Cuestión de Fe

Cuestión de Fe

Una reflexión coral sobre el significado de la religión y lo religioso ahora, con la elección de un nuevo Papa en la Iglesia Católica, y siempre, cuando sean otros los acontecimientos. Una mirada sobre lo celestial y lo terrenal, los asuntos generales y particulares de los creyentes de toda fe, en la jerarquía y a pie de calle. Sobre lo que tienen, les sobra y les falta a las iglesias hoy, y sus retos en un mundo globalizado. Cada texto es opinión respetable de cada autor.

La fábrica vaticana de santos

Por: | 24 de junio de 2013

Por Juan Arias

A las causas de beatificación y de canonización los periodistas acreditados en el Vaticano suelen llamarlas “la fabrica de los santos”.

El papa Francisco ha comenzado a hacer algunas innovaciones en el complejo mundo de la creación de santos y beatos. Por primera vez ha permitido la beatificación de un “mártir de la mafia”, un sacerdote que dedicó la vida a arrancar a los muchachos atrapados por los mafiosos, más que para enseñarles el catecismo. Y ha desempolvado la causa de beatificación de Monseñor Oscar Romero, mártir de los escuadrones derechistas militares de El Salvador.

Son dos beatificaciones con claro cuño social y no sólo piadoso.

Par7592876Fotografía de Osservatore Romano/AFP. El papa Francisco durante una audiencia con los nuncios ayer.

Sin embargo, la fabricación de los santos tal como es llevada a cabo desde hace más de mil años en la Iglesia está en total contradicción con la experiencia de la Iglesia primitiva.

Los cristianos, en los primeros siglos de la Iglesia, eran ellos mismos los que santificaban a aquellos hermanos en la fe que reconocían o como mártires o como ejemplos de santidad, es decir, de caridad, de entrega a los pobres y enfermos, de desapego de los bienes materiales y de profunda piedad.

Y nada más morir y, a veces incluso antes, los cristianos empezaban a venerar a los que consideraban modelos de virtud. Hoy, al revés, antes de abrir un proceso de beatificación hay que demostrar que los fieles no le rinden ya culto, de lo contrario se para el proceso.

De las manos de los fieles que sellaban la santidad de uno de los suyos, aquel poder pasó a manos de los obispos. Sólo ellos podían decidir quién podía o no ser considerado santo. También aquello duró poco y todo acabó en las manos del Papa, que debería sancionar con fórmula solemne y pomposa como hasta hoy la santidad de un cristiano, sin olvidarse que para la Iglesia, antes de su poltización, todo cristiano de verdad era considerado santo.

En la Edad Media, los nobles hacían lobby para canonizar a sus amigos o familiares. Para evitar abusos, se dijo, se pasó a exigir dos milagros para la beatificación y dos para la canonización.

Beato, según la teología, es aquel que “no se ha condenado”, es decir que no está en el cielo, pero que teóricamente podría aún estar en el purgatorio. Santo es el que ya está gozando de Dios en el cielo. Así de complicada es la teología cuando se da la mano del derecho canónico.

Para comprobar los milagros hoy, el Vaticano escoge a algunos médicos amigos de confianza. Cuando uno de esos médicos, en alguna causa comprometida se manifiesta demasiado exigente, se le cambia por otro más benévolo.

Juan Pablo II fue el papa que más beatificó y canonizó. Para hacerlo todo más rápido disminuyó los milagros a dos: uno para la beatificación y otro para la canonización, ya que los milagros se hacían cada vez más difíciles de probar.

Una de las anomalías de las causas de los santos es que la gran mayoría son personas de órdenes o congregaciones religiosas.

¿Por qué? Porque una canonización es algo muy caro, cosa de millones de dólares y sólo una congregación religiosa puede hacer frente a esos gastos. Ya en el Edad Media, por ejemplo, la canonización de Santa Rita fue parada durante cientos de años por falta de dinero. Hasta que asumió la causa una congregación religiosa y aún así tuvieron que ayudar las autoridades civiles a sufragar los gastos.

 

Hoy los criterios varían, pero los teólogos de la liberación siempre han criticado que la mayoría de las canonizaciones recaen sobre personas “conservadoras”, de obediencia ciega a la Iglesia, con el acento puesto sobretodo en el aspecto piadoso del santificado más que en su empeño de cristiano en la defensa de la justicia y contras las diferentes esclavitudes a las que están sometidas las personas y los pueblos.

Por eso fue tan difícil hasta hoy beatificar a Monseñor Romero.

Todo hace pensar que el papa Francisco tiene los ojos puestos en las raíces del cristianismo primitivo, privilegiando la pequeña comunidad a las grandes masas de creyentes. Que tiene los ojos puestos en el modelo sencillo y libre de Jesús de Nazaret y que quiere liberar a la Iglesia institución de tanta hojarasca de conservadurismo acumulado durante siglos. Podría empezar por dar un revolcón a la institución de la causa de los santos, que se ha quedado a las antípodas de la primera tradición cristiana.

¿Será capaz de hacerlo? ¿Le dejarán hacerlo?

Los cristianos de base se lo agradecerían. Un día, la Iglesia, después del Concilio hizo una revisión del “santoral” católico para eliminar a una serie de santos que ni siquiera habían existido.

La iglesia podría hoy revisar algunas de las canonizaciones llevadas a cabo más por política vaticana que por política de Dios. Quizás nos llevaríamos sorpresas. Incluso algunas canonizaciones recientes, si dependiese de la voluntad de la mayoría de los cristianos, podrían desaparecer de los altares.

Todo, se dijo cada vez que el poder de santificar se jerarquizaba, “para evitar abusos”.

Se creó en el Vaticano un dicasterio para las causas de los santos y año a año, reforma a reforma, todo acabó burocratizándose más y con nuevas  rendijas abiertas a los “abusos”.

Como siempre.

Hay 3 Comentarios

Se pueden simplificar los tramites, una maquinita con una ranura que al llegar a la cantidad necesaria diga 'su beato, gracias'.
Y si se quiere añadir emocion, y aumentar la recaudacion, que sea con dos ranuras, una para donativos a favor y otra en contra.
Reconozco que seria una medida demasiado trasparente para estar acorde con el espiritu de la iglesia pero permitiria canalizar el fervor popular y los 'santo subito'.

Saludos a Juan Arias por su acertado articulo acerca de la historia de la santidad. Y saludos también a Lucía por su comentario, también, muy acertado. Está claro que lo que enseñó Jesús y lo que han hecho los santurrones -que fabrican santos- hay un largo trecho.

Cuando la Iglesia de Cristo fundada hace 2000 años, dejó de residir en las pequeñas comunidades locales, para agruparse como curia en la corte de Roma como Estado Vaticano.
El concepto de santos o mártires cambió el formato.
Ya no había persecuciones ni leones en el circo.
Administrar la santidad desde los intereses políticos fue un capítulo que pervive hasta los días de hoy.
Lo que pasa hoy, es que a los poderes fácticos reales, económicos y políticos. Un santo más o menos ya les deja fríos e indiferentes.
La santidad ya no se cotiza.
Y a la gente en su conjunto también les deja fríos.
Visto que el manejo de todo ello solo se mira desde el trasiego de intereses terrenales.
Por eso la indiferencia de las bases, de la gente corriente, que se ve dejada de lado en la vida cotidiana, y solo se le llama a arrebato cuando interesa sacarlos a la calle para hacer demostraciones de fuerza.
Que defiendan posturas y valores al margen de quienes pueden luego, permitirse hacer lo que les venga en gana muy al margen de pecados y condenas.
Los santos y las santas de hoy y de siempre son muchas personas sin valedores que les lleven un plato caliente, ni les acerquen la compra, ni una manta en invierno.
Los niños explotados sin miramientos, los enfermos sin recursos solos en su dolor.
O las madres solas y desamparadas.
Solo que esas personas santas en silencio, no resuelven intereses ni dan ventajas de ningún tipo.
Y por lo tanto no sirven para ser santos o santas oficiales de una Iglesia Como Dios manda.
Porque sus milagros son tan corrientes que no llaman la atención de nadie.
Aquí en la tierra al menos.
Y en el cielo, solo ellos y ellas lo podrán averiguar.
Donde seguro que no priman ni las jerarquías ni los santos oficios de ninguna institución.
Sea o no Católica.

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Sobre el autor

Juan Rubio Juan Rubio. Es periodista. Nacido en Jaén, en la actualidad vive y trabaja en Madrid. Director Global del semanario de información religiosa ‘Vida Nueva’ (www.vidanueva.es). Es colaborador en varios medios de información y autor de varios libros de temática social y religiosa.

Mª Ángeles López Romero Mª Ángeles López Romero (Sevilla, 1970) es redactora jefe de "21, la revista cristiana de hoy" (www.21rs.es). Es conferenciante y autora de libros de temática educativa, social y religiosa. Pertenece al Consejo Asesor de la Cátedra de Teología Chaminade. Fue elegida Autora del año 2011 por la editorial San Pablo. Firma el blog "Papás blandiblup".

Juan Masiá Clavel Juan Masiá Clavel. Jesuita, Profesor de Ética en la Universidad Sophia (Tokyo) desde 1970, ex-Director de la Cátedra de Bioética de la Universidad Pontificia Comillas, Investigador del Centro de Estudios sobre la Paz de la Sección japonesa de la Conferencia Mundial de Religiones por la Paz (WCRP), en Tokyo. Es autor del blog En la Frontera.

Mariano Blázquez Burgo Mariano Blázquez Burgo. Licenciado en Derecho, pastor auxiliar de la Iglesia Evangélica Cristo Vive y Secretario Ejecutivo de la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España FEREDE. Se encarga de la representación del conjunto de las Iglesias evangélicas y protestantes ante el Estado. Es miembro de la Comisión Asesora de Libertad Religiosa del Ministerio de Justicia.

Chema Caballero Chema Caballero. Fue misionero javeriano en África durante dos décadas y llevó a cabo programas de educación y recuperación de niñ@s soldado en Sierra Leona. Por discrepancias con sus superiores abandonó la congregación y dejó de ejercer el sacerdocio. Sigue confesándose católico, apostólico y, de vez en cuando, también romano. Es autor del blog África no es un país.

Veronica Nehama Verónica Nehama es licenciada en Ciencias Químicas, por la Universidad Complutense de Madrid, y diplomada en Propédeutique por la Universidad de Nancy. Ha sido durante 26 años directora y profesora de francés y Ciencias del colegio judío de Madrid "Ibn Gabirol-Estrella Toledano". Actualmente dirige tertulias literarias, imparte charlas, y es escritora. Ha publicado un libro de cuentos y la novela ‘Las turquesas mágicas’.

Natalia Andujar Natalia Andujares licenciada en Lingüística General, por la Universidad de Barcelona. Formada en la Universidad de la Sorbona y el IUFM de París, ha ejercido como docente en Francia durante diez años. Actualmente dirige el Centro de Formación Educaislam (www.educaislam.com). En el terreno asociativo, es vicepresidenta de Junta Islámica y directora de Red Musulmanas. Activista comprometida con los derechos de las musulmanas, ha colaborado en varios libros, es autora de un blog e imparte conferencias y cursos sobre islam y género.

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