Ayer terminé de leer el libro Bacardí y la larga lucha por Cuba de Tom Gjelten -editado por Principal de Libros- y confieso que ha sido una grata sorpresa. Cuando un amigo me lo regaló, como quien no quiere la cosa, lo miré con cierto recelo porque imaginé que era una historia panfletaria sobre la gran destilería cubana y propaganda anticastrista. No es ni una cosa ni la otra, es un ensayo muy bien planteado que recorre la historia de Cuba de los últimos 150 años a través de la saga familiar y empresarial de los Bacardí. Al menos un miembro de este clan familiar ha estado en primera línea de los acontecimientos de la isla desde que Facundo Bacardí empezó con una pequeña destilería de ron en el número 32 de la calle Marina Baja de Santiago de Cuba.
Por supuesto que el libro cuenta el origen de popular trago cuba libre y del daiquirí, pero no es por esto por lo que destaca, sino porque cuenta hechos muy interesantes. Creo que no es de dominio público que los Bacardí estuvieron a la cabeza de la oposición a Fulgencio Batista y que apoyaron a Fidel Castro. Es más, cuando el comandante viajó a Washington poco después de tomar el poder al único empresario que llevó en su comitiva fue a José Pepin Bosch, yerno del fundador, presidente de la destilería en los cincuenta y ex ministro de Finanzas cubano durante la presidencia de Carlos Prío. Evidentemente, la relación se rompió después de que Castro expropiara las propiedades de la familia y la situación obligara a los Bacardí a abandonar la isla. Tanto se quebró, que en 1963 Bosch llegó a comprar un bombardero A-26 Invader para destruir una refinería en Cuba. El plan nunca se ejecutó porque ningún piloto aceptó la misión y porque las autoridades de Costa Rica, desde donde iba a despegar el aparato, dejaron de apoyar el atentado.
Es verdad que la anécdota de Bosch es otra de las tantas historias de amor y odio visceral en el elenco de la revolución cubana, pero a mí nunca dejan de sorprenderme. Bosch fue uno de los cinco miembros fundadores de la Representación Cubana en el Exilio (Rece), entre los que también estaba Jorge Mas Canosa, quien más tarde sería el líder del movimiento anticastrista en Estados Unidos. El libro habla, por supuesto, del ascenso de Mas Canosa, de su relación con Luis Posada Carriles y de cómo la comunidad cubana se abrió paso en Washington. El autor defiende "que la familia Bacardí construyó una empresa ligada al desarrollo social y económico de Cuba. Llegaron a la mayoría de edad con la nación cubana y la épica historia de sus vidas y aventuras a lo largo de varias generaciones, muestra temas cubanos clásicos: revolución, romance, placer e intriga". El libro no es un panfleto, es una buena e instructiva novela.
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