Cuestión de Fe

Cuestión de Fe

Una reflexión coral sobre el significado de la religión y lo religioso ahora, con la elección de un nuevo Papa en la Iglesia Católica, y siempre, cuando sean otros los acontecimientos. Una mirada sobre lo celestial y lo terrenal, los asuntos generales y particulares de los creyentes de toda fe, en la jerarquía y a pie de calle. Sobre lo que tienen, les sobra y les falta a las iglesias hoy, y sus retos en un mundo globalizado. Cada texto es opinión respetable de cada autor.

Al hilo del 1º de mayo: la lucha cristiana en tiempos difíciles

Por: | 05 de mayo de 2013

Autor invitado: Ramón Aguadero Miguel, profesor en la enseñanza pública. Voluntario en proyectos educativos en Mozambique. Pertenece a la HOAC (Hermandad Obrera de Acción Católica).

Hemos estado celebrando un 1º de mayo marcado ineludiblemente por las cifras del paro de la última EPA: más de seis millones de personas se encuentran desempleadas en nuestro país, la mayor cifra de toda la serie histórica. Estos datos ponen de manifiesto la ineficacia de las medidas puestas en marcha por el Gobierno, así como el sinsentido de un modelo económico y social que no está al servicio de las necesidades de las personas, sino del mantenimiento de unas estructuras económico-financieras que persiguen el enriquecimiento de unos pocos a costa del sufrimiento de las mayorías. Un modelo completamente injusto que, como señalan los informes de Cáritas, ni en tiempos de bonanza económica hizo disminuir la pobreza en nuestro país.

Las políticas de ajuste no sólo han paralizado la economía, sino que han reducido alarmantemente la protección social. Como resultado, el empobrecimiento y la desigualdad se van configurando como rasgos estructurantes de una sociedad en la que el riesgo de fractura social es cada vez mayor. Con este panorama, los grandes sindicatos de nuestro país nos llaman, lógicamente, a la participación masiva en las manifestaciones, reclaman un gran pacto por el empleo y anuncian nuevas protestas y movilizaciones entre las que no descartan una nueva huelga general.

Esta realidad sufriente no puede dejar indiferentes a los cristianos si queremos ser fieles al proyecto de fraternidad universal del maestro de Nazaret. Fruto de ello es el compromiso sociopolítico y las propuestas de numerosos colectivos que, desde unas motivaciones religiosas, apostamos por una economía al servicio de las personas y seguimos implicados en plataformas, movimientos y redes sociales, solidarizándonos y sufriendo en carne propia los efectos de esta crisis inmoral. Pero como Iglesia podemos y debemos hacer más.

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Jornada de huelga general. Málaga, 14/11/2012. Manifestación por la Alameda / Foto: HOAC-Málaga.

Son muchos los grupos cristianos que buscan formarse críticamente para entender qué está pasando, mirar la realidad con ojos creyentes y actuar en consecuencia. Pero debería ser una opción más de conjunto, una apuesta pastoral prioritaria de una comunidad eclesial a la que el dolor del pueblo no le deja indiferente. Viene bien recordar las palabras de Benedicto XVI, cuando afirmaba que "la actividad económica no puede resolver todos los problemas sociales aplicando sin más la lógica mercantil. Necesita ser ordenada a la consecución del bien común, para lo cual la comunidad política, en particular, también debe asumir la responsabilidad" (Caritas in veritate, 36). 

Los que nos consideramos católicos deberíamos no olvidar y asumir con mayor radicalidad algunos principios de la Doctrina Social de la Iglesia en relación a la dignidad y al valor del trabajo. Son éstos los que nos hablan del trabajo humano como principio de vida. “Los pobres (…) aparecen en muchos casos como resultado de la violación de la dignidad del trabajo humano, bien porque se limitan las posibilidades de trabajo, bien porque se desprecia el trabajo y los derechos que fluyen del mismo” (Juan Pablo II: Laborem Exercens, 8).

Merece la pena tener presente estas palabras cuando analizamos los efectos de la última reforma laboral. Frente a su (falsa) pretendida utilidad para combatir el desempleo, las sucesivas reformas laborales únicamente han conseguido profundizar en el empleo precario y en el empobrecimiento de las familias trabajadoras, socavando sus derechos. La última reforma ha dado una vuelta de tuerca más para flexibilizar el mercado de trabajo, quebrando el derecho constitucional de la negociación colectiva y la capacidad organizativa de los trabajadores, facilitando y abaratando el despido y dificultando y precarizando aun más el empleo juvenil.

Los movimientos apostólicos obreros hemos manifestado que, con la aplicación de la Doctrina Social de la Iglesia, que afirma que el respeto a la dignidad del trabajo es y debe ser el criterio central de una economía orientada por una “ética amiga de la persona” (Benedicto XVI, Caritas in veritate, 45), no compartíamos la eliminación de derechos y prestaciones sociales que traía aparejada, ni asumíamos la individualización de las relaciones laborales que proponía. Por ello, instábamos a los partidos políticos a corregir y reorientar esta reforma laboral poniendo en el centro de la misma el trabajo decente y con derechos.

Rafael Díaz Salazar exponía hace ya más de una década en este mismo diario que el sistema capitalista necesita para reproducirse, además de la dominación económica, dar lugar a escala planetaria a un modelo de producción cultural generador de una antropología de masas y un sistema de valores afín a su modelo económico; un modelo cultural que consolidará la civilización capitalista si no surge y se refuerza una contracultura ciudadana alternativa. E insistía en que esta nueva cultura necesita vencer el tapón del individualismo posesivo como paso previo para construir un internacionalismo democrático radical que produzca una cultura y una política que conviertan a los individuos en ciudadanos.

Con esta perspectiva, la relectura de las luchas obreras debe llevarnos a plantear nuevos mecanismos de solidaridad y de promoción de la justicia entre los empobrecidos de la tierra, en un mundo donde la globalización tecnológica es utilizada por el capitalismo depredador para expandir su cultura de muerte. Frente al poder de sus medios, que nos incitan a formas de vida alienantes y deshumanizadas basadas en el individualismo, el hedonismo y el consumismo compulsivos, los que vivimos de nuestro trabajo y queremos que éste sea fuente de realización personal y de construcción de sociedades más libres y verdaderamente democráticas debemos seguir experimentando, recreando y difundiendo no sólo otros modelos de relaciones económicas alternativas, sino también otros modelos de vida, personal e institucional, radicalmente distintos a los que nos propone el imperio neoliberal. La grave situación social y laboral que estamos viviendo impulsa a muchas personas de buena voluntad aparticipar en iniciativas y movilizaciones que intentan ayudar a tomar conciencia y a revertir una situación lesiva e injusta.

Es imprescindible que las personas y colectivos a los que desde motivaciones diversas nos indigna la realidad actual, caminemos juntos con la intención de superar las causas que han generado esta crisis económica y, al mismo tiempo, superemos las estructuras económicas y sociales injustas que tanto sufrimiento, deshumanización y pobreza están produciendo.

En mi modesta opinión, los movimientos sociales nos jugamos mucho en la capacidad para crear sinergias, superando reticencias y prejuicios en base a la matriz cultural que mueve a cada uno.También son necesarias mucha generosidad y altura de miras para construir alternativas contraculturales, más allá del presentismo y del día a día que nos come (casi) todos los esfuerzos. Precisamos de una mirada a largo plazo que sin olvidar los temas urgentes, tenga presentelos importantes e imprescindibles.

2013 11:24

La situación se vuelve especialmente insostenible para los jóvenes. ¿Qué futuro les espera? ¿A qué responde su proceso educativo? / Foto: JOC.

En este asunto, el movimiento obrero, y en particular el sindicalismo organizado, tiene mucho que aportar, pero también que reflexionar y mejorar. Las organizaciones sindicales de clase sontannecesarias en la aldea global del siglo XXI como al principio de la revolución industrial. Existe una campaña bien orquestada que tiende a desprestigiarlas y a remarcar sus errores para debilitar su capacidad de acción frente al capitalismo salvaje. 

Tener en cuenta la complejidad de la labor sindical en este mundo interconectado que deslocaliza empresas y atomiza e individualiza los intereses de la clase trabajadora es algo conocido. Pero además de contar con esta visión, es necesaria una nueva manera de hacer las cosas. Y a ello puede ayudarnos el devolver a su rol original el papel de la militancia obrera. Quizá sea éste un buen momento para que en el mundo sindical nos planteemos un trabajo menos profesionalizado y más vocacional, y enfaticemos más esa militancia obrera que da ejemplo de entrega desinteresada, generosidad y honestidad porque nace de la conciencia de la necesidad de una implicación altruista, personal y colectiva, como camino para conseguir la justicia social y los derechos de los más débiles.

Retomar así los grandes valores del movimiento obrero, y recrearlos en el momento presente, siendo actores, junto con otros movimientos sociales, de un nuevo modelo de vivir las relaciones personales y sociales al margen de los parámetros individualistas, consumistas, insolidarios y faltos de ética del sistema. Aunar la acción por la defensa de los derechos laborales con unas prácticas y unos comportamientos, también como organizaciones, que vayan haciendo posible esa cultura radicalmente alternativa. Porque también cuenta nuestro papel como consumidores, apostando por unos estilos de vida personales y por unos proyectos sociales y empresariales realmente sostenibles y responsables con la fragilidad del planeta; solidarios local y globalmente con los que luchan por la reafirmación de los derechos sociales (hoy vuelven a tener todo el sentido las cajas de resistencia y solidaridad); colaborando en la creación de una economía más humana a partir de entidades y empresas que promuevan relaciones horizontales y la reinserción sociolaboral; invirtiendo tiempo y dinero en la potenciación de instrumentos financieros alternativos… La ética, la transparencia, la honestidad y la generosidad son mimbres necesarios para reconstruir una sociedad donde primen los valores humanizadores y los derechos y necesidades de los débiles.

A los que creemos que la Utopía es posible, la celebración de este último 1º de mayo debe impulsarnos a seguir construyendo un modelo social alternativo. Para ello es necesario que, en colectivo y desde la aportación plural de todos y todas, apostemos por una democracia real y participativa, por la defensa del trabajo decente como camino de transformación social, y por la vertebración y organización social de una sociedad civil en la que las organizaciones políticas, sindicales y sociales jueguen un papel fundamental desde la asunción de los retos económicos, culturales y políticos del momento presente.

Hay 1 Comentarios

Ser cristiano por nacimiento o por convicción, es una opción personal que tiene que ver con una Fe y con unas enseñanzas que nos hablan de respeto por las personas, respeto por los derechos, respeto por las leyes.
Respeto por la naturaleza.
Y sobre todo, la humilde reverencia ante la idea de un Dios universal, creador y gestor de todo cuanto hoy existe sobre la faz de la tierra.
Sea bueno o sea malo ante nuestros ojos.
Un sentir que tiene mucho que ver con el alma en su camino de perfección mientras anda por la tierra.
Desde el sufrimiento.
La vida civil por contra son siempre conflictos de intereses, en donde una persona de talante cristiano solo puede manejarse desde la opción del respeto a los fundamentos de la justicia, lo justo, y lo honorable.
Desde la solidaridad y el recto proceder.
No quiere decir esto, que ante los hechos injustos se tenga que callar.
Porque ser cristiano no significa ser ciego, ignorante, torpe, incívico, insolidario, hipócrita, o falso.
Lo de ser cristiano se adecúa más con la honradez y el respeto con el derecho justo de las personas en general, al margen de todo tipo de circunstancias ya sean de color, sexo, edad, o condición.
El mensaje de Cristo fue por ese camino.
Intransigente con la injusticia, la hipocresía y la mentira.
Y solidario con las personas débiles, y abandonadas de la sociedad.
Por eso dijo que su reino no era de este mundo, y que su doctrina no se parecía, ni coincidía en nada con lo que se veía por aquí.
Nos trajo la novedad del amor al prójimo.
Y el amor a Dios por encima de todo.

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Sobre el autor

Juan Rubio Juan Rubio. Es periodista. Nacido en Jaén, en la actualidad vive y trabaja en Madrid. Director Global del semanario de información religiosa ‘Vida Nueva’ (www.vidanueva.es). Es colaborador en varios medios de información y autor de varios libros de temática social y religiosa.

Mª Ángeles López Romero Mª Ángeles López Romero (Sevilla, 1970) es redactora jefe de "21, la revista cristiana de hoy" (www.21rs.es). Es conferenciante y autora de libros de temática educativa, social y religiosa. Pertenece al Consejo Asesor de la Cátedra de Teología Chaminade. Fue elegida Autora del año 2011 por la editorial San Pablo. Firma el blog "Papás blandiblup".

Juan Masiá Clavel Juan Masiá Clavel. Jesuita, Profesor de Ética en la Universidad Sophia (Tokyo) desde 1970, ex-Director de la Cátedra de Bioética de la Universidad Pontificia Comillas, Investigador del Centro de Estudios sobre la Paz de la Sección japonesa de la Conferencia Mundial de Religiones por la Paz (WCRP), en Tokyo. Es autor del blog En la Frontera.

Mariano Blázquez Burgo Mariano Blázquez Burgo. Licenciado en Derecho, pastor auxiliar de la Iglesia Evangélica Cristo Vive y Secretario Ejecutivo de la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España FEREDE. Se encarga de la representación del conjunto de las Iglesias evangélicas y protestantes ante el Estado. Es miembro de la Comisión Asesora de Libertad Religiosa del Ministerio de Justicia.

Chema Caballero Chema Caballero. Fue misionero javeriano en África durante dos décadas y llevó a cabo programas de educación y recuperación de niñ@s soldado en Sierra Leona. Por discrepancias con sus superiores abandonó la congregación y dejó de ejercer el sacerdocio. Sigue confesándose católico, apostólico y, de vez en cuando, también romano. Es autor del blog África no es un país.

Veronica Nehama Verónica Nehama es licenciada en Ciencias Químicas, por la Universidad Complutense de Madrid, y diplomada en Propédeutique por la Universidad de Nancy. Ha sido durante 26 años directora y profesora de francés y Ciencias del colegio judío de Madrid "Ibn Gabirol-Estrella Toledano". Actualmente dirige tertulias literarias, imparte charlas, y es escritora. Ha publicado un libro de cuentos y la novela ‘Las turquesas mágicas’.

Natalia Andujar Natalia Andujares licenciada en Lingüística General, por la Universidad de Barcelona. Formada en la Universidad de la Sorbona y el IUFM de París, ha ejercido como docente en Francia durante diez años. Actualmente dirige el Centro de Formación Educaislam (www.educaislam.com). En el terreno asociativo, es vicepresidenta de Junta Islámica y directora de Red Musulmanas. Activista comprometida con los derechos de las musulmanas, ha colaborado en varios libros, es autora de un blog e imparte conferencias y cursos sobre islam y género.

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