FOTOS: Fernando Alda
Es desde las ubicaciones más inesperadas y desde los tamaños más sorprendentes desde donde la vivienda social puede ofrecer algo más que refugio. Junto a la Alameda de Hércules sevillana, en una zona céntrica en la que no hace mucho era habitual encontrar huertos urbanos, la calle Divina Enfermera encerraba un solar interior estrecho y de difícil acceso que permanecía vacío. Javier Terrados ganó el concurso para levantar allí pequeños apartamentos de alquiler para jóvenes y personas mayores. La mitad de la obra que ha realizado este arquitecto sevillano es de vivienda social. Las ha levantado de todos los tamaños y en variadas ubicaciones. Por eso sabe que es combinando usos, acercándose a las zonas de vida de la ciudad y mezclando jóvenes y ancianos como, además de ofrecer cobijo, los pisos de protección oficial pueden contribuir a erigir mejores ciudades, sociedades más atentas y personas más consideradas. En la cercanía está la clave. Y la mezcla es el primer paso.