FOTOS: Pedro Pegenaute
La topografía manda en la arquitectura de esta vivienda gerundense, pero es el bosque de robles, encinas y pinos el que define la vida en su interior.
La cubierta de basalto subraya las vistas, la inclinación de las losas busca fundir la casa con las montañas de la sierra de Rocacorba que se levantan al fondo del paisaje circundante. El arquitecto Josep Ferrando asegura que es la proliferación de muros desplazados entre sí lo que potencia las vistas cruzadas, las relaciones diagonales entre los espacios de esta vivienda en Bescanó (Girona). Y es cierto que la prolongación de los muros más allá del perímetro de la casa mezcla visual y volumétricamente los espacios interiores y los exteriores, los funde, los expande y los conecta. Así, arquitectónicamente, la casa parece apropiarse del espacio exterior, adueñarse del terreno posándose como una capa más. Sin embargo, es el espeso bosque circundante el que define la calidad del confort interior.