Del tirador a la ciudad

Sobre el blog

Del tirador a la ciudad. Ése era para Mies van der Rohe el ámbito de su oficio. La arquitectura, como la sanidad o la educación, nos afecta a todos. Puede también fascinarnos. Como todo informador, me valdré de lo que creo saber. Trataré de no enmascarar lo que ignoro.

Sobre el autor

Anatxu Zabalbeascoa

La periodista e historiadora escribe sobre todas las escalas de la arquitectura y el diseño en El País y en libros como The New Spanish Architecture, Las casas del siglo, Minimalismos o Vidas construidas, biografías de arquitectos.

Un Pritzker fuera del tiempo en la era de Internet

Por: | 29 de marzo de 2011

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1. La Red que enreda. Un problema de la era twitter es que las anécdotas terminen por borrar las noticias. Que un periódico de Chicago conceda credibilidad a un blog español revela el cambio de paradigmas que atraviesan los medios de información. Que una institución no sea capaz de mantener el secreto de un fallo apunta a que algo tendrá que cambiar. Aunque solo sea decidir anunciar el resultado tras el fallo para evitar filtraciones. Siempre hay apuestas en torno al Nobel de Estocolmo, nunca ha habido filtraciones. Ni embargos. A Vargas Llosa lo despertaron de madrugada para comunicarle que en 15 minutos se haría público su premio. En Suecia anuncian los ganadores en hora local. Luego los periódicos y las televisiones del mundo se hacen eco, tarde o temprano, de la información.

La Hyatt Foundation, que concede el Pritzker de arquitectura, es una institución norteamericana con dos tercios de premiados europeos. Puede que de esa bicefalia derive el que traten de abarcar el mundo cuando anuncian sus ganadores. Hasta ahora, cuando la información aparecía en los medios americanos, la noticia estaba ya en la imprenta de los diarios europeos. En un mundo con grandes diferencias horarias, puede que resulte anti-natura que la misma fecha aparezca en todos los periódicos del planeta que anuncian el premio y así, cobre más importancia la forma que el fondo, como pudo haber sucedido este año. Difícil encaje de bolillos.

 

2. Palmarés ambiguo. Difícil es también hoy, en un tiempo en que la arquitectura trata de reencontrarse y de reubicar su lugar, la elección de los mejores arquitectos del momento, que es lo que se dedica a apuntar el Pritzker. Desde la fundación que lo otorga podrán considerar que el filtro lo tejen la trayectoria y la calidad de los premiados. Pero concretar esa calidad incluye indagar en el mensaje que se envía al destacarla. Sobre todo en el seno de una institución que, más que premiar una línea de arquitectura, ha dejado que sean sus diferentes jurados los que varíen la naturaleza de sus premios. Así, consiguieron el galardón proyectistas tan “del momento” como el francés Christian de Portzamparc (Pritzker, 1994) o el californiano Thom Mayne (Pritzker, 2005) y, a la vez, arquitectos tan “fuera de cualquier momento” como el noruego Sverre Fehn (1997) o el australiano Glenn Murcutt (2002). Una de cal y otra de arena.

Que el premio mejor remunerado que se concede a los arquitectos no envíe un mensaje claro sobre lo que considera calidad y rigor arquitectónicos da que pensar. Y debería dárselo también a los organizadores del galardón si además del más remunerado quieren continuar siendo el mejor. ¿A qué obedecen los vaivenes de sus juicios? ¿Acaso entienden que la arquitectura tampoco tiene criterio fijo? ¿O tal vez sostienen que no hay una sino varias maneras de conseguir destacar? Con Piano y Murcutt en el jurado de este año, el mensaje de destacar una arquitectura “con poder y modestia” o  “del momento y la tradición” ha conducido hasta un portugués tranquilo, Eduardo Souto de Moura, que hace unos años reconoció que se había “hecho mayor” y que en arquitectura valoraba “más la naturalidad que la elegancia”.

 

3. Premio merecido. Con la elección de Souto de Moura, el Pritzker ha respondido al complicado clima actual de mantener a la vez la exigencia y el aliento que vive buena parte de la arquitectura europea. Aunque en Asia se viva otro momento. Y también en África. Así, cabe pensar que habrá que cambiar de nuevo el jurado si, como sucedió con Rogers, se quiere repescar candidatos para reconocer la contribución de algunas grandes figuras. No olvidemos que Peter Eisenman no lo tiene –aunque sí lo tenga Mayne, que siguió su estela- y que  cada vez parece más lejano que lo alcancen otros arquitectos del espectáculo como el francés Bernard Tschumi.

 

4. ¿Y el futuro? Puestos en la tesitura de analizar candidatos, más allá de acertar, como este año, reconociendo el incuestionable valor de lo perdurable, la lección de la tradición actualizada y la importancia de los oficios en una disciplina que los pierde (el propio Souto contó que “los buenos artesanos se han ido a Suiza, donde les pagan como artistas”), otro reto para los organizadores del Pritzker sería el de encender un foco sobre los arquitectos que hoy están intentando cambiar las cosas. Su mensaje no está tanto en la gran escala de los edificios como en la preocupación por la vida cotidiana de millones de personas que ni siquiera saben lo que es un arquitecto.

Eso sí, esta posible lista B es complicada de anunciar. Muchos de los proyectistas que podrían componerla -como Lelé en Brasil, Francis Keré, en Burkina Faso, o Charles Correa en la India- no brillan. Sus trabajos no suelen aparecer en los medios,  pero podrían empezar a hacerlo. ¿Se atrevería el Pritzker a premiar a un desconocido? La calidad de un premio se mide tanto por lo que descubre como por lo que certifica. Tal vez haya que plantearse si hoy es más importante levantar una escuela en Burkina Faso o un rascacielos en cualquier ciudad que pueda pagarlo.  

Ferrater explica su cambio

Por: | 28 de marzo de 2011

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FOTOS: ALEJO BAGUÉ

De los encuentros de Pamplona (Instant City, 1971) a una residencia con sala de cine, piscina cubierta y descubierta (la Casa AA, en Sant Cugat del Vallés de 2009). La vida profesional de Carlos Ferrater se resume en el volumen monográfico OAB Carlos Ferrater & Partners (así, con título en inglés y texto en castellano) publicado por la editorial Actar, con énfasis en los siete últimos años. Son tres décadas de profesión, intentos, ideas, manifiestos –así titula una selección de proyectos entre los que se encuentran el gimnasio enterrado en los pies de su hotel Juan Carlos I de Barcelona, la primera casa para su hermano fotógrafo o el Parque Tecnológico del IMPIVA- y algunos cambios. 

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Arquitectura en urgencias

Por: | 25 de marzo de 2011

 

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“Las ciudades se leen mejor con los pies”. La cita de Borges resume la presentación de la arquitecta chilena Joan MacDonald (Santiago, 1941), que, tras años de patearse los tugurios de Santiago, primero, Sudamérica, después, y África y Asía hoy, dio una charla en Madrid, Sevilla y Barcelona hace unos días. A petición de una lectora, trataré de resumir su presentación en Madrid.

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FOTO: ROB OT HART

Atendiendo a la que en opinión de un jurado -presidido por el decano de la Escuela de Arquitectura de Harvard (GSD) Mohsen Mostafavi y compuesto, entre otros, por las arquitectas Anne Lacaton y Annette Gigon- es la mejor arquitectura europea de los últimos dos años, los últimos proyectos del continente marcan, con su notable impronta, la reconstrucción y la reinvención de las ciudades. Entre los 343 proyectos procedentes de 33 países que competían por el galardón más importante que conceden la Comisión Europea y el pabellón Mies van der Rohe de Barcelona ya solo quedan seis aspirantes: El Museo MAXXI que Zaha Hadid levantó en Roma; la intervención de Bernard Tschumi dotando de un museo a la Acrópolis de Atenas; una obra primeriza (dentro de la gran escala) el Teatro Bronks de Mdma en Bruselas; un centro de rehabilitación envuelto por el bosque de Arnhem de Koen van Velsen en Holanda; una monumental y desmaterializada Sala de Conciertos en Copenhague de Jean Nouvel, y la magistral ampliación de un edificio que necesitaba el pasado para tener un futuro ideada por David Chipperfield en el Neues Museum de Berlín.

 Todos, menos el hospital, son inmuebles culturales, la tipología que parece centrar hoy si no los mayores esfuerzos sí las mayores posibilidades arquitectónicas en el viejo continente a la hora de decidir la reinvención o la restauración de las ciudades. Y esa es, precisamente, la cuestión que en esta ocasión parece plantear el premio. Se trata de optar por una u otra posibilidad: cambiar o mantenerse, arriesgar o continuar. A la cuestión de qué hacer se añade la de cómo hacerlo.

Ni infraestructuras para el transporte ni espacios públicos –que los ha habido y muchos-, ni vivienda social ni recuperaciones caben en esta selección de la última hornada arquitectónica. Por la naturaleza pública de los edificios, lo que se discute queda lejos de las necesidades y lleva a debatir las bondades entre mausoleos o un monumentos que podrían caracterizar nuestro patrimonio cultural. Fuera del juicio del jurado queda la opción de cambiar Europa desde los proyectos callejeros, desde las propuestas habitacionales y desde la arquitectura que el momento y la sociedad parecen, por contraste, demandar.

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FOTO: IWAN BAAN

Así las cosas, de ganar Zaha Hadid, sería la única arquitecta que consigue dos veces el galardón. De perder, sería curioso que lo hiciera con uno de sus inmuebles más sueltos y espectaculares tras haber obtenido el premio con uno de sus proyectos más discretos, el aparcamiento y terminal Hoenheim Norte en Estrasburgo.

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FOTO: PHILIPPE RUAULT

Jean Nouvel es un eterno candidato al premio que solo ha logrado otro francés hasta la fecha, Dominique Perrault por la  Biblioteca Nacional de Francia. Este año, Nouvel compite con un gigante leve. La sala de conciertos de la radio danesa es un gran cubo que se cierra con su volumetría a un barrio en construcción y, sin embargo, se hace permeable gracias a una piel cambiante que desmaterializa la arquitectura. Esa fachada rígida revela, además, un mundo interior mucho más complejo que el que recibe la calle.

El proyecto del holandés Koen van Velsen insiste en la idea que ya exploró Alvar Aalto de envolver a los enfermos en naturaleza para sumar al poder curativo de la luz la fuerza obtenida de unas vistas entre la arboleda. También, como en el proyecto que el finlandés levantó en Paimio, la ilusión del color empleado en el interior trata de llenar de emoción o sosiego la cotidianidad de quien no puede salir a la calle.

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FOTO: FILIP DUJARDIN 

En Bruselas, el estudio de Martine de Maeseneer firmó su primer gran proyecto, el Teatro Bronks, tras trabajar durante dos décadas en diseños menores de viviendas –públicas y privadas- y oficinas. El resultado es un teatro entre medianeras que, sin embargo, quiere ser algo más que el contexto.

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FOTO: CHRISTIAN RICHTERS

Finalmente, los proyectos de Bernard Tschumi y David Chipperfield coinciden a la hora de dialogar con un monumento existente. Solo que tanto como el arquitecto británico es capaz de hacer hablar desde su silencio y respeto a los restos eclécticos de Neues Museum de Berlín, Tschumi parece dispuesto a mandar callar el mayor museo de arquitectura al aire libre del mundo (la Acrópolis) que corona el Partenón clavando su intervención como un notable zócalo en el lomo del monte sagrado de Atenas. Tschumi habla de “la precisión matemática de la arquitectura griega”. Chipperfield de “llevar emoción a la supervivencia no solo al horror de la guerra sino también a sesenta años de erosión”.

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FOTO: JORG VON BRUCHHAUSEN

 

El premio, dotado con 60.000 euros, se entregará el próximo 20 de junio en el Pabellón Mies van der Rohe de Barcelona. Para entonces ya sabremos si la apuesta de los jueces arquitectos se inclina por la novedad, la monumentalidad, la reinvención o la reconstrucción. Entenderemos entonces si David Chipperfield está solo o respira acompañado en su deseo de acallar los ruidos y construir desde el silencio.

Edificio-Anuncio en Barcelona

Por: | 21 de marzo de 2011

 

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“Luchando de forma insolente con el actual imperativo de sobriedad y economía de recursos”, asegura Xavier Claramunt, él y su estudio Equip han querido idear un edificio “escandaloso y exhibicionista”. No se trata de una excentricidad más del deslumbrante Claramunt (autor, con Ariadna Boada, Joan Cuevas y Marc Zaballa, del proyecto Galactic Suite que proyectaba un hotel en el espacio). Esta vez el arquitecto de Igualada quiere responder a la historia del lugar: el Paralelo barcelonés, el Raval, el antiguo Barrio Chino, donde se ubicaba la ruina del burdel que su estudio ha transformado en el nuevo hotel Arc del Teatre.

Desde el hotel, y desde la explicación del mismo, Claramunt arremete contra todos, incluidos sus conciudadanos asustados con la toma del mando por parte de los turistas en su paseo arrasador por la ciudad: “El nuevo hotel no se sabe si ha de atraer u hospedar a los turistas, necesarios o inevitables, que llegan a la ciudad de Barcelona”.

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Valencia por dentro

Por: | 18 de marzo de 2011

 

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Valencia pasada por el tamiz de la visión de los diseñadores. Lo que un arquitecto o un diseñador recomendarían a un colega, o a alguien que se interese por el diseño. Una guía, gratuita (puede solicitarse al Colegio Oficial de Diseñadores de Interior y Decoradores de la Comunidad Valenciana: 96 394 4504) se adentra en las callejas, los rincones y los interiores de ayer y de hoy de la ciudad.

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¿Y los arquitectos qué hacen?

Por: | 15 de marzo de 2011

 

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“La gente pobre te enseña algo que tú no sabías. Pero a su manera, con un vocabulario muy diverso. Por ejemplo la señora que viene a pedirme alguna cosa porque en el sur el río se metió en su mediagua y viene a pedirme fonolita. Pero le digo “pero señora, ¡fonolita!, ¡todos los años viene a pedirme fonolita!, vaya a preguntar a la Municipalidad”. “Pero se me está lloviendo la cama, padrecito”. Y ahí está Dios hablando: “así que si usted no me regala fonolita padre, yo me voy a hacer puta”. Le digo “cuántos años tiene señora”. “85” . El que cuenta esta historia es el jesuita Josse van der Rest. La contó al cumplir 50 años en Chile donde en 1971 fundó, con su herencia, la organización laica SELAVIP(Servicio Latinoamericano, Africano y Asiático de Vivienda Popular). Procedente de una acaudalada familia de constructores belgas, van der Rest se ha mostrado durante toda su vida tan crítico con su grupo de religiosos, los jesuitas, como con todo lo demás. Pero donde decidió actuar fue frente a la pobreza urbana. “El problema no es la casa, sino la tierra. Con un pedazo de tierra el pobre es capaz de construir su vivienda”. Van der Rest no habla de ayudar a los pobres. Habla de aprender de ellos. Y la arquitecta Joan MacDonald, presidenta de SELAVIP se encarga de explicarlo. MacDondald dará una conferencia esta tarde en Madrid (Sala Arquerías de Nuevos Ministerios. Paseo de la Castellana, 67). Nadie debería perdérsela.  

Tras estar toda su vida trabajando, desde la teoría primero, desde los suburbios de Santiago después y desde los extrarradios de Sudamérica más tarde, hace ocho años MacDonald fue nombrada presidenta de la organización privada SELAVIP. Con setenta años recién cumplidos, la antigua vicesecretaria de la vivienda de Chile viaja hoy por Asia, África y Latinoamérica decidiendo, anualmente, qué proyectos de asentamientos urbanos va a ayudar a iniciar su organización. Este año apoyarán la formación, asesoría legal, construcción o reconstrucción de 69 proyectos de quien vive en un mundo sin techo.

A veces la iniciativa apoyada por SELAVIP consiste en llevar bolsas de plástico. Otras en potenciar “la capacidad enorme que tiene la gente para construir”. MacDonald asegura que hacen los asentamientos “lo más feos posibles para que les molesten a los alcaldes cuando pasan por delante”. Lo suyo es empezar el trabajo. Cree en la autoexigencia como herramienta fundamental, no sólo en la clase política. También en los propios pobres. Pero también está convencida de que la ciudad formal tiene mucho que aprender de la ciudad informal donde, por ejemplo, los niños todavía juegan en la calle. “No está claro que los pobres quieran bloque y Centro Comercial”, dice.

 MacDonald asegura que el tiempo de los pobres es distinto al de los ricos. Pero que han de hacer valer su número infinitamente mayor. “La estrategia del rico es dividir. La de los pobres debe de ser unirse”.

-“¿Y los arquitectos qué hacen?” -pregunta.

Confío en que no se pregunten qué tiene que ver todo esto con la arquitectura. Pero si lo hacen, les respondo ya que todo. La de MacDonald es una arquitectura en zapatillas. Las que uno debe calzarse para acercarse a la gente. “Los arquitectos debemos salir de nuestra torre de cristal, de la especialización y de los referentes de la arquitectura occidental”. “Hay que llegar de la gente a los proyectos y no al revés”, señala. A poco que puedan, acudan a escucharla.

 

Ban y Aravena, dos arquitectos tras el terremoto

Por: | 12 de marzo de 2011

 

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En países habituados a los terremotos, como Japón o Chile, la arquitectura viene marcada por una normativa preventiva muy estricta que reta el diseño de los arquitectos. Tras terremotos como el del pasado viernes, son muchos los proyectistas que se ponen en marcha. Shigeru Ban (1957) hizo del ingenio para tratar los materiales con los que reconstruir tras las emergencias su propio sello arquitectónico. Tras levantar viviendas con tubos de cartón en Kobe (Japón, 1995), después del seísmo que asoló la ciudad dejando 5.000 muertos y gran parte de la población sin hogar, Ban llevó su sistema de tubos de cartón a Kaynasli (Turquía, 2000), donde los muertos habían sido 20.000 y los que perdieron su vivienda, 200.000. Menos de un año después, el mismo sistema sirvió para alojar a algunas de las 600.000 personas que se quedaron sin techo en Bhuj (India, 2001).

Se trata de un sistema estructural que, tras preparar el cartón para resistir a la intemperie, sirve para levantar construcciones que pueden llegar a durar décadas. El propio arquitecto empleó una estructura de tubos de cartón para erigir una cúpula-hangar en Gifu, Japón, en1998, e incluso para construir la estructura del pabellón de su país en la Expo 2000 de Hannover. La clave, en el caso de las emergencias, está en enseñar a la población cómo hacerlo. Cómo preparar el material y cómo construir con él. Se trata de trabajar con lo que hay, de sustituir cimientos de palets por cajas de cerveza o lo que esté disponible en cada lugar. En todos estos casos, Ban renunció a sus derechos de autor como diseñador-inventor.

Ha habido más desastres naturales y, por lo tanto, han sido muchas las ocasiones en las que este arquitecto ha tratado de ayudar. Pero hace un año regresó decepcionado de Haití. Había combinado  tubo de cartón y viviendas temporales con palets, pero algo no acabó de funcionar. “Normalmente trabajo con estudiantes de arquitectura del lugar. En Haití no había. Trabajé con estudiantes de Santo Domingo –procedentes de República Dominicana, el país vecino- y de allí llevaron los materiales. Por desgracia no todo fue bien. Preparamos el material para hacer 50 viviendas, pero cuando volví a comprobar cómo lo habían hecho no habían preparado el cartón bien y no era impermeable”.

 

Ban les pidió que deshicieran las viviendas y les hizo volver a empezar. Aquello no les gustó. Por eso decidió cambiar de estrategia. “Quise enseñar a la gente del lugar a construir con lo que tenían. Fue complicado porque los estudiantes que habían participado en una primera fase no regresaron luego para continuar. Cada vez tenía que empezar de nuevo y… empezar continuamente de nuevo no es una manera de avanzar”, me contó hace unos meses, de paso por Madrid.

 

También el chileno Alejandro Aravena (1967)  pensó en pocas horas un programa en tres pasos para reaccionar tras el terremoto-tsunami que devastó el sur de Chile hace ahora un año. La empresa forestal Arauco le encargó a su estudio, Elemental, un plan de reconstrucción para Constitución, una de las ciudades más afectadas por el terremoto. 60 personas trabajaron en 10 alternativas.

 

La idea del equipo de arquitectos e ingenieros fue sembrar un “parque de bosques” en el límite costero de la ciudad. Son los árboles los que minimizarán el nuevo tsunami cuando se produzca. Pero hay más: el parque permitirá hacer frente a las inundaciones que cada año sufre la ciudad y “viene a paliar esta deuda histórica de Chile con su gente al aumentar el porcentaje de zona verde por habitante”, cuenta Aravena. La previsión podría hacer de Constitución una ciudad más verde. El proceso no es fácil. La expropiación de unos 100 vecinos puso al 90% de la población de acuerdo.

En Chile, la lección que sacaron del terremoto es que el país estaba preparado para un movimiento sísmico, pero no para un tsunami. Aravena cree que es fundamental sembrar bosques en las costas.

¿Por qué bosques y no un rompeolas? 

En Japón, donde había dinero para construir, se hicieron durante años obras de contención, pero cuando llegó un tsunami de cierta magnitud los pedazos de hormigón del tamaño de un container terminaron siendo arrojados como proyectiles contra la ciudad. Es mejor disminuir la energía de la ola por medio de fricción. Generar suficiente cantidad de rugosidad en el suelo y bosques que disipen la energía del agua. Tratar de resistir las olas no es una alternativa. Hay que dejarlas pasar y estar preparado para recibirlas y absorberlas”.

 

Una farmacia colgada del techo

Por: | 11 de marzo de 2011

 

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FOTO: Albert Marín

Manuel Bailo asegura que se inspiró en el vídeo de la canción de Björk  All is full of love, en el que Chris Cunningham dirigía a dos autómatas interpretando el tema de la cantante islandesa, para dar con la atmósfera maquinista, precisa, y sin embargo emocionante, de la farmacia Monill. El carácter tubular, irreal, choca con la fórmula precisa de los medicamentos pero enlaza con la robótica, que parece querer instarse definitivamente en el mundo de los boticarios.

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Foster y la bodega vertical

Por: | 09 de marzo de 2011

 

 PANORÁMICA ENTRADA BODEGA

 

Vista desde la carretera nacional, la bodega Portia que Norman Foster concluyó el otoño pasado en la provincia de Burgos se antojaba más cercana a un escenario de película de James Bond que a un almacén de vinos.  De cerca, y ya en el interior, el edificio es 100% lógico, 100% preciso. Su forma y sus detalles obedecen a la logística del vino y al respeto no solo por el descanso de las barricas y las botellas sino también por el tiempo de quien los trabaja. Tanto que su funcionamiento se adelanta a los movimientos del viticultor, el enólogo, el mozo de almacén o del propio visitante. Y entonces, sólo en esa manera de mostrarse atento, tan distinta de las atenciones ancestrales del vino, la bodega vuelve a recordar las fortalezas utópicas de James Bond.

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El País

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