FOTOS: DAVID CABRERA
La idea es un clásico que esperemos que los inagotables y agotadores recortes no terminen por destruir. Con ordenadores, préstamo de películas y música, salas de ensayo, cursillos, hemerotecas, butacas para leer el periódico y hasta escenarios, además de libros, las bibliotecas son la plaza más civilizada del barrio. Esa cualidad social, que aúna cultura, educación y vida cívica, la potencian los nuevos centros que, lejos de ser un rincón para lectores, buscan ser espacios de estímulo, apoyo y ayuda para todo tipo de usuarios: los estudiosos y los que no tienen a dónde ir.