Los blogs y sus dilemas

Por: | 05 de abril de 2017

EL PAÍS fue pionero entre los diarios españoles –y europeos- en la implantación del Ombudsman del periódico, el primero de los cuales comenzó su tarea a finales de 1985. Desde entonces, la prensa ha cambiado enormemente. Durante tres lustros largos los sucesivos Ombudsman –que pasaron a llamarse Defensor o Defensora del Lector- tuvieron que lidiar exclusivamente con las quejas que enviaban por escrito –o expresaban por teléfono- los lectores de la edición impresa, la única existente. El tiempo ha dado un vuelco a esta situación y esta Defensora se enfrenta al dilema de cómo abordar las crecientes quejas relativas a entradas de blogs, o a artículos de otras publicaciones del grupo PRISA, que figuran en la portada de nuestra web.

Cada vez recibo más cartas –correos digitales que se acumulan en mi buzón- referidas a artículos que proceden de otras publicaciones del Grupo PRISA, editor de EL PAÍS (las revistas Icon, SModa, BuenaVida o Tentaciones), algunos de cuyos contenidos se publican en la web de este periódico. El dilema que me plantean es que no parece justificado aplicarles los criterios del Libro de estilo de EL PAÍS, que es lo que los lectores me reclaman. Esta situación se ha complicado un poco más con los cambios introducidos en la edición digital, que amplían el espacio concedido a los blogs y les dan mayor relieve, lo que está provocando también una respuesta epistolar considerable. ¿Cuál es el margen de actuación de la Defensora en estos casos?

   Entradas de blogs, como los titulados “Hechos”, “De mamas & de papas”, “Viva la Diva”, ‘Universo Trump’, o “Diario de España”, han sido objeto recientemente de quejas. A menudo, a los lectores les desconcierta el tono ligero con el que se abordan en ellos temas de cierta gravedad. O les parece, como hacía constar en un mensaje uno de ellos, Guillermo Ferrer, que carecen de la seriedad y el rigor que se asocia a este periódico. En los últimos tiempos también me han llegado quejas relativas a “El Comidista” que dirige Mikel López Iturriaga, el más personal de los blogs, ya que, como reconoce el subdirector del diario Bernardo Marín, funciona con absoluta libertad, mientras los demás están sujetos a un control más estrecho del diario.

   La última queja que ha suscitado “El Comidista”, la formulaba un lector, Pedro Belmonte Espejo, catedrático de enseñanza secundaria, y se refería a un artículo y vídeo que bajo el título, “Manual del perfecto magufo alimentario”, se publicó en la web de EL PAÍS el pasado 31 de marzo.

El lector escribe: “En mi modesta opinión, el artículo, manifiesta un comportamiento subjetivo y destila una actitud de menosprecio hacia los/as lectores/as que no están de acuerdo en todo o en parte con sus opiniones vertidas en el texto. El autor, contribuye a la ceremonia de la confusión, al meter en un mismo cajón de sastre, un totum revolutum, las pseudociencias con la controversia científica sobre los impactos en la salud pública de derivados del uso intensivo del glifosato (que ironiza como “las maldades del glifosato”). El 20 de marzo de 2015, Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), por su sigla en inglés, dependiente de la OMS) ha incorporado el glifosato a la lista de sustancias probablemente carcinógenas para humanos (grupo de sustancias 2A de la IARC). Aunque la Agencia Europea de Sustancia y Preparados Químicos (ECHA) ha decidido no clasificar el glifosato como agente cancerígeno, a pesar de las evidencias publicadas por la IARC.

Así ocurre también con el tema de la contaminación electromagnética (“Míralo… no vaya a ser que con las ondas electromagnéticas te dé una miaja de apechusque” en el artículo citado). Sobre este tema me permito adjuntar a aquí algunas de las investigaciones científicas y resoluciones de conferencias internacionales de investigadores sobre campos electromagnéticos”.

Debo señalar que el correo del señor Belmonte consta de 22 páginas en las que recoge numerosas declaraciones, estudios y normativas referentes a los supuestos efectos nocivos para la salud de las ondas electromagnéticas. En realidad, todos los países cuentan con normativas para evitar que dichas ondas superen un determinado umbral.

He trasladado la queja al propio Mikel López Iturriaga, que responde lo siguiente:

“En cuanto a las ondas electromagnéticas, me remito al estudio del CCARS [Comité Científico Asesor en Radiofrecuencias y Salud] que se presentó el lunes y del que informó el propio periódico, en el que se descartan de manera contundente los supuestos efectos nocivos de las radiofrecuencias sobre la salud. Y que viene a respaldar la posición de todas las autoridades sanitarias serias del mundo sobre el tema.

Respecto a nuestro vídeo, su tono es humorístico y ligero, pero el asunto que trata es serio y muy grave. El magufismo y las pseudociencias son especialmente dañinos en el campo de la alimentación. Siembran miedos y alarmas infundados hacia determinados alimentos, utensilios o electrodomésticos, favorecen la adopción de dietas o prácticas alimentarias en absoluto saludables, y propagan creencias directamente peligrosas: me remito al ejemplo del cáncer o el sida, que algunos gurús dicen curar con hierbas, limones o dióxido de cloro.

El vídeo se burla de todo ese universo, que se aprovecha de la ignorancia de la gente y, en muchos casos, se lucra con ella, sea vendiendo remedios mágicos o con la propia difusión de los bulos en publicaciones impresas u online. El objetivo final es promover el sentido crítico entre los lectores, y mostrar una posición radicalmente contraria a ese tipo de engaños, que hoy se propagan en internet y en las redes sociales más rápido que nunca.

Lo sentimos si algunos lectores se han sentido ofendidos, pero en ‘El Comidista’ nunca seremos equidistantes entre lo que afirman los científicos con pruebas contrastadas y lo que “opinan” personas incapaces de demostrar empíricamente sus teorías, como los magufos a los que se refiere el vídeo. Siempre estaremos del lado de los primeros, porque pensamos que es lo que nos corresponde como periodistas: refutar las mentiras y acercarnos lo más posible a la verdad”.

No es el debate sobre los campos electromagnéticos el que me lleva a tratar esta queja, ya que la postura de López Iturriaga en su vídeo es la misma que defiende este periódico en su sección de Ciencia, avalada por los sectores científicos que descartan los riesgos para la salud de estos campos electromagnéticos, siempre que se mantenga la incidencia de los mismos dentro de los umbrales aprobados.

Donde creo que hay espacio para la reflexión es en el otro aspecto que detalla el lector, quien acusa al autor del artículo y el vídeo de expresarse, “con palabras descalificatorias  y de menosprecio dirigidas a los/as  que no comparten (en parte o en el todo) sus opiniones". 

En un segundo mensaje, el lector me cita, como ejemplo de ello expresiones como “paranoias” y “chorradas”, que pronuncia Mikel López Iturriaga.

Confieso que los blogs o bitácoras plantean un problema considerable. De acuerdo con el Libro de estilo, en elpais.com, “los blogueros son escogidos y gozan de autonomía sobre sus enfoques y sobre su redacción formal”. Al mismo tiempo, “deben cumplir con los principios éticos (…) respetar a las personas cuyos actos se puedan criticar y manejar datos comprobados”.

Lo cierto es que el tono humorístico de “El Comidista”, evidente en todas y cada una de las entradas de esta peculiar bitácora, no encaja del todo con algunos de estos preceptos, ni tampoco está sujeto, como he señalado, a los controles de supervisión de otros blogs. Entiendo la dificultad de moverse en él dentro del corsé lógico que representan las normas éticas de una publicación como EL PAÍS sin perder la frescura y ligereza humorística que le caracterizan y que le han hecho famoso. ¿Dónde estaría el equilibrio? He planteado esta cuestión al subdirector Bernardo Marín, que señala: “Todos debemos respetar los principios éticos del diario que constan en el Libro de estilo. Ahora bien, la cuestión es que no se puede usar la misma vara de medir en todos los artículos. No es igual una página humorística, como la entrevista de El mundo today que se publica en El País Semanal, o las viñetas gráficas, que un artículo de la sección de Ciencia del diario”.

 

Hay 10 Comentarios

Sr. Luis Arean: olvidé mencionar que El País tiene su propia sección de horóscopos, http://horoscopo.elpais.com/

Sr. Luis Arean: El horóscopo, como ud. indica, aparece publicado en la sección SModa, la cual se define como "Revista de moda, belleza, tendencias y famosos". Literalmente, y no indica que sea "para mujeres". Es usted, y no El País, el que atribuye esos intereses a las mujeres. Por tanto, su segundo punto no es un problema de El País sino un prejuicio machista exclusivamente suyo de usted.

Buenos dias!!
Solo decir que, es una pena ver en lo que se esta convirtiendo el Pais.
Existe una falta de imparcialidada tremenda pero lo peor es que lo hace en muchas ocasiones ridiculizando al que no piensa como socialista.
Socialista de derechas claro!,
Una pena que un periodico que gozaba del mayor rigor informativo se convierta en un instrumento de parte de un sector muy concreto.
Es de sabios... por lo que esperaremos que la editorial sepa rectificar y escribir sus ideas sin mensajes ocultos y sin faltar al respeto de muchos lectorec que aunque no pie san como los editores si son lectores.
Gracias!!

El tono es irrelevante. Lo realmente grave es que ustedes publiquen un horóscopo en SModa, por ejemplo. Y dietas magufas por doquier. El horóscopo, en particular, ,manda dos mensajes:

1) La astrología es legítima.
2) Las mujeres son tontas y un diario serio sólo pone el horóscopo en las publicaciones destinadas a ellas.

¿Palabras descalificatorias? Me remito lo que dijo James Randi: no hay forma amable de decirle a alguien que sus creencias son supercherías.

La distinción entre la electrofobia y la transgenofobia que hace Lola Galán es artificial. En ambos casos la comunidad científica está arrolladoramente en contra de la magufería. ¿Que alguien se siente ofendido por ello? Pues, como decía mi madre, tiene dos trabajos, enfadarse y contentarse de nuevo.

No hay nada objetable en lo que escribe Mikel. Todo lo contrario: es agua de mayo en un entorno dominado por revistas que te promueven dietas "desintoxicantes" y tonterías varias.

Buenos días a todos,

Lo reconozco. Me gusta El Comidista. Me parece un espacio entretenido donde enseñan recetas estupendas y personalmente agradezco el tono ligero con el que abordan sus temas.
Como todos, puedo estar de acuerdo o no con algunos posicionamientos que tratan, pero siempre agradezco el "pique" y que me puedan hacer ver otros puntos de vista.

En cuanto al lenguaje, es muy de agradecer, y creo que en parte es la clave de su éxito porque gracias a él llegan a un publico mucho más amplio que podría darle pereza leerse a diario sesudos tratados sobre filosofia alimentaria. (Por ejemplo yo).

Y como blogger admiro que un periódico de tanta relevancia como es el País, respete la máxima filosofia de un blog que es la capacidad y libertad de expresarse como uno desee, sin faltar al respeto a nadie, pero sin tener que seguir una línea editorial.

Un saludo a Lola Galán por su trabajo y por haber compartido con todos nosotros las opiniones expresadas en la carta de don Pedro Belmonte Espejo a quien, humildemente, animaría a abrir su propio blog, para que así pudiese compartir con todos nosotros sus opiniones desde un espacio abierto, al que estoy segura , muchos nos encantaría visitar.

Un cordial saludo
Pérfida

www.perfidacanalla.com

Hay algo que no me ha quedado claro en todo esto. Si el blog es humorístico, ¿por qué tomarlo en serio? Si el blog habla de temas serios, ¿por qué se dice que es humorístico?
Las pseudociencias son un problema grave de nuestra sociedad moderna. El insulto, desprecio, descalificación, menosprecio y ridiculización que se hace en las redes sociales a personas a las que se considera inferiores también.
No hay teoría científica ninguna que demuestre que este tipo de contenidos sobre "magufos" consiga que dejen de serlo, ni consigue evitar que otros se conviertan en magufos.
Lo que sí consiguen son polémica y clics, que dan su buen dinero.

A ver si lo entiendo: se puede decir que los científicos son unos ignorantes voluntarios, o que están todos comprados por multinacionales (siempre hay una multinacional, en el ramo que sea), o que son asesinos conscientes. Pero que alguien diga que las magufadas son estupideces y, por ende, los magufos, estúpidos, es intolerancia y descalificación. Así nos va.

Por cierto, no me ha gustado nada la equidistancia que la Defensora del Lector ha manifestado en su crítica, si no al fondo, a la forma del vídeo de El Comidista. Espero que mi primer párrafo, si lo lee, le proporcione otro punto de vista. También le pido que considere que es un asunto bastante más grave de lo que parece, que causa muertes (antivacunas, abandonos de tratamientos, remedios tóxicos, dietas dañinas), y con el que por tanto hay que ser inflexible y radical. Tanto en el fondo como en la forma.

Increíble que esta protesta provenga de alguien cuya misión es educar a nuestros adolescentes. Supongo que es una muestra de como está la ciencia en nuestro país. Que se describa como catedrático, ya dice mucho, argumento de autoridad por encima de todo.

Esta entrada de la Defensora del Lector me parece especialmente relevante porque destapa asuntos que afectan cada vez más al ámbito periodístico y que personalmente me preocupan.
En primer lugar está la cada vez mayor contaminación del entretenimiento en un espacio en el que antes primaba la información. La evolución de las primeras páginas de los diarios digitales en las que muchas veces ni siquiera se diferencia en el encabezado si se trata de una noticia o de un blog dice mucho al respecto.
Por otra parte, aunque pueda comprender que muchos de estos blogs tengan un tratamiento humorístico de la actualidad y deban verse en ese contexto, también me parece que cada vez más a menudo bajo el paraguas del humor se pueden llegar a justificar actitudes intolerantes o descalificatorias que chocan con los principios éticos que se le presuponen al diario.
Gracias en cualquier caso a Lola Galán por su labor y sus reflexiones, que conforman de lejos lo mejor de El País

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La figura del Defensor del Lector fue creada por la Dirección de EL PAIS para garantizar los derechos de los lectores, atender a sus dudas, quejas y sugerencias sobre los contenidos del periódico, así como para vigilar que el tratamiento de las informaciones es acorde con las reglas éticas y profesionales del periodismo. Puede intervenir a instancia de cualquier lector o por iniciativa propia.
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Defensora del lector

Lola Galán

se incorporó a la plantilla de EL PAÍS en 1982, tras una etapa como colaboradora del diario. Ha sido redactora de las secciones de España y Sociedad, y reportera de la sección Domingo. Entre 1994 y 2003 ha ocupado las corresponsalías de Londres y Roma. En los últimos años ha trabajado para los suplementos del fin de semana, incluida la revista cultural Babelia. Madrileña, estudió Filosofía en la Universidad Complutense y Periodismo en la Escuela Oficial de Madrid.

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