FOTOS: Duccio Malagamba
En 1969 Frank Perry filmó a Burt Lancaster nadando, largo tras largo, en las piscinas de sus supuestos vecinos. Basada en un cuento de John Cheever, la película El Nadador trazaba así un recorrido acuático por la vida de las personas. Casi dos horas de metraje permitían observar cómo el ex trapecista refrescaba su cuerpo del calor del medio día y también cómo este se encogía cuando el atardecer enfriaba el ambiente. No les puedo proponer un recorrido de tan larga distancia. Ni siquiera una zambullida colectiva. Pero sí les ofrezco que refresquen la mirada por las que podrían ser algunas de las piscinas más sobresalientes del mundo. La elección es plural. Durante el mes de agosto verán aparecer en este blog piscinas privadas y públicas, albercas grandes y pequeñas, balsas recientes y también inolvidables. El criterio ha sido el de las ideas que las sostienen. Y algo más. En todas ellas se podría dar uno un baño memorable. Les invito a votar su favorita. Salpicarse va incluido en el juego. Para quien las tenga, felices vacaciones.