Maite Rico

La tragedia de Amuay

Por: | 30 de agosto de 2012

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"Algún filósofo dijo: la función debe continuar, con nuestros dolores y nuestros muertos”. Eso señaló Hugo Chávez durante su visita, el domingo, a la refinería de Amuay, escenario de la peor tragedia petrolera mundial en los últimos 25 años. Aún ardían los tanques y se contaban los cadáveres (que suman 48).

Es lógico que el mandatario venezolano quiera pasar página cuanto antes, dado que las elecciones presidenciales se celebran en cinco semanas. Pero hay dos reparos. Uno: que el accidente confirma la degradación de la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa). Dos: que la “función” no acaba de ser apetecible. La catástrofe de Amuay sigue, en cuestión de días, al hundimiento del estratégico puente de Cúpira y al sangriento motín (otro más) en la cárcel de Yaré (25 muertos).

“¿Maldición gitana? ¿Castigo de Dios?”, se pregunta Fernando Rodríguez en el demoledor editorial de Tal Cual. Más bien “son los frutos de la gestión desastrosa”, dice, “de una pléyade de advenedizos que han manejado el país con los métodos administrativos de una cantina militar y la voracidad depredadora de un cardumen de caribes”. Y Gustavo Coronel, geólogo petrolero y crítico impenitente de la gestión de Pdvsa, responde al comandante presidente: “Millones de venezolanos están diciendo que el espectáculo debe terminar,  que esta pesadilla que Chávez ha llamado revolución debe terminar antes de que el país sea destruido completamente”.

Cunde la indignación entre los expertos y los medios críticos con el Gobierno, que hablan de negligencia criminal y exigen la dimisión del ministro de Energía y presidente de Pdvsa, Rafael Ramírez.

“En Amuay no se ha hecho mantenimiento durante 2012”, titula El Nacional, que echa mano de la Memoria de la propia petrolera: de las “nueve paradas de mantenimiento” previstas en Amuay el año pasado, solo se hicieron tres. Las demás se pospusieron a 2012, pero no se han llevado a cabo. Hubo en cambio “siete paradas no previstas” por fallos diversos, roturas y fugas de gases.  

El economista José Toro Hardy desempolva en El Universal el informe ministerial de 2011, que menciona “los problemas técnicos” en la refinería “por desfase en los mantenimientos preventivos y el bajo nivel en el inventario de los repuestos”. Heraldo Sifontes, exgerente de Amuay, habla “del gigante caído”. Y el columnista Nelson Bocaranda aporta detalles sobre la fuga de gas que provocó la explosión, la falta de espuma antincendios o la contratación contrarreloj de personal cualificado para manejar el desastre. Faltan recursos, dice, pero “hay suficiente derroche de dólares para montar refinerías en Vietnam, Siria, Cuba o Brasil”.

11897970_copia_jpg_297_380La tragedia de Amuay, en su día una instalación puntera reconocida por sus estándares de seguridad, ha resucitado un acontecimiento decisivo en la historia petrolera venezolana: el despido de más de 20.000 empleados como represalia por la huelga de 2002 contra Hugo Chávez. La sangría de personal cualificado, y la gestión posterior, se traducen en cifras concretas. En una década, la producción de crudo de Venezuela ha bajado de 3,3 millones de barriles diarios a 2,9 millones (o 2,6 millones, según la corrección que hace la OPEP a los números del gobierno de Caracas).

En el proceso de convertir el petróleo en "instrumento de liberación en beneficio del pueblo" (en palabras del ministro Ramírez), la seguridad y las finanzas de Pdvsa han salido mal paradas. Varios medios reproducen la lista de accidentes registrados en las instalaciones del gigante petrolero. Ya el pasado abril, BBC Mundo ofrecía datos espeluznantes sobre el aumento de la siniestralidad. Otra interesante crónica de la misma cadena británica describe la transformación de Pdvsa en el principal instrumento de la política social (y clientelar) de Hugo Chávez. La petrolera invierte en proyectos gubernamentales el doble de dinero que en el sector del crudo. En cinco años, la plantilla ha pasado de 57.000 a 100.000 empleados, con un descontrol considerable. Y su deuda financiera, señala un reportaje de la agencia AP, se ha multiplicado por 12.

A la defensiva, el Gobierno ha reaccionado con un buen ataque y arremete contra la oposición y la prensa por querer sacar tajada de la tragedia. El vicepresidente, Elías Jaua, acusa al candidato presidencial Henrique Capriles de hacer “triste politiquería” y “necrofilia política”. Los delegados sindicales arremeten además contra la “canalla mediática”. Y todos piden que “no se politice” el accidente (lo que Teodoro Petkoff, director de Tal Cual, interpreta como que no se exijan responsabilidades).

Los medios oficialistas se centran en las medidas de apoyo a las víctimas, la exhaustiva investigación del “incidente”, como lo llama la agencia oficial de noticias; las “conmovedoras” fotos de la visita del presidente a los heridos, repartiendo abrazos y peluches.

Y además de negar la acusación de falta de mantenimiento, los allegados al chavismo esgrimen su propia teoría: dada la cercanía de las elecciones presidenciales, es inevitable sospechar de una conspiración. “Operación Amuay”, la bautiza Tulio Monsalve, columnista de El Correo del Orinoco, que señala directamente a la CIA. Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional, y otros dirigentes del gubernamental Partido Socialista Unificado de Venezuela alertan de que hay una “campaña internacional” contra la petrolera. Y el partido Patria Para Todos, alineado con Chávez, tampoco descarta el sabotaje.

 

Cuando ruge la ideología

Por: | 21 de agosto de 2012

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Tras conceder el asilo a Julian Assange, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, se ha embarcado en una ofensiva diplomática en América Latina para recabar apoyos en su pugna contra Reino Unido.

Como era inevitable, el asunto ha desbordado el cauce jurídico para entrar en el terreno ideológico. Los medios del continente reflejan esta deriva. La prensa afín al eje bolivariano pretende convertir la crisis en un despertar de la solidaridad latinoamericana frente a una Europa y unos Estados Unidos proclives a violar el derecho internacional. Los demás medios guardan las distancias: una cosa es Assange y sus tribulaciones, y otra alinearse con un presidente y con un bloque (que incluye a Venezuela, Cuba, Nicaragua y Bolivia) acusados de cercenar la libertad de expresión.

Vayamos con los primeros. En el diario argentino Página 12 puede leerse que Assange es “el abanderado del sagrado derecho al asilo político y su aliado es el floreciente bloque de países latinoamericanos”. Otra crónica trae a colación la comparación con “la causa Malvinas” y la agresividad de los británicos. Esa perspectiva permea también el editorial del rotativo mexicano La Jornada, que afirma que “el afán de venganza de la troika EEUU-Reino Unido-Suecia” contra Wikileaks parece “una indeseable y vergonzosa resurrección del macartismo en pleno siglo XXI”.

Juventud Rebelde y Granma, medios oficiales cubanos (los únicos permitidos) dedican también sus principales espacios al caso Assange. Granma retoma una crónica de Telesur, la televisión de Hugo Chávez. Lo mismo hace en Venezuela el gubernamental Correo del Orinoco (La artillería del pensamiento), que explica que Assange ha agradecido “a los pueblos de la Alianza Bolivariana” su defensa “del derecho internacional”. En contraste con todo lo anterior, la comparecencia dominical de Assange y la reunión de Unasur (los 12 países de Sudamérica) no han suscitado, ni de lejos, el mismo furor informativo en los principales medios continentales.

En los mexicanos, el asunto es casi clandestino. En Caracas, El Nacional y El Universal, críticos con Chávez, lo despachan con sendas crónicas de agencias. No por casualidad, El Universal recoge un texto de la agencia France Presse que incluye las duras críticas de la prensa británica, entre ellas las alusiones “al historial en derechos humanos de los nuevos amigos de Assange”.

La misma crónica aparece en el brasileño Folha de São Paulo. Muy discreta es también la cobertura en los principales diarios de otros miembros de Unasur, como Colombia o Argentina. En Bogotá, El Espectador le dedica el editorial del domingo, en el que afirma que “las suspicacias” que rodean la persecución del fundador de Wikileaks no borran el hecho de que Correa “no es un adalid de la libertad de prensa”. Bajo el título “Un gran show mediático, con balcón de Eva incluido”, el argentino La Nación recoge las comparaciones irónicas entre Assange y Eva Perón en las redes sociales.

19602745En Ecuador, en cambio, el caso Assange acapara toda la atención (con marchas de apoyo a Assange incluidas). En El Universo, uno de los diarios en la mira de Correa, el columnista Simón Pachano se hace eco de una versión extraoficial: la entrada de Assange en la Embajada ecuatoriana se preparó hace varios meses y el Gobierno destinó recursos para adecuar la legación al nuevo inquilino. El Gobierno, añade, pretende emerger como “portaestandarte de la libertad de expresión”. Pero como eso no cuela, dado lo que ocurre “casa adentro”, “ahora solo queda acudir a la soberanía, que puede dar buenos réditos en tiempos electorales”.

¿Qué le habría pasado a Assange si hubiera destapado correos secretos del Gobierno ecuatoriano?, se pregunta otro analista, Carlos Luis Lecaro. En un país “donde se persigue a periodistas” y no hay independencia judicial, “con suerte, se habría asilado en una embajada”.

En la misma línea, el diario El Comercio concluye que Correa “busca lavar su imagen” con Assange. La viñeta de Roque, con el título "Dadme un balcón", ironiza sobre la comparecencia de Assange. Y en La Hora se le recuerda al presidente su negativa a entregar un salvoconducto a uno de los dueños de El Universo, refugiado como el australiano en una embajada extrantera.

¿Y qué dice El Telégrafo, propiedad del Gobierno? Pues arremete contra los críticos. Su editorial los llama “neocolonialistas y neoconservadores” y ataca al corresponsal de EL PAÍS porque entrevista “a los que odian al Gobierno”. Otro columnista equipara las críticas a una traición “a los intereses nacionales”. Y un tercero acusa a las “voces discrepantes” de “ser cándidas o estar compradas”. Así está el ambiente.

 

 

 

Las maniobras de Correa

Por: | 17 de agosto de 2012

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Al conceder el asilo a Julian Assange, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, se ha puesto él mismo bajo los focos. Quizás lo buscaba. Pero los cuestionamientos de su Gobierno al sistema judicial y los principios garantistas de Suecia y Reino Unido han acabado por rebotarle en la cara como un bumerán.

"Candil en la calle, oscuridad en la casa". Esta frase, que encabeza una crónica del diario mexicano El Universal, resume el tono de buena parte de las reacciones. La repentina conversión de Correa en adalid de la libertad de expresión en el caso Assange contrasta con el asedio que sufren los medios en su país. Una posición "totalmente contradictoria", dice el Comité para la Protección de los Periodistas, con sede en Nueva York. La Unión Nacional de Periodistas y la Asociación de Editores de Periódicos de Ecuador recuerdan que las autoridades están impulsando nuevas leyes para restringir la actividad informativa.

El Gobierno de Ecuador "otorga el asilo al hacker autraliano Julian Assange, y obliga a irse al exilio al director de opinión del Universo", señala el diario El Comercio, en referencia al periodista Emilio Palacio, que tuvo que refugiarse en la Embajada de Panamá en Quito (y al que, recuerda, se negó en su día el salvoconducto). "Ojalá que los derechos humanos y la libertad de expresión que invoca el Gobierno para el asilo los respetara de forma irrestricta en el país", afirma el diario Hoy.

La revista Semana, de Colombia, explica con detalle "el ingenioso aparato" que ha montado Correa "para reprimir la libertad de expresión con el fin de controlar a los opositores y seguir perfilándose como el único futuro posible de su país”.

4262955 (1)Descartada entonces la vocación libertaria de Correa, ¿qué le ha llevado a erigirse en el defensor de Assange?

Varios columnistas creen que estamos ante una jugada para consumo interno, que no es ajena a la elección presidencial prevista para febrero de 2013. Para el diario quiteño La Razón, es una maniobra para difuminar los incómodos escándalos que salpican al Gobierno. "La justiciera causa a favor de Assange, de la que no han gozado muchos de nuestros compatriotas, garantiza semanas de distracción". Carlos Rojas, editor político de El Comercio, va más allá: se trata de un "show mediático" con los ojos puestos en las encuestas. Correa se presenta como un bravío líder internacional que planta cara al león británico y al imperio (Estados Unidos).

En la misma línea se manifiestan algunos analistas consultados por El Comercio de Lima, que habla de "movimiento calculado".

A miles de kilómetros, al editora de cultura del diario sueco Expressen cierra el círculo. Assange, escribe Karin Olsson en una columna reproducida por el británico The Guardian, ha "huido de Suecia, una democracia decente", para acabar convertido "en un juguete para la megalomanía" de Correa.

Postdata. The Guardian, uno de los cinco diarios -entre ellos EL PAIS- elegidos por Assange para difundir los cables secretos de la diplomacia estadounidense, se muestra contundente: el fundador de Wikileaks, acusado de delitos sexuales, no merece "el honor" de que se le considere un refugiado y debería ser extraditado a Suecia. Frente a los "razonamientos falaces" de Ecuador, la ley.

El oscuro secreto de Reichel-Dolmatoff

Por: | 16 de agosto de 2012

En todas las reseñas y biografías, Gerard Reichel-Domaltoff (1912-1994) aparece como el padre de la antropología colombiana, gran conocedor de las comunidades indígenas en el país andino y pionero de la defensa de la diversidad cultural. Ahora a todo esto se acaba de añadir un apéndice menos noble: su pasado nazi. 

1-e310e8d331La revelación, hecha por uno de sus colegas, el antropólogo Augusto Oyuela-Caycedo, ha conmocionado al mundo académico de Colombia. Esta semana, la revista cultural Arcadia se hace eco de los hallazgos que Oyuela, profesor de la Universidad de Florida, presentó en el Congreso de Americanistas celebrado recientemente en Viena (el vídeo está disponible en Youtube). Reichel-Dolmatoff, según corroboran los archivos alemanes, estuvo en las SS, fue parte de la guardia de Hitler y estuvo destinado en el campo de concentración de Dachau. Oyuela encontró además un documento estremecedor: un texto titulado Confesiones de un asesino de la Gestapo, atribuido a Reichel, en el que narra su participación en una matanza en 1931.

Reichel, fundador del Departamento de Antropología en la Universidad de los Andes, fue recibido en Colombia como un combatiente antinazi, colaborador de la Resistencia francesa, condecorado por el mismísimo Charles de Gaulle. ¿Entonces?

La trama parece demasiado complicada como para sacar conclusiones taxativas. Hay lagunas. Reichel-Domaltoff sufrió una crisis psiquiátrica en 1935, y se le pierde la pista. Reapareció en la República Checa y luego en París, donde contactó con la Resistencia. Su supuesto diario se publicó en una revista antihitleriana alemana. Y las SS le pusieron en su lista negra. ¿Pudo Reicher haber roto con el nazismo? Falta la pieza clave: el testimonio del protagonista.

¿Qué consecuencias pueden tener estas revelaciones sobre la figura de Reicher? Entre los lectores que han enviado comentarios en Arcadia o en El Espectador hay muchos que abogan por que ese pasado juvenil no emborrone sus contribuciones posteriores. Entre sus colegas, sin embargo, y desde el respeto profundo, se considera inevitable la revisión de su legado. Un interesante artículo de la BBC recoge este debate incipiente. Algunos académicos ven ahora con una nueva óptica, por ejemplo, el ideal de la pureza del indio, tan caro al antropólogo (y a los nazis, señala Oyuela-Caycedo). La discusión puede ser muy aleccionadora, sobre todo para quienes ahora esgrimen de nuevo la raza como arma arrojadiza.

Cristina, Stiglitz y las trampas

Por: | 14 de agosto de 2012

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El premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz está perplejo. No entiende cómo Europa no ha imitado a la Argentina kirchnerista para salir de la crisis de la deuda. Nada como la devaluación y el default (es decir, mandar a paseo a los acreedores) para salir de hoyo sin tener que aplicar dañinas medidas de austeridad.

Así lo hizo saber ayer en Buenos Aires. Con él, en el escenario, Cristina Fernández (foto de arriba). Enfrente, el Gobierno en pleno y jóvenes peronistas que cantaban y jaleaban a la presidenta. Los interesados pueden encontrar los detalles en el crítico Clarín y el progubernamental Página 12. 

Pero lo interesante no fue tanto lo que dijo Stiglitz, sino sus consecuencias. Involuntariamente, el Nobel estadounidense brindó a la presidenta la coartada para justificar la manipulación de las estadísticas públicas, que le ha valido a Argentina varios tirones de orejas en los foros internacionales.

Stiglitz explicó que, en las crisis recientes, EEUU intervino para fijar el valor de los activos bancarios y evitar así la quiebra. La intérprete, cuenta Martín Kanenguiser en La Nación, tradujo esta operación contable común con el término "truchar" (hacer trampa). Y ahí saltó al quite Cristina Fernández: "Había que truchar, y trucharon". Y también: "Si vamos a truchar, truchemos todos".

En un artículo demoledor, la influyente revista británica The Economist anunció en febrero que dejaba de utilizar los datos oficiales del INDEC (Instituto Nacional de Estadística y Censos). "Desde 2007, el Gobierno argentino ha publicado cifras de inflación que casi nadie cree", dice el texto, titulado "No me mientas, Argentina". La subida "oficial" de precios (entre 5% y 11%) ha sido en realidad el doble, señala el semanario. "Estamos cansados de formar involuntariamente parte de lo que parece ser un intento deliberado de engañar a los votantes y estafar a los inversores".

Este mismo martes el INDEC se ha descolgado con otra cifra, el precio de la cesta de la compra: una familia de cuatro miembros puede alimentarse con 688,37 pesos mensuales (120 euros). O sea, 6 pesos (1 euro) por persona y día. ¿Dónde compran los funcionarios del INDEC?, se preguntan muchos argentinos. Arden las redes sociales y los buzones de comentarios de los lectores.

No se sabe si Stiglitz se ha enterado de todo esto. Y es que ahí donde este economista y su colega Paul Krugman ven motivos de alborozo y ejemplo, otros expertos perciben graves señales de alarma. Las restricciones a la compra de divisas, los obstáculos a las importaciones, las expropiaciones, la inseguridad jurídica, el uso de la agencia tributaria para asediar a los críticos del Gobierno (sea el diario Clarín o el tenista Juan Martín del Potro) están provocando la fuga de capitales y la huida de los inversores. En 2011, explica Roberto Cachanosky, sólo el 4,7% de la inversión extranjera directa en America Latina fue a parar a Argentina. Y esas sí son estadísticas fiables.

Un cumpleaños sin alharacas

Por: | 13 de agosto de 2012

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Fidel Castro cumple años este lunes. 86. No ha habido celebraciones oficiales, y algunos analistas deducen que el Comandante en Jefe ha perdido peso en la vida nacional. El Nuevo Herald, diario anticastrista de Miami, y el argentino Página 12, desde la izquierda, llegan a la misma conclusión: el expresidente, titula el Herald, celebra su aniversario "alejado de la actualidad de los cubanos". O "lejos de las luces", señala el rotativo bonaerense, que recuerda que, desde el 19 de junio, Fidel no publica sus "reflexiones", actividad a la que se dedicaba con ahínco tras dejar el cargo a su hermano en 2006.

Las últimas entregas, explica Página 12, sorprendieron por su brevedad (un párrafo) y por “los temas”; por ejemplo, los elogios a Erick Honecker, expresidente de la Alemania comunista, o su propuesta de resolver los problemas alimentarios de Cuba con la plantación masiva del "milagroso árbol de la moringa". (Cabe añadir que, además de sorpresa, esta sugerencia provocó sobresalto --y varios chistes-- en la isla: antaño, las ideas de Fidel se llevaban a la práctica: ahí está la fracasada siembra de café en La Habana o los experimentos para lograr que las vacas dieran leche de sabores, que recordaba Jorge Edwards en su libro Persona non grata).

Fidel Castro no escribe reflexiones desde hace casi dos meses, pero manda cartas todos los días a Hugo Chávez, cuyos envíos de petróleo son la tabla de salvación de la economía cubana (y del propio régimen). Lo cuenta el portal Café Fuerte. Chávez dijo haberse quedado muy intrigado por las alusiones a una misión a Marte, que Fidel le cuenta en una de las misivas.

Pero volvamos al cumpleaños. En la isla, la prensa oficial (no hay otra) abre algunos espacios para la loa. El diario Granma recoge sentidas felicitaciones de un comité de las juventudes comunistas de Pinar del Río, que recuerda que el nacimiento de Fidel fue un designio de Dios. Hay un poema de la estudiante Ivianes al "invicto comandante", "fuerte como la hiel y dulce como la miel". Y una pareja italiana, Franco y María, le dan las gracias a Fidel por la revolución cubana. Viven en Roma.

Se deshace en elogios el también octogenario Armando Hart, exministro de Cultura, que en Juventud Rebelde se refiere a Fidel como "gladiador imbatible y figura de talla universal".

2012-repudio-a-casa-de-licetEpítetos ditirámbicos emplean asimismo quienes felicitan al Comandante desde el exterior: el presidente boliviano, Evo Morales ("hombre de las gestas libertarias para América y el mundo"), o el nicaragüense Daniel Ortega ("lider irrepetible"). No faltan los mejores deseos de los "veteranos bielorrusos de la Crisis de Octubre de hace 50 años". La lista completa, en Juventud Rebelde.

Fuera de la isla, el tono es otro. En el portal Diario de Cuba, y bajo el título "De pistolero a máximo líder", Roberto Álvarez describe a Castro como el "decano de dictadores" y evoca los tiempos tumultuosos en los que un joven Fidel "hacía política a tiro limpio", liquidando rivales en plan "gangsteril".

Y el portal Penúltimos Días recoge otras "celebraciones" paralelas en la isla, como el acto de repudio ocurrido el fin de semana contra la disidente Licet Zamora, en Santa Clara, donde una turba invadió su casa, la llenó de alquitrán (foto de la derecha) y pegó a sus hijos. En Holguín, 18 damas de blanco fueron detenidas y golpeadas. La represión no da tregua.

 

Asesinato en la embajada

Por: | 09 de agosto de 2012

La diplomática Olga Fonseca aterrizó en Kenia el pasado 15 de julio para hacerse cargo de la Embajada de Venezuela. Doce días más tarde, yacía estrangulada en su cama. El caso está provocando sudores fríos en Caracas. Y es que la policía keniana vincula el asesinato a una trama de narcotráfico en la propia sede diplomática.  

Olga-fonsecaLo cuenta The Star, el diario de Kenia que más sigue el caso; lo reproduce la prensa venezolana y lo niega el Gobierno de Hugo Chávez. El ministro del Interior, Tareck el Aissami, dice que eso son “historietas comunicacionales” y achaca el crimen a “problemas internos del personal de la embajada”.  

El narcotráfico es un tema caliente. Estados Unidos afirma que Venezuela se ha convertido en centro neurálgico para la distribución de la cocaína suramericana, con la connivencia de la cúpula militar. Según la Casa Blanca, por Venezuela salió en 2010 el 25% de la droga destinada a Norteamérica y Europa (parte de ella a través de África). Pero una cosa es lo que diga "el imperio", y otra que la policía de Kenia sugiera que la cocaína viaja también por valija diplomática.

Y algo debía de sospechar Olga Fonseca (foto de la izquierda). Pero recapitulemos.

Todo empezó en abril, cuando el entonces embajador venezolano en Nairobi, Gerardo Carrillo, fue acusado por tres empleados locales de acoso sexual y sodomía (en Kenia la homosexualidad está penada). Carrillo, que niega la mayor, abandonó precipitadamente el país ("unceremoniously", dice el diario The Standard) y el número dos, un venezolano llamado Dwight Sagaray, quedó al frente de la Legación como amo y señor. Hasta que llegó Fonseca, a quien los medios de su país describen como una diplomática muy profesional. Su misión: poner orden en lo que ella describió a un pariente como "un libertinaje", cuenta el diario caraqueño Últimas Noticias.

Según la prensa keniana, en sus 12 días de vida en Nairobi ordenó que se derivaran todas las llamadas a su teléfono y que se le entregara solo a ella la valija diplomática. Cambió las cerraduras, analizó con un despacho de abogados la posibilidad de despedir a los empleados locales y se enfrentó con Sagaray el número dos, al que le llegó a exigir sus balances bancarios. Fonseca tenía miedo y así lo hizo saber a la secretaria de la embajada la noche misma en que fue asesinada.   

PeticionImagenCARUE9VELa investigación va a todo vapor. Kenia no se anda con bromas cuando está en juego su fama de lugar seguro. La policía ha detenido a Sagaray, despojado ya de inmunidad diplomática (aquí a la derecha), y busca a un médico keniano-somalí con el que convivía, ahora en fuga.

En Venezuela el caso tiene otras derivadas. Por un lado, el narcotráfico. Si la valija diplomática se ha usado para enviar droga, eso quiere decir que alguien en el Ministerio de Exteriores se dedica a preparar la mercancía. ¿Quiénes son los cómplices? ¿Era solo Nairobi? ¿Quién asegura que no hay envíos a otras capitales extranjeras?, se pregunta el portal VenEconomía.

Y la segunda derivada. Para los críticos del Gobierno, este caso es una muestra del estado en el que se encuentra la Cancillería. Desde 2005, denuncia el diario El Nacional, Hugo Chávez lanzó "una cacería de brujas" contra los diplomáticos de carrera, que han sido sustituidos por parientes, amigos y militantes del Partido Socialista Unificado de Venezuela. El servicio profesional se ha desmantelado y la corrupción está a la orden del día, afirma en El Universal el exministro de Exteriores y exembajador Fernando Ochoa.

A diferencia de la víctima, Gerardo Carrillo y Dwight Sagaray son ajenos al cuerpo diplomático y engrosan ya la lista de "bochornos" que, según el columnista Nelson Bocaranda, produce la "diplomacia roja".

 

Los huevos de Santos

Por: | 07 de agosto de 2012

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Cuando dejó la presidencia de Colombia en 2010,  Álvaro Uribe le encargó paternalmente a Juan Manuel Santos, su ministro de Defensa y sucesor, que cuidara sus “huevitos”. O sea, la herencia de su gestión: la seguridad, el crecimiento y la cohesión.

Dos años más tarde, a aquella metáfora podría seguirle otra: que Santos ha estrellado los huevitos de Uribe. Al menos a tenor de las encuestas. Al cumplirse hoy la mitad de su mandato, la popularidad de Santos ha caído casi 30 puntos (del 71% al 47%).

Según un sondeo de Datexco para el diario El Tiempo, casi un 50% de los colombianos desaprueban la gestión del Gobierno, y el 60% cree que Santos no ha cumplido. Otra encuesta de Gallup para El Espectador y la cadena Caracol es menos virulenta: si se celebraran hoy elecciones, Santos renovaría mandato con el 43% de los votos, pese a que la mayoría cree que no debería presentarse.

Tampoco hay que sacar las cosas de quicio: muchos gobernantes en el mundo estarían felices con esos porcentajes. Pero Santos ganó con un 69% de los votos y logró el apoyo casi unánime de los grupos parlamentarios, lo que le daba un margen único para sacar adelante sus iniciativas.

A pesar de unos resultados aceptables de los dos primeros años, el idilio se ha roto. La economia creció en 2011 al 6% y la pobreza se redujo del 37% al 34%. El Ejército ha liquidado a los dos principales jefes de la guerrilla de las FARC, Alfonso Cano y el Mono Jojoy. Y el Gobierno ha sacado adelante la ley para resarcir a las víctimas de la violencia y restituirles las tierras perdidas.

¿Qué ha pasado entonces? Los diagnósticos de diarios y columnistas son bastante coincidentes, al margen de tendencias ideológicas: demasiadas expectativas, arrogancia, errores clamorosos de gestión y mala política de comunicación, pese a tratarse de un gabinete muy pendiente de su imagen.

Hay hechos concretos que alimentan la pobre percepción ciudadana: el rebrote de la actividad de las FARC en zonas rurales y el aumento de la delincuencia urbana han vuelto a poner el tema de la seguridad en el tapete. Y los intentos de Santos por abrir otras vías, como la oferta de diálogo, son vistos como muestra de debilidad. La economía va bien, pero ha habido fracasos sonoros en la lucha contra la corrupción, la ejecución de los presupuestos o la frustrada reforma judicial.

Santos "prometió más de lo que podía cumplir y lo que ha hecho, que no ha sido poco, no se ha sabido aprovechar", señala en su editorial El Espectador, que por otro lado aplaude "su progresismo liberal". El presidente "no ha sabido jerarquizar su agenda" y ha sido arrogante cuando ha fallado.

El Tiempo, afín al presidente, critica la poca autocrítica y la imagen "demasiado bogotana y elitista" de su Gabinete. Y El Colombiano de Medellín considera que "los dos primeros años de Santos han sido un viaje desde los sueños al desencanto". Ha dilapidado el masivo apoyo parlamentario y corre el peligro de que se acabe dañando "la confianza en el país, el mayor patrimonio que heredó de su antecesor".

¿Y qué papel juega en el desgaste la guerra con Uribe? Es clave. El expresidente, aún muy popular, está dolido por "las traiciones de Santos", que, por resumir, ha trazado una línea con su antecesor. Y se ha convertido, acusa El Tiempo, "en un virulento jefe de una oposición que mediante redes sociales se ha vuelto un palo en la rueda". Cada día, en efecto, Uribe lanza dardos en forma de trinos contra la gestion de Santos. Y el Gobierno, señala el columnista Luis Carvajal, "está perdiendo frente al Twitter de un expresidente".

Desde la izquierda, analistas como León Valencia o María Jimena Duzán animan a Santos a marcar las distancias definitivamente con su antiguo socio. Otros son partidarios de lograr un acercamiento entre ambos que ayude a la estabilidad del país. El vicepresidente, Angelino Garzón, se ofrece como intermediario. No hay que romper los huevitos. Simplemente manejarlos con cuidado.

Esta crisis de confianza ha servido de contundente toque de atención. Santos, señala en un amplio análisis la revista Semana, busca "reconquistar las mayorías con una nueva imagen" y un liderazgo más cercano. Y ahí hay unanimidad: el presidente tienen aún margen de maniobra para "enderezar el rumbo".

 

Sale Paraguay, entra Venezuela

Por: | 01 de agosto de 2012

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Sale Paraguay, entra Venezuela. El Mercosur --Brasil, Argentina y Uruguay–- quiere el petróleo de Caracas y castiga al nuevo Gobierno de Asunción por haber destituido, el pasado junio, al amigo Fernando Lugo.

La entrada del socio bolivariano se formalizó el martes en Brasilia. Y las reacciones, como era de esperarse, van del júbilo al rechazo.

Empecemos por los contentos. El primero, Hugo Chávez, que ha encontrado en el Mercosur el remedio a "200 años" de subdesarrollo "impuesto": la integración ayudará a "superar el modelo petrolero e impulsará el desarrollo agrícola". Otra frase: "El Mercosur es nuestro sitio, nuestra esencia. Nuestro norte es el sur".

Y aquí entra el diario argentino Página 12 con un entusiasmo sin ambages. “Todas las manos todas”, titula en primera, retomando la canción convertida por Mercedes Sosa en himno a la unidad latinoamericana. La entrada de Venezuela en el bloque comercial del sur es, en palabras de uno de sus columnistas, el "descalabro de los planes del imperio" (Estados Unidos, por si hace falta aclararlo).

Chávez quiere superar el modelo petrolero, pero sus nuevos socios tienen los ojos puestos en el  petróleo venezolano y en el mercado de ese país netamente importador (compra en el exterior el 70% de los productos que consume). Ellos también están muy contentos. Sobre todo Brasil, que el mismo martes formalizó la venta a Caracas de seis aviones Embraer por 271 millones de dólares y ha reservado otras 14 aeronaves, explica La Folha de São Paulo. Argentina selló una alianza estratégica con la petrolera estatal venezolana PDVSA, que abre la Faja del Orinoco a YPF, recién expropiada a la española Repsol. Y Uruguay celebró la entrada "estratégica" de Venezuela, tercer destino de sus exportaciones.

Toda esa felicidad se torna en desaliento entre empresarios y economistas venezolanos críticos con el chavismo: una inflación del 23%, una moneda sobrevaluada, un estricto control de precios y las trabas burocráticas ponen a la industria local en clara inferioridad de condiciones. El sector automotriz pide ser excluido del acuerdo, informa El Universal, porque no tiene forma de competir: la brecha con las fábricas de Argentina y Brasil "es hoy mayor que hace 20 años". El mismo diario recogía la víspera unas declaraciones de Henrique Capriles, el rival de Chávez en las elecciones presidenciales de octubre: "El Mercosur será bueno cuando Venezuela produzca".

¿Qué gana Venezuela en el Mercosur? se pregunta el economista Luis Oliveros en su análisis en El Nacional. Este diario habla en su editorial de un "ingreso atropellado". Los tres miembros del Mercosur, dice, violaron los estatutos y relegaron los protocolos de democracia, derechos humanos y protección de inversiones. "Fantasías de poderío, dependencia del grifo petrolero, ahogo de la producción y el empleo nacional, desacato de acuerdos internacionales. Por ahí está la pista de lo que hay que cambiar desde aquí, con urgencia".

Es inevitable que se vinculara el ingreso de Venezuela en el Mercosur con su decisión de salir de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. María Teresa Romero señala en el portal Infolatam que los intereses comerciales de Brasil y Argentina les han llevado a ignorar esta "patada a la institucionalidad hemisférica".

Claro que tal vez, sugieren algunos columnistas brasileños como Clóvis Rossi, en lugar de amoldar el Mercosur al Socialismo del Siglo XXI, el bloque regional y sobre todo Brasil tal vez puedan ejercer una "vigilancia efectiva" para evitar futuras acciones antidemocráticas del nuevo socio.

Dolidos, los paraguayos hablan de "atropello inaceptable” y “agravio a la dignidad nacional”. Para el diario Abc Color, “el ingreso venezolano es nulo”.

Y la Madrastra mordió el polvo

Por: | 30 de julio de 2012


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A veces, pocas, la realidad nos aporta episodios de justicia poética. El partido Honduras-España en los Juegos de Londres es uno de ellos. Y no me refiero a la calidad futbolística. Hace un mes, Xavi Hernández, centrocampista de La Roja, dijo: “La Eurocopa es más difícil que el Mundial. No hay cenicientas. En el Mundial, con todos mis respetos, te puede tocar, no sé, Honduras o Arabia…” La frase pasó casi inadvertida en España… y en Arabia, supongo. Pero no para los hondureños, que se sintieron, con razón, dolidos.

Y hete aquí que el domingo, la Madrastra mordió el polvo. "Adiós, Madre Patria”, titula La Tribuna de Tegucigalpa, que incide en cómo “estos muchachos pasarán a la posteridad” por sumir “en la vergüenza a España”. “29 de julio, el día que la cenicienta Honduras se rebeló ante España”, reza la nota principal de La Prensa de San Pedro Sula. “España llegó como favorita, y se fue sin pena ni gloria”. Se topó, dice, “con la aguerrida Honduras”.

“¡Histórico triunfo! Hoy el mundo sabe dónde está ubicada geográficamente Honduras (…) Eliminó con grandes argumentos a España”, escribe el El Tiempo. “Hazaña Olímpica”, titula el diario Diez. “Honduras despachó a España”.

Si los triunfos de La Roja en la Eurocopa 2008, el Mundial 2010 y de nuevo la Eurocopa en 2012 mitigaron momentáneamente el pesimismo de una España en crisis, el 1-0 de Honduras en Londres ha surtido el mismo efecto en uno de los países más pobres y violentos de América Latina.

En vísperas del partido, el editorial del diario El Heraldo criticaba "la falta de visión" y "el mal uso" que los "politiqueros" hacen de los pocos recursos disponibles para los deportistas hondureños. Y hacía votos por que "un golpe de suerte" ante España les llevara la alegría para aliviar "la pesada carga que han puesto sobre nuestros hombros los pésimos gobernantes de ayer y hoy". El domingo, las calles de Honduras fueron un delirio de sonrisas y banderas blanquiazules.

El júbilo ha saltado las fronteras y se ha extendido a los vecinos salvadoreños, que han llenado de felicitaciones las versiones digitales de los diarios. Ejemplo: "Gracias en nombre de Centroamérica", dice un "guanaco" (salvadoreño) a sus hermanos "catrachos" (hondureños). "Está bueno que a los agrandados españoletes los hayan eliminado".

En el Mundial de 1970, los partidos entre las selecciones de El Salvador y Honduras fueron el detonante para la llamada Guerra del Fútbol. El choque bélico, que no estaba provocado por el deporte sino por la acumulación de problemas sociales y rencores alentados por los gobiernos respectivos, duró cien días y dejó miles de muertos. Ayer la victoria de Honduras se vivió como una reivindicación de orgullo centroamericano. Lo que el fútbol separó, el fútbol unió.

Sobre la autora

. Geógrafa de formación y periodista de profesión. Ha cubierto para EL PAÍS varios de los conflictos más importantes de las dos últimas décadas (Bosnia, Somalia, Libia) y ha sido corresponsal en México y Centroamérica. Es coautora de dos libros: Marcos, la genial impostura (Aguilar), sobre la revuelta zapatista, y ¿Quién mató al obispo? Autopsia de un crimen político (Planeta), sobre el asesinato de Juan Gerardi, defensor de los derechos humanos en Guatemala.

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