Hijo de un presidente de la Chrevon Corporation y director durante 8 años (2003-2011)
del New York Times, el periodista norteamericano
Bill Keller no es, desde
luego, un antisemita que desea la destrucción de Israel y el exterminio
universal del pueblo judío. Más bien al contrario.
No obstante, los halcones israelíes que lidera Benjamin Netanyahu lo van a poner a caldo por el artículo que acaba de publicar en el diario neoyorquino. Titulado Nuclear mullahs, el artículo de Keller pone en cuestión la idea primordial de la propaganda con la que Netanyahu lleva meses y meses machacando al pueblo israelí, a los norteamericanos y al resto del planeta: los ayatolas que dirigen la República Islámica de Irán quieren dotarse del arma nuclear para borrar a Israel del mapa, pretenden proseguir la obra diabólica de Hitler.
Keller
es de los muchos que creen que los Jamenei, Ahmadineyad y compañía no están tan
locos como para, de tenerla algún día, ser los primeros en lanzar una bomba
nuclear contra Israel. Y ello por una sencilla razón: porque Israel tiene desde
hace décadas sus propias bombas nucleares. Por no hablar de las que almacena por millares Estados
Unidos, el gran protector internacional del Estado hebreo.
Hablando en plata, si Irán lanzara una bomba nuclear contra Israel, Teherán, Tabriz, Mashad, Isfahán, Qom y otras ciudades de la antigua Persia podrían darse por borradas del mapa.