de las manifestaciones de Barcelona sean caracterizadas de actos bandálicos. Para unos y para otros, se debe individualizar e imponer criterio y no oportunismo. http://missavatares.blogspot.com/

Gracias. muy interesante

La LICENCIA PARA MATAR no se ¿puede? ¿debe? dar a CUALQUIERA...PAÍS en DESCOMPOSICIÓN...SÁLVESE QUIEN PUEDA...

En primer lugar, gracias por el espacio. Muerte, represión y saqueo. Sin estas tres palabras, el concepto de mega minería no podría existir. Van de la mano al igual que van de la mano el gobierno nacional y las mineras extranjeras, encargadas de llevarse los minerales y las divisas, dejando contaminación, destrucción y migajas. El conflicto generado en torno a la minería metalífera a gran escala desenmascara las políticas reales del kirchnerismo y la burguesía nacional, que solo buscan poner en bandeja los recursos naturales y estirar lo máximo posible el discurso de un progresismo emancipador, que no resiste ningún contraste con la realidad. Gracias a los levantamientos populares, los cuestionamientos hacia esta actividad extractiva y destructora han echado raíces en amplios sectores de la sociedad. Hoy, los pueblos de Famatina, Belén, Andalgala, Tinogasta, Chilecito, entre otros, son los faros a seguir en una lucha por la emancipación. Pese a que muchos intenten enfriar el conflicto con vientos malvinenses, el repudio a la minería a cielo abierto truena más fuerte que las explosiones que mutilan la Cordillera de los Andes. LEER INVESTIGACION COMPLETA: http://elruidoenelhormiguero.blogspot.com/2012/02/miserias-cielo-abierto.html

Está claro que este tema aún va a dar mucho de sí. A ver cómo lo afrontan nuestros políticos para que estas actuaciones dejen de ser tan famosas en las portadas de noticias y actualidad.

Mezclando churras con merinas y contando historias de oídas, Valls nos aporta una visión un poquito sesgada de la cuestión y concluye que la policía es corporativista.

Y la mención a Woody Allen, un poco traída por los pelos; equipara de manera muy sutil al oficio de los matones con el oficio de los maderos.

La mejor sugerencia, Valls; ¿Por qué no te vistes de madero cuando se produzca el próximo jolgorio y te metes en medio de la trifulca con los maderos de verdad para sentir en tus carnes el tomate; y luego nos cuentas en qué consiste el corporativismo policial y nos describes cómo los estómagos de los manifestantes golpean las rodillas de los maderos?

Tonterias, agentes entrenados en lucha, armas de fuego y armas blancas, asi como equipados con armaduras porras ya rmas de fuego, apaleando a niños de 15 años? a ancianos?
vamos ni que les hubieran lanzado coctels molotov. Yo he estado en cargas de mossos de esquadra y esa gente solo quiere apalear, no estan ahi por si acaso, sino para cargar porque se aburren y tienen muchas ganas de raprtir leña. Eso si armados hasta lso dientes y contra ninñas de 15 años que pesan 20kg.
Que machos y hombre son.
Es patetico y toda esa unidad deberia estar suspendida de empleo y sueldo y a controlar el trafico.

Esta claro,usted con su profesión puede hablar tranquilamente de corporativismo con total conocimiento de causa, puesto que dicha profesión en su totalidad es símbolo de total transparencia y objetividad... Esta usted invitado, si su conciencia se lo permite claro, a pasar un día tranquilamente junto con las asesinas fuerzas del orden españolas, en su quehacer diario, para afianzar su opinión sobre la identificación de cada miembro de dichos cuerpos y espero sinceramente que pronto sea visitado por algún ciudadano de origen rumano tan perjudicado por la persecución contra el noble arte de robar que pretende llevar a cabo y que la policía que usted denuncia no le permite. De sobra demuestra que no estuvo en los incidentes represivos de Valencia y de sobra demuestra que tiene mucho de demagogo lloraderechos y poco de ciudadano conocedor de la legislación vigente en materia del ejercicio del derecho de manifestación. Que triste su articulo de verdad.

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Sobre el autor

Francesc Valls

. Viví la transición democrática en primera línea periodística y personalmente. Luego me enriquecí espiritualmente viajando con Juan Pablo II alrededor del mundo. Descendí a lo terrenal con Jordi Pujol. Desde siempre he sido un adicto a la política. Soy subdirector de EL PAÍS en Cataluña.

Sobre el blog

El día a día del contraste entre ese dulce postre tradicional y la amarga austeridad. Todo aderezado con unas gotas de tabasco soberanista.

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