La escuela como lección de civismo

Por: | 12 de diciembre de 2012

7777_06
FOTOS: Fernando Alda

 

 

El ayuntamiento de Camas, en Sevilla, quiso construir una escuela en un barrio conflictivo para tratar de educar a todos: pequeños, vecinos y ciudadanos.

 

La escuela queda en medio. A un lado tiene viviendas económicas de promoción oficial. Al otro, pisos caros. A estas últimas casas no les gusta convivir con el ambiente campechano de la calle, colonizada por quienes ocupan casas pequeñas y entienden la vía pública como una extensión de su zona de juegos. Así, esos pisos se han ido cerrando, hermetizando para aislarse del barullo. El resultado ha sido que la cara, la fachada de sus casas, se ha convertido en una espalda. Esa es la razón por la que el Ayuntamiento decidió ubicar allí la escuela: para tender un puente para la convivencia entre vecinos.

 

Así, el colegio proyectado por Antonio Blanco es un edificio callado que quiere ser discreto. Lejos de imponerse busca dar ejemplo, y para eso prefiere no molestar. Eso no significa que dé la espalda a la realidad del barrio. Todo lo contrario, afronta el problema de la mala relación quienes viven allí.

 

¿Cómo trata de solucionarlo? Para empezar, la escuela tardó poco en convertirse en realidad. Está hecha con diligencia, para llegar lo antes posible. Así, los materiales son prefabricados de gran formato: paneles de hormigón en la fachada, particiones de cartón-yeso en los tabiques interiores y una cubierta de zinc que,  junto con la estructura colaborante de acero y los forjados de chapa, han permitido reducir enormemente los plazos de ejecución.

 

Los despachos de los profesores están cerca de la zona más marginal del barrio. Las aulas de los niños ocupan el lado opuesto, el de los ciudadanos que optaron por la introversión. En medio, los patios articulan el interior de un edificio que no quiere dejar de lado a nadie y, tal vez por eso, ha decidido mirarse a sí mismo, aislar, bajar la cabeza, en lugar de dirigir la mirada. Así, la cubierta continua se levanta de vez en cuando para formar lucernarios que llevan luz indirecta a las aulas. Ese recogimiento es un primer paso. Asegura, en el interior de la escuela un espacio libre de ruidos. Tal vez también libre de prejuicios.

 

Más allá de estar construida para durar, curar y tener un mantenimiento fácil, la escuela puede fragmentarse en partes. Esa flexibilidad ofrece su lado más balsámico. El acceso parcial hace posible utilizar el edificio también cuando terminan las clases. No solo la sala de usos múltiples, también el comedor y la cocina tienen accesos separados. Las asociaciones vecinales pueden así tener un aliado en el colegio, un lugar donde poder empezar a hablar. O, por lo menos, un invitado de piedra que les haga pensar a todos, a unos y a otros, ruidosos y exigentes, qué educación quieren dar a sus hijos.

 

Precio m2 sin Iva: 1.080, según arquitecto.

 

 

7777_31

7777_16

7777_01

 

Hay 5 Comentarios

Dice Castells en su último libro que, el ser humano construye significados al interactuar con su entorno natural y social. Para construir significados siempre hay que comunicar y compartir.
Las escuelas de pedagogía activa han tenido presente estos argumentos como parte central en el trabajo del aprendizaje; la arquitectura no.
Además todo proceso de construcción del significado se caracteriza por una gran diversidad de factores. Pero como sigue diciendo Castells "hay una característica común a todos los procesos de construcción simbólica: dependen de los formatos ( los arquetipos) y de mensajes ( los discursos cerrados)".

La arquitectura realizada para la educación, salvo excepciones, se ha encerrado en el guión de los arquetipos y los discursos formalizados muy atrasados , dejando fuera del proyecto el verdadero sentido de la fibra en la construcción de significados.

Dudo que este edificio sirva para avanzar hacia relación explícita entre las relaciones de una estructura social, en proceso de construcción como son los adolescentes con sus cosmovisiones alteradas en cortos periodos existenciales, y la creación de significados conectados con la arquitectura .

Una escuela es un maestro sentado debajo de la sombra de un arbol y un circulo de alumnos...

Bien, Anatxu, por colocar a la escuela como centro de civismo y de conexión entre ciudadanos. Independientemente de si este edificio podrá cumplir con un programa de enseñanza, cosa que ahora no discuto ya que habrá que ver cómo funciona, me encanta tu idea de que la escuela conecta sensibilidades, realidades sociales y aprendizaje para sus alumnos, cosa que no es fácil conseguir. Ojalá la calidad del edificio ayude.

Buena iniciativa, pero todo queda en un bonito edificio, la forma importa mas que la persona humana, es el LECHO DE PROCUSTO. Cuando deberia ser "Comocete a TI mismo" descubrir eso deberia ser el objertivo de toda educacion, los principios educativos estan todos mal, el CENRO ES EL SER HUMANO no un idiota sistema. A niños que quieren corre los sientan en un pupitre porque el sistema es estúpido,
Alos niños se les pueden enseñar las ñletras , números, los planetas, palabras y demas corriendo saltando y cantando, pero este pobre sistemas educativo no desarrolla hasta alli, es un sistema para si mismo.
Luego ese mismo sistema enfermo los desechara al ser mayores y los metera en cárceles. Siempre diciendo son estupidos no aprenden nada. SISTEMA MEDIOCRE DE EDUCACION. eso es lo que es. ¿por que no enseñan usando rayuelasd? ¿jugando?, ¿cantando?, estilo YOGA, enseñar a la persona a hallar quien es y para que se desempeñaria mejor. Sin capitalismo hoy ya constiuriamos naves espaciales de 500.000 toneladas y transportadoras de materia, pero es mejor explotar al as personas y la "CULTURA DEL SERVICIO".
Ver la Perversion en accion y del por que no hay buena EDUCACION http://ernesto-consultoria.blogspot.com/2012/12/la-perversion-de-la-rescates.html

Porque no plantan arboles en la calle?

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Del tirador a la ciudad

Sobre el blog

Del tirador a la ciudad. Ése era para Mies van der Rohe el ámbito de su oficio. La arquitectura, como la sanidad o la educación, nos afecta a todos. Puede también fascinarnos. Como todo informador, me valdré de lo que creo saber. Trataré de no enmascarar lo que ignoro.

Sobre el autor

Anatxu Zabalbeascoa

La periodista e historiadora escribe sobre todas las escalas de la arquitectura y el diseño en El País y en libros como The New Spanish Architecture, Las casas del siglo, Minimalismos o Vidas construidas, biografías de arquitectos.

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal