Al morir, Richard Nixon fue, por supuesto, al infierno y, una vez allí, se presentó a las elecciones para arrebatarle el poder a Satán. Tal es el inteligente y delicioso final de Nuestra pandilla, el libro que Philip Roth escribiera sobre el único presidente estadounidense forzado a dimitir.
Se cumple este domingo, 17 de junio, el 40 aniversario de la detención de un grupo de espías que habían penetrado con nocturnidad y alevosía en la sede del Partido Demócrata en el edificio Watergate, en Washington. Fue el comienzo del caso Watergate que terminaría con la carrera de Nixon.
Ya escribí aquí mismo el jueves 14 de junio un texto llamado Caso Watergate: cuatro décadas de política, periodismo y thriller. Comentándolo, el periodista Antonio García Maldonado recordó que Philip Roth, recién nombrado premio Príncipe de Asturias de las Letras 2012, publicó en su día la mejor sátira de Nixon jamás escrita. Así es; gracias, Antonio.