Con Peter Eisenman en la Ciudad de la Cultura

Por: | 15 de mayo de 2010

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FOTOS: íÑIGO BUJEDO AGUIRRE

Es la segunda vez que visito las tripas de este proyecto. Conocía la incómoda cotidianidad de la Ciudad de la Cultura: los sucesivos escándalos de un proyecto interminable en euros, tamaño, riesgo y tiempo, las comparecencias ante el Parlamento gallego y la continua bronca en la prensa. Como los compostelanos, me había acostumbrado a ver crecer la mole de Eisenman, como si el monte Gaiás se abriera poco a poco y se acercara a la ciudad.
Al ascender hoy, casi 12 años después del fallo del concurso, lo que sorprende más es eso:

Cómo el monte absorbe un proyecto de 70 hectáreas y hasta 52m de altura y cómo la ciudad va absorbiendo también el monte cada vez menos lejano.

-Quisiera que lo invadiera -comenta Eisenaman.

-¿En serio?

-“Sí. No quiero que mi proyecto sea una joya aislada. Quiero que forme parte de la ciudad”, replica. Pero no es esa su especialidad. El arquitecto norteamericano sabe que el aislamiento es el precio de los iconos. Sus edificios lo son. Y la Cidade no puede ni ha querido ser nunca otra cosa. Eisenman sabe también que será su obra más importante. Cuenta que le han aconsejado que no hable ya de Fraga. Reconoce que éste es el proyecto de ese político a quien él llama “Manolo” pero no visita desde que recibió la consigna de no mentarlo. Con todo, asegura que los gobiernos de derechas son mejores para la arquitectura “porque el pensamiento de izquierdas busca consenso y eso entorpece la arquitectura” y confiesa que cada vez que llega a Santiago se asombra ante su propia obra.
Nos acompaña Antonio Maroño, el arquitecto supervisor de la Fundación Cidade da Cultura de Galicia. Su punto de vista es radicalmente distinto. Tiene 44 años y habla de síndrome de Estocolmo. Cogió una excedencia para supervisar este proyecto y lleva diez en él. Fue como volver a la escuela. ”Es otra manera de trabajar, otro orden. Este edificio necesita otro tipo de atrevimiento. Y Eisenman tiene el lenguaje para hacerlo”, dice sin entrega pero con pasión. No le falta razón. Uno imagina una caja descomunal y se le cae a los pies. Piensa en un edificio cortando el monte en dos y siente vértigo.

“La propuesta inicial tenía una fuerza tan grande que parecía complicado que esa intensidad pudiera arrastrarse con coherencia hasta cada una de las piedras que componen el edificio. Al final todo es coherente por que es el edificio el que dicta las normas”, explica Maroño.

A seis meses de la inauguración de dos de sus seis edificios (Biblioteca y Archivo) parece que, por fin, el proyecto va a hablar con voz propia. Con todo,  una vista a las heridas del Monte Gaiás tiene algo de viaje en el tiempo. Con el casco puesto, lo primero que sorprende es que un inmueble futurista y de futuro desvele, todavía inacabado, una preocupación del pasado: la de mover el suelo, la de convertirse en terreno. ¿Puede un edificio pensado para lanzar una región hacía un nuevo futuro cultural arraigarse en una forma arquitectónica de otra década? 

Es evidente que Eisenman querría su obra alejada de cualquier referencia temporal y, tal vez por ello, este es su primer edificio de piedra. Eso contribuye a anclarlo y a alejarlo de las modas arquitectónicas. A pesar de su desmesura y su exceso formal, la piedra lo asienta en el lugar con naturalidad.

La Biblioteca y el Archivo están ya listos. También las torres de Hejduk –que Eisenman le prometió construir en su lecho de muerte- están erigidas como un faro, animando la construcción del monumental empeño de la Xunta, de Eisenman y del estudio de Andrés Perea, que es quién ha dibujado todo el proyecto ejecutivo. Este dato puede sorprender en España. Pero es habitual en Estados Unidos. Eisenman jamás detalla sus ejecutivos. Él es el responsable del diseño. El hombre de las ideas. “Y no es fácil que una pase a la historia”, dice.
Las carpinterías metálicas y su intrincada estructura, ahora a la vista, le confieren al futuro museo un aspecto de osamenta animal extremadamente sugerente. El tamaño del proyecto y sus formas sinuosas engullen al visitante. Puede parecer caprichoso, pero se trata de uno de esos lugares en los que dos personas no se encuentran solas y dos centenares no se molestan. La compleja geometría no sólo asienta el proyecto en la cima del monte, también lo acerca a la escala de los usuarios. A pesar de su radicalidad, a pesar de su forma icónica es, sin duda, un ejemplo de arquitectura no visual y por eso resulta difícil de retratar, aunque el impacto físico que logra en el visitante está a la altura de sus enormes dimensiones. Lo que este arquitecto de 78 años lleva décadas defendiendo -una arquitectura para los otros sentidos que la cultura actual no colma- se materializa en Santiago.

Durante la visita Eisenman le pregunta a Antonio Maroño por el cambio de color de unas diagonales de piedra en la fachada. Éste responde que es la junta de dilatación.

-No hay que querer saber demasiado -me dice Eisenman-. Lo importante es lo que sientes.

-¿Qué siente usted? -pregunto.

-Asombro.

Cuenta Maroño que tuvieron que rechazar la primera partida de piedras de cantería. El cantero tenía tanta prisa que adelantó los cortes. El 85% era inservible. Ha pasado lo mismo con varios paños de cristal. Y se han quedado sin piedra local. Ahora la importan de Brasil. “Y esa mezcla mejora la arquitectura. Nos creemos que todo es orden y al final el azar te hace regalos”, cuenta Eisenman. “Una obra es eso: tomar decisiones y continuar. Si este proyecto se parece un 80% al que yo ideé, será un gran logro”, decreta. “Esto es el resultado de la falta de complejos”, remata Antonio Maroño en castellano. Se cala de nuevo el casco y regresa a la obra.

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Hay 14 Comentarios

Me ha gustado mucho el artículo Anatxu, y es más, agradezco que se publiquen cosas así sobre la Ciudad de la Cultura, pues aun con todas las espectativas que se tienen y lo optimista que se está siendo, desde mi perspectiva, es una obra a fondo perdido. Además creo que las fotos del artículo son muy buenas y reflejan el esplendor de tal obra.
Querría contestar a "artista", o más bien preguntarle, ¿cuanto cree que crecerá Santiago dentro de 10 años?, pues sus comentarios parecen reflejar el no haber estado nunca en la ciudad gallega.

Aborrezco totalmente el tono del artículo porque pretende defender lo indefendible, justificar el tremendo dislate que fue el concurso de ideas de este edificio y el dispendio que ha supuesto su ejecución en pos de una idea naif, de una palabrería absurda que alude a hechos de lo más falsos (como lo de su ya casi inmediata integración en la ciudad, algo para lo que tendrán que pasar un buen número de décadas) pronunciada por un "hombre de ideas" que tienen que dibujar otros, probablemente becarios explotadísimos, como la cantera que se han merendado a varios kilómetros de allí.

Como a lo mejor lo mío también puede ser palabrería os recomiendo el reportaje dedicado a este proyecto (Mountain of steel) que le ha dedicado la serie Megaconstrucciones del Discovery Channel. También te lo recomiendo a tí Anatxu, así tienes dos visiones del asunto y podrás comentar y contraponer ambas.

http://abelgalois.blogspot.com/2010/04/cidade-da-cultura-de-galicia-mountain.html

Esto no es un comentario a la entrada del blog, sino la expresión de mi agradecimiento por haber colocado entre las recomendaciones mi tosco y poco actualizado blog CINE + ARQUITECTURA + CIUDAD, lo que aprecio más viniendo de alguien a quien leo con agrado desde hace mucho tiempo.
Gracias.

Jorge Gorostiza

Y yo que pensaba que Speer ya se había muerto. Y ni siquiera se ha jubilado.

Se ha querido plasmar algo que van a entender unos pocos y sufragar bastantes mas.

Una descomunal obra de egocentrismo. Un proyecto sin el menor sentido común (sentidiño, que decimos aquí). Como santiagués (que ve la obra cada mañana al levantarse) y arquitecto formado en Columbia, donde ese hombre venía a amenizar las tardes con sus charlatanerías, podría extenderme en una feroz crítica a este tipo de arquitectura que ni siquiera allá goza ya de ningún defensor.

Lo que realmente duele es no saber nada del lugar dónde un "maestro arquitecto" hace su obra. Esa explanada de aparcamiento, robada al paisaje, propia de un "Mall" (mega hipermercado americano) no tiene cabida en la forma de vivir la ciudad europea. Una sanguijuela de tráfico adosada a la autovía; oh! que idea grandiosa! La desconexión con la ciudad aboca el proyecto al fracaso social.

Un crimen. Ni siquiera es buena arquitectura; es mala construcción con impresionante coste material, humano y social.

Siento ser reiterativo, pero los videos que aparecen en este enlace son el resumen adecuado (y sin manipulación) de qué mentes "pensantes" había detrás del proyecto político (y sus claras intenciones), y de como un proyectistas "yo yo yo y solamente yo" se aprovechó del complejo de lo gobernantes para realizar el proyecto mastodóntico de su vida.
No os los perdáis.


http://acotalanorma.blogspot.com/2008/08/prez-eiesenman.html

¿Una joya? Todo aquel que quiera convertir un dibujo en una joya es un sin vergüenza porque las joyas lo son por los materiales nobles que las componen, no las ideas. Una joya no se hace con piedra de Basil o encargando piezas, una joya se hace cogiendo una piedra que lleva resistiendo años a la intemperie y sacando de ella toda la belleza que tiene guardada.


Joyas son la Catedral y la Fachada del Obradoiro, que están ahí para ver cómo llega la CdC y estarán para ver cómo esta se va deshaciendo. Que están ahí y cualquiera hijo de vecino se queda de piedra al verlas por primera, segunda, tercera, cuarta, quinta... vez.


La CdC no es más que un mamotreto que no hay manera de valorar como algo más si no escuchamos cuentos para no dormir de quien lo dibujó.

"el pensamiento de izquierdas busca consenso y eso entorpece la arquitectura" Éste piensa que los usuarios de los mamotretos no pintamos nada. que sólo nos queda admirar, acatar y reverenciar su trabajo y el encargo de Su Señor. Al paro por dictadorzuelo de los espacios, las perspectivas y los puntos de fuga.

"Cuenta Maroño que tuvieron que rechazar la primera partida de piedras de cantería. El cantero tenía tanta prisa que adelantó los cortes. El 85% era inservible. Ha pasado lo mismo con varios paños de cristal". ¿De verdad era inservible un 85% de piedras o tiene que ver con un nivel de perfeccionismo y detallismo que quieren conseguir algunos arquitectos y que hacen que los presupuestos de las obras se disparen hasta cantidades desorbitadas?
Por ejemplo y al igual que en este edificio, la parte más representativa e importante del Mercado de Santa Caterina en Barcelona es su cubierta, pero ¿alguien ha conseguido verla en directo y no en fotografías? sólo es posible verla desde las viviendas de los edificios que están alrededor, que por supuesto son privadas; el resultado es que nadie puede ver la cubierta.
Luego hay otros problemas posteriores a la construcción de los edificios, el mantenimiento. Muchos edificios impresionantes, colosales, representativos, no hay manera de repararlos o limpiarlos, porque el arquitecto no ha pensado en ese aspecto de su obra. ¿Alguien ha visto alguna vez limpios los cristales de la Ciudad de las Ciencias, en Valencia, de Calatrava?

Es de los edificios más repugnantes e innecesarios que haya visto nunca. Constructiva y formalmente, tiene el mismo empaque que alicatar el baño de la manera más hortera que uno pudiera (y además el resultado no dista mucho...).

No entiendo que alguien que proyecta algo así no esté enterrado profesionalmente. Y esto lo digo tanto por Peter como por Andrés.

Segunda entrada del blog...y la ciudad de la cultura de Santiago....no hay nada que me toque más la vena "sensible". Tengo que decir que este proyecto me parece ante todo un proyecto sobrevalorado. La idea en un principio podía no ser mala, pero la materialización...ahí sí que ya no podía ser peor. Me resulta “gracioso” que se comente lo de las partidas de piedra y el que se tuviesen que desechar partidas y lo mismo con los cristales….lo que no dice el señor Maroño es que casa una de las cristaleras tiene una geometría diferente o ángulos distintos aunque sólo sean por centímetros…tampoco dicen que con las piedras de cantera ocurre lo mismo, son piezas “únicas” y cuya colación en obra supone una media de 50 minutos por pieza y varios operarios disponibles sólo para una pieza simplemente para que quede en la posición, ángulo y altura correcta. A mí esto, no me parece arquitectura, la arquitectura debería ser en base optimización y hacer las cosas simples aunque luego el resultado no se asemeje a la simplicidad; puede que el señor Eisenman tuviese “buena fe” pero no supo llegar a pulir el proyecto, en parte supongo porque sabía que tenía el concurso ganado gracias a su amigo “Manolo”….
Me fastidiaría mucho que Santiago sólo llegase a conocerse por la ciudad de la cultura cuando en esta ciudad se puede ver y disfrutar de mejor arquitectura….
Espero que algún día podamos ver la ciudad de la cultura y que todo funcione según tenía previsto el señor Eisenman en proyecto…aunque no sé que me da que no llegará ese día.
Y lo de que la ciudad está “engullendo” el proyecto…espero que llegue el día en que Santiago llegue hasta los límites de Gaias para que todo el mundo pueda disfrutar de la ciudad de la cultura porque para una "arquitectura icono" nos hubiesen salido más baratas otras cosas….

Y con respecto al comentario de Paisano..
"El tejado es bonito efectivamente, pero no basta con eso para justificar todo el proyecto.
No deja de ser curioso que en plena época de lo digital (incluidos los libros) se vaya a abrir la biblioteca más grande de Galicia. "
No puedo decir más que: estoy totalmente de acuerdo contigo. No puede obstinarse en defender su proyecto simplente porque tuvo la idea de un tejado "diferente".... Y ya lo de la bibioteca....no deja de ser irónico...será todo una gran sala de lectura (con libros que te tendrás que llevar de casa) porque otra cosa....ahora entiendo los falsos techos de más de dos metros...ahora entiendo....

Como acercamiento profesional es un entretenido texto, pero justamente trata la parte "bonita" del proyecto, la de la idea, la del proyectista, la formal, pero además es también la fácil, incluso la diplomática. La arquitectura entendida de un modo general, es mucho más que eso, tiene condicionantes sociales y económicos, y éstos no salen muy bien parados en el proyecto. Con razón Peter señala que es mejor trabajar con gobiernos de derechas. Un proyecto de este tipo debiera ser primeramente muy bien meditado por el gobierno de turno, que debiera buscar asesoramiento profesional, para así agitar la necesidad y viabilidad de algo de este tamaño. Posteriormente el arquitecto como diseñador pero también como gestor social y económico de la obra debiera cuestionarse la solicitud y ver su papel más allá de sus objetivos personales. Dónde ha quedado la ética de la profesión de arquitecto.
El tejado es bonito efectivamente, pero no basta con eso para justificar todo el proyecto.
No deja de ser curioso que en plena época de lo digital (incluidos los libros) se vaya a abrir la biblioteca más grande de Galicia.
Para que comprueben la seriedad del proyecto aquí les dejo un enlace la mar de interesante.

http://acotalanorma.blogspot.com/2008/08/prez-eiesenman.html

Me parece maravilloso el tejado de esta obra.

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Del tirador a la ciudad

Sobre el blog

Del tirador a la ciudad. Ése era para Mies van der Rohe el ámbito de su oficio. La arquitectura, como la sanidad o la educación, nos afecta a todos. Puede también fascinarnos. Como todo informador, me valdré de lo que creo saber. Trataré de no enmascarar lo que ignoro.

Sobre el autor

Anatxu Zabalbeascoa

La periodista e historiadora escribe sobre todas las escalas de la arquitectura y el diseño en El País y en libros como The New Spanish Architecture, Las casas del siglo, Minimalismos o Vidas construidas, biografías de arquitectos.

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