Polémica por un artículo sobre pruebas médicas

Por: | 18 de noviembre de 2014

La mejor forma de cuidar la salud de la población mundial es prevenir las enfermedades. La prevención, a la que se dedican campañas institucionales, y en la que inciden continuamente los  médicos, es la estrella de la Medicina moderna. Pero, ¿qué clase de prevención? ¿la que hace hincapié en la importancia de una dieta equilibrada y el ejercicio físico o la que propone una batería de pruebas médicas a las que someterse, aunque no las contemple el Sistema Nacional de Salud? Un articulo que recomendaba ocho pruebas médicas de este tipo, publicado en la web de EL PAÍS, ha desatado la polémica.

El pasado 30 de octubre EL PAÍS proponía en un artículo titulado 8 pruebas médicas que no debería retrasar más, bien visible en su página web, una serie de chequeos médicos, algunos de ellos bastante sofisticados, con el siguiente sumario: ‘Analizamos los grandes bastiones de la medicina preventiva. ¿Qué significa cada examen y qué se pretende con él?’. El artículo, firmado por Marta Cámara, se publicó solo en la edición digital de EL PAÍS, aunque bajo la cabecera de la revista de salud ‘BuenaVida’, que se distribuye con EL PAÍS mensualmente.

      El texto ha provocado la reacción del doctor Alberto López García-Franco, presidente de la Sociedad Madrileña de Medicina de Familia y Comunitaria (SoMaMFyC), que disputa tanto la utilidad de esas pruebas, como la conveniencia de darles publicidad en la web de este periódico.

El presidente de SoMaMFyC me ha escrito una larga carta en la que dice refiriéndose a este artículo, entre otras cosas, lo siguiente:

“Se presenta como información científica contrastada, lo que en realidad es una promoción comercial de las compañías aseguradoras privadas. Y de promoción comercial hay que hablar si analizamos las recomendaciones que en el artículo se hacen, que tienen dos características sustanciales: que no se realizan habitualmente en la cartera de servicios del Sistema Nacional de Salud y que la evidencia científica que sustenta su indicación es nula. Si el lector confiado se deja llevar por esas recomendaciones, porfiará con su médico de familia para que le haga esa ITV del todo punto innecesaria y contraproducente, o se apuntará inmediatamente a cualquier clínica privada sin que eso repercuta positivamente en su salud”.

       “El cifrar la salud de la población en la realización de chequeos indiscriminados supone nuevamente delegar en las tecnologías diagnósticas el fundamento del nivel de salud, y relegar los estilos de vida a un papel secundario, que en absoluto se corresponde con la realidad. Sorprende la falta de racionalidad de esas 8 recomendaciones (que podrían haber sido 16 incluyendo otras sofisticadas pruebas diagnósticas). ¿Tiene sentido realizar estudios hormonales de estrógenos, hormona folículo estimulante u hormona luteinizante a una mujer fértil, que tiene reglas normales? La respuesta es no, porque su equilibrio hormonal está garantizado por el simple hecho de que menstrúa. ¿Tiene sentido solicitarlo a una mujer menopáusica? Tampoco, porque su alteración está garantizada por el simple hecho de que sus ovarios no son funcionantes y su producción de hormonas se reduce drásticamente. No parece la mejor solución monitorizar lo obvio y analizar lo evidente”.

    “La persona expuesta a dicho chequeo anual (¿por qué no semestral o semanal?) puede salir con una falsa sensación de seguridad cuando se puede dar el caso de que fume un paquete de cigarrillos al día, realice un consumo excesivo de alcohol, sea obesa y haga una vida sedentaria. Otra de las características de las recomendaciones que propone dicho artículo es la ausencia total de promoción de estilos de vida saludables, cuando es la estrategia más eficiente, más útil y que aporta mayor calidad de vida a nuestros ciudadanos…, aunque vende menos, de cara a las compañías privadas, que la realización de análisis y pruebas complementarias”.

         Marta Cámara, que firma la información, se ha sentido ofendida por la insinuación del doctor López de que el artículo pueda encubrir intereses comerciales. “No voy a consentir de ninguna manera que se me acuse de estar firmando algo patrocinado o “promocional por parte de compañías aseguradoras privadas”, explica en un mensaje al doctor, que me ha enviado para que lo trasmita desde este blog. "En ningún momento aporto los teléfonos o direcciones de nadie. En 20 años de profesión no he tenido jamás el mínimo problema, y he “malvivido” por vocación, de lo que he recibido por parte de los medios en los que colaboro”.

     También a mí me parece excesiva la presunción del presidente de SoMaMFyC de que el artículo es poco menos que un anuncio de prestaciones médicas privadas bajo una apariencia informativa. Son acusaciones graves que no pueden lanzarse sin pruebas. Pero más allá de este aspecto, su autora quiere precisar otras cosas.

“Desde el inicio del reportaje se habla de pruebas voluntarias, y cuando me refiero a medicina preventiva, lo hago sin mayúsculas y sin entrecomillar, por lo que no me estoy refiriendo a ninguna especialidad o institución en concreto sino a un concepto general de salud y de vida”.

   “En todo momento hablo de exámenes que el especialista deberá valorar y determinar. Además, añado recomendaciones en torno al estilo de vida correcto. No solo pruebas, como señala el lector. En el apartado ginecológico, queda muy clara la edad a partir de la cual se recomiendan las pruebas y señalo los antecedentes familiares. ¿Citologías cada cinco años?, ¿mamografías caprichosas? No sé que tendrá que opinar en este sentido la Asociación Española de Ginecología, que lleva años aunando esfuerzos para concienciar de las revisiones anuales. Lo mismo puedo decir de la Academia Española de Dermatología y Venereología”.

   “Dice el lector: ‘téngase en cuanta, que una de las principales causas de mortalidad en Estados Unidos es la derivada de los efectos secundarios de los tratamientos, intervenciones o pruebas diagnósticas realizadas en el ámbito sanitario’.

   “Si considera que respirar en una boquilla, mostrar la dentadura, abrir los ojos, que un dermatólogo observe los lunares, hacerse una citología, tomarse la tensión o someterse a una analítica como pruebas médicas peligrosas, me lo va a tener que explicar alguien. Si se ha leído enteramente el reportaje, puede comprobar que nadie llega siquiera a recomendar una simple radiografía”.

        Es cierto que existe un gran debate médico sobre la utilidad de pruebas tan comunes como las mamografías, e incluso sobre la conveniencia de someterse a un análisis dental anual. También lo es que los médicos buscan la salud de sus pacientes, pero eso no está reñido con la aspiración de vivir de su profesión de la manera más holgada. Igual que los periodistas buscamos la verdad de las noticias, pero los diarios buscan la mayor difusión. En todo caso, tiene razón el doctor López en lo relativo a la edad a partir de la cual se recomiendan las mamografías, los 50 años. En el texto se señala: "Aunque no se tengan antecedentes, a partir de los 40 años es importante realizar una mamografía al año".

      He querido conocer la opinión respecto a este tema de una importante asociación médica, la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene (SEMPSPH), sin embargo, su presidente ha declinado responder. Una portavoz de la SEMPSPH puntualiza, no obstante, que las pruebas que propone el artículo sólo son aconsejables en algunos casos, y lamenta la escasez de profesionales de la sanidad pública que aparecen en él.

    A este respecto, Cámara señala:  "Alguno de los expertos que aparecen en el texto también pertenece a la Sanidad Pública, como es el caso del doctor Carrizo, del Hospital Miguel Servet de Zaragoza. Pero de todas formas, no creo que tenga que dar explicaciones sobre mis fuentes”.

       En mi opinión, el problema del artículo no es que figuren en él médicos de la Sanidad pública o no. La revista  BuevaVida está en su derecho de publicar un artículo sobre pruebas médicas en el que se cite solo a profesionales de la medicina privada. El problema, a mi juicio, está en el titular que encabeza el artículo. Examinen ustedes mismos lo que dice: “8 pruebas médicas que no debería retrasar más”. Demasiado expeditivo, en mi opinión, ya que trasmite incluso una sensación de urgencia. El lector puede sentirse impelido a someterse inmediatamente a esas pruebas. Poco importa que el sumario sea más claro con el contenido del artículo: “Analizamos los grandes bastiones de la medicina preventiva. ¿Qué significa cada examen y qué se pretende con él?”.

   O que al inicio del texto se explique lo siguiente: “Ningún calendario ministerial obliga. Son ocho chequeos voluntarios, pero que la medicina preventiva aconseja incluir en nuestra agenda anual”. El titular, ya lo dice el Libro de Estilo de EL PAÍS, “es el elemento esencial de la información”. El que atrae la mirada del lector, que, a veces, no se fija más que en esas pocas palabras. Por eso es imprescindible titular con cuidado exquisito, para evitar que los artículos o reportajes puedan resultar equívocos, como ha ocurrido en este caso.

Hay 5 Comentarios

Yo solo diré, Marta Cámara, que no ofende quien quiere sino quien puede. Que si le molestan las palabras de estos médicos de la sanidad pública, será por algo. Que es una vergüenza cómo se tratan los temas médicos en la prensa española, siempre tratando de polemizar y crear terror y confusión, fundamentalmente por el absoluto desconocimiento que tienen ustedes los y las periodistas respecto a temas científicos en general, y a los médicos en particular. Que luego somos nosotros en la consulta los que tenemos que aclarar los conceptos que los pacientes no han entendido por su culpa. Que es un ejercicio de irresponsabilidad lanzar titulares engañosos con ánimo lucrativo y de relevancia mediática.
Que para informar de ciencia no vale cualquiera

Mi más sincera felicitación a mi compañero de Madrid, presidente de la Sociedad Madrileña de Medicina de Familia y Comunitaria, por la contestación que hace a este polémico y claramente dirigido artículo. También felicitar a la defensora del lector del diario EL PAÍS por la valentía en enfrentar estos asuntos y darlos a conocer a la población.
Desde hace muchos años desde la Sociedad Española de Medicina familiar y Comunitaria se viene fomentando el Programa de Actividades Preventivas y Promoción de la Salud, PAAPS. Los médicos y enfermeras de atención primaria se lo saben bien y a pesar de las dificultades estructurales que tiene la sanidad pública española se viene aplicando a diario en las consultas de los centros de salud. No dudo que algunos centros médicos privados apliquen algunas de estas medidas pero son excepción. Además en estos casos el objetivo suele ser el "consumir" más medios diagnósticos que los estrictamente precisos con un afán claramente lucrativo.
Hay varios puntos que me gustaría resaltar como son el de la prevención del cáncer de mama y de próstata y la promoción de la salud.
La mamografía de cribado para el diagnóstico temprano del cáncer de mama, excepto en casos de herencia familiar, está indicada a partir de los 50 años y hasta los 70. No hay ninguna evidencia que justifique el hacer mamografías preventivas fuera de este margen etario y no hay pruebas que demuestren que se disminuya la mortalidad por cáncer de mama ni la global en la mujer sometida a múltiples mamografías, y sin embargo sí que hay evidencia de que aumenta el riesgo de irradiación de forma considerable. A la mujer hay que enseñarle desde la adolescencia a que se autoexplore sus mamas y que consulte lo antes posible a su médico de familia si detecta alguna anomalía en ellas.
El cáncer de próstata es de muy difícil diagnostico precoz y la "famosa" prueba del PSA en estos casos está denostada por su escasa sensibilidad. Una vez mas los varones que noten síntomas urinarios deben consultar con su médico de familia para que les asesore y diagnostique correctamente.
La medida más coste/eficiente en materia de salud sigue siendo el abandono del hábito tabáquico que se considera lo mejor para alejar la sombra maligna del cáncer de pulmón que tiene una elevada mortalidad, mayor en mujeres que en hombres. Recientemente se habla de algunas pruebas de imagen para el diagnóstico precoz de este tumor que todavía tiene que ensayarse más, pero insisto lo mejor sigue siendo NO FUMAR.
La vacuna de la gripe ha salvado muchas vidas humanas sobre todo en población de riesgo: mayores de 65 años y personas con patologías crónicas como enfermedades cardiovasculares, diabetes e inmunodeficiencias.
Actualmente estamos asistiendo a un cierto "relajo" en la prevención de las enfermedades de transmisión sexual después de la aparición de tratamientos más simples y muy eficaces contra el SIDA, que ha pasado de ser una enfermedad mortal a una crónica si se diagnostica a tiempo. En esta área sigue siendo fundamental el buen uso del PRESERVATIVO en todas las relaciones sexuales con penetración.
Otra epidemia mundial es la de la OBESIDAD siendo un factor precipitante de muchas enfermedades como la diabetes, las enfermedades cardiovasculares y las artrosis (artropatías degenerativas) que se llevan un buen porcentaje del gasto en sanidad.
Es muy importante la promoción de la salud y el evitar las enfermedades para lo cual los hábitos de vida sana a los que se refiere el artículo cobran máxima importancia. Y todo esto tiene que enseñarse desde la infancia, cobran un papel muy importante los educadores y la familia. Los medios de comunicación pueden ayudar mucho en estos temas pero también pueden dañar mucho dando lugar a falsas expectativas.
Dudo mucho que la sanidad privada esté demasiado interesada en todo esto y permítaseme dudar de las supuestas declaraciones del preventivista de mi ciudad a las que hace referencia el artículo analizado.
¿Hay alguien que pueda aportar algo más?


J. Javier Perfecto Ejarque
Médico especialista en Medicina Familiar y Comunitaria
Centro de Salud Arrabal de Zaragoza
Miembro de la Comisión Permanente del Comité Ético de Investigación Clínica de Aragón
Máster en Bioética por la UNED.
Expresidente de la Sociedad Aragonesa de Medicina Familiar y Comunitaria.

Muy buen artículo, sí señor.

Escribe Marta Cámara "Si considera que respirar en una boquilla, mostrar la dentadura, abrir los ojos, que un dermatólogo observe los lunares, hacerse una citología, tomarse la tensión o someterse a una analítica como pruebas médicas peligrosas, me lo va a tener que explicar alguien". Lo intentaré. Las actividades preventivas pueden ser nocivas por muchos motivos. El fundamental por sobrediagnosticar enfermedades. Es un concepto complejo de explicar pero corremos el riesgo de diagnosticar de enfermo al que realmente no lo está (hablamos de “falsos positivos”). La medicina no es una ciencia exacta, está hecha de probabilidades y por lo tanto con capacidad de errar. El valor predictivo de un resultado positivo será mayor cuanto mas sea el riesgo del paciente al que se lo realizamos. Para decir que una prueba preventiva es adecuada tenemos que estar razonablemente seguros de que los beneficios superan a los riesgos. Además están las pruebas necesarias para intentar comprobar si el positivo corresponde a un enfermo o un falso positivo (por ejemplo, algún tipo de biopsia), la ansiedad innecesaria generada… y muchas cosas.
Hay en marcha iniciativas para limitar las actividades preventivas a lo realmente útil. Se han dado en llamar “Chosing Wisely” (Elegir Sabiamente) en Estados Unidos y Canadá, “Do not do” (No hacer) en Reino Unido y “No hacer” en España.
Para no extenderme de más le dejo solo algunas recomendaciones de las mencionadas en su artículo:
No hacer hormonas tiroideas a pacientes sanos (recomendación 11) http://www.choosingwiselycanada.org/recommendations/cmas-forum-on-general-and-family-practice-issues-and-college-of-family-physicians-of-canada/
No hacer análisis de sangre en pacientes en pacientes sin riesgo (recomendación 5) http://www.choosingwiselycanada.org/recommendations/cmas-forum-on-general-and-family-practice-issues-and-college-of-family-physicians-of-canada/
No realizar PSA en pacientes asintomáticos
http://www.choosingwisely.org/doctor-patient-lists/american-academy-of-family-physicians/
No realizar citologías antes de los 21 (recomendación 4)
http://www.choosingwiselycanada.org/recommendations/cmas-forum-on-general-and-family-practice-issues-and-college-of-family-physicians-of-canada/
Por tanto, si es posible hacer daño intentando prevenir, ya ha pasado en alguna ocasión. Cuando nos referimos a hacer pruebas a toda la población tenemos que ser muy finos porque afortunadamente en la población hay muchísimos más sanos que enfermos y solo debemos hacer algo cuando estamos seguros de que les ayudamos a segur igual o mejor.
En general, las recomendaciones sobre la modificación de hábitos de vida son mejores y más eficaces: es mejor que un paciente deje de fumar que que se haga muchas espirometrías.

Lo que yo digo es que hay que saber escribir cuando se conoce un tema; en este caso soy de la opinión que hay que primar sobre todo la sanidad pública por encima de todo y defenderla a capa y espada, hemos sido punteros en este aspecto y los profesionales se desvivían por estar a la altura, ahora parece que les falte ilusión y ganas de hacer las cosas bien o es que no se les ha reconocido lo suficiente? porque estamos demasiado pendientes de nuestra nariz sin percatarnos de lo que pasa a nuestro alrededor, asi que a mi me parece bien que haya sanidad privada si hay gente que quiera hacer uso de lla y pagársela, pero para el resto que son muchos y más ahora que la población está pasando por momentos tan duros, no hay que pensárselo ni siquiera un poco: sanidad publica para todos, eso es lo que hay que tener.

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Lola Galán

se incorporó a la plantilla de EL PAÍS en 1982, tras una etapa como colaboradora del diario. Ha sido redactora de las secciones de España y Sociedad, y reportera de la sección Domingo. Entre 1994 y 2003 ha ocupado las corresponsalías de Londres y Roma. En los últimos años ha trabajado para los suplementos del fin de semana, incluida la revista cultural Babelia. Madrileña, estudió Filosofía en la Universidad Complutense y Periodismo en la Escuela Oficial de Madrid.

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