Julian Assange, el fundador de Wikileaks, se ha opuesto a su extradición desde Inglaterra a Suecia argumentando que en este último país, donde está acusado de abuso sexual, no tendría un juicio justo. Su envío al país escandinavo, añade, sería apenas un paso intermedio para su extradición final a Estados Unidos, donde le tienen ganas, muchas ganas.
Nunca he sido un fan de Assange, ni tampoco de esos que proclamaron que Wikileaks iba a cambiar el mundo: el del periodismo y el mundial. Y por supuesto, no tengo la menor idea sobre si los cargos formulados en Suecia contra Assange están o no fundados. Si hablo de esto es porque algunos se extrañan del hecho de que Assange ponga en duda el sistema policial y judicial sueco. ¿No es un modelo universal de limpieza, eficacia y ecuanimidad? Pues no, no lo es. Y lo digo no solo a partir de la lectura de la trilogía Milleniun de Stieg Larsson.