FOTOS: Pedro Pegenaute
La arquitectura para escuelas infantiles es un terreno pantanoso: suele manejar mucha exigencia y pocos recursos. De esa combinación a veces surgen soluciones brillantes capaces de acatar muchos requerimientos con una sola idea. Es el caso del nuevo parvulario que Miquel Espinet y Antoni Ubach levantaron en Barcelona. Para solucionar múltiples exigencias trataron de explotar un material, de convertirlo en protección y expresión. La chapa microperforada admite todas esas miradas. También todas esas exigencias y usos.