El misterio de los drones del Catastro

Por: | 30 de julio de 2016

El pasado martes, este periódico se hacía eco de una noticia interesante. El Plan de Regulación Catastral, que se inició en 2013, había permitido ‘localizar’ 1’7 millones de edificaciones irregulares, es decir no registradas y, por lo tanto no sujetas al Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI). Algunos medios dieron por sentado que se habían utilizado drones para realizar este nuevo mapa catastral. La información de EL PAÍS hablaba exclusivamente de imágenes obtenidas vía satélite y fotografías aéreas, pero la tesis de los drones fue rescatada dos días después en un artículo firmado por el redactor de Opinión Jesús Mota, que ha motivado un desmentido de un antiguo director general del Catastro. ¿Qué hay de verdad y qué hay de fantasía en esta historia?

Los medios de comunicación no siempre servimos para informar. A menudo, involuntariamente, provocamos confusión. Aunque el método seguido por el Catastro, organismo dependiente del Ministerio de Hacienda que registra la existencia y características de todos los inmuebles, para hacer ‘aflorar’ las construcciones irregulares sea lo de menos en esta noticia, lo cierto es que sorprenden las discrepancias sobre sí los datos se obtuvieron mediante drones o no.

La información publicada por este periódico, tanto en su edición digital como en la impresa, firmada por el redactor de Economía Jesús Sérvulo González, no hacía la menor referencia a estos artefactos no pilotados y dirigidos a distancia. Pero el vídeo que ilustraba esta noticia en la web, realizado por la empresa Atlas, así lo aseguraba, además de incluir las declaraciones de un alcalde granadino que daba por cierto el uso de drones. Varios diarios, entre ellos ‘El Mundo’, aludían a los drones. En esos datos se basó el redactor de Opinión Jesús Mota para escribir un ‘Acento’, publicado el 28 de julio y titulado, ¡Vigilad los cielos!, un dron espía cada piscina ilegal’.

Artículo que provocó ese mismo día un rotundo desmentido de Jesús Miranda Hita, exdirector general del Catastro, que me envió la siguiente carta:

“He leído con asombro la pieza de don Jesús Mota titulada ¡Vigilad los cielos! Un dron espia cada piscina ilegal, de hoy 28 de julio de 2016, en la que haciéndose eco de una noticia falsa -replicada, es cierto, por medios de todo el mundo-, afirma que ‘un ejér­ci­to de dro­nes ha pei­na­do des­de el ai­re más de 4.000 Ayun­ta­mien­tos pa­ra in­ves­ti­gar las mo­di­fi­ca­cio­nes ur­ba­nís­ti­cas que po­dían in­cu­rrir en ne­gli­gen­cia o frau­de fis­cal’. Uno de los principios del Libro de estilo que más apreciamos los lectores de EL PAÍS es el del rigor y el del contraste de la información antes de darla a la imprenta. La historieta de los drones y el catastro ha debido de surgir de alguna fuente no autorizada (me dicen que del alcalde de un pueblo granadino, al parecer llevado por su entusiasmo tecnológico), pues los drones para usos civiles están prohibidos en España y, como no puede ser de otra manera, el Ministerio de Hacienda no contrata actividades ni servicios prohibidos. Hacienda ha utilizado en esta operación, como viene haciendo desde los años 50, aviones tripulados y dotados de cámaras, eso sí, de alta tecnología, así que la noticia, por literaria y hasta divertida que resulte, que no deja de serlo, es falsa”.

         He remitido el mensaje a Jesús Mota, que responde:

“Sobre la carta del exdirector del catastro cabe decir: 1. El plan de revisión catastral incluye, como es lógico, contratos grandes y pequeños, en función del tamaño de la población revisada; Hacienda no sólo no ha negado que una parte del trabajo se haga con drones sino que existen empresas especializadas (basta con abrir la web) en ofrecer el sistema de fotografiado desde drones para revisión catastral; las declaraciones del alcalde que menciona indican que una parte del programa se ha hecho con este tipo de aparatos; 2. Lo que sucede es que la tecnología de captación de imágenes por drones no está lo suficiente avanzada como operar con nitidez en grandes barridos, pero sí en superficies concentradas; 3. Es inexacto que realizar este tipo de comprobación catastral con drones esté prohibida; desde 2014 se puede hacer (y la prueba está en las empresas que ofrecen estos servicios), siempre en condiciones perfectamente reguladas; por ejemplo, las avionetas para fotografía tienen que operar como mínimo a 300 metros del suelo y los drones a 125 metros y, en agrandes aglomeraciones urbanas, con un peso máximo de 10 kg; 4. Por lo tanto, difícilmente puede asegurarse que la información sea falsa y menos que los mapas aéreos con este tipo de artilugios sean una actividad prohibida”.

Mota tiene razón en lo relativo a la legalidad del uso de drones para fines comerciales y civiles. La normativa que regula (y autoriza) el uso de drones para estos fines fue aprobada por el Consejo de Ministros, el 4 de julio de 2014.

Por lo tanto, Hacienda podría haber utilizado drones para atender la petición de los más de 6.000 ayuntamientos que requerían una actualización de la ‘geografía urbana’ de sus respectivos territorios. Podría, pero no lo ha hecho. A petición de este periódico, Hacienda ha precisado que no se han utilizado tan modernos artilugios en esta operación.

Jesús Sérvulo, el redactor de Economía que elaboró la información de EL PAÍS a partir de los datos ofrecidos por Hacienda, me asegura que dichos datos no incluían la menor mención a drones. ¿Por qué los incluyeron, entonces, otros medios de comunicación? Imposible saberlo. Lo cierto, sin embargo, es que rastreando en Internet he encontrado no pocas noticias de hace uno y dos años, de parecido contenido en las que, invariablemente, se menciona la labor de los drones en el descubrimiento de alteraciones y cambios en la fisonomía catastral de diferentes municipios. Todo un misterio. Quizá pueda resolverlo en septiembre, a mi regreso de las vacaciones veraniegas. Espero encontrarles de nuevo en esas fechas, queridos lectores.

Hay 2 Comentarios

Hola Lola,

Tal y como dice la compañera, me parece genial que se tomen las medidas necesarias con tal de descubrir a defraudadores. En este caso el fin justifica los medios. Enhorabuena por el artículo.

Saludos desde Castellón

Yo sí que he oído en medios televisivos el uso de drones con esos fines, lo cual me parece magnífico para descubrir a todos esos chorizos que se hacen casonas con piscina y no pagan un duro ¡¡¡¡¡ asi cualquiera !!!!!!!

Publicar un comentario

Los comentarios están moderados y no aparecerán en el blog hasta que el propietario los apruebe.

Si tienes una cuenta en TypePad o TypeKey, por favor Inicia sesión.

Defensora del Lector

Sobre el blog

La figura del Defensor del Lector fue creada por la Dirección de EL PAIS para garantizar los derechos de los lectores, atender a sus dudas, quejas y sugerencias sobre los contenidos del periódico, así como para vigilar que el tratamiento de las informaciones es acorde con las reglas éticas y profesionales del periodismo. Puede intervenir a instancia de cualquier lector o por iniciativa propia.
Principios éticos del diario EL PAÍS

Defensora del lector

Lola Galán

se incorporó a la plantilla de EL PAÍS en 1982, tras una etapa como colaboradora del diario. Ha sido redactora de las secciones de España y Sociedad, y reportera de la sección Domingo. Entre 1994 y 2003 ha ocupado las corresponsalías de Londres y Roma. En los últimos años ha trabajado para los suplementos del fin de semana, incluida la revista cultural Babelia. Madrileña, estudió Filosofía en la Universidad Complutense y Periodismo en la Escuela Oficial de Madrid.

Contacto

Los lectores pueden contactar con la Defensora del Lector:

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal