40 Aniversario

Del tirador a la ciudad

Sobre el blog

Del tirador a la ciudad. Ése era para Mies van der Rohe el ámbito de su oficio. La arquitectura, como la sanidad o la educación, nos afecta a todos. Puede también fascinarnos. Como todo informador, me valdré de lo que creo saber. Trataré de no enmascarar lo que ignoro.

Sobre el autor

Anatxu Zabalbeascoa

La periodista e historiadora escribe sobre todas las escalas de la arquitectura y el diseño en El País y en libros como The New Spanish Architecture, Las casas del siglo, Minimalismos o Vidas construidas, biografías de arquitectos.

El Pritzker menos conocido

Por: | 29 de octubre de 2010

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“A una ciudad que requiere tantos artefactos urgentes –como `una casa para cada uno´, escuelas, transportes- no le interesa que se coloquen guindas de pastel sobre sus desastres”.

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Ingenio local frente a diseño global

Por: | 27 de octubre de 2010

Blog


Hay vida más allá de las modas. Un nuevo uso, tras la gratificación inmediata de los objetos de plástico o papel que ofrecen las grandes multinacionales, es lo que han trabajado una serie de colectivos de diseñadores iberoamericanos capitaneados por Touch, en América Central y del Sur, Nel, en México, o Surtido, en España. El diseñador Luis Eslava les rindió tributo durante la última feria del mueble de Valencia con la muestra Uniendo puntos. Pero lo que tienen que contar estos colectivos excede el escaparate de la semana de una feria.

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Hablan los próximos arquitectos

Por: | 25 de octubre de 2010

 

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8 CASAS INSCRITAS Y TRES PATIOS en Satna Lucía de Tirajana, Gran Canaria. De Pedro Romera y Ángela Ruiz.

 

En la ETSAM, 24 arquitectos, de los más de 500 que presentaron sus proyectos al concurso Arquia Próxima convocado por la Fundación Caja de Arquitectos para elegir los mejores trabajos firmados por arquitectos titulados hace menos de diez años, hablaron el jueves pasado de sus obras y de sus preocupaciones. Lo que sigue son algunas de las ideas que se barajaron en el debate que siguió a las presentaciones:

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¿Qué es el espacio público?

Por: | 22 de octubre de 2010

 


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ESPACIO PÚBLICO DEL CACÉM (SINTRA, PORTUGAL) de Manuel Salgado, Nuno Lourenço, Madalena Duarte y Pedro Pinto

La pasada semana se celebró en Medellín la VII Bienal Iberoamericana de Arquitectura y Urbanismo. El propio lema que regía la selección de proyectos de 15 países, Arquitectura para la integración ciudadana, ya fue motivo de debate entre los distintos participantes. Nadie interpretó de igual manera qué tipo de arquitectura podía resultar en tamaño logro.

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Medellín: La arquitectura de la señora Rosalba

Por: | 20 de octubre de 2010

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1. Hay mucha gente en Medellín que, sin saber leer, sabe explicar cómo la arquitectura ha cambiado su vida. 250.000 personas viven en el cerro Santo Domingo, una de las barriadas de autoconstrucción hasta hace poco más violentas de la ciudad. La media de asesinatos variaba entre 30 y 40 muertos al día. En las calles se respiraba la venganza, el desánimo y el olor nauseabundo de la convivencia densa sin cloacas.
Vamos hacia allá montados en un autocar. Nos ponen un vídeo para explicarnos en qué consiste el trabajo de la “Edú”, como ellos llaman (Empresa de desarrollo urbano) responsable de la construcción de bibliotecas, escuelas y centros deportivos, pero, sobre todo, de la renovación de barrios como el que vamos a visitar. En la pantalla hablan empleados, arquitectos y usuarios. Muchos de los que viajamos en el autocar levantamos escépticos las cejas. Desconfiamos. Bajo nuestra mirada, tanta loa se lee como propaganda. 
  Un chaval sonriente de cara redonda con una identificación que indica su nombre, John Octavio Ortiz, se presenta como el director del programa de diseño. Más escepticismo. ¿Cómo podría alguien tan joven lidiar con semejante trabajo?
Subimos en el metro-cable, un funicular que arranca del río Medellín y comunica ese barrio de autoconstrucción con muchas calles por las que no cabe un coche y, durante años, pegado pero aislado del resto de la ciudad.
“Al principio estaban en contra de que les colgáramos el metro-cable”. Fue preciso trasladar a la gente cuyo ranchito ocupaba lo que son los cimientos del sistema de transporte (los pilares para las estaciones o el soporte). Pero el cambio en esa cuesta principal ha sido radical: han pasado de 40 a 400 comercios. Las zonas junto a la estructura que soporta el sistema de transporte se han convertido en espacios públicos. En un barrio donde nadie sabía lo que era una plaza, ahora las hay. También bancos, árboles y zonas verdes. Hay incluso pistas de baloncesto. Los muchachos del barrio han desarrollado una habilidad especial para coger las pelotas al vuelo y no tener que correr cuesta abajo.
La idea fue del anterior alcalde: “¿Dónde se concentra la mayor cantidad de mano de obra de la construcción en Medellín?  Ellos mismos se habían autoconstruido sus ranchitos pero con sensación de inestabilidad”. Con el tiempo, y la confianza, el plástico y la chapa metálica se sustituyeron por el ladrillo y el cristal. “No fue fácil. Al principio éramos cuatro arquitectos y cuarenta abogados”, continua John Octavio.
¿Cómo se ganaron la confianza de la gente? Con la ley en la mano. Primero legalizaron las chabolas: las pusieron a su nombre. Luego negociaron. Cuando hubo elecciones y cambio de partido, el siguiente alcalde no alteró un milímetro la política de urbanismo para la equidad que había emprendido el barrio. La gente empezó a esperanzarse. Fue entonces cuando comenzaron los “talleres imaginarios”. Cada uno dibujaba lo que había sido su barrio, su idea de casa y su idea de una casa mejor.
John Octavio, que tiene 28 años aunque aparente 18, cuenta que la intervención violenta con piqueta no genera apego. Allí se entró haciendo acupuntura. Estableciendo prioridades: red sanitaria y evitar inundaciones. Se rehizo la norma para variar los anchos de las calles, de las aceras, las vías de salida durante las emergencias. Sólo con flexibilidad se logró trabajar. Y allí los vecinos se volcaron. Fueron ellos los que levantaron viviendas y aceras. “¿Qué les parece?”, pregunta una vecina. “Lo que nos costó ese muro [de contención], lo ve cómo sigue perdiendo un poco de agua”. No hay ni una pintada en el barrio. Ni un papel por el suelo. Ellos mismos limpian las calles. Organizan turnos. Los niños juegan en la calle.
2. Que nadie se confunda. El cerro de Santo Domingo no es el paraíso. La gente vive en casas o pisos de 22 metros cuadrados. Muchas ventanas no tienen cristales, pero las paredes son de ladrillo y los techos no tienen goteras. Tienen baño y agua corriente. Hace ocho años no lo tenía. Por las ventanas de algunos pisos se ven televisiones de plasma.
Con el metro-cable construido, lo siguiente fue terminar con las inundaciones. La gente que habitaba en la quebrada fue realojada en bloques de pisos de 22 metros cuadrados con cocina abierta, terrazas a dos lados (con vistas a la ciudad y a la calle) y con zona comunitaria abajo. El paso del rancho al piso no es siempre fácil. En un tercer piso hay una panadería. 
“Con las calles saneadas y ordenadas llegaron nuevos comercios: alguna farmacia, dos oficinas bancarias. Luego llegó la cultura”, apunta John Octavio señalando al Parque Biblioteca España, un tótem de tres cuerpos pétreos con la forma del funicular. La imagen de las rocas de Gian Carlo Mazzanti clavadas en el monte dio la vuelta al mundo. Y trajo turistas. Pero también una ludoteca en un barrio donde las mujeres llevaban generaciones sin saber lo que era tener un minuto para respirar.
La biblioteca no es un edificio ejemplar. En algunas zonas no ventila, no permite trabajar sin luz artificial. Pero estando allí uno es consciente de cómo la arquitectura icónica puede a veces plantar un reclamo capaz de sembrar orgullo e identidad entre los vecinos.
“Poner en una hoja de vida (currículum) que vivías en este barrio era el salvoconducto para no conseguir un empleo”. Habla Rosalba, la representante de la comunidad. Cuenta cuánto le costó convencer a sus vecinos.
¿Por qué creyó ella? No tenía nada que perder. Uno de los 30 muertos de una noche fue un hijo suyo. El asesino salió de la cárcel para construir la biblioteca España. Con el tiempo se convirtió en el líder de los reinsertados. Y llamó a la nueva puerta de la señora Rosalba para pedir perdón.

Juan bobo en Medellín vista de la quebrada 
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Los Bouroullec ponen la mesa

Por: | 18 de octubre de 2010

 

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    Ronan y Erwan Bouroullec, los hermanos más conocidos del diseño francés, no creen en santificar las fiestas sino en celebrar los días de diario. Así, su nueva vajilla Ovale quiere ser como las mejores vajillas, para siempre, pero también parecerse a las más sencillas: sirviendo para todos los días.

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Benedetta Tagliabue: impresiones chinas

Por: | 14 de octubre de 2010

 

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FOTO: VICENS GIMÉNEZ

Hace una década que Benedetta Tagliabue (Milán, 1964)  lleva las riendas del estudio Miralles Tagliabue, que, desde que murió Enric Miralles, ha sacado adelante proyectos esbozados por el arquitecto, -como el rascacielos de Gas Natural o la Biblioteca de Palafolls- y obras nuevas como el Puerto de Hamburgo o el Pabellón de España en la Expo de Shanghai.  Tagliabue ha aprendido mucho viajando a esa ciudad china. Nos cuenta algunas impresiones:

“En 1981 viajé a China con mi tío. Pekín estaba invadida por una piel de bicicletas. Centenares se paraban en cada semáforo. Eso ya no existe”.

“En China, el mantenimiento de las ciudades antiguas es más complicado que en las ciudades europeas. Aunque aquí también sea un tema peliagudo y, en general, los políticos duden entre si dejarlas como atracción turística o seguir viviéndolas como parte de la ciudad. Allí sucede algo parecido, sólo que el nivel de infraestructuras que deben construir para dar servicio a todos sus ciudadanos es de una escala tal que sólo para que los ciudadanos se puedan mover tienen un problema enorme. Por eso sus prioridades son otras, no la conservación. Si en treinta años la gente ha aparcado las bicicletas y ha pasado a desplazarse en coche la ciudad no podrá ser la misma. Los urbanistas, de momento, más que conservar o no, lo que quieren es que las cosas funcionen”.

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Con Ricardo Flores en sus viviendas de Terrassa

Por: | 12 de octubre de 2010

 

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FOTO: SERGI MADRID


    “La idea es la de un palazzo italiano, la de la película La ventana indiscreta, la de formar un vecindario dentro del barrio en el que los inquilinos de los 111 pisos puedan exponerse o recogerse”, explica Ricardo Flores camino de su edificio de viviendas de protección oficial levantado en Terrassa, en la provincia de Barcelona. Y es cierto que, frente al inmueble, la singular disposición de las terrazas, comiéndose parte de la fachada, recogidas o extendidas como pasajes hasta el patio, así como las zonas de juego interiores de estas viviendas permiten compaginar actividades distintas: desde vigilar al niño que juega en el patio mientras se cocina hasta saludar, o no, a los vecinos abriendo una ventana o saliendo a una terraza. Según el humor, el momento o los vecinos. 

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Arquitectos de nueva generación

Por: | 10 de octubre de 2010

Enrique Krahe 
FOTO: LEILA MÉNDEZ

http://www.elpais.com/articulo/portada/Arquitectos/nuevas/respuestas/elpepusoceps/20101010elpepspor_9/Tes

Alimentar o dar de comer

Por: | 08 de octubre de 2010

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FOTO JOSÉ YEREGUI

Poner la mesa, tener un lugar fijo en la mesa o hacerse un sitio en una mesa; beber de la misma jarra que los compañeros de clase; sentarse, hablar y repartir el pan; aprender a coger los cubiertos, a ponerlos en su sitio, ver pelar una naranja y doblar la servilleta. Un comedor escolar alimenta muchas necesidades. Los niños entran con la idea de pasar un buen rato, los envían allí con el objetivo de saciar su hambre y con el resultado de que aprenden a compartir y a convivir.
Los niños recordarán toda la vida si el comedor de su colegio olía a lentejas o a lejía, si tenía, o no, luz natural, quién se sentaba a su lado, el nombre de la cocinera que les perdonaba lo que se les atragantaba y si los monitores abusaban o no del silbato para mandar callar.
Un estudio sevillano de arquitectos con el nombre del más básico de los alimentos, La Panadería, ha ideado un modelo de comedor temporal –adaptable a cualquier colegio- que quiere alimentar la infancia de los niños de algunos centros andaluces. 

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El País

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