Un arquitecto ejemplar

Por: | 17 de noviembre de 2010

Lelegente1 
FOTOS: CELSO BRANDO Y SILVIO PEREIRA

“El que quiera proyectar un hospital debería pasar tres meses con Lelé”. La frase es de Oscar Niemeyer, y el arquitecto ejemplar es Lelé, Joao Filgueiras Lima (Río de Janeiro, 1932), con el que Niemeyer trabajó en Brasilia durante los años sesenta. Tímido, introvertido y apasionado por los métodos constructivos, Lelé ha levantado durante años en Brasil la red de hospitales del Estado conocida como Red Sarah, en honor a Sarah Kubitschek, la primera dama en el momento de la fundación de la nueva capital.

Tal vez Lelé sea un arquitecto ejemplar.

 El profesor Hugo Segawa considera que “superó a Niemeyer porque Niemeyer tenía ideas pero no era fino en los detalles”. Y es cierto que Lelé lo hace todo. Y lo cuida todo. Hoy mismo, con 78 años, trabaja haciendo hospitales prefabricados pero humanos, en los que personas con gravísimos problemas de movilidad tienen acceso a todo: terrazas, parques y lago cuando lo hay. Los más desafortunados tienen un lugar donde no se sienten mal. Se trata de una arquitectura económica, hermosa y cercana porque Lelé domina todas las escalas. “Se puede imitar su manera de pensar, pero no su trabajo”, insiste Segawa. ¿Qué lo hace inimitable? Lelé se preocupa por la construcción. Casi todos sus proyectos los ganó en concursos en los que presentaba a la vez proyecto y presupuesto. Él mismo ha vivido fascinado por los sistemas constructivos a base de prefabricados y, tras viajar por Polonia, Rusia y la antigua Checoslovaquia para estudiarlos, ideó, en la estela de grandes arquitectos constructores como Pierluigi Nervi o Eladio Dieste, un sistema que emplea placas de hormigón de escasísimo espesor (apenas cuatro centímetros) para luego poder domarlo y, dulcemente, moldear sus formas sinuosas.

Lelé es un arquitecto con tanta fe en la arquitectura como para trabajar haciendo edificios abiertos y sinuosos, como en movimiento, para quienes apenas pueden moverse. Eligió esa dedicación. Optó por cubrir un hueco. La red de hospitales Sarah, especializados en terapias para pacientes con politraumatismos, tiene sedes en Macapá, Salvador, Recife, Curitiba, Fortaleza, Belo Horizonte o Sao Luis Maranho. Y en todos ellos Lelé está presente en todo, desde las camas móviles y el mobiliario de los pacientes hasta la ausencia de aire acondicionado (emplea un sistema de ventilación cruzada), los espacios de reunión o las zonas para acceder al exterior a tomar el sol. Convencido de que con pocos medios se puede conseguir una arquitectura hermosa y alegre, Lelé vive volcado en sus hospitales. El último, levantado en Río de Janeiro, cerca de la laguna de Jacarépaguá, en una región semi-inundada, es un hospital horizontal en el que jardines y terrazas airean un local repleto de sombras y miradores. Las cubiertas interiores de policarbonato son basculantes: forman un colchón de aire y actúan como difusor de la luz solar. La zona de convivencia tiene una cubierta arqueada que se abre mecánicamente. Un lago, conectado a la laguna, recupera agua de lluvia y sirve de zona de evaporación para consolidar el control térmico: de allí, el aire frío se evapora y llega hasta unos ventiladores que lo empujan al interior por conductos y rejillas. Las vigas y los pilares metálicos conviven con la argamasa armada. Los puentes se pueden atravesar en silla de ruedas y un auditorio, coronado por una semiesfera, abre en pétalos su óculo para dejar entrar el aire y la luz. Estaría bien que un arquitecto que construye algo así ganara alguna vez el Pritzker.

 100_3983

 

 

Hay 7 Comentarios

en Octubre de 2009 un grupo de arquitectos argentinos tuvimos la posibilidad de visitar Brasilia y conocer, casi de casualidad, el hospital de la red Sarah proyectado por Lelé.
Es una obra magnífica poco conocida, realmente merece ser visitada para de esa manera aprender "in situ" mucho de buena arquitectura no publicada en los medios gráficos habituales.

Se olvidó de la sede principal de la Red Sarah, en Brasília, donde Lelé hizo dos hospitales.

Varias veces he pasado frente al hospital que esta en Jacarepagua y el edificio siempre me llamo mucho la atencion, es de esos que no se puede dejar de contemplar aunque se sea leigo en arquitectura como yo.

He tenido el placer de conocer no solo a Lelé personalmente como también algunas de sus obras en vivo y en color, ya que viví durante 2 años en Brasil. He visitado todas sus obras que realizó en Salvador da Bahía de la mano de su compañera y gran amiga Esterzilda.
Me gustaría informar que a parte de los hospitales de la sed Sarah, una de sus intervenciones también ejemplares, son las pasarelas peatonales por todas las ciudades brasileñas en las que ha intervenido. Por otro lado, y contestando al comentario de Julia, este arquitecto no tiene nada que ver con Alvar Aalto, va más en la línea de Lina Bo Bardi o Oswaldo Artur Bratke, que son 2 arquitectos brasileños también con una gran actitud solidaria con la arquitectura. Hay una monografía de cada uno de estos arquitectos de la editorial Blau, que los puedes encontrar en cualquier librería especializada.
Mi más sincera enhorabuena a la periodista Anatxu Zabalbeascoa, que vengo siguiendo ya hace algún tiempo su excelente blog, ya que sus descripciones son de lo más fieles y dignas de publicar.

En la portada del periodico pone ex compañero Niemeyer, deberia poner ex compañero de Niemeyer.

"Lelé vive volcado en sus hospitales" sería bueno vivir con intensidad alguna cosa y que tuviera continuidad en el tiempo.
Me gusta la arquitectura que se prepara desde el compromiso de solucionar problemas, antes a esto se le llamaba oficio.
Gracias por el descubrimiento.

No conozco el trabajo de Lelé y no me fío de lo que pueda leer en Internet. Tal vez alguien pueda decirme si tiene alguna raíz o influencia del finlandés Alvar Aalto y su sanatorio para tuberculosos en Paimio (1929–1932).

Publicar un comentario

Si tienes una cuenta en TypePad o TypeKey, por favor Inicia sesión.

Del tirador a la ciudad

Sobre el blog

Del tirador a la ciudad. Ése era para Mies van der Rohe el ámbito de su oficio. La arquitectura, como la sanidad o la educación, nos afecta a todos. Puede también fascinarnos. Como todo informador, me valdré de lo que creo saber. Trataré de no enmascarar lo que ignoro.

Sobre el autor

Anatxu Zabalbeascoa

La periodista e historiadora escribe sobre todas las escalas de la arquitectura y el diseño en El País y en libros como The New Spanish Architecture, Las casas del siglo, Minimalismos o Vidas construidas, biografías de arquitectos.

TWITTER

Anatxu Zabalbeascoa

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal