Conflicto en Lavapiés

Por: | 19 de marzo de 2012

La información de la actuación policial en Lavapiés que se publicó en este diario, Riña multitudinaria contra la policía, ha motivado la protesta de varios vecinos. Algunas cartas son idénticas y reproducen el texto promovido por un sitio de periodismo ciudadano. Otras exponen extensamente su opinión personal y de ellas extraigo algunos párrafos.
 Carlos Vidania escribe: “A mi parecer, por más que ocurra frecuentemente, y por más que en sus actuaciones la policía tenga carácter de autoridad, no es la de periodista una función que deba limitarse a dar curso a los comunicados de esta institución. Los recientes acontecimientos en Valencia nos han puesto de relieve ese hecho: a pesar de que el Ministerio del Interior haya dado por zanjado ese asunto, organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional insisten en remarcar que las actuaciones de esos días estuvieron atravesadas de malas prácticas (…) Un periodista bien informado debe estar al tanto de que detenciones y redadas policiales están siendo cuestionadas tanto en este barrio como en otros y tanto por organizaciones vecinales como por entidades humanitarias. La razón: se producen con demasiada frecuencia por motivaciones que más tienen que ver con la apariencia étnica o racial de las personas afectadas que por algún hecho delictivo. Sin embargo, al mismo tiempo, hay informaciones en diversos medios que transmiten la impresión de que en Lavapiés habría grupos especialmente refractarios a cualquier actuación policial, muy a pesar de que la mayor parte de esas informaciones remiten a intervenciones policiales calificadas por vecinos y organizaciones humanitarias como de índole racista y, por tanto, ilegal”. La carta prosigue: “De ser cierta la versión de otros testigos del barrio, agentes de la policía habrían situado un dispositivo continuado durante el viernes en las puertas de una asociación de apoyo a migrantes hasta que, a última hora del mismo viernes, habrían procedido a un control de identidad de una veintena de personas, todas las cuales presentaban la apariencia de ser extranjeras en tanto que no eran  de piel blanca. (…) La presencia de otras personas poniendo de relevancia que esa práctica no es legal habría conducido a una intervención policial mayor y al parecer desproporcionada, con el resultado de dos personas detenidas, ninguna de ellas por un delito contra la salud pública, lo que sería lo lógico si la naturaleza de la intervención original fuera la que se desprende del informe que el señor Barroso recoge como información”.

En el mismo sentido se expresa Ander Contel. “Resido en el barrio de Lavapiés desde hace más de 14 años, y me siento profundamente ofendido por el contenido de esta noticia. Me explico: la noche en cuestión, yo me encontraba en mi casa y debido al intenso ruido de un helicóptero e infinidad de sirenas y luces de policía, bajé a la calle asustado (...) Vivo a dos calles de la plaza de La Corrala (plaza donde acontecieron los hechos, y primer error de la noticia, que los sitúa en la plaza de Lavapiés). Cuando llegué, pude ver con mis propios ojos como más de veinte agentes de la policía nacional, un cuarteto de policías antidisturbios se encontraban en la plaza y sin mediar provocación alguna, procedían a golpear y detener a un vecino del barrio, solamente por haber coreado la consigna "Ningún ser humano es ilegal". En el texto de la noticia, aparece: "Ante el cariz que estaban tomando los acontecimientos, ya que algún congregado pedía linchar a los policías, estos pidieron refuerzos a todos los compañeros de la zona y se presentaron incluso los antidisturbios que tuvieron que proteger a sus compañeros." Esto es totalmente falso, yo lo presencié y no ocurrió en ningún momento. Lo que si que puede ver es lo que ya he indicado, la agresión injustificada y sin provocación a un vecino y como le metieron a patadas en el coche de policía. Insisto, en ningún momento hubo provocación por parte de este ni ningún vecino.  (…) Especialmente bochornoso es el párrafo "Los altercados no terminaron allí ya que gran parte de los manifestantes acudieron a la Comisaría de Centro, en la calle de Leganitos. Llegaron a congregarse hasta medio centenar, según fuentes policiales. También se mostraron agresivos y con intentos de tomar el centro policial, por lo que de nuevo fue necesaria la presencia de la UIP." Esto es, como cualquier persona con sentido común puede inferir, absurdo. Personas muy cercanas, vecinos míos que acudieron al lugar me narraron los hechos, y es falso”.  Contel  explica que el sábado hubo una concentración vecinal de repulsa por lo sucedido.

Emanuela Borzacchiello escribe que es periodista italiana y se encontraba por casualidad en La Corrala  en la noche del viernes al sábado. "Como periodista me pregunto por qué solo está presente el relato policial y no el relato de otros testimoni@s / vecin@s, personas que estaban en la plaza La Corrala cuando pasó todo... Como periodista me pregunto por qué se escribe: "algún congregado pedía linchar a los policías", y no se dice quién es la fuente de esta descripción, que me parece una historia bastante curiosa, ya que estaba allí y no he visto a ningún grupo violento que quisiera la confrontación a toda costa con la policía. Como periodista me pregunto como es posible que el mismo lugar de los hechos se ha equivocado, no fue la pza de Lavapiés sino la de La Corrala. Como ciudadana europea me pregunto por qué no se trabaja por una información políticamente correcta”.

Sin entrar, por mi parte, a evaluar las versiones de lo ocurrido, la noticia no recoge, como reflejan las quejas, las que defienden distintos testigos. El texto precisa en tres ocasiones que se basa en la nota suministrada por la Jefatura Superior de Policía de Madrid, del que obvia detalles ampliamente destacados por otros medios (“propinándole mordiscos en los brazos”), pero ello no basta para dar una idea cabal de lo ocurrido cuando hay relatos que contradicen íntegramente la tesis policial. Debería haberse acudido a más y discrepantes fuentes.

Hay 5 Comentarios

Si la policía está siempre tan segura de su conducta intachable ¿porque persiguen a fotografos ó testigos que graban sus actuaciones ejemplares?

Hola, yo soy también vecino del barrio y coincido con la versión de los vecinos. El articulo es un despropósito y cuando lo comenté en la propia noticia me censuraron el comentario, por decir que lo que había hecho el autor era transladar al periódico una nota de prensa de la policía. No volveré a comprar el país

Completamente de acuerdo con Christian. Soy vecino de Lavapiés y me parece indignante el contenido de la noticia, absolutamente delirante, y sobre todo su carencia de contrastación, o al menos de recogida de otras versiones.
El defensor del lector reconoce que "Debería haberse acudido a más y discrepantes fuentes", pero con eso no me siento defendido como lector. Si el periodista o el periódico no rectifican publicando esas otras versiones en su edición digital, lo que se hace es avalar una mala práctica que habla muy mal de sus formas de hacer

Creo que si no se produce una rectificación oficial por parte del periodista que ha obrado con mala praxis, al menos, el periódico sí debería rectificar la noticia en su edición digital. Esto, además de legitimar la función y los mecanismos de la prensa para autorregularse autónomamente, ayudaría a mejorar la calidad y la veracidad de este medio como fuente de referencia histórica.

¿Qué esgrime la policía? ¿Argumentos, razones? La policía esgrime porras y pistolas.

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Tomàs Delclós

(Barcelona, 1952) es licenciado en Derecho por la Universidad de Barcelona y en Periodismo, por la Autónoma de Barcelona, de cuya facultad fue profesor. Se incorporó a EL PAÍS en 1982. Fue miembro del equipo fundador de Babelia y antes de su nombramiento como Defensor del Lector fue el subdirector responsable de Ciberp@ís. Perteneció a la Junta del Colegio de Periodistas de Cataluña.

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