FOTOS: cedidas por la VIII BIAU
Las reparaciones de los edificios del pasado inyectan nueva vida, en lugar de momificar el patrimonio, cuando además de reparar los destrozos los proyectistas aprovechan sus intervenciones para subsanar carencias y fallos. La iglesia de la ciudad de Baños, en la provincia de Tungurahua, Ecuador, es un ejemplo de una intervención doblemente reparadora. El templo acumulaba una historia de terremotos y ruinas que se remonta a un primer seísmo en 1797 (once años después de que fuera levantado) y un segundo, en 1949, que la convirtieron, progresivamente, en un espacio inútil y olvidado. El departamento de Patrimonio Cultural del país denomina “gestión de emergencia” la recuperación de unos bienes que generan riqueza, cultura y cohesión social. Con esa voluntad el estudio Brown Meneses recibió el encargo de cubrir los muros del antiguo edificio, la parte que guarda mayor protagonismo del origen del inmueble, para convertir el antiguo templo en un centro social.