Hacia las 2.30 horas de la madrugada del 17 de junio de 1972, cinco ladrones fueron detenidos en las oficinas electorales del Partido Demócrata estadounidense en el edificio Watergate, en Washington. Iban trajeados y provistos de guantes, y no opusieron resistencia. Cayeron porque un guarda de seguridad detectó movimientos extraños y llamó a la Policía.
Así comenzó, hace cuatro décadas, el caso Watergate que, dos años después, el 8 de agosto de 1974, provocaría la dimisión del presidente republicano Richard Nixon. Él y su guardia pretoriana estaban detrás de aquel intento de espionaje electoral y, además, una vez descubierto, hicieron todo lo posible por arrojarle tierra encima.