¿Se imaginan salir de una piscina sin la piel reseca ni los ojos rojos? ¿Poder abrir los ojos debajo del agua y no tener que nadar sintiendo el cloro en la nariz? Vayamos un poco más allá de nosotros. ¿Se imaginan una piscina que apenas consume agua? ¿Que no la desperdicia? ¿Un lugar en el que se puede nadar en la misma agua durante años? ¿Una alberca que, como las antiguas balsas de riego podría servir para regar la vegetación? La demanda ha jugado a favor de este tipo de piscinas, cada vez más solicitadas, y la biotecnología las ha hecho posibles.