40 Aniversario

La distancia requerida, en una controversia peruana

Por: | 25 de septiembre de 2016

La edición de América de este periódico publicó el pasado lunes 19 de septiembre, en su versión digital, una larga nota, (resumida al día siguiente en la versión impresa) titulada: Empleados de una empresa minera atacan a la premio Goldman de Perú. El subtítulo precisaba: “Decenas de hombres con escudos destruyen el sembrío de Máxima Acuña, quien al intentar detenerlos fue agredida”. La empresa minera en cuestión, Yanacocha, me ha hecho llegar una queja por considerar que ni los titulares ni la noticia se ajustan a la verdad de los hechos.

El artículo, firmado por la corresponsal en Lima, Jacqueline Fowks, reconstruye un suceso ocurrido el domingo 18 de septiembre, a partir de las declaraciones de los hijos de una de las implicadas en el mismo, Máxima Acuña, -un personaje popular en Perú, galardonada este año con el premio medioambiental Goldman-, aunque también recoge en el texto el comunicado que Yanacocha difundió la tarde de ese mismo día.

Fowks escribía: “La empresa afirma que realizó la “defensa posesoria pacífica de sus derechos”, removiendo “unos sembríos ubicados en un área de 200 metros cuadrados, dentro de la propiedad de Yanacocha y a 300 metros de la casa que actualmente ocupa la familia”. También cita la siguiente frase del comunicado: “Esta nueva invasión [por parte de la familia ChaupeAcuña] fue detectada el 5 de septiembre y, amparada por la ley, Yanacocha realizó la defensa posesoria retirando lo sembrado de manera pacífica con presencia de su personal de seguridad”.

         Roberto del Águila, gerente de Comunicaciones de la minera Yanacocha se ha dirigido a mí y al responsable de la sección donde se publicó la noticia, para quejarse de lo que califica tono “sesgado” de la misma. “Digo que la información es sesgada porque el articulo menciona que “la familia Chaupe-Acuña ha sido objeto de numerosas agresiones por parte de Yanacocha y la Policía Nacional”, que “la empresa ha perdido el juicio en el Poder Judicial”, que la señora Acuña y su esposo “probaron con documentos la propiedad de su terreno”, que la empresa “continuamente realiza acciones de intimidación a la familia Chaupe-Acuña”, que la señora Acuña, “defiende su propiedad frente a la compañía que ansía su terreno hace cinco años”, entre otros datos incongruentes con la información oficial y de acceso público sobre este caso en proceso judicial”.

Y prosigue: “Nada de lo anterior es cierto. Y no sólo era fácil verificarlo comunicándose con nosotros, sino que es información que está debidamente sustentada en nuestro sitio web”. Del Águila concluye su mensaje con estas palabras: “Lamento muchísimo tener que dirigirme a ustedes en estas circunstancias, pero creo que los lectores de EL PAÍS merecen recibir información objetiva y de calidad, y este no ha sido el caso”.

En el mismo correo, el señor Del Águila me envía dos enlaces a vídeos de Youtube en los que se documenta gráficamente el suceso relatado en el artículo de Jacqueline Fowks. Uno de los vídeos (https://www.youtube.com/watch?v=va8KJ4n0Bro&feature=youtu.be), de 18 minutos de duración, recoge íntegramente la intervención de empleados de la empresa la mañana del 18 de septiembre, objeto de la crónica publicada por EL PAÍS. En el vídeo, de poca calidad, no se aprecia ninguna agresión a la señora Acuña, aunque la cámara no la sigue durante la totalidad de grabación.

  El enfrentamiento entre Yanacocha y la familia Chaupe-Acuña está ampliamente documentado en Internet, según he podido comprobar al investigar la queja. La página corporativa de la propia empresa dedica un apartado entero al caso, con abundante documentación, gráficos y vídeos. La tesis de la empresa es opuesta a la de la familia de Acuña.

Yanacocha les acusa de haber iniciado un proceso de usurpación de parte de su propiedad, en 2011. Razón por la que la compañía minera llevó el caso a los tribunales. En primera instancia la justicia dio la razón a la empresa, pero la familia recurrió la sentencia, y en segunda instancia, la justicia negó que hubiera usurpación de los terrenos de Yanacocha.

Hay que explicar antes de proseguir, que en Perú hay dos conceptos a tener en cuenta: la propieda y la posesión. La minera es propietaria de una amplia zona, pero los Chaupe-Acuña presentaron documentos que supuestamente acreditan la posesión, desde 1994, de una parte del territorio. La empresa asegura que el caso sigue en los tribunales, y ha emprendido también acciones por la vía civil.

Jacqueline Fowks, autora del texto, me ha enviado un largo correo en el que responde a la queja de Yanacocha reafirmandose punto por punto en su información, y justificando el título de la misma. “El lunes 19, el fiscal provincial de Cajamarca solicitó a la División de Medicina Legal de Cajamarca “el reconocimiento médico legal de Máxima Acuña” y de Jaime Chaupe, para la investigación penal abierta contra los responsables por la comisión de delito contra la vida, el cuerpo y la salud, en la modalidad de lesiones, y por el presunto delito contra el patrimonio en la modalidad de daños, en agravio de los esposos.

“El certificado médico emitido por el médico legista [tras examinar a Máxima Acuña] reporta escoriaciones en el tórax anterior y la mano derecha, y equimosis violáceo (hematoma) en el hombro y brazo izquierdos. En las conclusiones refiere “lesiones producidos (sic) por agente contundente y uñas humanas”, e indica incapacidad médico-legal de dos días. El resultado coincide con la descripción de las agresiones reportadas el domingo por Isidora Chaupe la tarde y la noche del domingo a EL PAÍS”.

Fowks señala también: “La versión de Yanacocha, de que no hubo agresión, fue consignada en la pieza publicada. Pero los empleados de la minera ingresaron a un terreno ajeno, destruyeron un sembrío, e impedían a dos personas defender su plantío, con la barrera de 20 hombres que los empujaban con sus escudos y varas en mano”. Respecto al vídeo grabado por empleados de la empresa minera que yo le hice llegar, añade: “en dos momentos la cámara no filma a Máxima Acuña, ya sea porque la colocan fuera del objetivo (entre los minutos 7’43” y 8’24”), o porque quien filma se aleja y otros tapan el objetivo (entre los minutos 9’09” y 11’09”). En el segundo trecho se ve, a lo lejos, que los hombres con escudos rodean a la agricultora. Sería extraño que una empresa muestre un video nítido del momento en que sus trabajadores agreden a una mujer que ha recibido el principal premio medioambiental internacional de 2016”.

     Veo varios problemas en el artículo de Jacqueline Fowks. En primer lugar, reporta un suceso del que no ha sido testigo presencial dando por buena la versión de una de las partes: la de la familia Chaupe-Acuña. Es cierto que recoge también el comunicado de Yanacocha, en el que la compañía explica las razones por las que ha destruido los sembrados de Acuña, pero lo hace sin conceder el menor valor a esta versión ni en la argumentación del texto, ni en los titulares.

Fowks defiende la veracidad del titular en el que habla de ‘agresión’ y ‘ataque’ del que habría sido víctima Acuña, basándose en un dictamen médico que no estaba a su disposición cuando redactó el texto, en el que escribe respecto a la situación de Acuña: “Su esposo e hijos reportaron que debido a los golpes que sufrió la mañana del domingo, por parte de trabajadores de la minera, requería urgente atención médica en la ciudad”. De la conversación telefónica mantenida con la hija mayor de la premio Goldman, Isidora, recoge lo siguiente: “Mi papá me dijo remítanse a enviar una movilidad para llevar a su mamá porque está grave”. Afirmaciones que agravan la realidad de las lesiones (arañazos y dos hematomas) que constan en el dictamen médico posterior.

En segundo lugar, la noticia se documenta con referencias al enfrentamiento entre la minera Yanacocha y la familia Chaupe-Acuña, desde la óptica exclusiva de la familia y quienes defienden su caso. El texto está lleno de acusaciones contra la minera. Se dice, por ejemplo que la compañía, “ansía su terreno [el que ocupa Acuña] hace cinco años para el proyecto minero Conga, encarpetado por la matriz Newmont desde mayo”. Líneas más adelante se añade: “La familia Chaupe-Acuña ha sido objeto de numerosas agresiones por parte de Yanacocha y la Policía Nacional desde 2011”. Y en otro párrafo se afirma: “continuamente realiza acciones de intimidación a la familia Chaupe-Acuña, alegando que la familia siembra en su propiedad”.

Creo que lo correcto hubiera sido recoger en el titular los hechos: “La premio Goldman de Perú denuncia una agresión de empleados de una compañía minera”. Y en el subtítulo la versión de la compañía. Y en cuanto a la documentación del litigio que se aporta en el texto, el Libro de estilo deja claro que en casos de controversia hay que recoger las dos versiones de la misma, aportando al lector la mayor cantidad posible de datos sobre el caso.

¡Atención! Nos leen millones de personas

Por: | 15 de septiembre de 2016

La edición digital de EL PAÍS superó en noviembre del año pasado los 14 millones de usuarios únicos. Todo un récord por el que hay que felicitarse pero que plantea también nuevas exigencias y aumenta nuestra responsabilidad a la hora de escribir. A diario recibo mensajes de lectores que consultan elpais.com en teléfonos móviles, tabletas u ordenadores, y tropiezan en sus informaciones con numerosos errores y erratas. ¿Por qué no somos capaces de escribir correctamente?, es la pregunta que dejan traslucir estos correos.

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Una burla sobre los evangélicos que nos indujo a error

Por: | 06 de septiembre de 2016

La edición digital de EL PAÍS publicó el pasado 5 de septiembre, en la sección Internacional, una columna de opinión que, por su titular -¿Los hombres que cocinan pueden acabar gais?- , y por la persona que la firmaba, -Juan Arias, Defensor del Lector de este diario entre 1994 y 1996-, despertó el interés de los lectores. La columna, sin embargo, se basaba en lo publicado en una página de Facebook satírica, de ahí que esta Defensora se vea obligada a informar del caso.

El artículo de Juan Arias, comenzaba así: “Las iglesias evangélicas, que tienen obsesión con la homosexualidad, ahora afirman que los hombres que cocinan pueden ‘enfermarse y convertirse en gais’. Así acaba de proclamarlo la Iglesia Evangélica Pentecostal Renacimiento de Chile en su cuenta de Facebook”.

A partir de este dato, el autor arremetía contra las opiniones supuestamente medievales de dichas iglesias, sin despegarse demasiado de la sombra que proyectaba la absurda frase reproducida en el titular. Lo cierto es que tal afirmación procede de una cuenta de Facebook satírica, como comprobará cualquiera que entre en ella, en la que se hacen las más estrambóticas afirmaciones, atribuyéndolas a la arriba citada iglesia evangélica. Un detalle que no ha sido advertido por varios periodistas que, como Arias, han ido cayendo en los últimos meses, en el error de tomársela en serio.

Nada más aparecer la columna de Juan Arias en la web de EL PAÍS, recibí una carta de Pedro Tarquis, portavoz de la Alianza Evangélica Española y director de Protestante Digital, principal diario español evangélico, vinculado a la misma, en la que me comunicaba su asombro ante el texto publicado.

“Le escribo por el artículo de Juan Arias sobre los evangélicos.

Por un lado, en el aprecio que les tengo como medio, les aviso que su artículo se fundamenta en una falsificación.

Por otro, le escribo porque este tipo de divulgaciones además de no ser correctas, dañan la imagen de un colectivo que se aleja totalmente de la caricatura que el señor Arias pretende”.

En el mensaje, y para probar su afirmación, el señor Tarquis me adjuntaba varios enlaces, uno de ellos, al artículo de la publicación que dirige en el que se denunciaba la columna publicada por el señor Arias; protestantedigital.com/sociedad/40216/El_diario_El_Pais_publica_un_hoax_antievangelico_como_cierto

En su carta, Tarquis añade:

“Al flagrante error en la fuente utilizada, añade Juan Arias varias ideas que son cuando menos arbitrarias.

En primer lugar, habla de las ideas medievales de los evangélicos, cuando fue la Reforma protestante uno de los factores esenciales para la aparición de la sociedad moderna en todas sus dimensiones: política, industrial, científica, y de derechos humanos. Precisamente aquellos países que se cerraron al cristianismo de la Reforma fueron (y son) los menos avanzados.

En segundo lugar pone al papa Francisco como modelo de modernidad en la postura católica con las personas con relaciones homosexuales, cuando la Iglesia católica ha expulsado a todos los sacerdotes que han hecho confesión pública de mantener esta actividad, o aprobarla como correcta dentro del catolicismo.

En tercer lugar, ataca a los cristianos evangélicos por su trato a la mujer, cuando el movimiento feminista original surgió en EE.UU. (como la lucha contra el racismo) de la mano de iglesias evangélicas.

Pero además, desde hace años hay pastoras evangélicas (incluso obispas anglicanas) mientras en nada considera Arias el ostracismo de la mujer y de las monjas en especial en el catolicismo (por poner un ejemplo).”

Juan Arias, actualmente colaborador de este diario en Brasil, me ha enviado el siguiente mensaje:

“Por lo que se refiere a la noticia de que dicha Iglesia Evangélica Pentecostal de Chile hiciera las declaraciones sobre la posibilidad de que los hombres que cocinan puedan convertirse en gais, la vi por primera vez en el Facebook de mi compañero José María Martí Font.

Acostumbrado a que aquí en Brasil los pastores evangélicos consideren la homosexualidad una enfermedad que debe ser curada y que puede contagiar, sobre lo que se ha escrito mucho, la noticia de Chile no me pareció inverosímil.

Fui a ver en Internet y encontré una serie de publicaciones sobre dicha declaración sin que ninguna hablara de que se trataba de una broma.

Tanto es así que el pastor evangélico Elias Ramírez, emitió una nota en la que en vez de condenar la noticia como falsa, pide perdón y hace la siguiente declaración:

‘Amigos, entendemos una sincera disculpa y una cristiana mejilla a quienes han 'interpretado"' nuestra posición en relación a la homosexualidad. Nosotros, al igual que Dios, no aprobamos la unión carnal ni marital entre personas del mismo sexo. Basamos nuestra fe y creencias en la Palabra de Dios, la cual claramente muestra el gesto y postura del Altísimo creador en relación al gesto de perversión y depravación en que viven todos los seres que pecan contra natura’.

Si, a pesar de no haberlo explicitado las publicaciones que trataron el tema, la noticia había sido creada por una red humorística, siento no haberlo descubierto. El hecho es que ni el pastor Ramírez lo sabía ya que pide perdón por haber sido ‘mal interpretado en relación a nuestra posición a la Homosexualidad’.

Por lo que se refiere a mis afirmaciones sobre ciertas posturas conservadoras de las Iglesias Evangélicas, ya he escrito muchas veces sobre ello y son de mi propia responsabilidad. Y me ratifico en que en los Evangelios no existe ni una palabra ni de Jesús ni de los cuatro evangelistas sobre el tema de la homosexualidad y que las preocupaciones de Jesús eran otras, como afirmo en mi artículo.

Siempre que me refiero a las Iglesias Evangélicas para hacer alguna crítica, queda claro que me refiero a sus máximos responsables, ya que sobre la fe de los fieles, por lo menos aquí en Brasil, que suelen ser los más pobres, siempre he demostrado el mayor aprecio y respeto y he criticado a la Iglesia Católica que aquí en Brasil se ha convertido en buena parte en la religión de las clases medias, con olvido de los más necesitados a los que hoy asiste con mayor empeño la Iglesia Evangélica”.

Creo que en este caso se confunden dos cuestiones bien distintas. La primera y fundamental es que hemos atribuido a una iglesia evangélica chilena una afirmación que figura, en realidad, en una cuenta satírica de Facebook que la suplanta. Entiendo las explicaciones de Juan Arias respecto a la dificultad de apreciar la burla, sin embargo, antes de publicar una noticia que afirma algo tan ridículo como que cocinar estimula la homosexualidad, creo que era exigible una investigación más amplia del tema y de la cuenta de Facebook en cuestión. En la duda, debiera haber intentado contrastar la información con las iglesias evangélicas chilenas. Al contrario que Arias, yo no interpreto la nota del pastor Elías Ramírez como una disculpa por la absurdez recogida por algunos medios de comunicación. Me parece más bien una nota resignada de una institución quizá acostumbrada ya a este tipo de burlas.

Otra cuestión distinta –por más que se enrede en la misma historia, confundiéndola- es que la condena de la homosexualidad que hacen las iglesias evangélicas (compartida, por cierto, por la Iglesia Católica), suscite críticas. Arias tiene todo el derecho a sumarse a quienes consideran cuando menos anacrónica dicha condena. Pero debe hacerlo basándose en afirmaciones auténticas de los evangélicos, no en burdas falsificaciones.

El misterio de los drones del Catastro

Por: | 30 de julio de 2016

El pasado martes, este periódico se hacía eco de una noticia interesante. El Plan de Regulación Catastral, que se inició en 2013, había permitido ‘localizar’ 1’7 millones de edificaciones irregulares, es decir no registradas y, por lo tanto no sujetas al Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI). Algunos medios dieron por sentado que se habían utilizado drones para realizar este nuevo mapa catastral. La información de EL PAÍS hablaba exclusivamente de imágenes obtenidas vía satélite y fotografías aéreas, pero la tesis de los drones fue rescatada dos días después en un artículo firmado por el redactor de Opinión Jesús Mota, que ha motivado un desmentido de un antiguo director general del Catastro. ¿Qué hay de verdad y qué hay de fantasía en esta historia?

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Toros y nazismo

Por: | 21 de julio de 2016

Es sabido que la polémica entre defensores y detractores de las corridas de toros ha alcanzado en nuestro país un alto grado de virulencia. Prueba de ello son las terribles reacciones que generó en las redes sociales la muerte del torero Víctor Barrio, corneado en la plaza de toros de Teruel el 9 de julio. El martes, un artículo escrito al hilo de la muerte de Barrio que se publicó en la web de la sección de Cultura desató en poco tiempo un auténtico vendaval de quejas.

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Lola Galán

se incorporó a la plantilla de EL PAÍS en 1982, tras una etapa como colaboradora del diario. Ha sido redactora de las secciones de España y Sociedad, y reportera de la sección Domingo. Entre 1994 y 2003 ha ocupado las corresponsalías de Londres y Roma. En los últimos años ha trabajado para los suplementos del fin de semana, incluida la revista cultural Babelia. Madrileña, estudió Filosofía en la Universidad Complutense y Periodismo en la Escuela Oficial de Madrid.

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