Javier Valenzuela

Las cairotas son guerreras

Por: | 22 de febrero de 2012

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En memoria de Marie Colvin y Juan Carlos Gumucio

Las malas noticias ya las conocen. La primera es muy vieja: la situación de las mujeres en Egipto, especialmente en el mundo rural y los sectores urbanos más pobres, deja mucho que desear. La segunda es más reciente: las mujeres, pese a que tantas de ellas, con o sin velo, combatieron valientemente en la revolución de Tahrir no han conseguido avances significativos en el último año; al contrario hay razones para temer que el peso político y social demostrado por los islamistas en este período pueda traducirse en intentos de retroceso.

    Permítanme ahora ofrecerles la buena noticia: las mujeres -decenas, cientos de miles de ellas- que combatieron en la revolución no están dispuestas a dar un paso atrás. Comparten con sus hermanas y hermanos de tantas otras partes la idea de que en el Valle del Nilo no podrá hablarse de una democracia mínimamente homologable si no hay serios progresos en la igualdad entre las mujeres y los hombres.

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    “Esto no está terminado, es demasiado pronto para emitir un veredicto”, me dice la socióloga y bloguera Mayar Gueissa cuando le menciono algunos de los episodios siniestros de los últimos tiempos: las llamadas “pruebas de virginidad” a las que fueron sometidas por la soldadesca de la Junta Militar algunas manifestantes revolucionarias tras la caída de Mubarak; la poca presencia femenina en el Parlamento elegido el pasado otoño; el acoso al que fue sometido la que es universalmente conocida como “la chica del sujetador azul”, aquella joven vestida al modo islámico que fue arrastrada y semidesnudada por los uniformados cuando protestaba contra el poco entusiasmo democratizador de la Junta.

    Hablo con Mayar en su hogar cairota, lo que en estos tiempos no quiere decir exactamente su casa, sino el rincón de su casa en el que no para de subir fotos y videos a Internet desde un portátil con conexión ADSL. Le acompaña una amiga llamada Omneya. Las dos tienen unos treinta años, las dos son activistas por la democracia, las dos tienen estudios universitarios y hablan inglés, las dos se declaran gente religiosa, una, Mayar, no lleva velo, la otra, Omneya, sí. Así son las cosas en Egipto, amig@s. Lo vestimentario, que tanto preocupa al otro lado del Mediterráneo, es aquí pecata minuta. “Hay cosas más graves en juego”, dice Mayar. “Por ejemplo, conseguir que sean detenidos y juzgados los que ordenaron las humillantes “pruebas de virginidad” a las detenidas”.

  Blue bra girlTales “pruebas”, al igual que el caso de “la chica del sujetador azul”, pretendían, añade Omneya, “meternos el miedo en el cuerpo a las mujeres para que no salgamos a la calle a protestar”. Pero, a tenor de la actitud de Mayar y Omneya, de lo que me han dicho otras chicas en El Cairo, de lo que me han confirmado no pocos varones y de las pancartas y los murales que he visto en la ciudad –con “la chica del sujetador” golpeando a un antidisturbios o una niña cacheando a un uniformado- no es seguro que la Junta lo haya conseguido.

   Death-proofSon tiempos duros para la revolución egipcia, para el conjunto de la Primavera Árabe. Pero Mayar tiene razón: nadie dijo que iba a ser fácil y rápido, que los/as árabes iban a superar décadas, siglos de atasco en un periquete. Y por eso la buena noticia es que nadie ha logrado aún volver a meter en la lámpara al genio que consiguió escaparse de allí hace un año. Mayar lo dice así: “Ahora hay muchísima más gente que habla libremente y, por supuesto, también muchísimas mujeres”. Es lo que los/as chavales/as árabes llaman “la caída del Muro del Miedo”.

    Las chicas cairotas son guerreras. Y si hay que rememorar un thriller, el que me viene ahora a la cabeza es Death Proof, de Quentin Tarantino.

Mubarak escucha la canción del verdugo

Por: | 21 de febrero de 2012

Mubarak

Nacido hacia 1431 y desparecido en 1463, François Villon fue tanto un truhán como el mejor poeta francés de su siglo. Una vez, cuando estaba pendiente de ser ejecutado en la prisión de Chatelet, escribió su poema más célebre, Balada de los ahorcados. Comienza así: “Hermanos, los humanos que aún seguís con vida, / no tengáis con nosotros el corazón muy duro”. Y termina: “Hermanos, yo os lo juro, en esto no hago burlas; más bien, rogad a Dios que nos absuelva a todos”.

    Me he acordado de Villon al conocer en El Cairo la noticia de que el fiscal del juicio contra Hosni Mubarak ha pedido la pena de muerte para el militar que fue dueño de vidas y haciendas durante tres décadas en Egipto. Mubarak, ha dicho el fiscal en su alegato, debe ser considerado responsable de los cientos de muertes violentas (850 entre el 25 de enero y el 11 de febrero de 2011, según los cálculos oficiales) producidas durante la represión de la revolución popular que terminó con su derrocamiento.

   Mubarak2“Aunque, como asegura la defensa, fuera verdad que él no ordenó directamente esos actos, sigue siendo responsable de los mismos porque fueron cometidos cuando él era presidente”, dijo el fiscal Mustafá Suleiman, según informa la agencia oficial EgyNews. “Como presidente”, añadió, “su obligación era proteger a todos los ciudadanos egipcios y adoptar las medidas necesarias para terminar con la matanzas”. Presente en el tribunal -sentado en una cama hospitalaria instalada en una jaula-, Mubarak, de 83 años de edad, escuchó atentamente a Mustafá Suleiman. Este miércoles, 22 de febrero, la defensa hará su propio alegato final y el tribunal fijará entonces una fecha para el veredicto.

  Tahrir fue el gran ágora de la revolución egipcia del 25 de Enero. Hoy, algo más de un año después, este espacio enorme y desvencijado de El Cairo presenta un aire tristón. Quedan unas cuantas jaimas que intentan mantener el espíritu de la protesta, hay basura por todas partes (como en cualquier otro lugar de la metrópolis) y los peatones y automovilistas vuelven a hormiguear por allí ocupándose de lo suyo, aparentemente tan indiferentes a la aceleración de la historia como el cercano Nilo. Eso sí, pintadas y murales recuerdan en toda la zona lo que supuso Tahrir… y lo que podría volver a suponer (aunque el momento actual sea de bajón, la revolución quizá no esté terminada). Algunas de esas pintadas representan a Mubarak con un lazo de horca en torno al cuello.

    Como los norteamericanos y tantos otros pueblos, los egipcios –la mayoría de ellos-, no ponen reparos a la pena capital. No conozco que haya encuestas al respecto, pero no me extrañaría que, de haberlas, ganara ampliamente la opinión expresada por el el fiscal Suleiman: Mubarak debe morir.

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    Las esperanzas suscitadas por la caída de Mubarak se van desvaneciendo en Egipto. Sus sucesores, la Junta Militar del mariscal Tantawi, aprietan cada vez más las cuerdas a los valientes impulsores del 25 de Enero. Blogueros, periodistas y activistas dan con sus huesos en la cárcel cada dos por tres. Cooperantes norteamericanos que intentaban impulsar los valores democráticos son procesados como “subversivos”. Trabajadores de la televisión pública que piden mayor independencia, pluralismo y profesionalidad son sancionados. Y cada vez que los que se llaman a sí mismo “revolucionarios” vuelven a reunirse en Tahrir son apaleados y tiroteados.

   Aliados de facto con los militares, los Hermanos Musulmanes dominan el Parlamento y se suman a las campañas de desprestigio de los demócratas (El Baradei, por ejemplo, no sería un verdadero musulmán puesto que tiene una hija casada con un extranjero; este tipo de cosas).

   Noche-celebracion-Plaza-TahrirLa angustia económica del común de los egipcios se dispara porque el desempleo crece, el turismo disminuye y las reservas en divisas del Estado se reducen. Lo explotan al alimón los militares y los Hermanos Musulmanes diciendo que ya está bien de revolución, que con la caída de Mubarak y las elecciones del pasado otoño es más que suficiente y hay que volver a la ley y el orden.

   Los Hermanos Musulmanes, eso sí, no ocultan que a ellos el ahorcamiento de Mubarak les parecería un buen colofón. En esto, y en bastantes otras cosas, tienen, como diría François Villon, el “corazón endurecido”.

   Villon_FrancoisUno lo ve al revés. Ni Mubarak ni nadie debe perder la vida a sangre fría a manos de otro ser humano. En cambio, la revolución debe continuar: la sangre derramada por esos mártires cuyos retratos pueblan Tahrir y alrededores no puede contentarse con menos que un poquito de libertad y un poquito de justicia en el Valle del Nilo.

   En cuanto a Fillon, escapó a aquella horca que le esperaba en Chatelet. Pero el mal trance le permitió adelantarse varios siglos con su poema a los documentos escalofriantes sobre la pena de muerte que escribieron Truman Capote en A sangre fría y Norman Mailer en La canción del verdugo.

 P.S. del 22 de febrero: El tribunal ha aplazado hasta comienzos del próximo junio la continuación del juicio de Mubarak. En El Cairo se interpreta como un deseo de los actuales gobernantes de la Junta Militar de posponer una decisión sobre esta "patata caliente".

Caso Garzón: el regreso de la España negra

Por: | 10 de febrero de 2012

ManifestacionAFavorDeGarzon
Una de las Españas vuelve a helar el corazón de los demócratas del planeta. Desde 2010, la persecución judicial contra el magistrado Baltasar Garzón ha sido una de las noticias españolas recurrentes en los medios internacionales; desde ayer, jueves 9 de febrero, cuando a Garzón le cayó la primera condena, la rectitud de la justicia española se incorpora a la lista de interrogantes razonables sobre este país suscitados en los últimos años. Otros serían la solvencia de su economía, la calidad de su democracia y la incorruptibilidad de su élite.

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¿Arresto del superpolicía chino?

Por: | 09 de febrero de 2012

Wang_Lijun
Recién reeditada en España, Muerte de una heroína roja es la primera novela policiaca del chino-americano Qiu Xialong con el inspector jefe Chen Cao como protagonista y la ciudad de Shanghai como escenario. Cuenta el asesinato de una trabajadora modélica y cómo las investigaciones de Chen van perfilando como principal sospechoso del crimen a uno de esos hijos de los dirigentes veteranos del Partido Comunista que se han convertido en los play-boys de la nueva China. El inspector jefe Chen, funcionario honesto, espíritu libre y aficionado a la poesía, se enfrenta a crecientes presiones de sus superiores en la Policía y, aún más, en el Partido Comunista para que deje el caso. Los retoños de los cuadros superiores son sagrados en la China forjada por Deng Xiaoping, esa extravagante combinación de totalitarismo del PC en lo político y capitalismo desenfrenado en lo económico y social.

       Una historia real, la de las represalias que estaría sufriendo un héroe de la Policía china,  ha saltado esta semana a la prensa internacional. Medios anglosajones informan de que Wang Lijun, el responsable de la seguridad de la populosa ciudad de Chongqing, habría intentado refugiarse en un consulado de Estados Unidos, el de Chengdu, a varias horas de distancia, para solicitar allí asilo político. Esos medios citan los insistentes rumores que circulan por el ciberespacio chino y precisan que es imposible confirmarlos con fuentes oficiales del gigante asiático.

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Anonymous contra la ultraderecha

Por: | 07 de febrero de 2012

OperationBlitzkrieg
Ciberactivistas de Anonymous han desencadenado una operación de piratería contra páginas web de la ultraderecha francesa, según informa la edición digital de Le Nouvel Observateur. Es la continuación de la denominada Blitzkrieg, guerra relámpago, lanzada a comienzos del pasado enero contra grupos neonazis alemanes. En el caso alemán, el colectivo Anonymous difundió asimismo una lista con nombres de militantes ultraderechistas germanos y lo justificó así: “Sois responsables de numerosos crímenes contra la Humanidad".

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Sobre el autor

Con más de treinta años de periodismo a sus espaldas, ha sido, entre otras cosas, corresponsal de El País en Beirut, Rabat, París y Washington y director adjunto de este periódico; también director general de Información Internacional en La Moncloa. Tiene siete libros publicados, trabaja como analista y reportero en El País y colabora como tertuliano en programas de radio y televisión. Es un lector voraz de literatura policíaca y de espionaje.

Entrevista Digital

Se cumple el primer aniversario de la Primavera Árabe, y Javier Valenzuela la analiza en su nuevo libro, Crónica del nuevo Oriente Próximo (Catarata), del que charló con los internautas el miércoles, 01 de Febrero de 2012 de 13:00 a 14:00

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Nuevo libro

Crónica del nuevo Oriente Próximo

Crónica del nuevo Oriente Próximo (Catarata, 2012) es el último de los siete libros publicados por Javier Valenzuela. En su primera parte, el autor propone las claves de la Primavera Árabe, desde la revolución del jazmín tunecina a las victorias de los islamistas en las primeras elecciones libres en Túnez, Marruecos y Egipto, pasando por la sangrienta represión en Siria. En la segunda, una recopilación de sus reportajes de los últimos 25 años en Turquía, Siria, Palestina, la Península Arábiga e Irán, se ofrecen pistas para comprender las nuevas realidades geopolíticas de la zona.

Con anterioridad, Javier Valenzuela ha publicado Usted puede ser tertuliano (Península, 2011), De Tánger al Nilo (Catarata, 2011), Viajando con ZP(Debate, 2007), España en el punto de mira (Temas de Hoy, 2002), La última frontera (Temas de Hoy, 1996) y El Partido de Dios (El País-Aguilar, 1989).

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