Defensora del lector

La Defensora

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La figura del Defensor del Lector fue creada por la Dirección de EL PAIS para garantizar los derechos de los lectores, atender a sus dudas, quejas y sugerencias sobre los contenidos del periódico, así como para vigilar que el tratamiento de las informaciones es acorde con las reglas éticas y profesionales del periodismo. Puede intervenir a instancia de cualquier lector o por iniciativa propia.

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Esta sección recoge las quejas, preguntas y sugerencias que la Defensora considera de interés general y que no han podido ser tratadas en su artículo dominical por falta de espacio.

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En este espacio se exponen las correcciones que los lectores envían, tanto sobre los contenidos del diario como sobre el uso del lenguaje, con el objeto de hacer más efectiva su muy apreciada colaboración.

Debates de periodismo

En este blog, la Defensora someterá a debate entre los lectores cuestiones relativas a la ética y la práctica del periodismo, con el fin de propiciar una reflexión colectiva al respecto.

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11 feb 2010

Ausencia de Romeu

Por: Milagros Pérez Oliva

Ricardo Huerta pregunta a la Defensora “por qué han dejado de publicarse las maravillosas viñetas de Romeu”. Y añade: “Me parece importante que cuando un periodista, escritor o colaborador deje de publicar, se dé una explicación a los lectores. Un buen ejemplo puede ser el de Enric González, que cuando dejó su columna explicó por qué lo hacía”.

Como los lectores saben, los diarios necesitan renovarse con cierta periodicidad. Decidir en cada momento los colaboradores más idóneos para cada etapa es la principal potestad de la Dirección. La decisión de cambiar un colaborador habitual o prescindir de él es siempre problemática y dolorosa, pues, como ocurre en este caso, siempre hay lectores que le tienen en gran aprecio y su ausencia es percibida como una pérdida. Pero la inexistencia de cambios indica también inmovilismo, por eso se producen con frecuencia algunos que no tienen tanto que ver con el aprecio o la valía de la persona sustituida como con la necesidad de renovar los contenidos.

 

He pedido al director adjunto, Vicente Jiménez, una explicación para este lector. Ésta es su respuesta:

“En sus casi 34 años de historia, por las páginas de El PAÍS han ido pasando, entrando y saliendo, decenas de periodistas, articulistas, escritores, fotógrafos, caricaturistas, viñetistas, diseñadores… Algunos de ellos muy conocidos, otros no tanto,

pero todos han formado parte de la historia y de las señas de identidad de este periódico. No es norma ni costumbre de la dirección de El PAÍS ofrecer explicaciones en sus páginas de por qué unos se incorporan al periódico y otros lo abandonan. El diario se limita a comunicar los cambios en los puestos directivos y a presentar a algún nuevo colaborador –el último caso ha sido David Trueba— para que el lector conozca su perfil y sus méritos, en la medida en que éstos refuerzan nuestra calidad. En este sentido, cualquier decisión que dependa exclusivamente de la dirección, es decir, que no responda a motivos personales del afectado, se toma siempre, como no podría ser de otra manera, pensando en el interés del periódico. El caso de Romeu no es el primero, ni será el último, de alguien que deja de trabajar en EL PAÍS después de muchos años dignificando el periódico con la calidad de sus creaciones. Son circunstancias que forman parte de la vida de un medio como EL PAÍS que, como organismo producto del esfuerzo intelectual de decenas de profesionales, nace, se consolida y se somete a un permanente esfuerzo de renovación para ofrecer a sus lectores lo mejor de sí mismo. El de Enric González no me parece un buen ejemplo. Fue él mismo, en su columna, quien ofreció su explicación sobre la asunción de un nuevo reto profesional como corresponsal en Oriente Próximo”.   

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