A propósito de la conciencia más allá de la vida

Por: | 22 de agosto de 2012

En el suplemento Babelia del 11 de agosto, Isidoro Reguera publicó una reseña del libro Conciencia más allá de la vida del cardiólogo Pim van Lommel que sostiene que la conciencia es ilocalizable. Un lector, Juan S Aguilar, ha remitido una reflexión crítica sobre el citado análisis. Sin ánimo de intervenir en la polémica, pero considerando que la pertinente intervención del lector y la elaborada respuesta que me ha remitido Reguera pueden ayudar a una reflexión de interés… reproduzco ambos textos.

La carta de Aguilar afirma: “Creo que el autor, Isidoro Reguera, realiza un trabajo muy incompleto al limitarse a comentar el libro desde una posición completamente parcial, casi propagandística, en defensa de su autor. Se trata de un asunto de gran complejidad técnica en el que Reguera no nos informa de qué es lo que piensa la “ciencia materialista” al respecto. Se limita a repetir que la ciencia es corta de miras, que no comprende la realidad en su aspecto más profundo y toda una serie de lugares comunes posmodernos. Ayudaría a los lectores que se explicase en qué consisten los hallazgos obtenidos hasta la fecha en lo referente a las “experiencias cercanas a la muerte” y por qué la postura mayoritaria de los neurobiólogos es escéptica. Svenson, Greyson, Moodys y otros autores no han obtenido hasta la fecha resultados concluyentes que demuestren una “conciencia separada del cuerpo”. Todo son anécdotas, opiniones y testimonios vividos y, en muchos casos, construidos posteriormente por pacientes que estuvieron cerca de la muerte o que creyeron estarlo (es imposible distinguir entre los dos grupos). Su falta de resultados les lleva a acudir a la siempre socorrida física cuántica como el marco ideal para estudiar el fenómeno. Sin resultados apreciables tampoco, por cierto, porque la función de onda o la ecuación de Schrödinger no parece que puedan servir de mucho para explicar por qué una persona ve luces o se encuentra con Mahoma cuando cree que está a punto de morirse. Otros autores, como Lempert, Mohr o Blanke no se han dedicado a la física cuántica, sino que, sin salirse del ámbito de la neurobiología, han llegado a averiguar mucho sobre las consecuencias de la anoxia o de la epilepsia en determinadas regiones del cerebro. Sus hallazgos tienen, además, utilidad diagnóstica y clínica y están proporcionando información acerca de cómo el cerebro construye el “yo”. Esa parece ser la dirección que está tomando la ciencia sobre este asunto y considero que Isidoro Reguera tenía la obligación, por lo menos, de explicarlo”.

La respuesta de Reguera es la siguiente: “Evidentemente, lo que el sr. Juan S. Aguilar, con razón, plantea es la otra cara de la moneda y pertenece a la interesante discusión científica actual sobre la cuestión de la conciencia. A mí me interesaba, objetivamente, describir una postura como la de van Lommel, porque introduce unas perspectivas científicas posibles, diferentes a las más extendidas. Y que, asumida con mucho cuidado, efectivamente, como hipótesis, y a la espera de que cree más frutos objetivos, abre posibilidades filosóficas interesantes de reflexión sobre la conciencia y la muerte, que conectan con datos repetidísimos de la sabiduría ancestral. ("El materialismo no es tan antiguo, sólo existe desde el siglo XVI", decía Rudolf Steiner con cierto sarcasmo.) Creo que la posmodernidad es algo serio, no es una moda efímera, y que sus lugares comunes son tan comunes, es decir, consolidados, como los de cualquier otro paradigma cosmovisional: son los que apuntalan un modo peculiar de ver el mundo; mientras duren, no los superen otros. Personalmente no tengo interés alguno en defender nada, me limito a decir lo que dice el libro, que desde luego no cabe en 800 palabras.

Digo, por tanto, lo que puedo y llama mi atención e interés, simplemente, en el sentido que sea; siento que en este caso ese interés pueda parecer propagandístico; a mí no me lo parece. De todos modos, mejor si fomenta la reflexión y discusión, si espolea intelectualmente a alguien, en cualquier sentido. Faltan polémicas interesantes en este país. Yo aquí no pretendo iniciar una, sólo explicar lo que hago.

De todos modos, y hablando ya por mí mismo, como filósofo, no creo que el problema de la conciencia, o la muerte, tenga solución. (Las cuestiones clínicas son de otra índole, no son conceptuales. Los científicos han de saber qué buscan con sus técnicas. No es el dolor el que duele, ni la muerte la que mata, ni la conciencia la que piensa. Es decir, no hay entidades así.) Y un problema que no tiene solución posible no es problema alguno, simplemente no tiene sentido. De modo que el problema de la conciencia quizá no sea problema alguno porque es precisamente con ella con la que se problematiza todo, incluso esto que digo. Tampoco el de la muerte parece que tenga solución, ni sea problema, porque ella es la (di)solución de todo problema, o porque, como dice Wittgenstein, no es un acontecimiento de la vida. La muerte, así, en realidad no existe. La conciencia, así, en realidad es la propia condición humana irrebasable. Y en este sentido van Lommel da mayores perspectivas científicas que la de encontrar la conciencia en un par de neuronas o explicar las vivencias límite de siempre como meras alucinaciones neuronales, o como anécdotas, etc. Ojalá que la ciencia demostrara ambas cosas, difícil, pero así acabarían especulaciones. Quizá todo malentendido resida, como siempre, en el diferente uso que se hace de las palabras, en este caso “conciencia” o “muerte”.

En una recensión, aunque relativamente larga en este caso, se informa de un libro, no se puede hablar de todo: de las posturas de un libro y de las contrarias, a las que, por otra parte, se refiere el propio van Lommel en el suyo. (Ya se sabe de sobra que hay muchas, que hay innumerables “juegos de lenguaje”, incompatibles, además, entre sí. Tampoco la ciencia, ni mucho menos, es ajena a ellos.) Sí, si se tratara de un artículo sobre el estado actual de la cuestión de la conciencia o de la muerte. Pero no es el caso. También yo he recibido correos y llamadas hablándome de mi reseña en sentido muy diferente a la réplica del sr. Juan S. Aguilar, que, de todos modos, cuenta con todos mis respetos, porque creo que los merece. Sólo que, hablando de respeto, quizá le sobren algunas, pocas, palabras.

Pero tampoco eso es problema, no tiene solución, etc…"

 

Hay 16 Comentarios

Primero hay que leer el libro y luego hablar. Pim Van Lommel se merece un respeto, no es un don nadie, es un cardiólogo, y me parece el libro más completo sobre ECM que he leído. Sí, se sale de la ortodoxia, y qué, tiene todo el derecho del mundo, harto de la ciencia talibana, que sople aire fresco, tiempo al tiempo, dentro de 50 años hablamos nuevamente. Isidoro puede hablar del libro como a él le parezca, sin "método científico" castrante... Ya está bien, que cada uno crea lo que quiera, pero con respeto por favor. A nadie se obliga a comprar el libro. Saludos a todos

Existe una formula científica de probar o refutar el experimento de Van Lommel: replicar dicho experimento. Todo lo demás son posturas ideológicas. No olvidemos que el libro es la extensión de un artículo que apareció en una revista científica y como tal contiene todos los elementos para poderse replicar y ver que pasa.

COMO DE SARROLLAR INTELIGENCA ESPIRITUAL
EN LA CONDUCCION DIARIA


Cada señalización luminosa es un acto de conciencia.

Ejemplo:

Ceder el paso a un peatón.

Ceder el paso a un vehículo en su incorporación.

Poner un intermitente.


Cada vez que cedes el paso a un peatón

o persona en la conducción estas haciendo un acto de conciencia.


Imagina los que te pierdes en cada trayecto del día.


Trabaja tu inteligencia para desarrollar conciencia.


Atentamente:
Joaquin Gorreta 55 años

¿Porque cualquier investigación nueva que no obedece a los parámetros aceptados por la medicina tradicional resultan tan peligrosa para algunos científicos.?
Tuvieron que pasar muchos años para pedir perdón a Galileo...
Tengo la experiencia cercana de alguien que vivió una ECM.
Cambió su vida extraordinariamente para mejor en todos los aspectos.
¿Cómo puedo decirle yo que lo que vivió no es cierto?
Iris

A Susurro:
En sus comentarios demuestra un desconocimiento profundo de la ciencia y de su método, que es el que (mejor o peor, como puede verse) utilizamos todos para distinguir lo que es verdad de lo que no lo es.

Una afirmación sin pruebas es una especulación. Cuando hay pruebas (a veces, toneladas, como en la evolución), se llama HECHO.
Es un hecho que no hay consciencia sin un soporte material (llámese cerebro), igual que no hay digestión sin aparato digestivo, circulación sanguínea sin aparato circulatorio. Hasta donde llega la ciencia hoy, la conciencia (el "yo") es un estado funcional del cerebro. Le aconsejo la lectura del libro "El mito y el cerebro del yo", del prestigioso neurocientífico R. Llinás.

Lamento no entender la explicación de la "falacia conceptual de los científicos positivistas". Ruego tenga la amabilidad de intentar explicarla de otra manera, quizá con mayor claridad.

Su discurso tiene varios enredos conceptuales. A título de ejemplo, sólo citaré el siguiente:
"¿Y las comunicaciones de "fantasmas" o "difuntos" con detalles que sólo ellos podían saber?"
Debería demostrarse primero la existencia de estos supuestos entes, antes de atribuirle cualquier característica, como su capacidad comunicativa.
En el penúltimo párrafo vuelve a cometer el mismo error. Las EEC han sido explicadas satisfactoriamente por la ciencia, a pesar de personas como el autor del libro en cuestión, por fenómenos como la hipoxia, etc.
También mencionar que es increíblemente fácil inducir recuerdos falsos en nuestra memoria, hay mucha literatura científica respecto a este asunto.

Un saludo

Mis disculpas, aunque muy tarde. En mi respuesta del dia 22 me dirigí al Sr. Delclòs, cuando en realidad quería dirigirme al autor del artículo, el Sr. Reguera.

Al comentarista J J Teruel Fernández:
Con todo respeto me permito preguntarle: ¿Se ha molestado alguna vez en INVESTIGAR COHERENTE Y PROFUNDAMENTE a las cuestiones metafísicas?
En el tópico 5 da por obvio que todo fenómeno paranormal ha podido ser explicado y NO ES ASÍ. Sin ir más lejos ¿cómo explican a los sueños de anticipación o a las profecías que fueron acertadas hasta con décadas de antelación? (Sin ir más lejos B S Parraviccini y su descripción de Fidel Castro como "cabeza de barba", entre otras varias que acertó, aunque no en las fechas o años, pero sí sucesos).
¿Y las comunicaciones de "fantasmas" o "difuntos" con detalles que sólo ellos podían saber?
¿Quién logró "desmentir" a toda la compilación y proceso (a prueba de charlatanes y engaños) de Allan Kardec, que quedó como una doctrina muy coherente?
¿Alguien logró explicar los fenómenos paranormales de quien es conocida como Madame Blavatsky? ¡con la de enemigos que tuvo entre los científicos y religiosos! ¿O cómo pudo profetizar Rasputín el futuro? ¿O Nostradamus a varias cosas, como la pérdida de un ojo a través de la "jaula dorada" del casco?
Me parece que Ud incurre en una falacia conceptual grosera y muy común de los "científicos positivistas": La de pretender que se demuestre con métodos aplicables a lo físico, a las cuestiones metafísicas ¡Linda trampa conceptual! Encima, con la soberbia de NEGAR A LO QUE NO PUDIERON DEMOSTRAR QUE SEA ERRÓNEO, pero dan por válidas a teorías tan falaces como que "nada más pesado que el aire puede volar" o las teorías del Big Bang y la darwiniana de la evolución.
Si la mente y consciencia no fueran metafísicas ¿cómo explica que personas sin ninguna actividad cardíaca ni cerebral, CORROBORADAS POR MÁQUINAS específicas (para descartar errores de diagnóstico de deceso) pasadas hasta varias horas (mucho más de los 10 a 15 minutos sin daño cerebral severo) no sólo hayan logrado revivir sin daño cerebral, sino también relatado a infinidad de detalles observados desde otra perspectiva de lugar que sus cuerpos, a casi todo lo acontecido mientras estuvieron "muertas"?
Como bien decían ya en tiempos biblicos "no hay peor ciego que el que no quiere ver, ni peor sordo que el que no quiere oír" (quienes no quieren aceptar y niegan las evidencias ante sus narices).

El suplemento Babelia del 11 de Agosto me dejó asombrado, alucinado, decepcionado ...

O simplemente patidifuso. No se trata de una errata del tipo "la magdalena de Proust" (¿acaso se dedicaba al mundo de la bollería dicho escritor?) que ya he visto en alguna que otra ocasión. No, esta vez era, es, mucho más grave. Me estoy refiriendo a la "reseña", por llamarle de alguna manera del libro "Conciencia más allá de la vida".

Mi formación ha sido de ciencias, pero no por ello me ha dejado de interesar la literatura, la buena literatura, y el suplemento de su periódico es una de mis fuentes a la hora de conocer qué libros comprarme, qué autores me pueden interesar, etc. Es por eso que cuando leo una reseña de un libro, espero encontrarme con un pequeño resumen del tema del que trata, información sobre el autor y quizás algo sobre el contexto de la obra.


Sin embargo, cuando leí el "engendro" firmado por Isidoro Reguera, no pude menos que llevarme las manos a la cabeza, ¿esto viene con el mismo periódico que publicó un reportaje tan extenso, exacto y correcto sobre la misión a Marte del "Curiosity"? ¿no hay ningún tipo de filtro sobre los contenidos que se publican? ¿Ser "de letras" es una excusa para ser un total ignorante sobre la ciencia?


Repasemos algunas de las opiniones/afirmaciones que se vierten en el texto:
1. "Pacientes clínicamente muertos ... poseen una conciencia más amplia, lúcida y clara que la conciencia normal ..."
2. "Del análisis científico de esas experiencias cercanas a la muerte se deduce que nuestra conciencia existe independientemente del cuerpo frente a la hipótesis hoy de que la conciencia es un producto del cerebro"
3. "... en una parada cardíaca los pacientes están inconscientes ... no muestran actividad troncoencefálica alguna. Y es justamente entonces cuando aparece una sensibilidad intuitiva más amplia y elevada que nunca"
4. "Esa conciencia está presente en todas partes, en una dimensión no ligada al tiempo ni al espacio ..."
5. "... fenómenos considerados hasta ahora paranormales y que sólo se consideran así porque la normalidad del paradigma materialista de la ciencia de hoy es incapaz de explicarlos"
6. "La ciencia oficial, la mejor pagada, prospera alejada de los afectos, necesidades y problemas de la gente"

¿Por dónde empezar ...? vayamos punto a punto:
1. ¿Me puede explicar el autor del artículo qué pruebas tiene de que poseen una conciencia más lúcida los pacientes clínicamente muertos? ¿Cómo se mide la amplitud, claridad o lucidez de la conciencia? A ver si resulta que sólo tenemos el testimonio de personas cuyos cerebros han estado privados de oxígeno ...
2. Va a ser que no. Del análisis científico se puede deducir que las personas con experiencias cercanas a la muerte experimentan alucinaciones. ¿Hay alguna demostración de dónde está situada esa conciencia si no es en el cerebro? ¿Hay algún experimento científico repetible que permita comprobar que dicha conciencia existe de forma separada del cerebro?
3. Insisto, ¿cómo se comprueba esa sensibilidad más amplia e intuitiva? A mí me parece charlatanería "new age".
4. Ah, claro, ahora lo entiendo, no está en ninguna parte en que se puede comprobar ... es como el unicornio invisible que siempre me acompaña.
5. Mira que son malos los científicos, que si no les presentas pruebas materiales no se lo creen. ¿Qué fenómenos paranormales no han podido ser explicados? ¿los ectoplasmas de los médiums del siglo XIX?¿las cucharas flexibles de Uri Geller? ¿la lectura de los posos del café?¿la lectura de las líneas de la palma de la mano?.
6. No existe eso que llama "ciencia oficial" Hay ciencia y pseudociencia. No hay medicina oficial y medicina alternativa, hay medicina que cura y estafas. Es la ciencia la que nos ha traído las vacunas, la mejora en las cosechas, la tecnología que salva vidas todos los días, la cirugía, los microscopios, "Curiosity". ¿alejada de los afectos, necesidades y problemas de la gente? ¿Curar enfermedades, evitar el hambre y llevarnos a las estrellas le parece poco?

Y cómo no, una mención a la física cuántica, que hace años habría sido a la relatividad de Einstein y a las cuarta dimensión, todo vale para justificar lo que no deja de ser un punto de vista "magufo" (le invito a buscar el significado de este neologismo). ¿Se les ocurrió contactar con un médico para redactar el artículo?¿Van a iniciar una sección de autoayuda y espiritualidad en Babelia?

En resumen, creo que el artículo en cuestión desacredita la estupenda labor realizada por su periódico en tantos otros ámbitos. Es como si en lugar del reportaje sobre Marte, hubiesen publicado uno de astrología, como si en lugar de informar sobre temas de salud, se dedicaran a hablar de la reflexoterapia o la curación por la oración. O como si cuando tocase opinar sobre la política del gobierno actual dejaran que fuesen los de Intereconomía los que escribiesen los artículos.

Espero sólo se haya tratado de un accidente o despiste, ya que en caso contrario me temo que dejaré de comprar su periódico los sábados, con todo el dolor de mi corazón. Para leer reseñas como esa, ya me vale la hoja parroquial.


.

¡UY!... ¡Qué temita éste!
1.- Esotéricamente (no por nada) existe el triángulo áureo (equilátero) cuya base se denomina ciencia y, sus lados, filosofía y religión. ¿Qué significa esto? Que la sabiduría está abarcada por tres áreas tan complementarias e integradas como ésas y que, tradicionalmente, corresponden a cuerpo/materia física (ciencia) mente lo intelectual (filosofía) y, el alma o lo espíritual, a lo religioso.
Ninguna de las tres áreas, por sí sola, puede acceder a la sabiduría. Es necesario integrar a las tres, armónicamente como en un triángulo equilátero, para poder obtenerla.
Sin embargo, desde las religiones se han atribuido la potestad de interferir a las otras dos. Detalle por el cual, desde la ciencia, han tomado la misma actitud extrema de entrometerse en áreas que están más allá de sus posibilidades reales, como atreverse a negar la existencia de una entidad originadora y regente del universo, asumiendo el absurdo de que todo fue puro azar, evolución incluida. Teorías que difunden cual si fueran verdades corroboradas e indiscutibles, a pesar de lo fáciles que resultan de rebatir.
Digo todo esto, porque desde la ciencia ya saturan en sus intentos de demostrar que el pensamiento no es más que producto de combinaciones electroquímicas, que es análogo a afirmar que, los mensajes de este comentario, sólo son producto de pequeñas descargas de electricidad estática en el ordenador, IGNORANDO ALEVOSAMENTE que hay una persona con suficiente inteligencia como para teclear de modo específico cada letra, para expresar algo coherente.
El ser (la consciencia e individualidad) son metafísicos. El alma lo es. Hay testimonios creibles de la supervivencia del alma desde tiempos inmemoriales prehistóricos (las comunicaciones o mensajes de seres fallecidos y lúcidos). Negar eso es como afirmar que la tierra es plana y que el universo gira en derredor de este planeta. O que "nada más pesado que el aire puede volar".
Si se trata de investigadores académicos y creíbles en la materia, mencionaré únicamente a dos: Brian Weiss y Ian Stevenson. A quienes no lograron desmentir, a pesar de querer desvirtuarlos y desacreditarlos.
Si se trata de casos específicos, sugiero que se busque información (abunda en internet) sobre el caso del niño James Leininger, que desde los dos años de edad, recordaba nítidamente a detalles de su vida anterior, con detalles tan alevosos y abrumadores, que NADIE pudo rebatir con alguna explicación coherente de otra posibilidad que no sea recordar su vida anterior.
Por experiencias paranormales que he tenido, personalmente no puedo ni dudar de la supervivencia del ser más allá de la muerte física biológica. No las detallaré aquí, pero que sirvan de "otro testimonio más", respecto a que, la mente y el ser o consciencia, no depende del cuerpo físico más que para expresarse e interactuar con la materia densa, la perceptible por los cinco sentidos. Mutilar parte del cerebro, es lo mismo que anular ciertas teclas del ordenador. Eso no demuestra que allí se origina la función, sino que en esa zona se manifiesta o transmite. De lo contrario ¿cómo se explica que la única diferencia entre una persona viva y una recientemente muerta, es el inicio de la descomposición, PORQUE YA NO TIENE "conectada" AL ALMA, que es lo que mantiene a la cohesión orgánica del conjunto biológico y arroja por tierra a la teoría evolucionista Darwiniana y de Teilhard de Chardin. Pues, si todo tiende a adaptarse y cooperar ¿cómo es que el cuerpo perdió la memoria genética de regenerar partes amputadas (lagartijas su cola; o estrellas de mar a sus brazos), con el agravante que, ante un simple paro cardíaco, el conjunto es incapaz de regenerar las células necesarias o, siquiera, reorganizarse en una forma de vida más simple, al menos hasta poder transmitir genéticamente, a sus aprendizajes individuales?

En cualquier caso, y como dice alguno de los comentaristas, ya es hora de que en España tengamos polémicas interesantes. Mientras que no intervengan en ella los totalitarios religiosos, podremos leer a quienes escriben y saben de estas cosas, se sitúen donde se sitúen, y aprenderemos todos.

Karmen-la: Los científicos que se toman su trabajo más en serio y dejan la teología para los teólogos han descubierto que las experiencias “fuera del cuerpo” están relacionadas con la anoxia del hipocampo y la sutura temporoparietal y se pueden inducir artificialmente. También han comprobado que pacientes que no están, ni mucho menos, en trance de morirse, llegan a experimentar alucinaciones indistinguibles de las famosas experiencias cercanas a la muerte.

Que se puede decir de los tantisimos casos de personas que han experimentado una muerte clinica por un lapso tde tiempo determinado y coinciden en vivencias similares como:" Un tunel, un camino, una sensación de paz, un ambiente grato, parientes y amigos cercanos presentes saludando o invitando, vestidos de blanco"....
http://www.hotelvilladeleyva.net/category/gastronomia/

Señor Delclós, los científicos no se comportan exactamente como a usted le gustaría y, en vez de preguntarse qué buscan se dedican a preguntarse “cómo funciona esto”.

¿“Mayores perspectivas que encontrar la conciencia en las neuronas”? Supongo que a usted debe parecerle ramplona y falta de miras la postura del entomólogo que quiere comprender como funciona la colmena y se limita a observar a las abejas. Sin embargo gracias a tales reduccionistas hemos comprendido la danza de las abejas o la determinación del sexo. Maeterlink, enfrentado al mismo problema, creó la metáfora del “espíritu de la colmena”. Era un poeta y no un científico. Pero si verdaderamente queremos saber algo de las abejas no nos queda más remedio que acudir al entomólogo reduccionista que cuenta abejas.
Encontrar las claves de la conciencia en el funcionamiento del cerebro es una impresionante tarea colectiva de la ciencia que cambiará (está cambiando) nuestra imagen de nosotros mismos y del mundo. Todo ello gracias a científicos rigurosos que no se dedican a recopilar historias de noche de acampada ni a hablar de física cuántica.

No entiendo las letras de la clave ¿será una t con la erre, o es una n con su l al lado? cuatro tentativas y no consigo aclararme. por lo que no sé si me han publicado mi post anterior ...Y éste, ¿Qué será de él.? Por si lo pueden publicar, pregunto Si nos "salimos del cuerpo" ante la inminencia de la muerte, como le ocurrió a un conductor, que al chocar con otro vehículo "vió" desde , "se evadló"...arriba el desastre.

Conozco un caso de primera "mano" y agradecería que me lo explicasen Una parturienta empezó el proceso de su muerte ( por hemorragia interna.) Consiguiron salvarla y ella contó la situación tal como había ocurrido, viéndola "desde arriba, desde el techo". ; una mujer en la cabecera de la cama con el pelo por la cara (ella) otra de pelo negro, (su hermana) sentada y apoyando la cabeza a los piés de la cama; monjas entrando y saliendo con precipitación...luego un señor...Ella solo "veía" pero no reconocía ni interpretaba nada; Eso lo hizo después, al contarlo, y había ocurrido así..Esto no es como tener alucinaciones y ver la Virgen ,o el

Resultó extraño su lectura en Babelia, porque teniendo como eje la supuesta búsqueda de nuevos caminos en la comprensión científica de la muerte y sus derivaciones, había un gusto ácido hacia derivaciones algo subjetivas.

http://casaquerida.com/2012/08/21/de-una-filtracion-a-una-extradicion-cruza-una-rebelion/

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Lola Galán

se incorporó a la plantilla de EL PAÍS en 1982, tras una etapa como colaboradora del diario. Ha sido redactora de las secciones de España y Sociedad, y reportera de la sección Domingo. Entre 1994 y 2003 ha ocupado las corresponsalías de Londres y Roma. En los últimos años ha trabajado para los suplementos del fin de semana, incluida la revista cultural Babelia. Madrileña, estudió Filosofía en la Universidad Complutense y Periodismo en la Escuela Oficial de Madrid.

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