Cuando escasean las fuentes

Por: | 16 de abril de 2015

Informar a fondo de un tema, sea el que sea, exige tiempo y dedicación. Y un amplio trabajo de campo para obtener datos y testimonios de distintas fuentes. Esto no siempre es posible. Pero siempre es posible ser honestos con el lector y no ‘vender’ en el titular lo que no vamos a darle en el texto.

En la sección de España del 11 de abril, figuraba un prometedor texto titulado, Radiografía del ‘anarcoterrorismo, que llevaba el siguiente subtítulo: “La detención de 15 miembros de los Grupos Anarquistas Coordinados (GAC) la semana pasada por la Policía permite ver al trasluz las células anarquistas radicales”. El texto, firmado por Patricia Ortega Dolz, ocupaba una página completa en la edición impresa.

Ni radiografía, ni trasluz, opina Álvaro Sarasúa Berodia, que escribió una carta al director y posteriormente a esta Defensora en la que se declaraba indignado tras la lectura de dicho artículo. “El título sugiere, a ojos del lector, que el contenido del artículo va a ser el resultado de un intenso trabajo periodístico sobre el asunto del supuesto 'anarcoterrorismo' (por lo que uno alcanza a saber, ninguna sentencia en España indica por el momento que tal cosa, de hecho, exista). Es esto, creo yo, para lo que sirve una ‘radiografía’, que por más que en su tercera acepción sea una ‘descripción o análisis detallado’ (según la RAE), no deja de tomar su significado de la técnica diagnóstica que le presta nombre, y que consiste precisamente en utilizar los rayos X para ver más allá de lo que se aprecia a simple vista. Muy por el contrario, me temo que el artículo en cuestión dista mucho de merecer el nombre de radiografía y es, más bien, una simple fotografía fija, tomada desde un particular punto de vista y que no aporta absolutamente ninguna información que el lector no pudiera encontrar escuchando la versión policial -cuya fotografía, me temo, ha utilizado la autora para presentarnos con una simple fotocopia-”.

       Patricia Ortega Dolz explica las dificultades que ha encontrado al realizar la información. “Traté de contactar con dos de los centros sociales okupados afectados sin éxito. Mandé correos a la cuenta que tienen habilitada, solicitando su versión de los hechos. Jamás obtuve respuesta. Pese a que sus cuentas están visiblemente activas. Por otra parte, en ninguna parte se omite que efectivamente es la versión policial la que se ofrece: “fuentes policiales”, “fuentes de la investigación”, “los investigadores”... No veo que haya engaño periodístico por ninguna parte. Si es parcial lo es porque no han querido responder (y han tenido días para hacerlo)”.

    No dudo de la veracidad de lo que explica  Ortega Dolz, pero no me parece que las dificultades que cuenta justifiquen las carencias de una información que no responde a las expectativas del titular. Cuando un periodista no puede obtener declaraciones de una determinada fuente, esencial en la información que redacta, debe señalarlo, tal y como manda el Libro de Estilo. Y si el material acumulado no permite realizar una ‘radiografía’ del narcoterrorismo, o de cualquier otro tema, hay dos opciones: no publicar la información, o publicarla con un titular que responda más exactamente al contenido que, en este caso, se limitaba a la información facilitada por la policía.

Hay 4 Comentarios

Buenos días.
Me da mucha pena ver como la línea editorial del diario EL PAÍS, ha ido poco a poco transformándose, y en mi opinión, pasar de ser el paradigma de la prensa para lectores progresistas y liberales (de los de verdad), a un periódico más, que se deja cortejar por los dos partidos dominantes en éste país.
La primera página del sábado pasado, 13 de junio, es una prueba de ello: "GRUPOS ALTERNATIVOS DE IZQUIERDA GOBERNARÁN LAS MAYORES CIUDADES"...o sea, que en este país hay "partidos políticos" y "grupos alternativos de izquierda", ¿no sería mejor llamarlos "grupos o coaliciones de partidos de izquierda"?
¿No debería el señor Director, repasar el libro de estilo?

Soy una lectora de El País, desde su inicio y me ha sorprendido mucho, que hayan suprimido las programaciones y horarios de todas las televisiones, tanto publicas como privadas.
A partir de la fecha, dejo de ser lectora de dicho diario

Señora Lola, buenos dias! estos blogs por aqui empeoraran muchissimo!!!!!!. Hubo un cambio en la direcion del periodico para peor! Como es possible haber un blog diario sobre Africa? Con cero o ningun comentario. los comentarios del lector dan animo, informacion y alegria a esto espacio. Se tiene que cambiar las cosas, que lo hagan para lo mejor, no para lo peor. Com mis respectos. Tenga un otimo domingo.

Muy bién dicho, y esras cosas son las que hacen que la prensa pierda muchos puntos. Desde que cerraron El Caso, parece que todos quieran ocupar su puesto.
Menos mal que los blogs a veces suplen estas carencias de buenas informaciones.

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Lola Galán

se incorporó a la plantilla de EL PAÍS en 1982, tras una etapa como colaboradora del diario. Ha sido redactora de las secciones de España y Sociedad, y reportera de la sección Domingo. Entre 1994 y 2003 ha ocupado las corresponsalías de Londres y Roma. En los últimos años ha trabajado para los suplementos del fin de semana, incluida la revista cultural Babelia. Madrileña, estudió Filosofía en la Universidad Complutense y Periodismo en la Escuela Oficial de Madrid.

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