Fotos: Pedro Pegenaute
Tradicionalmente, la belleza de un puente o de una pasarela se medía por su esbeltez y por la finura del ajuste entre estructura y construcción. A estos factores formales se ha unido siempre la oportunidad de dicho puente (es decir la necesidad de cubrir un vacío o la urgencia de comunicar dos puntos). Ahora, cada vez más, adquiere importancia en el diseño de las pasarelas la reorganización de los recorridos urbanos que ofrecen los puentes.