Los juegos que jugamos y los que no jugamos, cómo jugamos y con quién jugamos adelanta muchos aspectos de nuestra vida. Eso consideran los arquitectos noruegos Marit Justine Haugen y Dan Zoha, que para el parvulario Breidalikk de Trondheim, cerca de Oslo, combinaron experimentación y creatividad para tender un puente entre el futuro y la tradición, entre el individualismo y el equipo, entre la integración y la independencia y entre lo más divertido y lo más serio. También.