FOTOS: Fernando Alda
El ayuntamiento de Camas, en Sevilla, quiso construir una escuela en un barrio conflictivo para tratar de educar a todos: pequeños, vecinos y ciudadanos.
La escuela queda en medio. A un lado tiene viviendas económicas de promoción oficial. Al otro, pisos caros. A estas últimas casas no les gusta convivir con el ambiente campechano de la calle, colonizada por quienes ocupan casas pequeñas y entienden la vía pública como una extensión de su zona de juegos. Así, esos pisos se han ido cerrando, hermetizando para aislarse del barullo. El resultado ha sido que la cara, la fachada de sus casas, se ha convertido en una espalda. Esa es la razón por la que el Ayuntamiento decidió ubicar allí la escuela: para tender un puente para la convivencia entre vecinos.