FOTO: José Hevia
El barrio de Casablanca, en Sant Boi de Llobregat (Barcelona), creció durante los años sesenta con la llegada de inmigrantes andaluces y extremeños. En los últimos años los inmigrantes marroquíes habían sustituido a los antiguos trabajadores, pero el vecindario había comenzado a perder población y a ganar en problemas. Los edificios estaban mal conservados (un 10% en estado ruinoso) y la población envejecía sin tener ánimo de pasear por el espacio público. Fue entonces, hace unos siete años, cuando la Ley de Barrios de la Generalitat apoyó un proyecto para regenerar la zona. Hacía falta de todo: instalaciones deportivas y equipamientos para ancianos, una plaza en la que poder convivir y calles dignas por las que poder caminar.